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Historia 35353 — capítulo 4

Nadie vio a Lily durante las primeras clases y tampoco lo hicieron en las que siguieron a la comida. La verada era extraño que Lily no asistiera a sus clase, y menos en el primer día, era una estudiante modelo, siempre sacaba diez, lo extraño era que nadie la había visto desde que saliera corriendo del gran comedor.

¿De verdad sintió lo de Remus? ¿Sera que lo único que quiere es llamar la atención de los demás? Las preguntas de este tipo llegaban a la cabeza de James mientras, distraídamente, trataba de comer.

-James, mira quien va entrando por la puerta-dijo la alegre voz de Sirius.

James volteo la cara hacia donde indicaba su amigo, por la puerta de roble entraba nada más y nada menos que Lily. Llevaba los ojos enrojecidos e hinchados, como si llevase horas llorando, miro a rededor en la mesa de Gryffindor, buscando un lugar donde poder sentarse sin estar cerca de James, Sirius, Remus, Peter o Gabrielle.

-Lily, ven-la llamo Sirius-, siéntate con nosotros, aquí-dijo señalando el lugar donde reposaba la mochila de James-hay un lugar.

Ella vaciló un poco ¿de verdad querría Remus que ella estuviera cerca de él? No lo sabría hasta no preguntarlo o averiguarlo, así que le tomo la palabra a Sirius y se sentó sin dirigirles ni la palabra, tomo la cuchara que tenía cerca y comenzó a jugar con su plato de estofado. La conversación que mantenían James y sus amigos entraba y salía por su cabeza, no le importaba ni quería enterarse de lo que hablaban, tal vez hablaran mal de ella, aun así no le importo. Como no quería ser torturada por sus "amigos" (eso pensaba ella) comió lo más rápido que pudo y volvió a salir del gran comedor, estaría cerca de la mazmorra donde tomaban pociones, su siguiente clase, allí esperaría a que sonara la campana para poder entrar sin ver a nadie más que al profesor.

Sin embargo esto no salió como ella hubiera esperado, en cuanto llego a la puerta de la mazmorra unos pasos que resonaban en el pasillo la hicieron voltear, por un glorioso momento pensó que podría se Remus así tendría oportunidad de ofrecerle una disculpa sin el habitual alboroto del Gran Comedor, y sin su amigos que pudieran echar a perder el momento, sin embrago al dar la vuelta y quedar de frente a su acompañante se dio de bruces contra un par de cortina de pelo grasiento y una larga nariz ganchuda: era Snape.

El coraje que sentía en ese momento hacia Snape, no hicieron que Lily se pusiera muy contenta ¿a que habia ido? ¿A burlarse de ella? ¿A decirles que era lo que se merecía? Sin embargo no le daría la oportunidad

-Snape, gracias a ti me siento terriblemente mal con Remus, el siempre ha sido un chico muy bueno y tu… ¿Por qué siempre lo hechas todo a perder? Si les hubiera hecho caso a mis amigos-dijo esta palabra cargada de toda la furia y frustración que sentía, después de todo el, Snape, habia jurado ser su amigo, pero no era cierto en lo mas mínimo, lo habia perdido todo por él-, a mis verdaderos amigos.

-si crees que venia a burlarme de ti o decirte que tu te lo ganaste, esta bien, en realidad vine a decirte que cuentas conmigo para lo que quieras, pero creo que mi ayuda y apoyo de amigo-puso especial énfasis en la palabra amigo, como si quisiera dar a entender que nadie mas que el podría proporcionarle el apoyo que él le ofrecía- no te parecen tan atractivas como las de James Potter o Sirius Black…

Las lagrimas que Lily habia logrado contener durante la cena, comenzaron a salir de nuevo por sus ojos, recorriendo una mejilla dulce y delicada, Snape, sin pensarlo si quiera, se acerco a ella y limpio una de esas lagrimas, por mucho que le doliera la reacción de Lily hacia él no podía dejarla llorando ahí, con desconsuelo, si en verdad era su amigo no tendría que mofarse con su dolor, muy al contrario debía demostrar el cariño… el amor… la fascinación que tanto le tenía a la chica.

-vamos, Lily, las lagrimas no solucionaran nada, si te ven llorar no van a perdonarte, creerán que lo haces por llamar su atención, porque quieres que te volteen a ver ¿quieres en verdad eso?

En parte Snape tenia razón, si Sirius la habia invitado a sentarse a la mesa con ellos, no habia sido por humildad o porque en verdad quisiera que se sentara, más bien todo lo contrario, ellos si querían mofarse con su dolor, reírse de ella…