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Historia 35467 — capítulo 2
El día pasó como cualquier otro, solo que según la opinión de George Ron y yo parecíamos chicles, o sea que no nos despegábamos.
—Hasta dan risa, chicos. Los tortolitos de la casa… — Nos había dicho esa misma tarde cuando entramos del jardín.
—¡Ni te hagas que ya te vi con Angelina! — Le dije riéndome a lo que el se sonrojó.
—Y que tiene… ¿Estás celoso? No me importa lo que pienses, por que sí. Hermione y yo estamos de chicles y muy enamorados, y me siento orgulloso de eso — Dijo mi Ron, lo que se me hizo completamente conmovedor y no pude evitar abrazarlo ¿Cómo demonios era que ese Weasley me tenía enamorada siete días a la semana y veinticuatro horas al día?
—Vámonos, Ronny. — Le dije.
—¡Uy, sí, Ronny! ¡Que risa! — Dijo George.
—¿Tienes algún problema? — Le dije y nos fuimos tomados de la mano a la cocina por que la señora Weasley nos llamaba.
—¡Que lindos que se ven juntos! — Dijo la señora Weasley y no pude evitar sonrojarme, al igual que Ron así que nos soltamos de la mano y en nuestro intento en vano de disimular nuestra pena, la señora Weasley nos habló — Ammm, perdón, creo que los incomodé…
—¡Ve al grano, madre! — Le dijo Ron.
—Bien. ¿Volverás a Hogwarts, Hermione, cariño?
—En realidad, volveremos.
—¿También Ronald? — La señora Weasley estaba muy extrañada.
—Si, mamá, también yo. No pienso dejar ir a Hermione sola. Creo que la extrañaría demasiado.
—¡Ron, esas frases son para cuando estamos solos! — Le dije yo, que ya había vuelto a mis mejillas sonrojadas.
—¡No importa, cielo! Lo importante ahora es dirigirnos en todo caso al callejón Diagon a que compren lo que necesitan — Nos dijo la señora Weasley en tono amable. Al día siguiente la señora Weasley nos levanto a Ginny Ron y a mí, desayunamos y después nos fuimos con polvos flu al callejón Diagon.
Una vez allí Ginny quiere hablar conmigo.
—Ron, ¿me la prestas tantito? — Le dijo a Ron refiriéndose obviamente a mí, Ron solo asintió con la cabeza y salimos de la tienda en la que estábamos.
—¿Qué sucede, Gin? — Le pregunté algo preocupada.
—No nada, es solo que… ¡Me siento incómoda! ¿podrían tú y Ron comportarse solo como amigos conmigo?
—Humm, claro, ¿estuvimos muy empalagosos o algo?
—Ohhh, no quieres saberlo…
—Lo siento, perdón pero cuenta con ello y… ¡OH POR DIOS! ¡Harry! ¡Harry, aquí!
—¡HERMIONE! — Dijo él abrazándome con fuerza.
—Harry, también estoy aquí… — Le dijo Ginny.
—Oh, lo siento perdón… Hola Ginny… — Ellos estaban algo tensos desde su ruptura, pero de las veces en que Harry me había escrito siempre me decía lo mucho que amaba a Ginny y que le diera consejos al respecto.
—Ejem, ejem —Ron se había aclarado la garganta demasiado fuerte cuando nos vio a Harry y a mí abrazados.
—Uyyyy, celos. Hola, hermano, ¿Qué haciendo por acá? — Le preguntó Harry a Ron.
—Pues consiguiendo las cosas para el próximo año en Hogwarts…
—¿¡Irás a Hogwarts!? ¿¡Pero como!?
—Fui débil — Le contestó Ron volteándome a ver, que estaba con Ginny viendo unos libros.
—¿Utilizó la voz seductora? — Le preguntó Harry con una sonrisa.
—Si.
—¡Amigo estás perdido!
—¡Pero en sus ojos!
—¡Oh, basta! Me das nauseas.
—¿Sucede algo, Harry? Estás verde… — Le dije yo que acababa de llegar con Ginny.
—Todo es culpa de Ron.
—Mmmm, bien. Ron, ¿vamos? — Dije yo.
—¿A dónde? — Quiso saber Ron.
—Pues a dar una vuelta solos… ¿A dónde si no? — En realidad lo que buscaba era que Harry y Ginny se quedaran solos, no es que no quisiera estar con Ron ni mucho menos, solo quería que ellos estuvieran solos.
—Y… ¿Qué tal las vacaciones, Ginny? — Le preguntó Harry.
—¿En serio quieres hablar de las vacaciones? — Le dijo ella.
—No, en realidad no. ¿Vamos afuera?
—Claro. — Entonces salieron y se fueron a un café.
—Ginny, hay una pregunta que está atormentándome…
—Pues dímela…
—¿Aún me quieres?
—Es la pregunta más tonta que alguien me ha hecho… — Y sin decir más se fue del lugar dejando a Harry sumido en sus pensamientos. Harry pagó y también se fue, nos vio a Ron y a mí besándonos a lo lejos y no pudo evitar sentir una punzada de dolor en el estómago, no le importó irrumpir en ese momento y salió corriendo a mis brazos, el necesitaba estar en mis brazos en ese momento, me necesitaba, no se por que lo sé, solo lo sé.
—¿¡Que sucede contigo, Harry!? — Le dijo Ron.
—Lo, lo lo siento… — Dijo mi amigo entre sollozos…
—No importa, Harry, no hagas caso de Ronald… ¿Quieres hablar?
—Sí pero…
—Oh, claro. ¿Ron nos dejas un momento? — Le dije a Ron.
—¿Mi novia y mi mejor amigo quieren estar solos? — Dijo Ron extrañado por mi petición.
—No mal entiendas, Ron. — Le dijo Harry.
—Por favor, Ronny — Le dije otra vez con el tono seductor y Ron obedeció. — ¿Qué sucedió, Harry?
—Pues que le pregunté a Ginny si aún me amaba y se rió de mí, Herms, eso…
—Ohhh, ven aquí, cariño, ya sabes que cuentas conmigo — Le dije extendiéndole los brazos para que me abrazara.
—¿Ya tienen todo? — Nos preguntó Ginny que acababa de llegar con Ron, Harry solo se separó molesto de mí y se fue de allí.
—¿Qué le sucedió a Harry? — Preguntó Ron extrañado pasándome un brazo por la cintura.
—Pregúntale a Ginny. — Dije yo molesta lanzándole una mirada asesina a la que pensaba era nuestra mejor amiga.
—No te metas, Hermione — Me dijo ella enojada.
—¿Qué no me meta? ¡Es mi mejor amigo! — Le contesté yo.
—¿¡Que sucede!? — Dijo Ron desconcertado.
—¡Sucede que mi querida cuñadita ya estaría aturdida por un desmaius si no fuera por que es tu hermana! — Le dije yo.
—¡Ah, quieres pelear, Granger! ¡Pues vamos! ¿¡O es que a una rata de biblioteca le da miedo enfrentarse a duelo!?
—¡No me retes, Ginevra Weasley! ¡Sabes quien será la ganadora y no quiero problemas con Ron!
—¡Ron, tu deberías defenderme! ¡Soy tu hermana!
—¡Y yo su novia!
—¡Pero antes de que tú fueras su novia yo ya era su hermana!
—¡Basta! — Gritó Ron y se fue, yo solo le lancé una última mirada de odio a Ginny y seguí a Ron, a el se le veía sumamente enojado.
—¡Ron, espera! ¡Espera! — Lo alcancé y le tomé del hombro para que se diera la vuelta.
—¿estás enojado conmigo? — Le pregunté con los ojos humedecidos.
—¿Y tú que crees, Hermione? — Me dijo el mirándome con enojo.
—Perdóname…
—Así déjalo, olvídalo. — Se fue de allí dejándome con el llanto acumulado, así que solté esas lágrimas que pedían a gritos salir. Sentí unos brazos que me abrazaban la cintura por atrás.