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Historia 35304 — capítulo 8

Se acercó muy lentamente a su amiga, temblando sin poder contenerse.

LO más probable es que le rechazara… ¿Qué pasaría después?, ¿Seguirían siendo amigos? Quiso darse la vuelta y salir corriendo. Olvidarse del plan de Filius y Pomona. Pero estos estaban allí, mirándolo fijamente, instándolo a seguir. Y no quedaría en ridículo en presencia de sus amigos.

Tragó saliva, y se acercó a Minerva, que estudiaba apara los EXTASIS en una de las mesas más apartadas de la biblioteca. A Tom le pareció que lo inundaba todo con su luminosa belleza.

-Ho… Hola, Minerva.-Balbuceó. Ella sonrió con cariño y señaló con la cabeza la silla de su derecha, invitándolo a sentarse.

Tom tragó saliva de nuevo, creía que el corazón le saldría por la garganta en cualquier momento.

Aprovechando un momento en que la chica se levantó a buscar un libro sobre plantas con propiedades curativas, Tom metió una pequeña nota entre sus apuntes, y se levantó, temblando. Filius y Pomona sonreían, no supo si por la alegría de saber que había reunido el valor para haberlo o (más probablemente) por la expresión de terror que delataba su rostro.

Ya nada se podía hacer. La suerte estaba echada.


Minerva vio sorprendida la nota del interior de su libro.

Se preguntó porque querría Tom verla esa noche en los invernaderos, después de cenar.


Tom se acercó muy lentamente a la puerta de los invernaderos, donde pocas horas antes había asistido a una magnífica clase de Herbología.

Temblando inconteniblemente se acercó a la puerta metálica, que chirrió ligeramente.

Entonces, la vio. Minerva ya lo esperaba en los invernaderos, con el ceño ligeramente fruncido, seguramente, preguntándose porque su joven amigo la había citado justo ahí, justo a esa hora.

Por un momento, Tom pensó en huir, e inventarse cualquier excusa, la primera que se le ocurriese, al día siguiente.

Incluso retrocedió un par de pasos, pero luego tomó aire, y se dijo que debía hacerlo.

-Mi…Minerva. -ella se acercó, sonriendo, tratando de ocultar su confusión.

-¿Por qué me has citado aquí, Tom?-Riddle respiró. Recordó las palabras de Filius "A las chicas les gusta que la cosa vaya rápido. No hables mucho y demuéstrala todo lo que sientes con acciones"

-¡Ja!, como si eso fuera tan fácil-murmuró Tom.

-¿Qué has dicho? -Él bajó la mirada.

-Nada… Yo… -alzó el rostro, ruborizado, y la miró. -Quería decirte que… tú me… me gustas… - bajó la cabeza y cerró fuertemente los ojos, esperando las palabras de rechazo.

Pero solo escuchó la puerta del invernadero cerrarse.


Ya en su habitación, Minerva pensó que había sido muy cruel huyendo. Seguramente, Tom se esperaba cualquier cosa menos eso.

Pero es que, a pesar de que él era un crío y ella casi tenía la mayoría de edad, no era capaz de definir totalmente su relación con él.

 Siento haber tardado un mes en catualizar... de nuevo. Pero, realmente, el fic se he atascó en este punto de la historia.Ahora, sé perfectamente como quiero cintinuar, así que volveré a actuaizar a un  ritmo normal (una o dos veces cada dos semanas)

Gracias por leer!

Espero vuestro comentarios!!!

Besos!!!