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Historia 35289 — capítulo 2
Capítulo 2
Conejillo de indias
-¡Jackie! -le gritó Sirius cuando ésta salía del invernadero
La pelinegra volteó y le sonrió a modo de saludo.
-¿Pasa algo?
-No, bueno… sí, algo así -sonrió Sirius de lado
-¿Dónde están los demás? -preguntó extrañada ella
-Fueron a jugar quidditch
-¿Sin ti?
-Yo les pedí que me dejaran un momento, necesito hablar contigo
-¿De qué?
-Bueno yo, yo no sé cómo decirlo -titubeó el ojigris pasándose la mano izquierda por el cabello- El caso es que, de un tiempo acá, hay una persona, una persona que me gusta mucho… y quería saber cómo te gustaría que alguien te pidiera que fueras su novia.
Jackie se quedó pensativa un rato y luego respondió.
-Me gustaría que me dieran un ramo de claveles y que me lo dijeran de frente
Sirius hizo aparecer con su varita un ramo de claveles rojos y se los tendió a la pelinegra.
-Entonces ¿Quieres ser mi novia? -preguntó al fin
La pelinegra se quedó con la boca abierta.
-¿Es… es una broma o algo así?
-¿Qué? No, por supuesto que no es una broma ¿Qué dices?
-Que no -respondió la chica
-Por… ¿Por qué?
-Porque soy tu amiga ¿Cierto? -explicó como si fuera la cosa más obvia del mundo. Sirius asintió- Y no se supone que yo salga contigo
-No me importa lo que se "supone" que debe ser, me importa lo que quiero, y te quiero a ti -contestó el ojigris.
-Pero, se supone que yo te diga cómo conquistar chicas y que me ría cuando me cuentes tus cosas; y se supone que tú debes de hacer lo mismo por mí.
-¡Y sigues suponiendo! ¿Por qué no lo intentas al menos?
-Porque… -comenzó ella sin saber que decir.
-Jackie, entiende que no estoy jugando -le murmuró el ojigris, con su rostro a centímetros del de la chica
-Yo tampoco estoy jugando -replicó la ella haciéndose para atrás
-¿Me quieres o no?
-Claro que te quiero, muchísimo
-¿Me quieres como yo a ti?
La pelinegra se mordió los labios.
-Pero somos amigos, debes consolarme y no hacerme llorar
-Yo nunca te haría llorar
-Es que… no sé que pensar de ti… eres tan… bueno, eres tan Sirius
-Esto es diferente, nunca me había sentido así, yo siento que te a…
-No lo digas
-Te amo ¿y tú?
-No estoy segura -dijo ella antes de darle la espalda par marcharse.
-¡¿Y te dijo que no?! ¿Así nada más? -se sorprendió James
-Ya se los dije mil veces -se enfadó el chico
-Bueno, pero eso es lo de menos, hay más sirenas en el lago -dijo Peter
-Pero ella es diferente -replicó Sirius
-Bueno ya, ¿qué pasó después? -preguntó con interés Remus
-Después yo… le borré la memoria -confesó al fin
-¡¿Qué hiciste quee?! -dijeron tres voces al unísono
-No tenía porque saber lo que hice…
-Pero está bien ¿cierto?
-Sí, no le pasó nada, sólo olvidó nuestra emm… conversación... y su clase de herbología. Además Peter y Remus ya habían hecho algo así…
Los cuatro merodeadores rieron divertidos.
-¡Lo tengo! -dijo Remus alegremente- Dices que Jacqueline te dijo que no porque ustedes dos son amigos ¿no?
-¿Y eso qué tiene que ver?
-La verdad no lo sé -se encogió de hombros Remus- Pero, en cierta forma, nunca te dijo que ella no sentía lo mismo por ti, así que podría necesitar sólo un pequeño empujón
-¿Cómo qué? -rió burlón Sirius
-Amortentia -respondió muy serio Lupin
Sirius lo miró con reproche.
-Sería como un experimento -explicó Remus
-¿Y el conejillo de indias sería Jackie? -dijo Sirius
Remus asintió con una sonrisa traviesa en los labios.
-¡Ah no! -gritó enfadado
-¡Ah sí! -respondió Remus- Ahora estate quieto mientras te arrancamos unos pelos
El ojigris corrió por todo el cuarto, seguido por el resto de los merodeadores, deseosos de divertirse un rato… aunque fuera a costa de Sirius.