abrazando la eternidad — capítulo 1
-¡Vamos, Nessie! ¡Sé que puedes hacerlo mejor! - exclamó Jacob, corriendo lo más rápido que su forma humana le permitía.Sabía que era cuestión de segundos que la muchacha le diera alcance, pues estando él en forma humana, ella era mucho más rápida. Pero también sabía que ella disfrutaba enormemente de esos juegos, por lo que, aunque perdiera siempre, nunca dudaba en retarla a una carrera. No podía dudarlo. No cuando eso la hacía feliz.
Justo cuando Jacob salía al claro donde estaba ubicada la casa que los Cullen habían construido para Bella y Edward, el muchacho captó los tenues sonidos que los pies de la muchacha hacían en el suelo. No tuvo que esperar mucho más. Pronto, la tuvo subida a su espalda, con su tintineante risa acariciándole los sentidos.
-
Has tardado mucho. - rió Jacob, sosteniendo con cuidado el esbelto cuerpo que lo tenía aprisionado en un firme abrazo.
-
He decidido que un poco de ventaja no te iba a venir mal. - rió a su vez la muchacha, sin soltarse de la espalda de Jacob.
Eso, encima de que me ganas siempre, gáname con ventaja. - dijo Jacob, fingiendo irritación pero sin abandonar la sonrisa. - No me va a quedar dignidad para cuando acabes conmigo.
- ¿Dignidad? Ese es un concepto al que renunciaste desde que nací. - se burló la muchacha, y procedió a apoyar su palma de la mano en la mejilla del muchacho para mostrarle en imágenes todas las millones de veces que Jacob había hecho cosas estúpidas a petición de la muchacha.
Jacob rió la broma, pero no contestó. Esas palabras eran, en cierto sentido, completamente ciertas. De hecho, Nessie no sabía hasta que punto había dado en el clavo. Jacob no le había dicho nunca el modo en el que estaba atado a ella. No porque el concepto de la imprimación fuera difícil de explicar, sino porque el muchacho no consideraba que Nessie estuviera preparada para asumirlo. Aunque, ahora que se acercaba su séptimo cumpleaños (de hecho sólo faltaban tres días), y con él, su maduración completa, esa era una conversación que tal vez tuviera que venir pronto. Siempre que eso fuera lo que ella necesitara. Lo que menos le importaba a Jacob era esperar, y esperaría todo lo que hiciera falta para no asustarla. Siglos, si era necesario.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por un dolor punzante en su hombro.
- ¡Au! - se quejó.
Con una risita traviesa, la muchacha volvió a apoyar la palma de la mano en la mejilla de Jacob para mostrarle lo absorto que estaba en sus propios pensamientos y el sentimiento de aburrimiento que había asaltado a la muchacha.
- Así que, como te aburres y yo no te hago caso, me muerdes, ¿eh? - rió Jacob. - Ahora verás…
Sin pensárselo dos veces, Jacob comenzó a dar vueltas lo más rápido posible, arrancando las carcajadas tintineantes de Nessie, quien se agarró fuerte al torso del muchacho para no caerse. Aunque sabía, igual que lo sabía él, que Jacob jamás la dejaría caer. Nunca.