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Historia 35467 — capítulo 1
Hola, soy Hermione Granger y ahora me encuentro en la casa de mis padres y la mía también ya que mis padres aún me encuentran pequeña para vivir sola; estoy a punto de cumplir los 18 años, pero de todas formas a mis padres les parece una edad muy temprana para dejar la casa. Sin embargo les pedí hablar al respecto.
—Mamá, papá, ¿Podemos hablar? — Les dije yo muy segura.
—Claro, hija. — Me dijo mi mamá, los guié a la sala y les pedí que se sentaran para poder hablar más cómodos.
—¿Y que nos quieres decir, Hermione? — Me preguntó mi papá.
—Yo… yo… lo que pasa es que… bueno yo quiero ya vivir sola.
—¿¡Otra vez con lo mismo, niña!? — Me dijo mi papá, últimamente estaba muy brusco conmigo.
—Espera, George, trata de ser sutil y déjame hablar a mí. Pero si aún ni siquiera terminas el colegio… pensé que volverías a la escuela de magia a la que vas… — Me dijo mi mamá.
—Si, ma, pero cuando salga de Hogwarts, que es el nombre de la escuela, quiero pedir un trabajo en el mundo mágico, o sea con los magos. — Le contesté yo.
—No, hija, cuando tu madre y yo dimos la autorización de que fueras a esa escuela la condición fue que al salir volverías al mundo normal a estudiar una carrera normal. — Me dijo mi papá que al hablar me ponía cada vez más roja del coraje por que me chocaba que mis padres hablaran del mundo muggle como el normal, por que si el muggle es el normal, entonces el mágico es el raro y por lo tanto nos están insultando a nosotros los magos.
—¡Tenía 11 años, no sabía lo que decía! ¡Era una niñita para entonces!
—¡No me levantes la voz, jovencita! — Me dijo mi papá en tono de reprimenda.
—¡Entonces entiende que quiero vivir sola! ¡Ya soy mayor de edad! ¡Ni siquiera se para que te pregunto si puedo irme, si yo ya puedo hacer lo que quiera!
—¡No, Hermione! ¡Entiende que no aún, por que sigues viviendo bajo mi techo, por lo tanto sigues mis reglas! ¡Y no me contradigas! — Y entonces hizo algo que pensé que nunca haría, me dio una bofetada, no se por que lo hizo, el jamás me había puesto una mano encima. Mi madre solo se llevó las manos a la boca.
—¿¡Por que hiciste eso, George!? — Le gritó mi mamá mientras yo me sobaba el cachete y lloraba, ella me abrazó.
—¡No te metas en esto, Jean!
—¿¡Cómo me pides que no me meta!? ¡Golpeaste a mi hija! — Mi padre solo salió de la habitación enojadísimo.
—¿¡Por que hizo eso, mamá!? ¡El jamás es así! — Me separé de mi mamá y subí las escaleras para llegar a mi habitación, cuando llegué yo solo me tiré a la cama a llorar. Después me limpié las lágrimas y tomé un cuaderno que estaba allí tirado y les escribí una nota a mis padres.
Mamá y papá:
Cuando ustedes lean esto es muy posible que yo ya esté lejos de aquí, y por favor no me lo echen en cara si algún día nos vemos… Yo quería que fuera por las buenas, es por eso que hablé con ustedes pero se cerraron por completo como siempre lo hacen. No digo más, solo digo adiós.
Hermione.
Les escribí esa nota, después llorando tomé un baúl y metí las cosas más importantes en él, como por ejemplo todo lo que necesitaría para mi próximo curso en Hogwarts, ropa, etc., aventé todo por la ventana, después me puse el primer abrigo que me encontré en el clóset, tomé a Crookshanks en brazos y con un simple hechizo de varita materialicé una soga que utilicé para bajar por la ventana pero antes le di una última vista a mi habitación para después suspirar y bajar por mi ventana. Cuando estuve abajo brinqué la bardita que tenía el jardín por que estaba cerrada y comencé a caminar por las calles, sin rumbo alguno, yo solo caminaba, me habría aparecido en algún sitio pero no sabía en donde… Pero entonces se me ocurrió la madriguera, claro que Ron me recibiría de las mil maravillas, llevaba todo este tiempo en que no nos vimos que fueron como 3 semanas enviándome cartas en las que me decía cuanto me extrañaba, el era un dulce conmigo. Me aparecí detrás del barandal del jardín de la casa, pero eran las tres de la mañana ¿Quién iba a estar despierto a esa hora? ¿Y ahora que hacer? Ya estaba allí, así que me aventuré y entré a la casa, golpeé a la puerta y extrañamente me abrió la señora Weasley que al verme se quedó helada y solo me abrazó.
—Pasa, cariño, pasa. — Me dijo ella guiándome al recibidor.
—Perdóneme de verdad de no haber avisado, y es que no estaba planeado y no sabía donde pasar la noche y yo…
—¡No importa, cariño! ¿Pero como es eso de que no tenías donde pasar la noche? ¿A caso te escapaste?
—¡No! Es decir, no, no me escapé es solo que mis padres tuvieron un contratiempo con el trabajo y tuvieron que viajar a… Tailandia ¡Sí, eso es! ¡Ellos viajaron a Tailandia!
—Claro, Hermione y ¿se supone que deba creerlo? Te escapaste ¿no es así, cielo? — Me choca que me diga cielo o cariño, por que ya se que me va a hacer soltar todo, es casi como la mirada de perrito.
—Sí, lo hice. — ¿Yo estoy diciendo que me escapé?
—Pero tus padres deben de estar preocupados, hay que decirles donde estás.
—No, tal vez ellos aún ni se dan cuenta de que no estoy en casa.
—Cielo, quieras o no voy a escribirles para que sepan donde estás.
—Bien — Le dije malhumorada, ella solo me dedicó una sonrisa y me dijo:
—Hermione, cariño, te acompañaré a la recámara de Ginny para que duermas, debes estar exhausta. Y mañana en la mañana presenciaremos el infarto de Ronald al verte.
Cuando la señora Weasley cerró la puerta abrí mi baúl para sacar mi pijama y me metí a la cama.
Al día siguiente me despertó la fuerte luz del sol que atravesaba las ventanas. Al abrir los ojos lo primero que vi delante de mí fue la cara de asombro de Ginny.
—¡Herms! ¿¡Que haces aquí!? — Me dijo ella emocionada.
—¿Qué no quieres que esté aquí?
—¡Pues claro, es solo que me sorprende! ¿Y sabes quien mas se va a impresionar y a ponerse muy feliz?
—¡Si ya se! ¡Ron! ¡Ya lo quiero ver!
—¡Pues entonces ve a darle el beso de los buenos días!
—¡Pues espera! ¡Como que tengo que arreglarme!
—¡Hermione! ¡Solo vas a despertarlo!
—¡Ay ya se! ¡Bueno hay voy! — entonces me levanté de la cama pero me fui directamente al baño a lavarme la boca y a arreglar un poco mi cabello, tampoco quería verme exageradamente arreglada así que solo hice eso y me dirigí al cuarto de Ron. Al entrar el seguía dormido así que me preguntaba si despertarlo o no pero solo me senté en la cama enseguida de él y le acaricié ese cabello rojo que tanto me gustaba y al contacto el fue abriendo poco a poco los ojos.
—Her… ¡HERMIONE! ¡Herms, estás aquí! — El se levantó de un salto de su cama y me abrazó con mucha fuerza, después nos quedamos viéndonos un largo rato a los ojos hasta que nos acercamos y nos besamos dulcemente.
—¿Tienes idea de cuanto extrañaba sentir tus labios posados en los míos? — Me preguntó el con su hermosa sonrisa.
—Puedo imaginármelo… — Le contesté riendo y salimos tomados de las manos para bajar a desayunar, ya que la señora Weasley nos llamaba para comenzar a almorzar. Cuando nos vieron entrar así, los demás Weasley no pudieron evitar sonreír.
—¡Ya llegaron! ¿¡Pues que estaban haciendo que se tardaron tanto en bajar!? — Dijo George que recibió un golpe de Ginny. Ron y yo no prestamos atención y nos sentamos a desayunar. — ¡Auch! Es decir, hola Hermione.
—Hola, George. — Le contesté yo.
—Y, Hermione, ¿volverás a Hogwarts? — Me preguntó el señor Weasley.
—Pues la verdad sí, quiero terminar.
—¡NO! — Gritó Ron.
—¿¡Qué te pasó!? — Le pregunté asustada.
—No nada — Me contestó el, pero malhumorado.
—¡Me asustaste! ¿Por qué gritaste?
—No importa…
—¡Eso es genial, Herms! ¡Ahora compartiremos dormitorio! — Me dijo feliz Ginny, que estaba sentada enfrente de mí, pero al parecer Ron no estaba muy feliz que digamos por que se levantó de la mesa empujando la silla y salió al patio, no dudé un segundo en seguirlo. Cuando lo alcancé el ya estaba en el patio y lo tomé por la muñeca, lo que hizo que el se volteara para verme.
—¿Qué te pasó, Ron? ¿Por qué actuaste así? Tú no eres así.
—Pues ya ves, la gente cambia…
—¡Ron! ¿¡A caso tu quieres termi…
—¡No! Jamás lo haría. — Me dijo él y me abrazó con mucha ternura.
—¿Y entonces?
—Es que… es que yo no…
—¡Ya suéltalo de una, Ronald!
—¡No quiero que vayas a Hogwarts!
—¿Y por que no? — Me separé de el.
—Te extrañaría demasiado…
—¡Oh, Ron! — Lo volví a abrazar y me comenzó a besar suave al principio pero después el puso su mano sobre mi nuca para profundizar el beso. Cuando nos separamos nos miramos a los ojos un buen rato, hasta que corté el silencio — Ron, creo que estás exagerando un poco las cosas…
—¿¡Yo exagero las cosas!? ¿Quién era la que me escribía casi diario durantes estas semanas?
—¡Pues en mi defensa, tú me respondías!
—¡Oh, ya basta! ¡Mejor abrázame!
—Pfff… que cursi… — Le dije pero de todas formas lo abracé.— Pero oye, ¿Y si tu me acompañas a Hogwarts?
—¿Y compartir dormitorio con los mas pequeños? Yo paso…
—¿Ni siquiera por mí? — Esto último se lo dije en un tono un tanto seductor dándole un beso en los labios.
—¡Vas a matarme, mujer!
—¿¡Es un sí!? — Le dije emocionada.
—Es un sí…
—¡Te amo!
—Jaja, y yo a ti, Herms, y yo a ti…
OoOoOoOoOoOoO
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