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Historia 35289 — capítulo 4
Capítulo 4
Botes en el lago
AVISO #123
En honor del fin de año, el próximo 31 de diciembre, se organizará una pequeña feria mágica en los alrededores del lago y los terrenos del castillo.
Programa de eventos
*Juegos mágicos: De 2.00 pm a 7.00 pm
*Torneo de duelo1º a 3º curso: 9.00 am
4º y 5º curso: 12.00 am
6º y 7º curso: 3.00 pm
Duelo/exhibición de los profesores: 5.30 pm
*Partido amistoso de quidditchRavenclaw vs Slytherin: 4.00 pm
Gryffindor vs Hufflepuff: 5.00 pm
*Fuegos Artificiales: 11.00 pm
*Cuenta Regresiva de Año Nuevo: 12.00 pm
*Se contará también con una atracción de botes en el lago.
Todo lo recaudado servirá para acondicionar el fondo de estudios de Hogwarts para magos y brujas falt@s de recursos y ayudar a la restauración del Bosque Prohibido.
ACADEMIA DE DOGMATISMOS SOCIALES.
Letreros como estos habían aparecido por arte de magia por todo el castillo, había alumnos que no cabían en sí de la emoción: todo Hogwarts le daría la bienvenida al año nuevo y encima, lo que prometía ser una feria divertidísima. Los Merodeadores ya hacían planes, James tenía que atrapar la snitch en un tiempo récord, para poder llegar a tiempo y ver el duelo de los profesores y Sirius quería entrar en un duelo. Vieron a lo lejos el cabello negro inconfundible de Jackie, seguida de Ryan.
-¡Entiende que ella y yo ya habíamos terminado! -gritaba el chico desesperado
-Yo lo entiendo, tal vez ella fue la que no entendió -replicó la pelinegra pasando como un bólido junto a ellos- digo… ¡Teniendo tu lengua en su garganta!
-Ah, pero tampoco es que tu seas una santa ¡¿Cómo sé que no eres una zorra como todo mundo dice?!
-¡Le dijo zorra! -se alarmó Sirius y apuntó con su varita al chico- Confundus
Ryan se estrelló contra la orilla de la pared al girar la esquina tras Jackie y su nariz comenzó a sangrar. Varios de los que pasaban por ahí rieron.
-¡Mira lo que me hiciste! -reclamó sosteniéndose la nariz- Tendrás suerte si no se rompió
-¡OJALA QUE TE PARTAS LA CABEZOTA! -replicó Jackie igual o más de enfadada
-Espero que lo deje -rió Sirius
-Ya te dijo que no una vez Canuto, nada impedirá que te lo diga dos -lo atajó James pasándole un brazo por el hombro- Aún cuando no lo recuerde luego…
El viernes llegó, con un excelente clima templado y unas pocas de nubes que se cernían sobre el cielo de manera agradable. Desde el día anterior había un ajetreo terrible, de ires y venires de alfombras de carga y carruajes jalados por thestrals; al final, se comprobó que, en efecto, sería la feria más grandiosa de todos los tiempos. Dumbledore mismo iba a competir en el duelo. Los más jóvenes acudieron con entusiasmo al exterior, donde se había acondicionado una mesa de duelo, los que no estaban en la montaña rusa que incluso llegaba a estar más alta que el castillo, estaban comprando algodón de azúcar con forma de túnicas.
El equipo de Slytherin ganó por default, dado que Ravenclaw había perdido su único buscador; más tarde, Peter, Jackie, Lily y Tania veían el partido de Gryffindor. James hacía unas piruetas sorprendentes tan sólo para sorprender a Lily, pasados quince minutos, cuando el equipo de Hufflepuff ya comenzaba a festejar sus 30 puntos de ventaja, James atrapó la snitch y dio por terminado el partido.
-¡Vámonos! -los apuró Sirius- Todavía podemos llegar al duelo
Los siete corrieron en vano, los mejores lugares ya estaban ocupados.
-Y para abrir el torneo -se oyó una voz amplificada- EL PROFESOR DUMBLEDORE CONTRA LA PROFESORA MCGONAGALL
-Esto se va a poner bueno -sonrió ampliamente Peter
-Y no lo vamos a ver, "Cola de Gusano" -gruñó enfadado Sirius
-Tengo una idea -sugirió Remus y todos lo siguieron hasta la rueda de la fortuna de cinco metros
Ya ahí, pidió siete boletos y los hizo subir.
-Uy que buena idea, vamos a divertirnos en un juego de niñas mientras le parten la mandarina en gajos a McGonagall -refunfuñó Sirius sentándose junto a Jackie
El mago hizo girar la rueda con su varita, y cuando sus canastillas estuvieron en lo alto, Remus pronunció el hechizo de desarme, la varita del operador voló al menos diez metros y se perdió entre una multitud.
-¡MALDITO CHAMACO! SI ALGO LE PASO YA VERÁS LO QUE TE PASA
Sirius rió divertido, igual que Remus; desde allá arriba tenían una excelente visión del duelo… hasta que el dueño del aparato volvió y los bajó muy enojado, por suerte el duelo ya había acabado: McGonagall se transformó en un gato y se escabulló tras Dumbledore, pero no contaba con que el director usaría un Homorphus, seguido de un hechizo inmovilizador. Todo dio un giro muy extraño cuando Minerva transformó la mesa de duelo en una montaña de gelatina, el director se hundió hasta las pantorrillas y la profesora transformada en gato le quitó la varita, con lo que ganó el duelo.
-¿Cómo supiste que la gelatina de limón era mi favorita, Minerva? -el director literalmente se estaba comiendo la mesa de duelos
-Porque es la contraseña de su oficina -suspiró exasperada la bruja
-¿Quién quiere ir a dar un paseo en bote? -sugirió el ojiazul
-¡yO! -respondieron seis voces
-El último en llegar es un gusarajo -retó Sirius corriendo al lago
-¡Y el que llegue primero se lo come! -replicó Jackie echando a correr tras el ojigris
James y Peter se subieron a uno, Tania y Lily usaron otro, pero Sirius se negó rotundamente a dejar que Jackie remara sola, así que ella compartió bote con Remus. Después de un par de vueltas al lago, los únicos que parecían seguir respirando eran Sirius y James.
-Ya me cansé -dijo Lily orillando la lancha
Ella y Tania se bajaron, seguidas de Peter y Remus, la raven se disponía a bajar cuando Sirius empezó a burlarse.
-Yo te ganaría en una carrera Sirius -le contestó divertida Jackie
-Sí, en una carrera par ver quien es el más lento -replicó él
-¡Menos plática y más remos! -los instó James
-De orilla a orilla y de regreso -la retó Sirius
-¡Vas a perder! -rió ella y comenzó a remar
-¡Hey! Eso fue trampa, saliste antes
-¡Mujeres y niños primero!
Sirius comenzó a remar hasta quedar costado con costado.
-Por tramposa -le dijo el ojigris- tu nave será abordada
El merodeador puso una pierna en el bote de Jackie y cuando iba a pasar la otra, James estrelló su bote contra el de Sirius haciéndolo caer.
-¡La caballería llegó! -gritó James tendiéndole la mano a la raven para ayudarla a cambiar de embarcación
-¡Mi héroe! -dijo melodramáticamente Jackie
Sirius escupió un chorro de agua y se puso de pie, el agua no le llegaba más arriba de la cintura.
-¡Ya verás cuando te atrape Cornamenta! -le gritó corriendo tras ellos
Los siete se encaminaron a los juegos mágicos, teniendo cuidado de evitar la rueda de la fortuna…
Después de la cena todo el colegio se dirigió al patio a admirar los fuegos artificiales hasta que dieran las doce. En el camino, Peter y Remus se separaron de ellos, con el pretexto de ir a buscar a sus novias.
-Hasta cuándo se acuerdan -les reprochó Tania divertida
Jackie hizo un ademán de despedida y se marchó siguiendo a Tania y Lily.
-Bueno Corny -le dijo Sirius pasándole un hombro a James- Parece que sólo seremos tú y yo
-Mi peor pesadilla -suspiró el ojiazul divertido
-Quiero celebrar éste año nuevo en compañía de mis amigos
James lo miró con extrañeza.
-¿En serio? Éste será el único año que comienzo sin novia-comenzó James
-¿Y en primero? Ah es verdad, estabas con Evans… los peores tres meses de mi vida -dicho esto, se transformó, aprovechando que nadie los veía
Remus y Peter volvieron, el primero con Cristen Abbot de Hufflepuff y el segundo con Amelia Lockhart de cuarto curso de Gryffindor.
-¿Y Canuto? -preguntó Remus
-Le estás pisando una pata -explicó James mientras Sirius aullaba lastimero
-Ay, que lindo perro -sonrió Amelia y se agachó a acariciarlo
El perro puso los ojos en blanco. La cuenta comenzó, al llegar al cero, las parejas comenzaron a besarse.
-¡Es año nuevo y no estoy besando a nadie! -dijo James desesperado, haciendo reír a sus amigos
-No estoy bromeando -dijo el ojiazul- Tengo que encontrar alguien…
Antes de que acabara su frase, el perro negro ya le había dado un lengüetazo en la cara desde la barbilla hasta la frente.
-¡No me refería a eso Canuto! -dijo asqueado el chico limpiándose con la manga de la chamarra- Ah, olvídenlo…