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Historia 35289 — capítulo 3
Capítulo 3
Amortentia
A la mañana siguiente, Sirius se había cruzado de brazos, enfurruñado. Remus sostenía una botellita con un líquido rosa un poco espeso y la agitaba frente a sus ojos. Cuando Lily y las chicas bajaron platicando entre ellas, Remus le murmuró algo al oído a Peter y éste asintió. Jackie se sentó junto a las chicas, después de todo ninguna regla decía que no debían sentarse en una mesa ajena a tu casa, y se sirvió jugo de calabaza.
-Bonito día ¿verdad Evans? -saludó James como distracción
Mientras Lily le decía de cosas al ojiazul y las chicas reían, una rata vaciaba un frasquito en el vaso de la pelinegra.
-Nos vemos Lily -se despidió James
-Me saludas a Nunca Vuelvas, Potter
Jackie rió y se llevó el vaso a los labios.
-¿No hueles algo raro en el jugo? -inquirió la pelinegra estirándole el vaso
Lily lo tomó y, tras olisquearlo un poco, le dio un trago.
-Huele bien, pero sabe amargo -le dijo Lily devolviéndole el vaso
Jackie se encogió de hombros.
-Mejor no me lo tomo -dijo sirviéndose leche
-¿Qué creen que opina Black de mí? -dijo la pelirroja
-Pues que va a ser, que eres una pelirroja insoportable -rió Tania mirándola con extrañeza
Lily trató de disimular un gesto de contrariedad. Lo cierto fue que, durante todo el desayuno la pelirroja no paró de dirigir miradas de soslayo a donde estaban los merodeadores.
-Parece que no le hizo efecto -murmuró Sirius
-Vamos a pasar junto a ella -sugirió James
Los merodeadores se levantaron y salieron del Gran Salón, pasando a propósito frente a las chicas.
-Re… Re… Remus, E… E… Evans -el ojigris le jaló la manga de la túnica a su amigo
-¿Ella qué? -preguntó James, interesado en todo lo que tuviera que ver con Lily
-Nos sigue
En efecto, Lily iba tras ellos, seguida por sus extrañadas amigas.
-¡Muy bien! ¿Qué le hicieron? -quiso saber Tania
-Nada -respondió Peter de un modo poco convincente
-¿Cómo que nada? ¡Se la ha pasado preguntando por Sirius!
-Es que… bueno… cabe la posibilidad de que bebiera una poción
-¿Poción? ¿Qué clase de poción? -inquirió Tania histérica
-Amortentia -respondió un tanto temeroso Remus
-¡¿Que bebió qué?! -se sorprendieron Jackie y Tania
-Pero no era para ella -se apresuró a contestar Sirius
-¿Entonces para quién?
-El caso es que en un par de horas estará como nueva -la evadió Remus. Lily había comenzado a sonreírle de forma coqueta a Sirius, James tenía los puños crispados y miraba a Sirius como si todo eso hubiera sido su culpa.
-¿Para quién era? -repitió Tania
-¡Jackie! ¿Me permites un minuto? -le habló Ryan Collins, un chico de su casa que era un tanto presumido, y en cierta forma, la competencia de los merodeadores
-¿Crees que te las podrás arreglar sóla? -preguntó la pelinegra a su amiga
Ella asintió levemente.
-¡Voy! -gritó Jackie dándose media vuelta para ir al encuentro de Ryan
-¿Y bien? -les preguntó de nuevo Tania. Los chicos se quedaron callados por lo que parecieron ser horas, tratando de inventar una buena excusa.
La campana anunció el inicio de las clases.
-Bueno -dijo Remus- Mejor nos vamos
-Sí, no queremos perder las clases -asintió Sirius con descaro
Los seis corrieron rumbo a Cuidado de Criaturas Mágicas, siendo alcanzados por Jackie ya allá.
-¿Para qué te querían? -preguntó Tania
-Se me declaró -explicó Jackie
-¿De veras? ¿Y? -sonrió Tania
-Le dije que sí -respondió ella tomando un gusarajo para alimentar a los kneazles- Sirius, aplastaste tu gusarajo
-Fue a propósito -respondió el ojigris
Jackie se encogió de hombros.
Cuando la clase terminó, los de Ravenclaw se dirigieron a los invernaderos y los gryffies tomaron la dirección al castillo para Transformaciones. Sin darse cuenta, el merodeador de ojos grises había cerrado su mano en un puño al ver que Jackie y Ryan se iban tomados de la mano a herbología.
-¿Qué hago sentada aquí? -exclamó Lily a mitad de la clase de Transformaciones, cuando el efecto de la poción pasó
-Llevo la última media hora preguntándome lo mismo -respondió aliviado Sirius- Y si pudieras soltarme la mano…
La pelirroja soltó la mano del ojigris, sorprendida de sí misma y se hizo lo más a la orilla lejos de Sirius que pudo; de haber podido hubiera cambiado de lugar, pero McGonagall los miraba con reproche.
-¿Por qué no recuerdo lo que pasó desde el desayuno? -le murmuró muy a su pesar la ojiverde a Sirius
-Yo quisiera no recordarlo -respondió Sirius- Creo que la peor parte fue cuando quisiste besarme
-¡En tus sueños Black!
-Según yo, sería una pesadilla
-No me salgas con tus cosas y respóndeme
Sirius hizo como que no la escuchaba y fingió estar muy interesado en el párrafo que estaba copiando de un libro de Transformación avanzada
-Eres insoportable, Black -le espetó la pelirroja y le dio una patada en la espinilla por debajo de la mesa.