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Historia 35274 — capítulo 4
Sus saludos matutinos eran geniales, era lindo llegar a la escuela, encontrarme con su carota y que dijera "¡Hey tú! Chinga tu madre si no me pasas la tarea" y sin ningún permiso esculcaba en mi mochila hasta encontrar lo que necesitaba. Maldito, ¿pero saben que es lo peor del caso? Nunca me importó, hasta le sonreía cuando me la mentaba, a veces hasta le contestaba el insulto o sino yo misma le dictaba o le hacia los ejercicios mientras él copiaba otra cosa. Lo soportaba tanto…
Cada vez hablaba con más groserías, claro, aunque sólo las hablaba con él, pero seguía siendo la niña buena y cumplida; obviamente debía serlo porque aparte de que me beneficiaba a mí también beneficiaba a Roberto, él copiaba mis tareas y mis exámenes. Y no había momento en el que no pensara en él.
Me hacía como quería, nunca me quejé, me lastimó físicamente, algunas de esas fueron:
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Me cargo con demasiada fuerza y me tronó cada vertebra, desde el cuello hasta el coxis —¡me está abrazando!
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Me saludó de mano con mucho entusiasmo y me lastimó con todo y muñeca — ¡Me agarró la mano! — (después de eso me costó trabajo escribir por unos cuantos días).
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Juagaba a que la flauta era un arma de guerra y que yo era el enemigo entonces según él me atacó y me encajó la flauta en el estómago, resultado: el enemigo fue derrotado (me sacó el aire, casi vomito y me ahogo en el intento) ¡Cómo me dolió! Y él me fue a pedir perdón con una cara de borrego a medio morir — ¡Me pide perdón y se ve tan lindo!
Y eso es sólo por mencionar algunas cositas que me hizo.
Un día estábamos tranquilamente esperando para que la maestra nos revisara la tarea, yo estaba recargada en la pared y con bancas a los lados, Roberto estaba enfrente de mí. De pronto sentí que me miraba de pies a cabeza (yo solamente sonreí y me hice la que no se daba cuenta, recuerdo tirado a la basura [TALB]) entonces estiró su brazo y me tomó de la mano, todo fue tan rápido… lo miré a los ojos y lo siguiente que hizo fue… poner mi mano en su miembro. Quité mi mano lo más rápido que pude y lo único que le dije fue "¿Que fregados te pasa?" el sólo brincó hacia atrás y me contestó "Es que por un momento pensé que eras Juliana y pensé: si lo quieres, tenlo" Yo sólo cerré los ojos, negué con la cabeza y le dije "No me perro-confundas cabrón" después nos reímos y asunto solucionado.
En ese mismo mes tuvo un problema con un tipo, ya no recuerdo como se llamaba, creo que era Razo o algo así le decían. El problema fue que le debía dinero a su primo y como no más no le pagaba pues Roberto le fue a pegar. El día que iba a ser la pelea, porque ya hasta estaba organizado el asunto, debíamos hacer un trabajo y mi equipo fue a mi casa para hacerlo. Total que al salir de clases, alumnos de todos los grados se fueron unas calles atrás de la escuela para estar presentes en la dichosa pelea, yo sólo vi cuando toda la masa de gente caminaba y me fui con mi equipo —*Sólo espero que no se vaya a lastimar demasiado.*Lo bueno era que Rob hacía ejercicio y vaya que se notaba, tenía unos brazos muy bien torneados, nadie le ganaba jugando fuercitas, tenía buena pierna, un abdomen marcado ligeramente y bueno, si mirabas más abajo de la espalda te daban ganas de darle una mordida, o al menos a Lety le daban ganas.
Ya estando todos en mi casa, después de comer algo y de un rato según haciendo nuestro trabajo, de repente… DIN-DON, DIN-DON, DIN-DON… oh dios, nadie toca el timbre así más que… mi amiga Lety se asomó por la ventana y me dijo "Es Robert".
Me quedé helada, todos me voltearon a ver y empezaron a hacerme preguntas y a asumir cosas que ni al caso, como que yo le gustaba y todo eso —Ojalá eso fuera cierto—. Bajé corriendo las escaleras y todos los demás no dudaron en seguirme, abrí la puerta y… lo miré a los ojos, caminó hacia mí con una mirada seductora en el rostro, con una mano me tomó por la cintura, con la otra me agarró por la nuca, sus labios cada vez estaba más cerca de los míos, estaba a punto de besarme cuando dijo…"Préstame tu cuaderno de Cívica", eso me sacó de mi fantasía, la cual también TALB.
Seguía parada en la entrada de mi casa, él en la banqueta y mis amigas junto con mi equipo atrás de mí. El preguntó que qué chingados hacían todos ahí metidos en mi casa, que si estábamos en una orgía; los niños le dijeron que era un pendejo y se fueron a seguir con el trabajo, mis amigas sólo se quedaron platicando y yo mientras le pregunté para qué necesitaba mí cuaderno y me contestó que le faltaban unos apuntes, me quedé dudando y entonces ahora si se acercó a mí, me tomó por la cintura y sólo me levantó del suelo — ¡Ah! ¡Me está tocando! — "Ándale Vicky, —Adoro cuando él me dice así—préstamelo, ¿que no ves que me acabo de pelear y estoy cansado? — ¡Oh, cierto! Pero no parece que se haya peleado, sólo parece que camino mucho. A ver, si tan cansado está ¿por qué no espero a mañana para pedirme el cuaderno? — Me puso en el piso otra vez. ¿Y cómo te fue?, le pregunté estando 99.9% segura de cuál sería su respuesta, "¡Uy no! ¡No sabes, ese pinche Razo no aguanta nada! Na más le di como cuatro o cinco puñetazos y ya estaba en el piso y que lo pateo al cabrón y le dije ¡Órale hijo de tu pinche madre, con mi carnal no te metes puto! Y ya na más se levantó todo apendejado y se fue el bastardo ese" — ¡Ay qué lindo! Siempre se expresa de la mejor manera (Sarcasmo por si no lo notaron) — Sólo le sonreí y le dije me alegra que estés bien, fui por el cuaderno y se lo di. Me sonrió y me dijo "Cámara ahí nos vemos mañana" y se fue, lo vi alejarse y le grité "¡De nada!" y sólo levantó la mano desde lo lejos sin si quiera voltear o detenerse. Se ve tan bien de espaldas…
Después de ese emocionante día soñé con él, fue un sueño extremadamente raro, raro y gracioso a la vez. Yo iba subiendo las escaleras hacia el estudio de mi casa y una música se escuchaba cada vez más fuerte, cuando por fin llegaba hasta arriba, veía a los tíos de mi amiga Lety sentados en una cama con la mirada hacia el frente y de pronto, aparecía él bailando usando solamente unos lindos bóxers blancos y calcetines que le combinaban. Se movía al ritmo de la música, muy bien a decir verdad, meneaba la cadera de un lado al otro y se paseaba por todo el cuarto, entonces los tíos le empezaban a aplaudir y gritar, la tía se ponía como loca viéndolo bailar y entonces Roberto alzaba los brazos y al momento de bajarlos se tocaba de una forma muy provocativa, cuando llegaba a sus bóxers se ponía de espaldas, ¡dios, qué buen cuerpo! Hacía movimientos circulares con la cadera bajando poco a poco sus bóxers y justo cuando iba a enseñar la parte no bronceada de su cuerpo, sonó mi despertador. — ¡Maldición! Justo ahora es cuando debo despertarme, en fin… tendré que dejar lo demás a la imaginación…
Llegué a la escuela y de mis amigas la que siempre llegaba temprano era Lety entonces decidí contarle mi sueño, cuando terminé de contarle, ella sólo se carcajeó y me dijo que estaba loca. Casi a la hora del descanso le conté a Rob mi sueño, puso una cara de espanto y se empezó a reír, entre carcajada y carcajada intentaba decirme algo, pero no le entendía, ya que se calmó por fin pudo decirme "¿Y al menos me veía bien en calzones?" le contesté que sí y entonces fue cuando Lety le dijo "Y hasta mis tíos te aplaudían" y empezó a reírse otra vez. Pero lo malo del asunto fue que mientras Lety intentaba no ahogarse mientras reía, la expresión de Roberto cambió drásticamente, su sonrisa se borró y frunció el seño, se levantó de su banca y me gritó señalando a mis amigas "¡¿Le contaste a ellas?!" Sólo pude asentí con la cabeza, la campana sonó y Roberto se fue del salón rojo de ira. Me quedé pasmada, Lety no sabía que decir y Karina y Anahi ni si quiera sabían a qué se refería, así es que tuve que contarles el sueño y lo que pasó después. Durante el receso no pude encontrar a Roberto por ningún lado y eso que mi escuela no es era grande. Estando otra vez en el salón le pregunté qué era lo que le había molestado y por qué se había ido así, discutimos un poco porque al niño no le pareció que le contara a mis amigas lo del sueño, yo le dije que eso era asunto mío y que no tenia porque enojarse y después de unos cuantos minutos me dijo que por qué chingados tenía que soñar con él y le contesté que yo no elegía que apareciera en mis sueños y como hacíamos mucho ruido el maestro nos sacó del salón.
No me habló el resto del día, ni si quiera me miraba — ¿Pero qué hice mal? ¿Cómo hago que me vuelva a hablar? —. En la salida ni si quiera me despedí de mis amigas, corría tras él para pedirle perdón; mientras corría Alba y Vicky tenían un debate, Alba la mayoría de las veces usaba lo racional y Vicky casi siempre lo emocional — ¡Pero si sólo fue un sueño!... Lo sé, pero es Roberto, ¡no soporto una hora más sin que me hable!... ¡Pero es un cabrón y un exagerado, sólo fue un sueño, ni que lo hayas visto desnudo!... Pues casi, me hubiera gustado, pero ese no es el punto ahorita, ¡lo necesito!... ¿Lo necesitas? ¿Te das cuenta de lo que acabas de decir?... Tú que le haces, si tú también lo necesitas… ¡Hey, pero si eso no es cierto!... — (discusión TALB). Lo alcancé y lo tomé del brazo, él ni si quiera me miró, dijo suéltame con un tono muy cortante, zafó su brazo de mi mano y se fue.
Me dejó, no me miró, no pude decirle perdón, me lastimó… me quedé parada viendo como se alejaba hasta que doblo en una esquina y desapareció, mi vista se empezó a nublar, cerré los ojos y gotas saladas rodaron por mis mejillas, dejé que siguieran así. Caminé de regreso a casa, llorando durante el camino. Entré, no había nadie, que suerte, no quería que me vieran llorando. Fui a mi cuarto y me tendí en la cama, seguí llorando sobre la almohada en silencio. Después de una hora de llorar sin parar me levanté y mojé mi cara para que mis ojos ya no se vieran rojos y baje a comer.
No pude dormir bien esa noche, no sabía qué hacer para que me perdonara. —Pero si tú no hiciste nada malo, el está pendejo… Cállate—.
De pronto estaba en la escuela otra vez, era viernes y la próxima semana sería de exámenes. Roberto no me habló en todo el día, no sonreí en todo el día, sentía que algo faltaba, algo que empieza con Rob- y termina con -erto. El día fue largo sin él a mi lado… Mis amigas trataban de animarme pero ellas no eran él.
El fin de semana me la pasé llorando por las noches y durante el día hice toda la tarea de la semana con la esperanza de que Rob me pidiera alguna y me perdonara —No seas tonta, déjalo así, no parece que a él le afecte… Lo sé, pero a mí sí, mucho.
El lunes llegó y los exámenes empezaron, Roberto seguía sin hablarme. Ya es martes, otro examen y Roberto no me deja si quiera saludarlo. Miércoles, más exámenes y Roberto aún no me mira. Jueves, examen de Biología, en lo que peor me va, hice un gran acordeón y lo repasaba unas horas antes del examen. Roberto se acercó a mi banca y vio el acordeón, como yo estaba concentrada no me di cuenta de su presencia, entonces me arrebató la hoja y se fue a su lugar, una sonrisa se dibujó en mi cara. Llegó el momento del examen y yo no tenía mi acordeón — ¡Quítaselo, sabes que Biología no es lo tuyo!... Lo sé pero, tal vez así me perdone—. Terminó el examen, sonó la campana del receso, me acerque temerosa a él y le pregunté "¿Te sirvió el acordeón?" él lo sacó de su bolsa, me lo dio y no dijo nada pero no se fue, entonces le dije con esperanza "¿Ya me perdonas?" y el sólo dijo "Sí hombre, ya no llores" y me dio un manotazo en el hombro que hizo que se me doblaran las rodillas un poco. Yo estaba que brincaba de felicidad pero mis piernas no contestaban, lo único que hice fue sonreír a mi máximo esplendor —Vamos, ¿qué esperas? ¡Abrázalo!... ¡Cállate, tu eres el lado racional! — Entonces Rob salió del salón. Volteé a ver a mis amigas y les dije "Me perdonó" y salimos al patio.
Ves, te dije que era un pendejo, se enojo por una mamada y se encontentó por una peor… Eso sí, pero al menos ya me perdonó… Pero eso no quita que sea un idiota… De que es un idiota, es un idiota pero es el idiota al que más quiero.