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Vida en Hollywood — capítulo 37

Salí de Starbucks con mi café helado en la mano mientras veía como Miley y Demi salían del coche y posaban para los fotógrafos que se encontraban en el aparcamiento esperando una exclusiva como esa, haberse encontrado con nosotras tres. Caminé despacio intentando hacer tiempo y no tener que posar para ellos, pero sabía que era algo que no podía evitar. Varias voces me llamaron para que me pusiese a su lado y así tener una foto de nosotras tres, de las cuales se decía que últimamente no manteníamos una buena relación. Me puse al lado de Demi con mi helado en la mano durante cinco segundos para luego volver a montarnos en el coche.

-Estúpidos.-dije mientras me sentaba en la parte de atrás del coche de Miley y me abrochaba el cinturón.-Ahora son las personas más simpáticas del mundo, pero cuando quieren pueden matarte con una simple pregunta.

-Lo único que tienes que hacer es pasar de ellos, Natalia.-dijo Demi en la parte de delante del coche.-Sabes que es su trabajo.

-Un mierda de trabajo.-dijo Miley.-Viviendo de los demás.

Apoyé la cabeza en el respaldo del asiento y bajé la ventana. Íbamos a ir a ver la nueva casa que Miley se había comprado hacía poco, y hacía un calor horrible. Las gafas me protegían del sol que me daba de vez en cuando en la cara y para sofocar el calor que tenía bebía de vez en cuando del helado.

Hacía mucho que no quedaba con Demi y Miley a la vez. A Demi la veía casi todos los días porque quedábamos de vez en cuando nosotras dos con Nick y Joe. Yo había intentado por todos los medios quedar también con Selena y Taylor, como en los viejos tiempos, pero Demi y Selena no estaban por la labor de forzar su amistad, así que yo no insistía demasiado. Me molestaba que no pudiésemos quedar las cinco juntas, pero quisieran o no se iban a tener que ver obligatoriamente a finales de este año: ya tenía la fecha para casarme con Nick y quería decírselo hoy.

-¿Qué tal llevas la audiciones para el papel de la secuela de "Wanted"?-preguntó Miley sacándome de mis pensamientos.

-De momento he pasado todas las pruebas a las que me he presentado, pero creo que voy a tener que aprender a manejar armas si al final consigo el papel.

-Kristen Stewart también compite por ese papel ¿no?-preguntó Demi.

-Sí, y la verdad es que con ella compitiendo, no creo que me cojan a mí.-dije siendo realista.

-¿Por qué?-preguntó Demi dándose la vuelta.

-Para empezar ella es actriz de verdad y tiene muchas películas hechas.-dije como si fuera obvio.

-Puede que tenga una carrera que haga que la elijan a ella, pero sin duda creo que tú serías perfecta para ese papel. Tienes un aire que se parece al de Kristen, pero tú eres más ágil y tienes más ganas tiempo que ella para hacer la película.

-No sé.-dije volviendo la vista hacia la ventana.-Espero saberlo pronto.

Antes de que llegásemos a la puerta de la casa de Miley, pulsó el botón del mando a distancia para que la puerta se abriera y así no tener que bajar del coche para poder entrar dentro. Cuando me bajé del coche, se podía ver que Miley estaba contentísima de que hubiésemos ido a ver la casa. Hacía bastante que no quedábamos las tres juntas, y era todo un alivio que hubiésemos encontrado un hueco libre para poder quedar y así ponernos al día.

-Todavía no está amueblada del todo, así que está un poco vacía.-dijo Miley mientras habría la puerta con la llave.

Entré a la casa después de Demi y me quedé embobada. La entrada de la casa era bastante grande e iluminada, y daba a unas escaleras que subía por los laterales de la entrada al segundo piso. Había dos compuertas a los lados que conducían a las salas de estar y a los salones donde todavía faltaban cosas por poner. La enorme cocina daba al jardín, el cual casi no podía llegar a apreciar del todo de lo grande que era. Montones de árboles cubrían el jardín para dar un poco de sombra con ese sol abrasador que hubiese quemado a más de uno que no hubiese tenido cuidado. Las habitaciones estaban casi todas por arriba, pero las únicas que estaban amuebladas ya eran las que iban a tener un inquilino fijo.

-Bueno, ¿qué os parece?-preguntó Miley sacándome de mis pensamientos.

-Es...enorme.-dije todavía mirando el jardín desde la cocina.

-Es preciosa.-dijo Demi sonriendo.-Me encanta que tenga tanta luz.

-Pega mucho contigo.-dije mirando a Miley ahora a los ojos.-Es perfecta.

Una sonrisa ocupaba toda su cara.

-Me alegro que os guste.-dijo ella dirigiéndose al frigorífico.-Estoy deseando mudarme aquí con Liam.

-¿Os vais a mudar solos a la misma casa?-preguntó Demi sorprendida.

-Eso es lo que quiero.-dijo Miley sacando unos cajas del frigorífico y poniéndolas encima de la encimera.

-¿Y tus padres que opinan de eso?-pregunté ayudándola a preparar la mesa.

-Bueno, ya sabes como son.-dijo ella arrugando la frente.-Creen que es demasiado pronto para que me mude con él. Al principio deseaban que me fuese a vivir con alguien el día que me casase, pero yo no pienso esperar tanto tiempo. Me parece una estupidez esperar cuando soy capaz de administrarme yo misma.

-Miley, lo dicen por tu bien...-dije dejando mi helado de Starbucks en la mesa.-Sabes que te quieren y te quieren tener cerca.

-¡Pero tampoco voy a estar tan lejos!-dijo ella abriendo los ojos.-Sólo estoy a unas cuantas manzanas de ellos. Además, vosotras también estáis muy cerca de aquí.

-Sí, pero no vivimos con nuestros novios con 17 años.-dijo Demi metiendo las pizzas en el horno para calentarlas.-Es demasiado pronto.

-No es justo que os aliéis contra mí.-dijo Miley seriamente.

-Es la verdad.-dijo Demi quitándomelo de la boca.

-Tú vives prácticamente sola y Nick va a tu casa cada dos por tres.-dijo Miley acusándome con la mirada.

-Creo que te olvidas del gran incordio que tengo como hermano y el primo con las hormonas más revolucionadas de Los Ángeles.-dije haciendo una mueca.

-Pero tu hermano se va muchas veces a casa de su madre...-dijo Miley intentando pillarme por sorpresa.

-No ahora que mi primo está en casa.-dije cogiéndole los vasos de la mano.-¿Te puedes creer que el otro día casi se lleva a una chica a mi casa?

-¿Pero no estaba saliendo con tu bailarina Jessica?-preguntó Demi cogiendo el agua del frigorífico.

-Al parecer el chico "necesita un poco de libertad".-dije imitando la voz de mi primo.- Pero creo que quiere coger la de toda la familia. No puedo dejar mi casa sola cuando estoy por ahí, sería capaz de ponerla en venta sin que me diese cuenta; o armar una fiesta que le consagrase entre los niñitos de su edad.

-¿No te fías de él?-me preguntó Demi.

-Si te digo la verdad, no. No sé cómo hacer para que se tome un poquito en serio el trabajo que le di...

-Bueno, ¡no os desviéis del tema!-dijo Miley de repente.-Necesito vuestra ayuda para convencer a mi padre de que me deje venir a vivir cuanto antes con Liam...

-Ah, eso sí que no.-dije cruzándome de brazos.-Me llevo muy bien con tu padre, y no voy a intentar convencerle de algo que no estoy de acuerdo.

-Quiero independizarme, por favor.-dijo Miley acercándose a mí y agarrándome de las muñecas.-Tú deberías entenderme.

-Aprovecha todo el tiempo que puedas con la familia porque luego los echarás de menos.-dije seriamente.

-Demi...-dijo Miley volviéndose a ella y poniéndole ojitos.

-No, estoy de acuerdo con Natalia.-dijo negando con la cabeza.

-Y yo que creía que erais mis amigas.-dijo Miley sentándose en la mesa haciendo que estaba enfadada.-Mi padre tiene muy buena opinión vuestra, por eso os necesito.

-Y por esa misma razón nosotras tenemos que mantenernos fuera de este tema.-dijo Demi sentándose.-No queremos perder nuestra buena reputación con tu padre.

-Cobardes.-murmuró Miley.

-Piensa lo que quieras, Miley.-dije sentándome yo también.-Si yo fuera tú me esperaría un poco más de tiempo para comprobar que puedes vivir con Liam perfectamente y luego se lo tendrías que decir a ellos. Sólo espera a ver como te llevas con Liam dentro de casa.

-¿Y cuánto tiempo es eso para ti?-preguntó Miley.

-Bueno, espérate al año que viene y ya podrás decírselo a tus padres.

-Algunas veces te llevas tan bien con mis padres que deberías ser su hija.-dijo Miley haciéndome un cumplido.

-Yo sólo digo lo que yo haría siendo tú.-dije sonriendo.-Creo que conozco lo suficiente a tu padre como para saber lo que opina al respecto. No creo que le haga mucha ilusión que te independices, pero prefiere tenerte cerca que lejos sin saber lo que hagas.

-Además Miley, ¿por qué tanta prisa?-preguntó Demi.

-Quiero muchísimo a Liam. Me llevo tan bien con él que quiero experimentar lo que sería vivir sola con él.

-Creo que Natalia tiene razón.-dijo Demi.-Deberías esperarte, sólo para estar con tu familia un poco más.

-No sé que os pasa,-dijo mirando a Demi-pero no me digáis que me espere cuando Joe se ha comprado una casa como esta hace poquísimo-dijo mirándome-y tú estás casi viviendo con Nick, si no es en tu casa es en su casa.

-Por cierto, ahora que sacas el tema de Nick...-dije mirando la mesa donde íbamos a comer.-Tengo que deciros una cosa.

Las miradas de Miley y Demi volaron a mis ojos más rápido de lo normal, y eso me puso nerviosísima. No sabía cómo decirles que yo, la que no se iba a casar nunca porque no necesitaba el matrimonio para nada, iba a casarse a finales de año. Junté las manos y entrelacé los dedos intentando coger fuerzas y lanzarme para decirles el notición, pero esteba claro que no sabía cómo decirlo porque nunca había pensado que tendría que decir una cosa así.

-A finales de año tenéis que ir a una boda.-dije intentando hacer una broma.-Es secreta y no se lo podéis decir a nadie.

-Pero quién se casa, ¿tu hermano?-preguntó Demi.

-¿Cómo se va a casar mi hermano después de estar saliendo sólo un mes con Ana?-pregunté con una risita nerviosa.

-¿Entonces...?-preguntó Miley insistiendo.

Suspiré fuertemente para coger fuerzas.

-Nick y yo nos vamos a casar.

El timbre del horno sonó para avisarnos de que la pizza estaba ya en su punto y que deberíamos sacarla, pero nadie se movió. Sólo mis ojos pasaban de la cara de Miley a la de Demi para captar algún movimiento que les delatara y que me dejasen adivinar lo que estaban pensando.

-Es una broma.-dijo Demi sonriendo sin creérselo.

Oh, eso no era nada bueno.

-No, no es una broma.-dijo Miley taladrándome con sus ojos.-Se ha puesto roja, así que no es una broma. Lo dice totalmente en serio.

Ni siquiera me había dado cuenta de que me había puesto roja. Me llevé una mano a la cara y comprobé que tenía las mejillas calientes. Lo más seguro es que también me estuviese poniendo mala, porque esto empezaba a ser una pesadilla.

-Me voy a casar de verdad.-dije mirándolas a los ojos seriamente.-Podéis creerlo o no, pero no se lo podéis decir a nadie.

Demi y Miley se miraron de reojo y luego volvieron sus ojos a mi.

-Felicidades.-dijo Demi levantándose para darme un abrazo.-Siento haber reaccionado así, pero es que no me esperaba que tú fueses a casarte.

-Yo tampoco.-dije devolviéndole el abrazo.

-Fue idea suya ¿verdad?-preguntó Demi volviendo a sentarse.

-Simplemente me lo pidió y yo acepté.-dije encogiéndome de hombros.-Sé que tarde o temprano me voy a tener que casar con él, así que creo que es una estupidez esperar más tiempo.

-Pero... ¿por qué tan pronto?-preguntó Miley de repente.-Creo recordar que dijiste que nunca te ibas a casar.

La miré a los ojos y estudié su cara. Estaba molesta porque su voz lo expresaba a la perfección, pero había algo en sus ojos que me hacía pensar que se estaba enfadando.

-Amo a Nick más que nada en la vida, y si para él es necesario casarnos, lo haré.-dije un poco más borde de lo normal.

-Pero es que... Me parece increíble que tú te vayas a casar y opines que me debería de tomar con más calma lo de irme a vivir con Liam.

-Miley, ¿quieres que te de la razón y te diga que te vayas a vivir con Liam cuando en realidad no estoy de acuerdo? Porque si te quedas más tranquila te lo digo, pero creo que me conoces bastante bien y sabes que yo no hago las cosas porque sí, y menos algo tan serio como casarme. Aunque me vaya a casar con él para mí las cosas no van a cambiar para nada, no creo que nos vayamos a vivir juntos aunque nos casemos.

-Es tan raro que te vayas a casar.-dijo Miley relajando la cara.-Si me lo hubiesen dicho hubiese apostado cualquier cosa a que era mentira.

-Las cosas pueden cambiar.-dije sonriendo.-A mí tampoco me hace mucha gracia, pero haría cualquier cosa por él.

-¿Y el anillo donde está?-preguntó Demi mirando mis manos.

-Bueno, no le he dejado que me regale un anillo de compromiso.-dije sonriendo.-Me regaló este anillo cuando volvimos juntos, así que le dije que con esto me valía. Aunque en realidad creo que está planeando como regalarme un anillo y que yo lo acepte.

-Así que el compromiso tiene reglas.-dijo Demi sonriendo.-Ya me extrañaba a mí que cedieses así por así.

-No quiero llamar la atención. Va a ser algo secreto y espero que no se lo digáis a nadie, porque sólo lo sabe la familia.

-¿Quién lo sabe?-preguntó Miley mirando hacia la mesa.

-Bueno, está claro que sus padres y sus hermanos. Mi familia también y ahora vosotras. Estoy diciéndoselo poco a poco a la gente que voy a invitar porque no va a haber ni invitación de boda. No quiero que se entere nadie porque va a ser una boda secreta, no quiero que sea como la boda de Kevin y que se publiquen las fotos.

-¿O sea que Joe lo sabe y no me dijo nada?-preguntó Demi cruzándose de brazos ofendida.

-Le dije que no te lo dijera.-dije confesándole la verdad.-Quería decíroslo a vosotras para pediros también que fueseis las damas de honor.

Miley me miró a los ojos sonriendo mientras que Demi se levantó y me abrazó fuertemente. Yo la devolví el abrazo mientras que Miley se levantó y me abrazó por el otro lado. No podía negar que estaba contenta, porque creía que Miley no se lo iba a tomar tan bien por la historia que tubo con Nick.

-Que sepáis que ahora mismo soy la persona más feliz del mundo.-dije dejándome abrazar todavía.

-¡¿Podremos ayudarte con el vestido?!-preguntó Demi emocionada cogiéndome de las manos.

-Creo que eso tengo que hacerlo yo sola.-dije siendo sincera.-Es algo que quiero hacer sin llamar mucho la atención, e ir con vosotras no sería precisamente una manera de disimular que me voy a casar.

-Oh.-dijo Demi, pero volvió a sonreír.-Pero podremos ayudarte con otras cosas ¿verdad?

-Por supuesto. Hay muchas más cosas por hacer a parte del vestido, estaría encantada de que me ayudases.

Me giré hacia Miley para ver la cara que tenía. Una gran sonrisa cruzaba su rostro y yo volví a abrazarla por la cintura para demostrarle que su opinión contaba mucho.

-Me alegro muchísimo por ti.-dijo Miley pasándome la mano por el pelo.-Muchísimas gracias por hacerme dama de honor, no te puedes imaginar la ilusión que me hace que yo sea una de ellas.

-¿Quién si no que vosotras?-pregunté levantándome de la silla-La verdad es que hay bastantes damas de honor, pero no podía dejar a ninguna fuera.

-¿Quién más va a ser dama de honor?-preguntó Demi.

-Por supuesto que Ana será dama de honor.-dije todavía pensando quienes serían las damas de honor.-Todavía tengo que decírselo a Selena y a Taylor, también quería que Dakota fuese dama de honor, y algunas amigas mías de España...

-Madre mía, o sea que la mitad de los invitados van a ser damas de honor...-dijo Demi.

-Pues casi...-dije riéndome.-No tengo pensado invitar a mucha gente. Cuanto menos personas vayan y lo sepan, mucho mejor...

-Vamos, tampoco es tan grave.-dijo Miley.-Piensa que el matrimonio es algo que te une a Nick para el resto de tu vida.

-Por eso mismo no me gusta el matrimonio.-dije intentando que me comprendiera.-Quiero estar junto a él pero sin que unos papeles me obliguen a estar a su lado el resto de mi vida.

-Exagerada...-dijo Miley retirando la mirada.-Oye, ¿no os huele a quemado?

-¡La pizza!-gritó Demi corriendo hacia el horno.

-¡Coge un trapo para no quemarte!-grité viendo que iba a coger la pizza sin protección.

Demi abrió la puerta del horno y salió humo rápidamente. Miley se dirigió a abrir la ventana para que saliese el humo y yo intenté apartar el humo para ver como había quedado la pizza.

La pizza se había quemado bastante. De hecho no parecía ni siquiera una pizza. Demi cogió el trapo y sacó la bandeja mientras la dejaba encima del fregadero. Las tres nos acercamos a la pizza y la miramos con tristeza.

-Bueno, creo que va a hacer falta encargar comida...-dijo Demi tosiendo un poco.

() () (*)

Me revolví en la cama mientras intentaba taparme más y no morir asfixiada por el calor que tenía. Mi habitación estaba sumida en una oscuridad total si no fuese por los rayos del sol que entraban por las rendijas de la persiana. Me sentía bastante mal, porque el dolor que tenía en la garganta de alguna manera me había afectado a la cabeza y ahora hacía que la cabeza me diese vueltas. Intenté respirar mejor abriendo mis fosas nasales, pero lo único que conseguí fue hacerme daño en la garganta por el esfuerzo. Llevaba enferma casi una semana, y aunque estaba mejorando, la recuperación estaba siendo muy lenta. El capítulo que me faltaba por rodar de JONAS lo habíamos tenido que aplazar una semana para que me diese tiempo a recuperarme, porque no podía casi mantenerme en pie. Me habían dicho que no me preocupase por eso, pero no me gustaba dejar los trabajos a medias, y estaba deseando terminar la serie ya porque últimamente tenía demasiado trabajo y eso me estaba pasando factura.

Alguien abrió la puerta lentamente. Ni siquiera me molesté en ver quien era porque no quería moverme, así que dejé que la persona avanzara hasta mi campo de visión.

-¿Qué tal vas?

-Tirando.-dije con la voz un poco afónica todavía con los ojos cerrados.

-Es hora de que comas.-dijo mi hermano retirándome un poco la sábana para verme la cara.

-No tengo hambre.-dije haciendo una mueca que no pasó por alto.

-No me engañes.-dijo James cruzándose de brazos.-Sé que no te gusta la sopa que te tienes que tomar, pero es lo mejor para la garganta.

-No creo.-dije tapándome más aún.-Es la sopa más mala del mundo, no sé por qué quieres torturarme así de esa manera.

-Intenta no hablar tanto, tienes que recuperarte lo antes posible y tienes que estar callada, aunque creo que eso va a ser algo imposible para ti.-dijo James subiendo la persiana un poco más y que así entrase más luz.-Voy a por ella para que te la tomes ¿vale?

Pasé de contestarle, porque al fin y al cabo sabía que tenía razón y que me la iba a tomar, pero esa sopa estaba malísima. Yo le había dicho que la probase para que supiese como sabía, y cuando lo hizo intentó que su cara no reflejase lo mala que estaba, pero no disimuló lo bastante para que no me diese cuenta de que a él tampoco le gustaba. ¿Es que acaso no había otra comida que por lo menos a parte de ser buena cuando estás enferma, también sea capaz de saber bien?

-Toma, aquí la tienes.

Ése no era mi hermano. Abrí los ojos todo lo rápido que pude e intenté levantarme sin que se me acelerase la respiración, pero no sirvió para nada, porque Nick me traía la sopa vestido con un traje que le quedaba genial y que hizo que sonriera. Dejó la sopa sobre la mesilla y se acercó a mí para darme un beso en los labios pero le aparté la cara rápidamente. Comprendió que era para que no le contagiase también a él con el resfriado, así que me dio un beso en la frente.

-Tienes mejor pinta hoy que los días anteriores.-dijo Nick.

-Ya estoy mucho mejor.-dije sentándome mejor en la cama y cogiendo la sopa para tomármela mientras tosía.-Pronto podré volver a salir a la calle como una persona normal.

-Eso espero.-dijo Nick sentándose en la cama en frente de mí.-Echo de menos poder abrazarte.

Levanté la vista de la sopa para mirarle a los ojos. No iba a hacer ninguna broma con su problema para mantener contacto humano con la gente, así que le sonreí.

-Me encantaría poder abrazarte también, pero debemos estar lo más lejos posible el uno del otro.-dije bebiendo un poco de sopa aguantándome las ganas de levantarme y tirarla.-No quiero que tú también te enfermes.

-¿Y no podrías hacer hoy una excepción?-preguntó Nick.-Ya estás mucho mejor.

-No.-dije firmemente.-Nada de roces hasta que me recupere del todo.

-¿Sabes cuanto tiempo hace que no te beso?

-Pues...

-Cinco días, dieciséis horas y ocho minutos.-dijo Nick mirando su reloj.

-Vaya, eso sí que es precisión.-dije alucinada tosiendo.-Aunque tú creas que no, a mí también me cuesta no lanzarme a ti ahora mismo.

Nick puso los ojos en blanco y se cruzó de brazos. No le iba a dejar que me besase, así que le quité esa idea de la cabeza sacando otro tema.

-¿Has visto ya el videoclip de Miley?-pregunté entusiasmada.

-Sí, aunque tengo la sensación de que la has querido quitar su imagen de niña buena de un plumazo, y nunca mejor dicho.-dijo Nick riéndose de su propio chiste.-A mi me gusta mucho, sobre todo porque tú apareces en él y también le has dirigido.

-O sea que sólo te gusta porque lo he hecho yo.-dije entrecerrando los ojos.

-Natalia, me gusta no sólo porque tú estés en él, si no porque expresa exactamente lo que la canción dice y lo que Miley quiere.-dijo Nick.

-¿Qué es...?

-En resumen, que Miley quiere quitarse su imagen de Hannah Montana sea como sea, y tú canción le ha venido como anillo al dedo.

-Más o menos.-dije meditando sus palabras. Estaba claro que no podía evitar una reacción así, más que nada porque ellos habían estado saliendo juntos y no estaban en su mejor momento como amigos.

-¿Qué has estado haciendo hoy?-pregunté mientras volvía a beber un poco se sopa a la vez que tosía de nuevo.

-He estado comiendo con Maya ahora, que por cierto me ha dado recuerdos para ti.-dijo Nick.-Está deseando quedar contigo.

-Yo también.-entonces me vino algo a la cabeza que quería comentarle.-¿Qué te parece que le pida a Maya que sea dama de honor?

Nick se quedó en silencio mientras sonreía.

-¿En serio?-preguntó él todavía sonriendo.

-Claro.-dije volviendo a beber.-Creo que también debería ser dama de honor, no sólo porque es tu mejor amiga, si no porque yo también la tengo mucho cariño.

-Pero no puedes ir haciendo dama de honor a todas tus amigas.-dijo Nick.

-No todas mis amigas van a ser damas de honor.-dije haciéndole burla.-Maya me cae muy bien y quiero que sea dama de honor.

-Esta bien.-dijo Nick zanjando el tema.

Volví a beber un poco de sopa mientras cogía la cuchara para comerme los fideos que había al fondo de la taza. Nick me miró como si estuviera esperando algo de mí, y yo no pude aguantar más sin hablar.

-Justo ahora que me estaba emocionando con la boda, y tú me quitas las ganas.-dije sin mirarle tosiendo fuertemente.

Nick suspiró y me cogió la taza para comprobar si ya había terminado. Dejó la taza encima de la mesilla y se acercó un poco más a mí.

-No te acerques.-dije apoyando la espalda en el cabecero de la cama.

-Sólo te lo voy a decir una vez más.-dijo Nick seriamente.-Si no te quieres casar conmigo podemos decirle a mis padres que no nos casamos y punto, que no estamos preparados. No quiero obligarte a nada que no quieras hacer, puedo esperar un par de años más para casarnos.

-Nick, quiero casarme contigo.-dije poniéndome seria yo ahora.-Sabes que quiero estar el resto de mi vida contigo, y si hace falta que me case para poder ser una pareja normal, pues lo haré.

-Pero...

-Y te estoy diciendo en serio que tengo ganas de casarme.-dije interrumpiéndole.-Últimamente le doy vueltas al asunto y no parece tan malo casarse, sólo que es demasiado pronto.

Nick sonrió lentamente y me cogió la mano para entrelazar sus dedos con los míos.

-Me encanta verte sonreír.-dije sin poder quitarle los ojos de encima.-No te veía tan contento desde que fuimos a la cena en la Casa Blanca y me senté a tu lado.

-Es que me gustó que fueras capaz de sentarte a mi lado en la cena aunque no fueses capaz de posar conmigo delante de los fotógrafos.

-Nick, poco a poco.-dije quitándome las sábanas de encima.-Cuando estemos casados podremos posar juntos cuando quieras.

-¿A dónde vas?-preguntó Nick levantándose.

-Necesito ir al baño, porque después de estar 24 horas en la cama consumiendo líquidos casi siempre, creo que mi cuerpo está compuesto por un 95% de agua.-dije levantándome lentamente.-Estoy segura de que si me pinchas con un alfiler, pareceré una fuente.

-¿Necesitas ayuda?

-Creo que puedo hacer mis necesidades yo sola.-dije caminando hasta el baño.-Ahora mismo vengo, no te muevas.

-Como quieras.

Caminé como pude hacia el baño mientras tosía y cerré la puerta. Necesitaba el baño porque no le había usado en todo el día, y eso tampoco era bueno. Cuando por fin tiré de la cadena, suspiré ampliamente por la sensación de bienestar que se me había quedado. Me lavé las manos con jabón y luego la cara para ver si me despertaba un poco. Me hice una coleta para apartarme el pelo de la cara y abrí la puerta para salir.

Nick seguía en el mismo sitio esperándome.

-Sigues aquí.-dije sonriendo mientras me sentaba a su lado.

-Por supuesto.-dijo cogiéndome la mano.-¿En serio no puedo ni siquiera abrazarte?

-No lo hagas más difícil...

-Por favor.-suplicó él.-Si no me he puesto malo ya, no creo que lo haga dentro de unos días.

Puse los ojos en blanco mientras recordaba que tenía algo que nos podía ser útil. Me levanté demasiado deprisa de la cama mientras me acercaba a un cajón que tenía en el armario.

-Ten cuidado que te caes.-dijo Nick riéndose.

-Espera...-dije recuperándome.

Fui abriendo los cajones poco a poco hasta que encontré lo que buscaba. Antes de darme la vuelta me lo metí por la cabeza y me di la vuelta.

-¡Tachán!

Nick se quedó en silencio intentando no reírse de mí.

-¿De verdad crees que es necesario?-preguntó Nick señalando la mascarilla que llevaba puesta.

-Es así o nada.-dije con la voz haciendo eco dentro de la mascarilla mientras me cruzaba de brazos.

-Mejor así, aunque estás ridícula.-dijo acercándose a mí y abrazándome.

Pasó sus brazos por mi cintura mientras yo le rodeaba con los míos. Noté como respiraba profundamente cerca de mi cuello mientras hacía que se me pusiera la piel de gallina.

-Aunque estés enferma sigues oliendo igual de bien.-dijo abrazándome aún más fuerte.

Levanté la cabeza para buscarle con la mirada y poder observar esos ojos marrones de cerca. Le aparté los rizos de la frente y sonreí.

-Te he echado de menos. Mucho.

-Yo más que eso.-dijo apretándome fuerte contra él.-No puedo vivir sin ti.

Dejé que me besara en el cuello lentamente mientras yo cerraba los ojos y me dejaba llevar. Noté sus manos subiendo y bajando por mis brazos acariciándome y así poder estar más cerca, pero de repente paró y me alejó un poco de él bruscamente.

-¿Qué es esto?

Abrí los ojos para mirar a donde me señalaba. Tenía mi brazo levantado y señalaba un pequeño moratón que tenía y que ya estaba desapareciendo. Yo intenté bajar el brazo, pero me tenía cogida tan fuerte que era imposible que me moviese.

-No es nada.-estaba segura que se iba a dar cuenta de un momento a otro, y no quería que se sintiera más culpable de lo que él se creía.

-Espera...

Acercó la cara a mi brazo para verlo mejor. Me llevó hasta la luz para comprobar lo que yo sabía que estaba pensando. Colocó su dedo pulgar sobre el moratón para comparar el tamaño del moratón y me giró el brazo para verlo por debajo donde tenía otros dos pequeños moratones que a penas se veían. Levantó la mirada para encontrarse con mis ojos.

-Te los hice yo.-dijo un poco más pálido de lo normal.-El día que discutimos en el set de JONAS...

-Puede ser, ya no me acuerdo. Alomejor me he dado un golpe sin querer...

-No me mientas.-dijo Nick interrumpiéndome.-Te los hice yo. No intentes que no me de cuenta porque mis dedos coinciden con el tamaño de los moratones.

-A mí me salen con mucha facilidad.-dije sonriendo.-Además, ya no me duelen.

Nick volvió a mirarme preocupado y me abrazó no muy fuerte.

-Lo siento mucho. Antes de hacerte daño prefiero morirme.

-Nick, no es para tanto.-dije apartándole de mí.-Tú estabas enfadado y se te fue un poco de la manos. ¿No recuerdas que yo te di un bofetón?

-¡Pero no es lo mismo!-dijo protestando.-El bofetón me lo diste porque me lo merecía. Yo te estaba reteniendo contra tu voluntad y te hice daño...

-Mira, si te vas a sentir culpable por algo que pasó sin querer, vete a casa.-dije caminando hacia la cama y quitándome la máscara para tirarla al suelo.-No voy a aguantar que digas que me hiciste daño.

-Pero...-dijo detrás de mí.

-No.-dije cortándole mientras me volvía a meter en la cama.-Me hiciste daño en el momento, pero ya pasó todo. No te comas la cabeza por nada.

Me giré hacia el lado opuesto al que él se encontraba y me tapé hasta arriba para que no me viera. Oí como suspiraba fuertemente y después noté como pasaba por encima de mí en la cama para tumbarse a mi lado. Intentó quitarme las sábanas de encima pero no me dejé.

-Vamos, no seas cabezona.-dijo como si fuese una niña pequeña.

Me quité las colcha de encima pero me tapé la boca con las sábanas para seguir protegiéndole.

-No te acerques tanto.-dije con la mano en la boca.

-No me importa ponerme malo si a cambio recibo un beso tuyo.

-Me da igual lo que te importe, pero tu padre va a matarme si te pones malo.-dije alejándome hasta el borde de la cama.

-Está bien, pero déjame abrazarte.-dijo acercándose.-Sólo un abrazo y me voy.

-Puedes abrazarme, pero no hace falta que te vayas.-dije acercándome a él mientras me apoyaba en su pecho.-De hecho, no quiero que te vayas.

-O sea que ya no estás enfadada.

-No estaba enfadada, pero me molesta que pienses que me hiciste más daño del que fue.-dije protestando mientras tosía.-A todo el mundo le puede pasar.

-Si no dejas de hablar el que va a matarme va a ser tu hermano.-dijo Nick abrazándome fuerte.-No has parado de hablar en todo el rato que llevo aquí, y supuestamente tienes que tener reposo.

-Esta bien, ya paro.-dije sonriendo.-¿Puedo decirte una cosa más?

-Sólo una.

Esperé unos segundo antes de hablar.

-Te quiero.

Noté como su corazón latía rápidamente. Estaba claro que seguía igual que el primer día que nos besamos.

-Y yo a ti.-dijo acariciándome el pelo.

Me acurruqué mejor debajo de su brazo y cerré los ojos para disfrutar de su perfecta compañía.