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abrazando la eternidad — capítulo 7

"Renesmee:

Estamos en la casa principal. Si necesitas algo, llámanos. Dile a Jake que le he dejado tortitas preparadas como a él le gustan, en la encimera de la cocina.

Te quiero:

Mamá."

Cuando Nessie terminó de leer la nota, levantó la vista. Jacob ya había encontrado las tortitas por su cuenta, ante lo cual la muchacha no pudo más que rodar los ojos. En menos de dos minutos, el joven quileute ya había dado buena cuenta de las veinte tortitas, para diversión de la muchacha.

  • ¿Te ha dicho alguien que tienes un apetito de lobo? - bromeó Nessie.

Jacob simplemente le sacó la lengua con un gesto burlón en la cara, mientras se acomodaba en la silla.

  • Oh, sí, un gesto muy maduro, Jake. - rió entonces la muchacha, rodando los ojos.

Jacob no tuvo tiempo de replicar, pues escuchó unas pisadas conocidas caminando hacia la puerta, y se levantó rápidamente para abrir. No era habitual que Leah viniera a buscarlo por territorio vampiro si no era por algo importante.

  • Jacob. - saludó la muchacha desde la puerta.

  • Hey, Leah. - le devolvió Jacob el saludo, con una sonrisa de bienvenida. - ¿Quieres pasar?

Leah negó con la cabeza mientras su rostro se llenaba de un gesto profesional que tensó el cuerpo de Jacob y borró su sonrisa, poniendo un gesto que los Cullen, bromeando, llamaban el "modo Alfa on".

  • Tenemos prisa. - avisó la quileute. - Sam me pidió que viniera a buscarte. Nos necesitan.

Jacob abrió la boca, pero antes de que pudiera preguntar nada, Renesmee asomó la cabeza por la puerta.

Hola, Leah. - saludó la muchacha con timidez, sabiendo que la bella quileute no la tenía en muy alta estima debido a su procedencia.

Leah sacudió la cabeza en su dirección, sin retirar los ojos de la figura de Jacob.

  • ¿Qué ha ocurrido? - preguntó entonces el muchacho, atrayendo a Nessie hacia él en un gesto protector.

Chupasangres asesinos. - contestó Leah. - Tres de ellos. Entre ayer y hoy han matado a siete personas, una de ellas en Forks. Sam no pensaba llamarte, pero parece ser que son bastante habilidosos. Aún no han conseguido cazarlos.

  • ¿Lo saben los Cullen? - preguntó Jacob rápidamente, tomando a Nessie de la mano para comenzar a caminar rápidamente hacia la casa principal. La muchacha apenas tuvo tiempo de cerrar la puerta tras ellos.

  • Sí. - contestó Leah, colocándose a la derecha del muchacho, un hábito que se le había quedado de cuando se convertían en lobos. - Seth está con ellos ahora. Y he mandado a Quil y a Embry al punto de encuentro.

  • Bien. - comentó Jacob, con un gesto de apreciación hacia el buen hacer de su Beta. Leah sabía exactamente lo que hacer cuando le tocaba actuar en nombre de Jacob. - Será mejor que los Cullen mantengan los ojos abiertos. ¿Por qué no vas tú también al punto de encuentro? Dile a Sam que enseguida estaré allí.

Leah asintió con la cabeza, y trotó hacia los árboles con paso ligero hasta perderse de vista.

La casa principal no estaba lejos de la pequeña casita de Edward y Bella. Jacob y Renesmee no tardaron en alcanzarla. Antes de entrar, Nessie detuvo a Jacob con gesto preocupado.

  • ¿Te vas? - preguntó con un hilo de voz.

Tengo que hacerlo. - contestó Jacob, revolviéndole el pelo. - Volveré pronto, no creo que nos lleve mucho tiempo. ¿Me harás el favor de no salir de casa hasta que nos encarguemos de esto?

Nessie asintió, sabiendo que Jacob no se concentraría a fondo si pensara que ella estaba en algún tipo de peligro.

  • Ten cuidado. - susurró.

  • Sabes que sí. - dijo Jacob rodando los ojos. - Me recuerdas a tu madre, siempre me hace ese tipo de comentarios.

Nessie fue a replicar, pero la puerta de la mansión se abrió. En la puerta aparecieron un ansioso Seth y una preocupada Bella.

  • Bells, te dejo a Nessie. - dijo Jacob rápidamente. - Volveré lo antes posible.

Bella asintió rápidamente.

  • ¿Necesitáis a Emmett, a Edward y a Jasper? - preguntó con suavidad.

Nah, creo que nos las apañaremos bien solos. - contestó Jacob. - Si los necesitara, mandaría a Seth a buscarlos, no te preocupes.

  • Cuidad de Charlie, por favor. Y Jake… ten cuidado. - susurró la joven vampira.

Jacob volvió a rodar los ojos, y sacudió la cabeza en un gesto que mezclaba burla y desesperación.

  • De tal palo, tal astilla. - murmuró, riendo entre dientes. - Vamos, Seth.

Nessie estiró el brazo hacia Jacob, pero él y Seth ya corrían hacia los árboles. La muchacha dejó caer el brazo con gesto triste y preocupado, y se volvió hacia su madre, que la miraba de forma inquisitiva.

Creo que tienes muchas cosas que contarme. - dijo suavemente. - Ven, vamos dentro, no me gusta tenerte fuera en una situación así.

Fue el turno de Nessie de rodar los ojos, pero cruzó la puerta a paso rápido, sabiendo que no tenía sentido discutir. Al fin y al cabo, siempre la habían sobreprotegido, y no tenía pinta de que esa situación fuera a cambiar nunca. Si no era Bella, era Edward, si no era Edward, era Jacob, si no era Jacob, eran sus tíos, o sus abuelos.

Aunque en el fondo, Nessie lo agradecía. Era una forma de demostrarle cuanto la querían. Por eso, y aunque a veces tanta protección resultaba ridícula, ella no se iba a quejar.

Nunca.