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Vida en Hollywood — capítulo 36
David Henrie abrió la puerta donde Nick, Kevin y Joe estaban haciendo el live chat para las fans y yo pasé detrás de él para ver cuánto les quedaba. Les había dicho que no me apetecía aparecer en el live chat, pero Joe estaba empeñado en que deberíamos aparecer como estrellas invitadas al igual que íbamos a aparecer en la serie. Vi los ojos de Joe abrirse de fingida sorpresa y gritó de entusiasmo junto con Kevin y Nick, que me miraba escrutándome la cara como si quisiera saber lo que estaba pensando.
-¡Y aquí vienen nuestras estrellas invitadas!-dijo Joe sonriendo y apartándose para que nos pudiéramos sentar.-Sentaos, sentaos.
Negué con la cabeza en un intento de escabullirme de lo que estaba a punto de pasar, pero David me agarró por el brazo y me empujó hacia la silla que estaba al lado de Nick mientras él se sentaba a mi otro lado. Preferiría que no me hubiese tocado sentarme entre ellos dos, pero no quería hacer ninguna señal delante de miles de fans.
-¿Qué tal chicos? ¿Cómo lo lleváis?
David comenzó a parlotear a la pregunta de Joe mientras yo me quedaba mirando embobada la pantalla del ordenador. Últimamente estaba bastante cansada porque estaba trabajando más de lo normal, y eso había repercutido en mi relación con Nick. Estaba irritada ahora más que nunca, y podía notarse en mi cara y en mi mal humor. Él me había preguntado en más de una ocasión que por qué estaba tan borde, pero no quería confesarle que cada vez que tenía la misma pesadilla constantemente, sólo que esta vez estábamos situados encima de un escenario. Todo se debía que me había dicho que se iban a ir de gira con Demi y todos los bailarines de Camp Rock 2 en verano, y no sabía si también iba a ir con ellos Courtney Galiano. Me había pillado en más de una ocasión chillando en sueños, pero como si mi mente fuese más lista que él, los gritos habían sido sustituidos por la falta de sueño y cansancio.
Nick me dio un codazo para sacarme de mis pensamientos y que contestase a la pregunta de Joe. Con una sonrisa un tanto falsa, comencé a hablar.
-Estoy trabajando aquí con vosotros en la serie y a la vez estoy haciendo algo importante con el nuevo videoclip de Miley, que voy a dirigirle y haré algún cameo.
-Compusiste tú la canción ¿no?-me preguntó Kevin al lado de Nick.
-Sí.-dije mirándole.-Estuve hablando con ella de que me gustaría dirigir algún videoclip suyo y me dijo que ella estaría encantada de que la dirigiese en este videoclip, y para mi es todo un placer y un honor.
Dirigí la mirada hacia la pantalla para comprobar que la gente estaba enloqueciendo al saber que yo iba a dirigir a Miley.
-¿Es verdad que vas a aparecer en el cómic de Fame?-me preguntó David.
-Eso parece.-dije cruzándome de brazos.
Pensar que podía estar echándome la siesta en vez de estar en el live chat, me estaba poniendo de los nervios.
-Bueno, vamos a ver lo que tienen que preguntar las fans.-dijo Joe mirando el ordenador.
Nick me pasó un brazo por detrás para apoyarse en la silla y poder inclinarse y observar mejor las preguntas de las fans. Yo le miré de reojo e intenté controlarme para no decirle que me estaba molestando que estuviera tan cerca delante de miles de personas. O millones.
-Una chica dice que Nick tiene una cara preciosa y que cada día tiene más músculos.-dijo Joe con una sonrisa en la cara mirándome.
Giré la cabeza para ver como Nick se ponía un poco colorado. Esta vez sonreí de verdad a la vez que descruzaba los brazos y los ponía encima de la mesa jugueteando con el anillo en mi dedo anular.
-Nick, ¿te vas a casar con Natalia?-preguntó Joe.
Le fulminé con la mirada en cuanto tuve la oportunidad, porque no sabía si esa pregunta la había leído o la había sacado de su repertorio.
-Soy demasiado joven para responder a eso.-dijo Nick esquivando el tema.
-¿Y tú Joe?-pregunté intentando pillarle desprevenido.
-Soy demasiado menos joven que Nick para responder a eso.-dijo él volviendo la vista a la pantalla.
Todo el mundo estaba intentando preguntar algo, pero era un poco difícil porque escribían muy rápido. Pude leer en un mensaje en el que decía que Nick y yo hacíamos mejor pareja que cualquiera de los otros hermanos. No pude evitar volver a sonreír.
-David estás buenísimo.-dijo Joe leyendo un mensaje.-¡Eres mucho mejor que Nick!
-No, Nick es mucho mejor que David.-dije sin querer en alto.
Los cuatro me miraron rápidamente mientras pude ver que Nick sonreía.
-Lo siento, David.-dije mirándole a los ojos esperando que me comprendiese.
Él me sonrió y volvió la mirada a la pantalla para seguir leyendo mensajes.
No volví a abrir la boca en todo el rato y me limité a pensar en mis cosas. Nick de vez en cuando llamaba mi atención dándome unos golpecitos en la espalda o llamándome por mi nombre, pero a la tercera vez desistió y me dejó a mi bola. Sin quererlo, mis pensamientos fueron a parar a Courtney Galiano. Algunas veces, cuando estaba pensando en otra cosa totalmente, su imagen aparecía en mi mente surgiendo de cualquier cosa que me recordase a ella, como cuando acababa de decir que iba a hacer un cameo en el video de Miley, porque iba a aparecer bailando y ella era bailarina. Siempre aparecía vestida como cuando la vi en la boda de Kevin y Danielle. Supongo que sería porque era la única vez que recordaba haberla visto en persona...
Pero no, no era la única vez que la había visto.
El recuerdo del cumpleaños de Nick me abrumó tanto que me di cuenta de que había abierto los ojos de una manera exagerada al recordar varios momentos cruciales de ese día. Volví a adoptar una cara de indiferencia pero ya era demasiado tarde, porque Nick me había pillado. Recordé cada segundo que habíamos pasado celebrando su cumpleaños en compañía de todas las personas que formaban parte de la película, desde amigos cercanos hasta bailarines. Entonces en ese momento caí en la cuenta de que había pasado por alto algo que nunca le había preguntado a Nick y que debía averiguar, porque no quería pesadillas peores de las que ya tenía.
Y la única razón por la que la recordaba vestida de esa forma era que, a mi parecer, era más guapa que yo, y era una forma de recordarme que podía volver a pasar. Y eso me asustaba, porque si Nick iba a ir de gira con ella también este verano, ¿volvería a caer en la tentación?
Bajé las manos de encima de la mesa al ver que me temblaban mientras sentía una presión en la boca del estómago. Necesitaba salir de allí ya. Boté en mi sitio de manera un poco brusca y me llevé la mano al bolsillo del pantalón donde tenía el móvil. Me levanté mientras murmuraba algo de que me llamaban al móvil y que tenía que cogerlo. Ni siquiera me giré al cerrar la puerta para mirar a Nick a la cara y comprobar que no me había pillado en la farsa.
Avancé entre la multitud de regidores y cámaras que había en la serie y me dirigí a la playa para que me diese el aire del mar y poder respirar mejor. Me quité las Converse y las dejé al lado de mi silla de rodaje para caminar despacio por la arena. Comprobé que estaba bastante alejada para que alguien pudiese molestarme y me senté en la arena. Crucé las piernas en forma de mariposa y apoyé la cabeza en las manos mientras cerraba los ojos y me limitaba a escuchar el sonido del mar.
Nick y yo estábamos... comprometidos. Ni si quiera quería pensar en esa palabra porque yo no quería casarme, pero por él haría lo que fuera. Pero...¿estaba preparada para dar ese paso tan importante? ¿Estábamos preparados? Éramos demasiado jóvenes para casarnos ahora, pero si me asaltaban dudas sobre si él me quería era algo que tenía que solucionar con él. Estaba claro que si no me gustaba el matrimonio ahora no me iba a gustar dentro de diez años, y esa era otra de las razones por las que aceptaba casarme con él. Levanté la cabeza para observar como las olas avanzaban y retrocedían en la arena con la facilidad de borrar las huellas que dejaban las personas al caminar. Deseé tener esa facilidad para olvidar algunos recuerdos de mi vida que desearía no tener, porque lo único que hacían era que me comiese la cabeza.
Supe que Nick se acercaba a mí por detrás porque pude oír como su cadena chocaba contra su pecho y hacía el suficiente ruido para notar que se acercaba corriendo.
-Espero que me puedas dar una buena explicación a lo que has hecho antes.-dijo mientras se sentaba a mi lado protestando por mi comportamiento.
Se había cansado de la actitud que llevaba en las últimas semanas y tenía toda la razón. Suspiré preparada para soltar todo lo que tenía dentro.
-Me han asaltado dudas de última hora.-dije escogiendo las palabras exactas.
Observé por el rabillo de ojo como se giraba rápidamente para mirarme a la cara mientras yo seguía con la vista fija en el horizonte.
-Por la boda.-dijo él pillando la indirecta al vuelo.
-Entre otras cosas, pero supongo que unas cosas llevan a otras y te hacen pensar.-dije ahora mirando al suelo.-A veces demasiado.
Contuvo la respiración unos segundos ante mi comentario.
-Soy yo con el que te vas a casar, así que deberías compartir conmigo lo que te hace pensar tanto.
-¿Sabes por qué tengo tan mal humor últimamente?
-No duermes bien, tienes pesadillas no muy agradables.-dijo de carrerilla mientras recordaba todas las veces que él me había preguntado y yo le había respondido eso mismo.
-Nada agradables.-dije aclarándoselo mientras tragaba saliva.-En el sueño apareces tú.
-¿Y por eso en una pesadilla?-preguntó ofendido.
-Y también aparece Courtney Galiano.-dije respondiéndole.
Se quedó más quieto que una estatua mientras procesaba lo que le acaba de decir. Al ver que no respondía continué como si nada.
-También aparecen Miley, Demi, Selena y Taylor.-no quería extenderme en los detalles, así que acorté la historia.-El caso es que la conversación que tiene lugar en el sueño me ha hecho hacerme algunas preguntas importantes que yo creía que ya había solucionado y otras en las que no había caído todavía.
Casi pude notar como su cerebro se ponía en funcionamiento con un clic a la vez que podía sentir que tenía miedo por lo que estaba rondando por mi cabeza. Giré la cabeza para mirarle a los ojos pero él estaba mirando la arena y lo único que hizo fue asentir esperando que yo hiciese la pregunta.
-Selena y tú estuvisteis saliendo.
Su mirada se levantó hasta buscar mis ojos.
-No se si se puede llamar salir.-dijo él haciendo una mueca.-No estábamos hechos el uno para el otro, no encajábamos. Nuestra relación no duró mucho y no me atraía como me había pasado con otras chicas.
-Con Miley.-dije controlando mi voz.
-Puede ser.-dijo él encogiéndose de hombros.-Lo que sentí por Miley es totalmente diferente a lo que siento ahora por ti. Éramos jóvenes cuando empezamos a salir e inexpertos, pero se nos fue de las manos en el momento en que la dije que lo nuestro no podía continuar. Intenté llevarme bien con ella, pero no es posible cuando una de sus mejores amigas es mi novia ahora.
-Cuando estuviste con ella este verano mientras filmaba su película...
-Te dije que no pasó nada entre nosotros.-dijo Nick juntando las manos y mirándome fijamente a los ojos.-Fui para allá para poder mantener una amistad con ella como supuse que tú querrías, pero debo reconocer que actué mal al acudir allí sin ti. Debería haber mantenido una amistad con ella contigo de testigo.
El silencio que se hizo entre nosotros me hizo darme cuenta que mi respiración estaba más agitada de lo normal a pesar de que no había hecho ningún esfuerzo. Sabía que era un presagio de lo que estaba a punto de preguntarle.
-Tranquila.-dijo Nick acercándose a mí intentando abrazarme.-No debes preocuparte por eso, creía que lo habíamos dejado hablado.
-Eso sólo era una pequeña parte de mi sueño.-dije moviéndome incómoda.
-Dime lo que me tengas que decir.
Volví a suspirar y armarme de valor.
-Cuando estuve en tu cumpleaños en el set de Camp Rock... ¿Ya habías tenido algo con Courtney Galiano?
Sus brazos se aflojaron a mi alrededor mientras su mirada se desplazaba a la arena para no tener que mirarme a los ojos. Antes me había dicho la verdad sobre Miley y Selena porque me había mirado a los ojos, pero ahora no podía mentirme tan descaradamente, por eso su silencio me hizo más daño que cualquier otra cosa que me hubiera dicho antes.
-Yo...
-Dios.-balbuceé.
Me levanté como pude mientras corría hacia donde se encontraba mi coche para poder escapar de aquella pesadilla que estaba siendo tan real como la vida misma.
-¡Natalia!
Le oí como gritaba mi nombre, pero ignoré completamente su llamada y los pinchazos que me daba el corazón cada vez que pensaba en él. Me agarró por al brazo para detenerme justo cuando estaba a punto de llegar a mi coche, pero me empotró contra el suyo para que le escuchara.
-Escúchame.-dijo haciendo que le mirara a los ojos.-Puedo contarte lo que quieras de lo que pasó exactamente y no tiene nada que ver con lo que estás pensando, pero creo que lo único que hará es hacerte más daño.
Cada palabra que pronunciaba hacía que mi corazón pegase tumbos intentando salir de mi pecho, porque lo único que hacía era confirmarme que había estado engañada desde hacía más tiempo del que yo creía. Había tenido la vergüenza de haber actuado como si no pasase nada, había sido demasiado cobarde para decirme el día de su cumpleaños que se estaba viendo con otra.
-¡Escúchame!-gritó mientras me zarandeaba.-¡Déjame explicártelo!
Algo dentro de mí me pidió a gritos que le parase, que debía tener su merecido, que no tenía derecho a pedirme que le escuchara, porque lo primero que necesitaba era escucharme a mi misma. Le empujé hacia atrás mientras me libraba de sus manos y levanté la mano para pegarle un tortazo. Mi mano cortó el aire con una velocidad que ni siquiera él lo vio venir. Noté cómo mi mano chocaba contra su cara y el sonido que provocó me hizo quedarme quieta. Nick se quedó con la cara girada mientras se llevaba la mano a la cara.
Fue en ese momento cuando me di cuenta de que estaba descalza y que se me había ido la mano.
-Lo siento.-dije esperando una respuesta de su parte.
Se pasó la mano por la mejilla y me miró de manera inexpresiva.
-Tenemos que habla de esto.-dijo ahora sin tocarme y volviendo a bajar la mano.
-Esta bien.-dije comprobando que tenía la cara roja con mis dedos marcado en su mejilla.
-Voy a por tus zapatillas.-dijo él mirándome los pies.-¿Dónde las tienes?
Me negaba a hablar con él ahora, así que no tuve más remedio que pensar rápidamente para poder librarme de él.
-Están al lado de la puerta de donde habéis hecho el live chat.-dije sin mirarle a los ojos.
-Me gustaría que te metieras en el coche.-dijo él abriendo la puerta trasera para que me metiese.-Sólo para asegurarme de que no te vas a ir.
-No soy tu prisionera.-dije con rabia.
-Pero ahora mismo no creo que me hagas mucho caso.-dijo insistiendo con la puerta abierta.
Me metí rápidamente en el coche y cerré la puerta de un portazo mientras él me encerraba echando la llave. Esperé a que girase la esquina y volví a abrir el coche desde dentro. Por suerte, los coches se pueden abrir desde dentro aunque estén cerrados con llave.
Cerré el coche lentamente intentando no hacer ruido mientras corría por un atajo hasta donde se encontraban en realidad mis zapatillas y mi bolso. No sabía si me iba a dar tiempo de irme sin que él me viera, pero tenía que hacer lo que fuera para llegar a mi coche antes de que él volviese. Seguí corriendo mientras cruzaba una esquina y veía mi coche a la vez que buscaba desesperadamente las llaves en mi bolso. Apreté el paso mientras que abría el coche con las llaves y me metía dentro. Cerré con el cerrojo desde dentro para que sólo yo pudiese abrir el coche. Me agaché para poder ponerme las zapatillas y así conducir con mayor facilidad. Metí la llave en el contacto del coche mientras el pulso me temblaba. Giré la llave justo en el momento en el que Nick aparecía y se quedaba paralizado al ver que me había metido en mi coche. Aceleré con el coche pasando por su lado mientras él corría a la vez que me gritaba y daba golpes en el maletero del coche. Avancé rápidamente por las calles sin prestar mucha atención a los coches que pasaban a mi lado y me concentré en un lugar específico. No recordaba muy bien donde se encontraba ese lugar, pero podía hacerme una idea por donde se podía llegar.
Recordé la primera vez que estuve en ese lugar. Amanda, la madre de James, me llevó allí cuando me dio el primer bajón importante en Estados Unidos por la muerte de mis padres. Ella me había contado que su padre la había llevado allí de pequeña cuando su madre murió de cáncer. Ella era la tercera de cuatro hermanos, y no comprendía muy bien en ese momento por qué su madre se había muerto. Cuando su padre la llevó allí, le explicó que a todo el mundo le llega el momento de irse a otro sitio a descansar en paz, aunque los que queramos a esas personas no estemos de acuerdo con la despedida de un ser querido. Para ella había sido un momento duro, pero su padre la había explicado que las personas que queremos nunca nos abandonan y se encuentran en nuestro corazón, y que estaba en nuestras manos poder hacer del mundo un lugar mejor. Y cuando Amanda me lo explicó delante de ese paisaje, yo también comprendí que debía de seguir adelante. No sólo por mí, si no por mis hermanos y por lo que pudiese llegar a lograr por las personas que se encontraban a mi alrededor.
Aparqué el coche en la explanada y apagué el motor mientras me apoyaba en el respaldo del asiento. Bajé la ventana para que el aire fresco de una de las montañas más altas de Los Ángeles inundara mi coche y se llevara todos los pensamientos que tenía en la cabeza. Alargué la mano para ver las llamadas perdidas que tenía y borrarlas sin ni siquiera prestar mucha atención a ver quien me había llamado. Nick era el que más veces me había llamado, pero no el único. También tenía llamadas perdidas de Kevin, Joe y Demi. Mi hermano James también me había llamado, pero ni siquiera tenía ganas de hablar con él, no quería hablar con nadie. Entonces me vino a la cabeza la razón por la que me había dado a la fuga y comencé a llorar sin poder controlarme.
No sabía cuanto tiempo me había llevado llegar hasta ese mirador, pero el sol ya se estaba escondiendo y algunas luces en la ciudad de Los Ángeles ya estaban encendidas. Levanté la cabeza del volante lentamente y me limpié la cara con las manos para quitarme el rimel que seguramente tendría por toda la cara. Con el móvil en la mano, abrí la puerta para salir y poder caminar un poco, porque tenía las piernas agarrotadas. Un suspiró tembloroso se escapó de mis labios sin quererlo y me acerqué hasta unas rocas que tenían forma de banco y me senté mientras la lágrimas seguían cayendo por mis mejillas.
Sabía que no debería haberle preguntado a Nick qué había pasado entre él y Courtney Galiano para no sufrir más de lo que sufrí en su momento, pero también sabía que tenía que saberlo. Una parte de mí todavía tenía la duda, y se había manifestado en esos espantosos sueños que tenía de vez en cuando y que no me dejaban pegar ojo. Necesitaba aclararlo con Nick, pero yo no había previsto que él ya hubiese tenido algo con ella cuando le fui a ver en su cumpleaños. No tenía ninguna duda de que le quería con toda mi alma y debería darme igual todo lo que pasó porque es agua pasada y habíamos empezado desde cero, pero una no puede dejar pasar las cosas así por así. Y menos aún yo, que no suelo callarme lo que pienso. Quizá había actuado mal al haberme escapado de Nick así, pero necesitaba pensar. Necesitaba estar sola e intentar saber lo que mi madre me hubiese dicho en ese momento.
De repente mi móvil vibra tanto que no puedo evitar dar un pequeño salto. Miré la pantalla del móvil y vi que era mi hermano. Me quedé unos segundos pensando en cogerlo o no, porque sabía que me iba a echar la bronca del siglo. Cerré los ojos para así lograr que me importara menos lo que iba a decir.
-¿Sí?
-No me importa donde estés, lo único que quiero saber es si estás bien.
Abrí los ojos por la sorpresa mientras me volví a limpiar la cara.
-No sé cómo se llama este sitio.-dije sinceramente.-Creo que no tiene ningún nombre específico, es sólo una montaña.
-No me has contestado.-dijo mi hermano interrumpiéndome.
Me quedé en silencio durante unos segundos.
-Estoy, que es lo importante.
-Espero que vuelvas pronto a casa. Nick está fatal.
-¿Qué le ha pasado?-pregunté preocupada levantándome.
-¿Cómo que qué le ha pasado? ¿Te parece poco que te hayas fugado sin darle ninguna explicación?
-O sea que te pones de su parte.
-No, sabes que siempre voy a estar de tu parte, pero si tengo que decirte que lo has hecho mal, te lo diré. Puede que la mayoría de las veces actúes como una adulta, pero ahora acabas de huir de él como una niña pequeña. No digo que no tengas razón, pero aprende a dar explicaciones a la gente antes de irte dejándole solo sin saber a donde ibas.
-Sólo necesitaba pensar un poco y estar sola.
-Yo creo que has tenido suficiente tiempo para pensar lo que quieres hacer con él.-dijo James malhumorado.
-Está bien.-dije echando un último vistazo a la ciudad que ya estaba totalmente iluminada por las luces.-Vuelvo enseguida.
-Está en su casa.-dijo James colgando el teléfono.
Me quedé con el móvil en la mano mirándole. Eché un vistazo a la hora y me monté en el coche. Era de noche, pero no me había dado cuenta de que había estado más de tres horas desparecida. No había sido mi intención que él sufriera, pero yo necesitaba estar sola y alejarme de él. Pensé en como me iba a poder presentar en su casa sin que me echara de ella, porque tenía el presentimiento de que iba a estar muy enfadado por mucho que dijese mi hermano de que Nick estaba mal.
Llegué más pronto a su casa de lo que me pareció. Aparqué fuera de su casa con temor a llamar al timbre, pero me armé de valor y pulsé el botón para que me abriese. Al ver que no me abría nadie volví a llamar insistiendo para que me abriese. Justo cuando me iba a dar la vuelta para montarme en mi coche Nick contestó al telefonillo.
-¿Sí?-noté como intentaba poner una voz tranquila sin lograrlo.
-Nick, soy yo.
Se quedó en silencio durante unos segundos y después me abrió la puerta para que pudiese pasar al jardín. Entré rápidamente para cerrar la puerta detrás de mí y que nadie pudiese ver más allá de la entrada de la casa. Me di la vuelta para subir las escaleras de su casa mientras me colocaba mejor el bolso en el hombro pero él ya estaba allí con la puerta abierta esperando a que le viese. Me quedé paralizada en mi sitio esperando alguna respuesta de su parte, algún grito o algo que me diese a entender su estado de ánimo, pero lo único de lo que pude darme cuenta es que tenía los ojos rojos. Se me encogió el corazón al comprobar que había estado llorando hasta hace muy poco, seguramente hasta que yo había llamado al timbre. Di un paso para acercarme a él temerosa de que me rechazara pero él bajó las escaleras corriendo para abrazarme. Abrí lo suficiente los brazos para que se amoldaran a su cuerpo mientras él me rodeaba con sus brazos y me apretaba fuertemente contra su cuerpo. Rodeé su cintura con mis brazos y suspiré a la vez que las lágrimas comenzaban a rodar por mis mejillas de nuevo. Sus brazos hacían presión alrededor de mi cuerpo haciendo que apenas me pudiera mover.
-Lo siento.-dije en un susurro.
-¿Lo sientes?-preguntó él apartándose de mí y limpiándome la cara de las lágrimas.-¿Por qué lo sientes?
-No debería haberme ido así, pero no quería estar contigo en ese momento. No quería arrepentirme de hacer algo que no debía.
-¿Algo como qué?
-Pedirte un tiempo.-dije sinceramente.-Me ha pillado desprevenida tu reacción. No pensé que...
-Calla, por favor.-dijo Nick abrazándome otra vez.-El único que tiene que pedir perdón aquí soy yo.
-Pero Nick...
-Vamos dentro.-dijo él agarrándome por el brazo y acompañándome mientras se quitaba las lágrimas de la cara.-Deberíamos calmarnos un poco, luego hablaremos todo lo que quieras.
Pude captar al vuelo lo que quería decir con sus últimas palabras, y yo no esperaba menos. Teníamos que ser lo más sinceros posibles. Al fin y al cabo nos íbamos a casar este año. De momento.
Dejé el bolso en el sofá de la entrada mientras me agarraba y me pegaba a su cuerpo todo lo posible a la vez que caminábamos hacia la cocina. Cogió dos vasos para beber un poco de agua y poder pensar mejor las cosas que teníamos que decir. Me bebí el agua poco a poco mientras él no me quitaba los ojos de encima y él ya llevaba dos vasos. Dejé el vaso en el fregadero y él me agarró enseguida del brazo y me llevó hasta el salón. Se sentó en el sofá y me obligó a sentarme a su lado. Entrelazó sus dedos con los míos y se me quedó mirando esperando a que le dijese algo.
-Lo siento tanto.-dije mirándole a los ojos.-Debería haberme quedado para hablar contigo lo que te había preguntado desde el principio, pero es que no esperaba tu reacción. Tenía el presentimiento de que había pasado algo entre ella y tú cuando fui a verte en tu cumpleaños, pero el golpe ha sido más fuerte de lo que pensaba. Me he asustado, me ha dolido tanto que me he acordado de cuando tuvimos aquella conversación donde tú me pedías un tiempo...
-Natalia.-me apretó la mano aún más fuerte.-Tú querías respuestas y yo te las he dado, pero quiero que sepas que eres la única persona en la que pienso al despertarme y al dormirme. No puedo vivir sin ti. Sé que te he fallado miles de veces, que la mayoría de las discusiones han sido por mi culpa...
-No.-dije negándoselo.
-...pero no puedo imaginarme viviendo sin ti.-dijo como si no le hubiese interrumpido.-Es verdad que me acerqué a ella buscando algo que no tenía en ese momento, que echaba de menos. Te buscaba a ti sabiendo que estabas bastante lejos y casi siempre rodeada de David Archuleta. Puede que los celos me llevaran a dar el siguiente paso con ella, pero nunca pasé la línea que separa una amistad de una relación antes de que me fueras a ver en mi cumpleaños. No la toqué antes, te lo juro.
Me quedé mirándole a los ojos mientras veía que sus ojos empezaban a llenarse de lágrimas silenciosas. No podía aguantar verle así de mal, pero era necesario saber todo.
-La besaste.-dije intentando controlar mi voz.
-Quedé con ella un par de veces después, pero me di cuenta de que buscaba en ella lo que tú tenías.
Aparté la mirada de él. Me sentía engañada pero a la vez tranquila al saber que había sido capaz de decirme la verdad. Pensé que esa parte de mi vida era agua pasada y no debería haberla sacado a la luz y que además, ya había tenido sus consecuencias que él me pidiera un tiempo.
-Perdóname, por favor.-dijo Nick sacándome de mis pensamientos y haciendo que le volviese a mirar a los ojos.
Alargué los brazos para acercarle a mi y abrazarle. Él se apoyó en mi hombro y poco a poco fue bajando hasta apoyarse en mi pecho. Me parecía raro que yo le estuviese consolando en ese momento, pero era lo que él necesitaba. Pasé mi mano por su pelo para acariciarle y suspirar.
-Esto no es una despedida ¿verdad?
-Ni se te ocurra pensar eso.-dije abrazándole más fuerte.-Nunca ha sido una despedida, en ningún momento se me ha pasado por la cabeza. Simplemente necesitaba pensar sin tener a nadie a mi alrededor metiéndose en mi cabeza. Te quiero Nick. Lo que haya pasado en el pasado ahí se queda. Aunque sea un pasado común para los dos. Decidimos empezar de cero y no me he echado hacia atrás, pero necesitaba saberlo. Me estaba muriendo sin saber que había ocurrido, y mis sueños lo reflejaban a la perfección.
-Me negaré a hacer la gira con ella.-dijo levantándose de golpe después de unos cuantos minutos de silencio.-Diré que es por problemas personales. Hay un montón de bailarines que pueden ocupar su puesto. No es imprescindible.
-Es una magnífica idea, pero sabes que ella también es parte de la gira.-dije intentando no decirle que lo hiciera.-No puedes hacer que una persona esté o no esté en la gira. Me muero de ganas porque pase algo que la impida ir contigo mientras yo estoy de gira también, pero tenemos que aprender a enfrentar nuestros problemas.
-Me da igual lo que pienses. Lo hablaré con mi padre mañana mismo.-dijo volviéndome a abrazar acomodándose encima de mi.-Aunque sea no iré yo de gira.
-Como no vayas de gira la vamos a tener.-dije ahora separándole de mí.-No quiero que ella esté allí, pero tampoco se puede evitar.
Le miré a la cara esperando algún gesto que me demostrara que no iba a hacer nada, pero se mantuvo indiferente.
-¿Puedo pedirte un favor?-me abrazó con sus brazos atrayéndome hacia él.
-Lo que quieras.-dije intentando sonreír.
-Bésame.
Esta vez la sonrisa sale sin poder evitarlo. Le paso la mano por detrás del cuello y le atraigo hacia mí. Cuando por fin mis labios tocan los suyos, sé que esta noche no tendré ninguna pesadilla.