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Vida en Hollywood — capítulo 38
Caminaba agarrada del brazo de una persona que consideraba mi mejor amigo; en realidad más que eso: un hermano. Llevaba esas gafas de sol que le quedaban tan bien y que hacían que miles de niñas desearan estar donde yo estaba ahora mismo, tener la relación que yo tenía con él y poder comunicarse con él con una simple mirada. Los fotógrafos corrían a nuestro alrededor para poder sacar la mejor de las fotografías y así poder dar la última exclusiva de la semana o del mes para poder ganarse algo de dinero a nuestra costa. La gente en la calle se daba la vuelta para intentar ver quien se encontraba en el ojo del huracán de esos depredadores y así saber quienes eran los que levantaban tanta expectación.
Robert Pattinson se colocó mejor las gafas de sol mientras sonreía y yo me intentaba proteger detrás de él.
-Eh, chicos, ¿esto es una reconciliación?
-Robert, ¿sabe Kristen que has quedado con Natalia?
-¿Qué opina Nick de que quedes con Robert?
Mis gafas de sol me protegían de los flashes que nos lanzaban, pero si el fotógrafo hubiese visto mi mirada, apostaría a que no volvería a preguntarme nada.
Rápidamente me monté en el coche de Robert mientras seguían acosándonos de una manera exagerada. Cuando por fin arrancó y nos alejamos del barullo, bajé la ventanilla del coche para dejar que el aire entrase en el coche y disfrutar de la brisa.
-¿Tanta expectación levantas?-preguntó Robert mirando la carretera.
-Creo que el que llama la atención en este caso eres tú.-dije mirándole.-Que salgas con otra chica que no sea Kristen debe ser una bomba nacional.
Los dos nos echamos a reír mientras nos dirigíamos a mi casa. Hacía bastante tiempo que no quedaba con Robert, más o menos unas semanas después de mi cumpleaños, pero nunca habíamos perdido el contacto, y ahora que tenía un día libre y hacía poco había sido su cumpleaños, habíamos aprovechado para poder quedar y ponernos al día.
Pero sobre todo, yo quería hablar con él para decirle que me iba a casar. Me asustaba la idea de lo que iba a decir, pero tendría que aceptarlo. Sabía que no le caía bien Nick, pero iba a pedirle que asistiera a la boda.
-Menos mal que dejas de trabajar un poquito con tu novio y me dejas un poco de tu tiempo ¿eh?-dijo mientras caminábamos por el jardín de mi casa.
-¿Y tú no has estado ocupado?-protesté abriendo la puerta con las llaves.-Terminé la semana pasada de grabar la serie, pero tú has estado grabando escenas nuevas para Eclipse, así que no todo es culpa mía.
-¿Y si tenías tiempo para quedar con Miley Cyrus y Justin Bieber pero conmigo no?-preguntó pillándome por sorpresa.
Fruncí el ceño mientras cerraba la puerta.
-Ellos tienen más tiempo libre que tú.-dije dirigiéndome hacia la cocina.
-Claro, excusas.-dijo Robert haciéndose el enfadado.
-¿Qué pasa? Me echabas de menos ¿eh?-dije levantando las cejas.
-Qué va.-dijo bufando.-¿Cómo voy a echar de menos a la enana más pesada que he conocido nunca?
Sonrió ampliamente mientras me daba un abrazo y yo me cruzaba de brazos ofendida.
-No puedes quejarte.-dije abriendo el frigorífico-¡Este año te llamé en tu cumpleaños!
-Menos mal, porque si no, no te hubiese vuelto a hablar.-dijo él cogiendo una cerveza sin alcohol.
Se sentó en la silla de la cocina cómodamente mientras pegaba un trago y se me quedaba mirando.
-Bueno.-dijo alargando la palabra.-¿Qué era eso que me tenías que decir?
Me quedé callada porque me había pillado por sorpresa, pero mi salvación no tardó en llegar.
-¡¿O sea que eras tú el que se bebía mis cervezas?!
Mi hermano estaba en la puerta de la cocina mirando a Robert entrecerrando los ojos de manera amenazante. Robert se quedó con la cerveza a mitad de camino esperando alguna reacción de mi hermano.
-Si quieres te la puedo devolver, pero ya he bebido de la botella.
James sonrió de repente y se acercó a Robert para saludarle con un apretón de manos y un golpe en la espalda. Muy típico de los machotes.
-Tranquilo.-dijo mi hermano dirigiéndose al frigorífico.-Tú te puedes beber lo que quieras.
Suspiré mientras me sentaba en la mesa con Robert. Aunque Nick y James se llevaban ahora mejor que nunca, no se llevaban tan bien como mi hermano se llevaba con Robert. Y ni en mis mejores sueños James le diría a Nick lo que le acababa de decir a Robert.
-Robert, tengo que decirte algo importante.-dije directamente sin querer alargar más la agonía que llevaba por dentro.-Pero prométeme que no te vas a reír ni nada de eso.
Él se me quedó mirando mientras mi hermano se sentaba en la mesa. Dio un trago de su cerveza tranquilamente y apoyó los brazos sobre la mesa.
-Ya sabes que te lo prometería, pero eres tan imprevisible que prefiero no prometer nada e intentar no reírme.
Sujeté la lata de refresco con las dos manos intentando que los nervios no me traicionaran.
-Me voy a casar con Nick.
Robert escupió la cerveza que tenía en la boca y empezó a toser intentando que la bebida no se le saliese por la nariz. James le dio unos pequeños golpes en la espalda para que se le pasara mientras él seguía tosiendo fuertemente. Yo me quedé quieta sabiendo que era mejor esperar a que hablase.
-¿Qué has dicho?
-Me voy a casar con Nick este año.
Robert suspiró y se apoyó en el respaldo de la silla mirándome seriamente.
-No venga, ahora en serio.-dijo él sonriendo.-Dime eso que me tenías que decir y déjate de bromas.
Miré de reojo a mi hermano. Menos mal que le había pedido que se quedase conmigo para decírselo a Robert, porque si no ahora mismo echaría a correr.
-Robert, te lo está diciendo en serio.-dijo James mirándole a la cara.-Es tan verdad como que ahora mismo estamos los tres aquí sentados.
Robert me miró a los ojos rápidamente buscando alguna señal que le diera a entender que esto era una broma de cámara oculta. Se reclinó en la silla para acercarse a mí mientras yo seguía quieta.
-Estás embarazada.
-¡No!-dije poniéndome colorada.-¿Cómo voy a estar embarazada? Te recuerdo que Nick tiene un anillo de castidad.
James se revolvió incómodo en la silla sin que Robert se diera cuenta.
-¿Entonces?-preguntó preocupado.-¿Cómo lo han hecho?
-¿Cómo han hecho el que?-dije malhumorada.
-¿Cómo han conseguido lavarte el cerebro y convencerte de que te cases con él?
Oí como James se reía, pero una mirada mía le bastó para decirle que no debía reírse en ese momento.
-¿Eres tonto o qué?-pregunté a Robert con los brazos cruzados.-Nadie me ha lavado el cerebro.
-Pues explícame que pasa porque no entiendo como es posible que la enemiga número uno del matrimonio se vaya a casar con 19 años.-dijo él ahora seriamente.
-Le quiero, y con eso basta.-dije mirándole a los ojos.-Para él es muy importante el matrimonio, y pensamos que sería una tontería esperar tanto tiempo.
-Dilo bien claro.-dijo él con una sonrisa en la cara.-Tú lo que quieres es llevártelo a la cama lo antes posible.
Desvié la mirada con las ganas de pegarle un tortazo, pero lo único que hice fue apretar la lata que seguía en mis manos.
-Te acabas de pasar.-dijo James seriamente.
-Perdona.-dijo Robert.-Es que... Es algo que no entiendo.
-Pues entiéndelo porque es así como es.-dije mirándole con rabia.-¿Es que acaso no puedo casarme por el simple hecho de que estoy enamorada de Nick?
-No es eso lo que me extraña, porque sé de sobra que morirías por él.-dijo Robert ahora cogiéndome la mano.-Pero hubiera sido más normal que te hubieses casado con más años, no tan joven.
-Porque eso es lo que hace todo el mundo ahora.-dije quitando mi mano.-Estoy de acuerdo en que somos demasiado jóvenes, pero le quiero. Quiero compartir con él el resto de mi vida...
-Pero no tan pronto.-dijo Robert interrumpiéndome.-Natalia, yo te quiero y no quiero que te enfades por lo que te voy a decir, pero si te casas ahora tan joven creo que cometerás uno de los mayores errores de tu vida.
-Robert, yo no la convencí de que no se casara, así que no lo intentes porque es la persona más cabezona que he conocido en mi vida.-dijo James.
Suspiré fuertemente intentando tranquilizarme.
-¿Y supuestamente soy yo la enemiga número uno del matrimonio?-dije ignorando el comentario de mi hermano.
-No estoy diciendo que no te cases, si no que esperes un poco, cuando seas más mayor y puedas decidir las cosas sin que tengas remordimientos de conciencia más tarde.
-Robert, yo tampoco estaba convencida al principio, pero ahora lo veo como algo divertido.-dije sinceramente.-Supuestamente es algo por lo que pasa todo el mundo, y quiero saber lo que se siente al ir vestida de blanco caminando hacia el altar y reunirme con Nick para estar juntos para siempre.
Robert puso los ojos en blanco y bufó.
-¿Alguien te ha dicho que digas eso para convencer a la gente de que no estás haciendo algo que no quieres?
-Lo estoy diciendo porque lo siento de verdad.-dije frunciendo el entrecejo.
-No dudo de tus sentimientos, pero me estás dejando alucinado.-dijo volviendo a dar un trago de su cerveza.-Sé que te tengo aquí delante, pero por dentro no eres del todo tú.
-Se llama madurar, algo que tú deberías hacer.
-O también comúnmente llamado lavado de cerebro.-dijo sonriendo y mirando a mi hermano.
-¡Ya vale!-dije casi con los ojos llenos de lágrimas.-Lo que para mí era una buena noticia lo estás convirtiendo en algo espantoso.
Me bebí lo último que quedaba en la lata y la tiré a la basura. Me dirigí al salón y me senté en el sofá mientras intentaba tragarme las lágrimas que luchaban por salir de mis ojos. Cogí el mando de la tele y la puse para distraerme.
-Vamos, no te enfades.-dijo Robert sentándose a mi lado.
Ignoré que le tenía a mi lado y seguí pasando canales.
-Chicos, me voy.-oí como decía mi hermano.-Tengo que ir a buscar a Ana al aeropuerto. Luego vendré más tarde.
-Hasta luego.-dije sin quitar la vista de la tele.
Notaba la mirada de Robert encima de mí cuando mi hermano cerró la puerta, pero no iba a caer y mirarle a la cara. Al ver que sólo cambiaba de canal y pasaba de él, Robert cogió el mando y apagó la tele.
-¿Qué te crees que haces?-pregunté intentando cogerle el mando de la mano.
-Intentar que me prestes un poco de atención.-dijo escondiendo el mando detrás de él.
-No se si te das cuenta de que lo que estoy haciendo es pasar de ti.
-Si, lo he cogido, pero no quiero que te enfades conmigo.
-¿Cómo no me voy a enfadar?-pregunté malhumorada.-Para mí es algo muy importante, y tú lo único que estás haciendo es reírte de mí.
-No me estoy riendo de ti.-dijo intentando ponerse serio.
-Robert...-dije mirándole de reojo.
Le mantuve la mirada sabiendo que se iba a reír. Y no fallé, porque tuvo que retirar su mirada y reírse disimuladamente hacia otro lado.
-¡Robert!
-¡Lo siento, pero es que sigo sin entenderlo!-dijo ahora seriamente.-Cuando empezaste a salir con él me pareció bastante extraño porque tenéis opiniones muy diferentes sobre varios temas como la religión, por nombrar alguno. Pero que ahora te cases con él sabiendo la idea que tú tenías de matrimonio... Comprende que me parece raro.
-A mí también, pero le quiero.-dije cruzándome de brazos.-Pensé que te lo ibas a tomar mejor y que no te ibas a poner así, porque para mí es muy importante tu opinión.
-Sabes que te quiero y lo único que quiero es que seas feliz, de una manera o de otra.-dijo sonriendo intentando tranquilizarme.-Si estás segura de querer casarte yo te apoyaré, pero tenía que decirte mi opinión.
Volví a mirarle de reojo intentando averiguar si había algo que me estaba ocultando, pero su sonrisa terminó por contagiarme a mí y yo también acabé sonriendo. Él me atrajo hacia sí mismo y me abrazó fuertemente. Suspiré profundamente tranquilizándome del todo y yo también le devolví el abrazo.
-¿Vendrás a la boda?
-¿Él está de acuerdo?-preguntó apoyando la barbilla en mi cabeza.
-Sí.-dije cerrando los ojos.-Creo que sabe perfectamente que sin algunas personas no me casaría, y entre esas personas estás tú.
Se quedó unos minutos en silencio mirando a la nada como yo, porque no hacía falta que hablásemos cuando estábamos juntos.
-Es una buena persona.-dijo Robert sorprendiéndome.-Las pocas veces que he coincidido con él me ha demostrado que está más pendiente de ti que de cualquier otra cosa, y se nota que está enamorado de ti aunque haya tenido errores en el pasado.
Esperé a que terminase de hablar porque no le quería interrumpir, porque pocas veces se abría tanto como estaba haciendo ahora.
-Para él también debe ser duro tener que casarse teniendo a algunos invitados que no aguanta, como por ejemplo yo.-dijo esta vez riéndose.-Supongo que si te tienes que casar con alguien, debe de ser con él.
Me levanté de golpe al oír aquellas palabras, ya que me resultaban tremendamente familiares.
-¿Qué pasa?
-Has dicho exactamente lo mismo que mi abuela.-dije mirándole a los ojos.
-Bueno, supongo que me estoy haciendo mayor.-dijo riéndose.
Volví a abrazarle fuertemente mientras cerraba los ojos.
-Gracias.
-¿Por qué?-preguntó extrañado.
-Por ser sincero conmigo.
-Sólo quiero asegurarme de que hagas lo correcto.-dijo él abrazándome otra vez.-Porque que el otro día te dedicase un premio tu novio, ya me daba que pensar.
-¿Por qué?
-Porque nunca habéis dicho ni hecho nada que demostrase que estabais juntos, y eso era una novedad.
-¿Y cómo sabes que me dedicó un premio?
-Aunque te parezca mentira, me preocupo por ti más de lo que piensas.
Levanté la vista para mirarle y sonreí otra vez. Robert ya era un hermano, pasase lo que pasase.
() () (*)
Me revolví un poco más en la cama resistiéndome a abrir los ojos y volví a aspirar el perfume que Nick había dejado en la almohada y que también tenía la camiseta que llevaba puesta. Oí perfectamente los pasos de alguien por el apartamento de Nick, y reconocí enseguida que eran suyos. Intentando que una sonrisa no delatara que estaba despierta, esperé a que se acercara mientras recordaba el último mes vivido y lo diferente que había sido todo de principio a fin.
Hacía casi un mes Nick había actuado en "Good Morning America" con sus hermanos y Demi, pero Courtney Galiano había estado bailando y habían coincidido en el escenario. Nick se había negado a que ella estuviese allí, pero yo le dije que era una estupidez que se quejara cuando todos sabíamos que era una de las mejores bailarinas y que no la cambiarían sabiendo que ella había sido parte de los bailarines de Camp Rock. Él me había invitado a ir para que yo me asegurase de que ni siquiera la iba a mirar, pero le dije que confiaba totalmente en él y que no quería ir para encontrarme con ella, porque lo más seguro es que hiciese algo de lo que luego me arrepentiría. Unos días después Courtney Galiano negaba en la radio que hubiese salido con Nick durante la época en la que lo habíamos dejado. El hecho de que el tema hubiese salido a relucir otra vez me había afectado más de lo que creía porque pensaba que ya lo había superado, pero a pesar de todo me lo tomé con calma e intenté no pensar en ello.
Esa misma semana Rihanna me había pedido que apareciese en su videoclip "Te amo", porque le encantaría que yo pareciese en uno de sus videoclips como ella apareció en el mío de "Russian Roulette". Yo había aceptado encantada, pero los trabajos se me estaban acumulando y me estaban pasando factura en la salud. Además Demi y Joe había roto esa misma semana y yo había intentado alejarme de ellos por una temporada para no meterme en líos por su relación, pero ambos querían saber mi opinión y Demi me llamaba constantemente para que la ayudase a superarlo. Yo la escuchaba encantada e intentaba darla ánimos, pero teniendo a Joe como uno de mis mejores amigos era difícil dar una opinión clara.
Después de grabar el videoclip, me fui corriendo a Madrid para asistir al "Rock in Río", donde iba a dar un concierto. Al día siguiente, había asistido para ver el concierto de Miley, pero terminé discutiendo con ella porque cambió la letra de "7 things" metiéndose directamente con Nick y sus hermanos, y eso no se lo iba a permitir estando yo presente. Estaba de acuerdo con ella en que Joe no se había portado muy bien con Demi, pero ella tenía que mantenerse fuera porque si no iba a salir mal. Yo había aceptado que Miley y Nick no se llevaran muy bien, pero no iba a aceptar que Miley reprochara a Nick cosas que ya habían pasado hacía bastante tiempo. Al final Miley volvió a Los Ángeles enfadada conmigo porque yo la había dicho ella y Nick podían ser amigos sin tener que echarse cosas en cara porque ya eran mayorcitos.
-Natalia...
Abrí los ojos con ese último pensamiento y sonreí a Nick ampliamente. Él se acercó a mí y me dejó un pequeño beso en los labios, pero yo le cogí del cuello y le acerqué a mí para besarle con todas las ganas que tenía.
-Muy buenos días.-dijo él incorporándose y sentándose en la cama.-¿Has dormido bien?
-Sí, pero te he echado de menos.-dije cogiéndole la mano.-¿Tú que tal antes del último ensayo?¿Ha salido todo bien?
-Ha salido todo genial.-dijo acariciándome el dorso de la mano.-Espero que te guste cuando lo veas, aunque tenga que besar a alguien que no seas tú.
Me incorporé para ponerme a su altura y mirarle a los ojos de cerca.
-No te voy a mentir, ya sabes que me gustaría que no te besaras con nadie más que no fuese yo, pero el trabajo es el trabajo.-dije sonriéndole.-Otra cosa sería si Camilla Kerslake me cayese mal, pero es bastante simpática. Además, dudo que ella se lo pueda pasar alguna vez tan bien como yo anoche.
Nick apartó la mirada y vi como se sonrojaba un poco. Sabía que pasaba algo porque él ya no se sonrojaba cuando hablábamos de hacer el amor, así que saqué las piernas de debajo de las sábanas y me senté a su lado.
-¿Qué pasa?
Vi como sonreía y una carcajada nerviosa salía de su boca.
-Joe nos oyó anoche.
Tenía todo el derecho del mundo a ponerse rojo porque yo también lo estaba haciendo en ese momento, y no era para menos. Yo había llegado ayer y Joe llevaba con Nick unos cuántos días viviendo mientras preparaba su álbum en solitario, así que habíamos dormido los tres en el apartamento que Nick había alquilado. Nick y yo llevábamos un mes sin vernos porque yo había estado de gira por España y sólo me quedaba Europa para volver a Estado Unidos y empezar allí mi gira, así que nos habíamos dejado llevar sin pensar que Joe podría oírnos.
Me mordí el labio inferior mientras pensaba qué podía decir.
-¿Él sabía que tú y yo...?-pregunté sin querer tocarle.
-No lo sé, pero se lo supondría.-dijo sin parecer que le importase.-El caso es que esta mañana le he visto como salía rápidamente para irse sin que yo le viera, y ya sabes como es Joe, utiliza su humor para cualquier cosa.
-¿Qué ha dicho?
-No le he entendido muy bien porque salía por la puerta en ese momento, pero le he oído algo así como "Espero que hoy te lo pases la mitad de bien de lo que lo pasaste con Natalia anoche".
Miré a Nick de reojo asustada, porque habíamos metido la pata completamente.
-Lo siento, Nick.-dije preocupada por la huida de Joe.-Llevaba mucho tiempo sin verte y...tenía ganas de ti. Sin ti ha sido todo tan aburrido este último mes que me hubiese vuelto loca si estoy un día más a más de dos centímetros de ti.
Nick sonrió mientras pasaba su brazo por detrás de mi cuello y se acercaba para besarme. Yo sonreí mientras apretaba sus labios contra los míos intentando buscar mi lengua. Me tumbó sobre la cama mientras él se ponía encima de mí y me dejaba atrapada sin poder moverme.
-Nick... pesas demasiado...-dije como pude mientras seguía besándome.
Se colocó mejor encima de mí para que estuviésemos más cómodos e intentó distraerme mientras su mano subía por mi cintura hasta mi pecho por debajo de la camiseta y comprobar que no llevaba sujetador. Yo seguí apretando los labios porque me gustaba que luchase por besarme como él sabía, así que hizo más presión con su brazo detrás de mi cuello.
-¿Sabes que antes de entrar a casa una fan me ha besado?-preguntó Nick a centímetros de mi boca.
-¿Qué?-pregunté frunciendo el ceño.-¿Y entonces para qué te llevas a Big Rob contigo?
Más rápido de lo que lo había visto nunca se lanzó hacia mis labios, y esta vez yo también le seguí el juego. Saqué una mano de debajo de él y le agarré del cuello atrayéndolo hacia mi fuertemente. Cuando por fin necesitó aire, sonrió otra vez a pocos centímetros de mi cara.
-Era una broma, ya sabes que sólo tú puedes acercarte tanto como para darme un beso.
Volví a sonreír mientras le rodeaba la cintura con mi pierna e intentaba sacarle la camiseta de los pantalones. Al ver mis intenciones, rápidamente me paró con la mano que tenía detrás de mi cuello.
-No, para.-dijo agarrándome de la muñeca.
-¿Por qué?-pregunté enfadada.-¡No es justo que tú me puedas meter mano y yo a ti no!
Mi mirada se dirigió a su mano derecha, que no me estaba sujetando la muñeca. Al darse cuenta, sacó la mano de debajo de mi camiseta y bajó la camiseta mientras sonreía.
-No, en serio.-dijo levantándose de encima de mí.-Quiero llevarte a un sitio y necesitamos bastante tiempo para llegar a cenar hoy con mis padres.
-Pero...
-Por favor, es importante para mí.-dijo Nick estirando la mano para que la agarrase y me levantase.-Confía en mí.
Me levanté de la cama sin cogerle la mano y me fui directamente al baño mientras preparaba las cosas para ducharme. Me dirigí a mi maleta y cogí mi neceser donde llevaba todo lo que necesitaba.
-No quiero que estés de morros y vengas por obligación.-dijo Nick caminando detrás de mí.
-No voy por obligación.-dije cogiendo una toalla limpia del armario.
-¿Entonces por qué te enfadas?
-Porque no puedes besarme y tocarme...y luego cortarme el rollo tan de repente.-dije rápidamente.
-Pero es que tenemos que hacer muchas cosas hoy y estábamos perdiendo el tiempo.
-¿Estábamos perdiendo el tiempo? Pues que sepas que lo que es perder el tiempo para ti, para mí es pasarlo lo mejor posible contigo.
-Natalia, no me has entendido...
-De todas maneras, la próxima vez que planees algo para los dos avísame y no perderemos el tiempo.-dije cerrando la puerta del baño.
Sabía que abriría la puerta para contestarme, así que esperé de pie en el baño.
Y ahí estaba, abriendo la puerta para reclamarme lo último que había dicho.
-¿Por qué cierras la puerta?-preguntó abriéndola del todo.
-Porque me voy a duchar y estamos perdiendo el tiempo.-dije cruzándome de brazos.
-¿Ahora te da vergüenza desnudarte delante de mi?
-No, pero tú por hoy ya has visto suficiente de mí.
Observé como Nick divertido me miraba lentamente de arriba abajo para destacar mi vestimenta. Sabía que no iba con demasiada ropa porque sólo llevaba una camiseta y mi culotte, pero estaba dispuesta a que no me viese nada más hoy.
-No te pongas cabezona porque en este tema vas a salir perdiendo.-dijo Nick sonriendo.
-Fuera del baño.-dije ignorándole.
-Vale, pero dame mi camiseta.
Mierda.
¿Cómo no iba a salir perdiendo si debajo de la camiseta no llevaba nada?
-No es tuya.-dije improvisando.-Te recuerdo que yo también tengo una camiseta como esta.
-Ya, pero da la casualidad que la que llevas puesta es mía.-dijo Nick apoyándose en el marco de la puerta.
-¿Y por qué lo sabes?
-Porque te queda grande y recuerdo que anoche te la pusiste después de nuestro gran reencuentro.
No había nada más que pudiese decir en mi defensa, así que resoplé fuertemente mientras ponía los ojos en blanco.
-Te odio.-dije dándome la vuelta y quitándome la camiseta intentando que no me viera nada de lo que le había limitado por hoy.
-Yo también te quiero.-dijo Nick sonriendo.
Le tiré la camiseta a la cara pero la cogió al vuelo.
-Ahora si no te importa, sal y cierra la puerta.-dije todavía dada la vuelta.
-No me voy a salir porque estoy en mi baño.-dijo Nick colgándose la camiseta al hombro.
-¡Habíamos llegado a un acuerdo!-dije dándome la vuelta tapándome el pecho con las manos.
-¿A un acuerdo?-dijo Nick abriendo los ojos exageradamente.-No recuerdo que hayamos dicho nada de un acuerdo...
-¡Sal del baño!-grité empujándole con el cuerpo.
Oí como se reía mientras yo intentaba sacarle del baño a empujones.
-Tengo que reconocer que desde que te has apuntado a eso de las artes marciales estás más fuerte, pero todavía te queda mucho para poder echarme del baño sólo con tu cuerpo.
Dejé de empujar porque vi que no íbamos a llegar a ninguna parte y volví a resoplar para quitarme unos mechones de la cara.
-¿Te ayudo?-preguntó Nick sonriendo.
Me apartó el pelo de la cara y siguió acariciándome la cara. Yo me aparté de él bruscamente para dejarle bien claro que no estaba dispuesta a hacer lo que él quisiera.
-¿Te has enfadado de verdad?
Le miré de reojo y bajé la guardia.
-Nick, no sé.-dije todavía tapándome con las manos.-Simplemente me ha molestado que me cortaras cuando yo... ya sabes.
Se acercó a mí y esta vez me dejé abrazar mientras me daba besos en el cuello.
-No te enfades.-dijo Nick susurrándome al oído.-Hoy tengo algo especial para ti y quiero que estemos bien.
-Ay, Nick.-dije sonriendo por las cosquillas que me estaba haciendo.-Sé que es una tontería, pero quiero que me entiendas.
-Y yo quiero que sepas que a mi también me apetece estar contigo tumbado todo el día en la cama, pero necesito que hoy estés bien.
Me lo estaba pidiendo con esa carita que me daba la sensación de que algo bueno iba a pasar, así que sonreí y decidí moverme.
-Esta bien, ya me ducho.
-Gracias.-dijo él sonriendo.
-No me des las gracias.-dije todavía tapándome.-Ahora, sal por favor.
Soltó una carcajada fuerte.
-O sea que sí que te da vergüenza.
-No, pero necesito intimidad.-dije intentando no reírme.
Oí como bufaba y dejaba la camiseta que llevaba al hombro en el suelo.
-Parece mentira que seas tú la que tenga vergüenza...
Observé como se iba quitando la ropa poco a poco delante de mi.
-¿Qué estás haciendo?
-Igualdad de condiciones.-dijo bajándose los pantalones.
-Pero sólo te he pedido que salieras del baño, no que hicieses un strippteas.
-No estoy haciendo un strippteas.-dijo como si fuera obvio.-Sólo que creo que me vendría bien una ducha ahora mismo.
Sólo le faltaba quitarse los calzoncillos, pero una sonrisa apareció en su cara. Al verle las intenciones, me quité las manos del pecho y le di golpes en el pecho con un dedo.
-Así que ahora eres tú el que quiere hacerlo ¿no?
-No, sólo quiero pasarlo bien un rato en la ducha ¿tú no?
Me crucé de brazos mientras me apartaba el pelo de los hombros.
-Estás mucho más guapa cuando te enfadas.-dijo agarrándome del cuello para besarme.
Mi cuerpo se pegó al suyo mientras yo le pasaba los brazos por el cuello para tenerlo lo más cerca posible. Sus manos descendieron por mi cintura mientras intentaba bajarme el culotte y me agarraba el trasero con las dos manos. Me aparté de él para quitarme el culotte que me estorbaba y bajarle a él el calzoncillo y comprobar que quería algo más que pasarlo bien. Sonreí mientras él apartaba el calzoncillo con el pie y yo me metía en la ducha para dar el agua.
-¿Cuánto tiempo tenemos?-pregunté ajustando el agua a mi gusto.
Nick sonrió mientras se metía en la ducha conmigo y volvía a buscar mis labios.
-Tienes suerte de que te he levantado pronto.-dijo mientras yo sujetaba la manguera de la ducha en lo alto.
-No, suerte tienes tú de que he levantado la prohibición que tenías sobre mirar mi cuerpo.
Le acerqué a mí con una mano para besarle mientras que con la otra buscaba su entrepierna.
Después de lo que iba a pasar, cualquiera podría tener un buen día.
[Siento el retraso, pero tenía cosas que hacer y se me ha hecho más largo de lo normal! Espero que os guste.Gracias por la paciencia y por los que comentan! Besos y comenten!]