Tituladas 16.2% · 32,298 de 199,415 descubiertas
Rescatado 61.5% · 57,949 de 94,296 páginas identificadas · 57,939/58,568 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 35056 · de

Historia 35056 — capítulo 5

[Edward]

Todos estaban encantados de cuidar del pequeño. Alice bajó toda una colección de trajecitos de bebé y se dedicó a probarle a ver con cual se veía más favorecido. Bella la observaba divertida de no ser por una vez la Barbie de Alice.

Jasper se puso a mi lado y miraba por la ventana hacia la noche, preguntándose porqué Ayda no había saltado a la yugular de su retoño. Carlisle y Esme hablaban sobre como llevar esta nueva situación y Rosalie y Emmett miraban con anhelo al bebé como si fuese de ellos, eso no me gustó mucho. 

Jacob miraba al bebé y sonreía, había tanto calor que desprendía el pequeño que le gustó, aunque estaba preocupado por su bienestar rodeado de tanto vampiro. Nessie le mordió, yo sonreí y Jacob también. Me molestaba que hubiese imprimido con mi hija, pero no había nada malo en ello, de momento. Tendría que mantener una charla con él dentro de unos años.

  • El bebé se llama Darius - anuncié una vez que lo escuché decir de los labios de Ayda - todos me miraron pero yo seguí mirando por la ventana.

Ayda parecía disfrutar de la compañía de Seth, ella aún no lo sabía pero la había imprimado. Estuvieron hablando un rato, después sentí que ella tenía frío y después de varias horas desaparecieron hacia el bosque. Supe por la mente de Seth que se la llevaba de caza. Así se sentiría mejor, aunque Ayda pensó que le apetecía más una lasaña de carne que beber la sangre de ningún bicho.

Me giré hacia Carlisle que ya me estaba esperando.

  • ¿Dónde se ha ido?
  • De caza con Seth - Leah estaba que rabiaba. Me pregunté si Carlisle le podría poner una vacuna de perro. Tanta rabia en una sola persona no era bueno.
  • Eso está bien - comentó Esme.
  • No sé si está bien. Le apetecía más una lasaña.
  • ¿Eso dijo? - preguntó sorprendido Carlisle - ¿O lo pensó?
  • Lo pensó - Carlisle se quedó callado unos minutos y después habló.
  • Creo que hay mucha humanidad dentro de Ayda. Quizá ese sea su don. Solo la conocemos un día, pero hay cosas tan humanas en ella...
  • Yo también lo creo. En ningún momento ha pensado en hacerle daño al niño, ha estado sufriendo por no poder acercarse a él. Por no poderle coger. Esa era su desesperación. No había ni una sola neurona en su mente pensando en beber la sangre de su hijo.
  • Lo corroboro - dijo Jasper - Y no me lo explico... He conocido tantos neófitos y todos con el mismo carácter. Voy a tener que replantearme muchas cosas - estaba muy confuso.

Tras una larga charla, decidimos que cuando Ayda volviese, le daríamos su oportunidad, a ver si podía controlar la sed de sangre.

Emmett pensaba en tomar un piscolabis y yo decidí acompañarle. Alice me tendió una bolsa. Me dijo que era para Ayda, pues nos encontraríamos con ella y no tendría las ropas en muy buenas condiciones.

Salimos de la casa y nos pusimos a correr por el bosque. A Emmett le molestaba que le ganase. ¿Qué le iba a hacer? Era más rápido que él.

Tras unos centenares de metros, divisemos a Seth en forma de lobo y Ayda con la cara cubierta de sangre. Pobrecilla, se sentía mal por haber matado animales indefensos, aunque se tratase solamente de dos gacelas.

  • ¿Qué, te apetece seguir cazando? - le pregunté.
  • Oh, no. No podría ni con una ardilla. Estoy llena - puso cara de angustia como si estuviera a punto de vómitar. 

A veces los neófitos bebían tanto que se ponían a vómitar justo después de alimentarse. Seth volvió a su estado humano. "No ha comido tanto como para terminar vomitando" pensó Seth.

  • Aquí tienes algo de ropa para cambiarte - le dije a Ayda tendiéndole la bolsa - Ahí detrás hay un arrollo, podrás lavarte un poco.
  • Gracias - dijo ella y se marchó. Seth se quedó allí mirándonos y nosotros nos marchemos.
  • Es bastante guapa - dijo Emmett.
  • Sí. Podría competir con Rosalie en un concurso de belleza humano - Emmett rió.
  • Cierto, pero las prefiero rubias.

Cuando nos alimentamos y volvimos, Ayda estaba todavía en el arrollo. Seth y Emmett se pusieron a hablar y yo me acerqué a ella en silencio, para no asustarla, y decirle que nos ibamos a casa. Creía que ya estaría vestida. Me la encontré desnuda, ya aseada, tocándo la tela del vestido. Los rayos de la luna se posaban en su piel y parecía, sin lugar a dudas, a una ninfa de los bosques en su intimidad. Tenía un cuerpo precioso, demasiado. Pero no podía compararse ni de lejos, con mi Bella. Por eso la belleza depende de los ojos que la miren. Estaba ensimismada.

  • Ayda - dije despacito.
  • Dime - contestó.
  • Volvemos a la casa. Vístete rápido.
  • Me gustaría quedarme un poco más.
  • Verás al niño, te vamos a dar una oportunidad. 
  • ¿En serio? - se giró hacia mí. Pude verle los senos.
  • En serio. Ahora por favor, tápate y reúnete con nosotros.