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Historia 35274 — capítulo 7

Capítulovii

Estar siempre a su disposición. Cuidarlo. Ayudarlo. Alegrarlo. Compartir con él. Convencerlo. Defedenderlo. Aconsejarlo. Animarlo. Quererlo. Soportarlo. Adorarlo. Odiarlo. Sacarlo de problemas. Entenderlo. Visitarlo. Admirarlo. Amarlo.

Todo eso y más hacía yo, sólo para él. Muchas veces llegué a pensar si sólo me usaba y aunque todo el mundo me lo afirmaba, siempre terminé diciendo que no lo hacía. Trataba de sacarlo de mi mente, de no pensar en él, de enamorarme de alguien más, de enojarme con él, de alejarme de él… pero nada de eso funcionaba, sólo hacía que quisiera estar más cerca de él.

Todos lo detestaban y más porque sabían cómo me trataba, me decían que era una tonta por dejar que lo hiciera, por llevarme así con él. Pero así te vuelve el amor, te sega y haces locuras. Así sea soportar a Roberto. Ya me sentía como en la canción de Shakira: Cuantas veces he intentado enterrarte en mi memoria y aunque diga ya no más es otra vez la misma historia. Porque este amor siempre sabe hacerme respirar profundo ya me trae por la izquierda y de pelea con el mundo. Si pudiera exorcizarme de tu voz, si pudiera escaparme de tu nombre, si pudiera arrancarme el corazón y esconderme para no sentirme nuevamente bruta, ciega, sordomuda, torpe, traste, testaruda. Es todo lo que he sido por ti me he convertido en una cosa que no hace otra cosa más que amarte. Pienso en ti día y noche y no sé cómo olvidarte.En ese entonces escuchaba mucho sus canciones y esa me quedaba perfecta.

Cualquier pequeño detalle que tenía me hacía perder la cabeza, así fuera prestarme dinero para que regresara a mi casa. Claro que después se lo cobraba a su manera; no me pago una pluma adornada con hilo de las que vendía en esos años. Ni modo, así era él. Y no me importaba. Más se me aceleraba el corazón cuando me daba esperanzas por que algún día pudiéramos estar juntos. Como la vez en la que le aventaron una banca en los bajos y se retorció de dolor en el piso, me acerqué a preguntarle si estaba bien. Me respondió que necesitaba más aumento porque no lo estaba viendo retorcerse en el piso. Sólo pude responderle "Ahora sí te dejaron sin hijos" a lo que él me contestó "No, te quedaste tú sin hijos" mientras se asomaba debajo de mi falda.

Por esas fechas había una telenovela que al parecer todo mundo veía. Una noche antes había sucedido que el enamorado le decía a la protagonista "Quiero mi libertad" después de otro intento fallido de que se diera la relación entre ellos. Al día siguiente llegó Roberto y lo primero que me dijo fue "Victoria, quiero mi libertad" no era lo mismo que en la novela pero al menos él sabía que yo moría por él. "¿Viste anoche Amor en Custodia?" le dije arqueando una ceja. "Si, la vi con mi abuelita. ¿Viste la parte en donde el Pacheco le dice eso a la Barbie?" Total que nos pusimos a platicar de la mentada novela.

Tenía que hacer algo para sacar a este chico de mi cabeza, ya no era sano vivir a su disposición. Unos cuantos días después de eso, en la novela había sucedido que Barbie, después de comprometerse con otro tipo, le decía a Pacheco "Saliste de aquí" y señalaba su cabeza. Me pareció una buena idea decirle eso a Rob así es que primero debía buscar a otro tipo al que meter en mi cabeza para sacar a Rob de ahí.

Ahora sí traté de andar con Moy. Se había cambiado de casa muy cerca de la mía y ya casi nos hacíamos novios. Después de no pensar en Rob por un fin de semana decidí que era momento de decírselo. "Oye Roberto, saliste de aquí" le dije un lunes por la mañana y señalé mi cabeza. Me contestó con una gran sonrisa. Lo vi alejarse, *demonios, ¿por qué tenía que sonreírme de esa manera y después ponerse de espaldas?*Suspiré y lo siguiente vino a mi cabeza mientras sentía latir mi corazón rápidamente, "Pero no de aquí".

No sirvió de nada mi intento por andar con el cuero de Moy; ya que casi lo lograba se buscó otra chica, que era toda estúpida por cierto, y seguí pensando cada vez más en Rob, más y más y más y cada vez un poco más. Estaba loca por él, creo que empezaba a obsesionarme.

Bien, debíamos prepararnos para el examen de la preparatoria así es que eso mantenía mi cabeza un poco más alejada de Rob. Ya no iba a mi casa porque los dos tomábamos cursos y las llamadas iban disminuyendo poco a poco. Pero ahora nuestro cariño se demostraba de una manera diferente: yo le daba puñetazos en el pecho para que me hiciera caso y como usaba cadenas, éstas se le encajaban. Luego me decía "¿por qué chingados me pegas?" "Porque te quiero" le contestaba yo con una linda sonrisa y con mi voz de niña tierna. Entonces él me daba un puñetazo en el brazo, obviamente más fuerte y me decía con una radiante sonrisa "yo te quiero más". Era algo así como los chupetones, tenían la misma apariencia sólo que dolían más. Tuvimos moretones por muchos meses, de tanto demostrar nuestro cariño. Pero después de que ya no aguantaba los brazos le tuve que decir que no era su amigo sino su amiga.

Mientras estaba en la tarea de sacarlo de mi mente, Yuri y yo nos pusimos de chismosas a preguntarle a todo el salón quién les gustaba. Cuando nos acercamos a preguntarle a Rob no quería contestarnos, entonces anotamos a Nancy en la lista y Yuri dijo "también a Vicky" y lo genial del asunto fue que Rob no dijo que si pero tampoco lo negó, solamente me sostuvo la mirada por unos minutos, hasta que Yuri me jaló del brazo. Uy si… y ahora menos vas a hacer que te olvide.

En una clase de Cívica, la maestra hizo el ejercicio en donde se regalan moñitos y dices eres especial y significas mucho para mí. Como Rob no sabía hacer moños yo tuve que hacer los suyos. Estuve pensando a quien podía darle el mío, total que se lo di a mi prima. Al día siguiente llegó Rob, lo noté algo nervioso, estuvimos normales y ya que se iba a terminar el día, se recargó en mi hombro y dijo "Toma, chaparra" hizo que me diera la vuelta. Tenía la mano extendida hacia mí y en ella reposaba el moñito azul que yo había hecho un día anterior. Tuve que aguantarme las ganas de llorar en ese momento y de comérmelo a besos. "Quiero que lo tengas porque eres alguien muy especial para mí y porque sé que soy un cabrón pero… te quiero" me dijo sin si quiera verme a los ojos. Ah… amo a este niño. Tenía que saberlo, tenía que decírselo, decirle a ese niño que estaba loca por él, abrazarlo, besarlo, saber que podría ser sólo para mí. Esa misma tarde mi hermana me animó a mandarle un mensaje, nunca los contestaba así es que no perdía nada con intentarlo. "¿Qué no te das cuenta que muero por andar contigo?" escribí y lo mandé. Justo un minuto después sonó el teléfono de mi casa. Saqué de mi cabeza la idea de que pudiera ser él, pero contesté y entonces "¿Fuiste tú quien me mandó ese mensaje?" me dijo su voz del otro lado del teléfono. "Si" contesté muerta de pena. Y lo que hizo a continuación fue reírse, ¡unas carcajadas sabrosas, con ganas! Una vez que paró me dijo "No seas tonta Victoria" y colgó el teléfono.

Lloré y seguí llorando, ni mi hermana ni mi prima pudieron consolarme. ¡Es un cabrón ese bastardo! Y lo peor del caso es que lo amo y que no se lo toma en serio, no se da cuenta que vivo sólo para él, que me esfuerzo para obtener una sonrisa de sus labios, que hago todo lo que me pide para obtener un apretón de manos, que soporto sus insultos sólo para verlo feliz, que no le hago caso a los demás chicos por estar tras de él. Que mataría a cualquiera que lo lastimara o le borrara la sonrisa de esos labios tan perfectos, exquisitos… que lloraría todo un río sólo porque me mirara con los mismos ojos con los que yo lo miro… que saltaría de un puente si la recompensa fuera que me acogiera entre sus brazos, para que su aroma se impregnara en mí mientras me pierdo recostada en su pecho… que vaciaría la sangre de mis venas si pudiera obtener un te quiero de lo más profundo de su corazón… que daría mi vida por poder caminar tomada de su mano. ¡Carajo! ¿Cómo demonios le hago para sacarte de mi alma? ¿Para desamarrarte de mi corazón? ¿Para borrarte de mi mente y no pensarte a cada segundo?

Lo único que más o menos me hacía dejar de pensar en Roberto era leer. Leer y dejar que las palabras me absorbieran mientras volaba junto a mi imaginación. En esos momentos leía Harry Potter y la Orden del Fénix. Roberto se acercó a mi banca, juntó mucho su cabeza a la mía y me dijo con una gran sonrisa en esos labios tan maravillosos "…res se… mi …via?" escuché que me decía como a lo lejos, yo sólo veía cómo sus labios de un rojo encendido se movían pronunciando seductoramente palabras que mis oídos no podían entender y mi cerebro no podía procesar… "¿Qué cosa dices?" le pregunté saliendo de mi fantasía en donde sentía el cálido roce de sus labios con los míos. Lo miré a los ojos y me volvió a decir "¿Quieres ser mi novia?"

hola gente!!! aquí dejandoles un poco más de estos dos y su peculiar relacion. me estoy dando cuenta que ya no faltan tantos capitulos para que termine... tal vez dos o tres... no se, todo depende de las circunstancias... les tengo una pequeña sorpresa para el final aunque tal vez para algunos no lo sea tanto, pero en fin... hoy aun es mi cumpleaños y queria subir algo este día, un pequeño regalo de navidad para quienes me siguen junto a estos dos bastardos mal paridos!!! tambn aprovecho para decirles que este es el ultimo capitulo que subo este año!!! actualizare hasta enero, no falta tanto!!! les deseo una muy feliz y linda navidad en compañia de todos sus seres queridos y un mejor 2010 para todos y cada uno de ustedes!!! con cariño... abY besos de mmm... rompope!!! solo por ser ocacion especial!!!

pd: les agradeceria mucho si me dejan comentarios!!!!