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Historia 35467 — capítulo 13

—Oh, señora Weasley, que alegría, feliz Navidad. — Dijo Harry para parecer inocente y después se dio cuenta de que llevábamos las manos entrelazadas y nos soltamos al instante.

—¿Qué hacían? ¿Dónde estaban? — preguntó la Sra. Weasley con desconfianza — ¿Y por que estaban tomados de la mano?

—Creo que lo notó — le susurré a Harry.

—Sí, lo noté, Hermione — ¡Demonios, me escuchó! — ¿Por qué no estuvieron aquí con los demás? Ronald está muy sentido contigo, Hermione, el de verdad quería pasar Navidad contigo.

—Yo… no se qué decir, lo siento mucho. — me disculpé.

—A mí no tienes por que pedirme disculpas, es a Ron a quién necesitas dárselas — sentenció la Sra. Weasley, yo jamás la escuché hablar así.

—Con permiso — dije y subí las escaleras a la habitación de Ron y se veían luces prendidas, llamé a la puerta.

—No quiero ver a nadie — me contestó la voz de Ron desde adentro.

—¿Ni a mí? — pregunté entrando a la habitación, encontrando a un Ron rojo de tanto llorar acostado en su cama.

—En especial a ti. — me contestó fríamente Ron, entonces me senté enseguida de él y lo abracé, abrazo al que por supuesto el no correspondió.

—Lo siento, no sabes cuanto. — le confesé con toda sinceridad.

—Y, ¿Cómo te fue con Harry? — preguntó Ron.

—Ron… yo, ¿Cómo lo sabes?

—¿A caso me crees estúpido? Pues no lo soy, Hermione. ¿Y sabes qué? Estoy harto de siempre estar en segundo plano para todos, hasta para mi novia. — dijo Ron triste y yo lo miré con los ojos empañados — No voy a terminar contigo, no puedo… y me odio por ello.

A estas alturas de la plática yo ya estaba llorando, al igual que Ron. Ambos llorábamos abrazados, ¿raro, no? Entonces llegó a mi mente la solución a todo aquello: cortar con ambos, Harry me lo dijo una vez "Creo que debe darse un tiempo sin ninguno de los dos chicos para aclarar sus sentimientos. O sea alejarse de los dos durante un tiempo" Aquella vez, sentados frente al lago, donde nos dimos nuestro primer beso.

Pero no lo iba a aplicar ahora, justo en Navidad, me esperaría a la llegada a Hogwarts y hablaría con ambos chicos, aunque por separado, pues no me atrevería a hablar con los dos a la vez.

— Buenas noches, Ron. Te quiero mucho — dije y le di a Ron un beso

en la mejilla levantándome de la cama — Oh, olvidé darte esto.

Lo siento, es tu regalo de Navidad, espero que te guste.

—Gracias, Hermione. — agradeció Ron abriendo la caja que le entregué, era un Rolex plateado.

—Es un reloj Rolex, es una marca muggle muy bien nombrada, Ron.

—Gracias, yo también tengo tu regalo. —Entonces de cajón sacó una caja delgada y alargada. Era una gargantilla de oro con un dije de corazón, realmente muy bonita.

—¡Que detalle! Gracias, Ron. Te quiero mucho — le dije con sinceridad abrazándolo.

—¿En serio? Yo te amo.

—Buenas noches. — me separé de él y me fui a dormir, con un dolor en el corazón por no haberle podido corresponder aquel "te amo".

Pasaban los días y yo evitaba estar con Harry, no quería lastimar más a Ron, el no me había hecho nada para que yo le hiciera semejante traición, pero… en ese intento de no lastimar a Ron, me lastimaba yo, pues amo a Harry y no puedo estar sin él por más cursi que se oiga, el día que se enamoren me entenderán y si ya lo están estoy segura de que me entienden.

Harry parecía notar esta frialdad en mi trato, pues también estaba distanciado.

En estos momentos lo único que quería era regresar a Hogwarts, pues allí tendría demasiado espacio donde esconderme de las miradas tristes de Ron y Harry.

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Pasaban los días con una lentitud indescriptible, ¡Insoportable!

Llegó un momento en que todos decían "¡Qué rápido se están pasando las vacaciones!" y para mí eran larguísimas, ni siquiera sentí tan larga la búsqueda de los Horrocruxes.

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Al fin, ¡si dormía esta noche a la mañana siguiente estaría en el expresso!

Era como esperar a Santa Claus, si me dormía lamañana llegaría más pronto y podría abrir los regalos y en mí caso, podría regresar a Hogwarts.

Abrí los ojos, unos labios me besaban la frente y una luz proveniente de mi ventana me cubría el rostro.

—No me gusta esa frialdad en tu trato — dijo aquella voz melodiosa que yo tanto amaba escuchar.

—Harry… — murmuré más dormida que despierta — yo…

—Tú eres una princesa y ya es hora de levantarse — dijo un Harry sonriente sentándome en sus piernas.

—Harry, si Ginny o Marcy se levantan… será mejor que te vayas.

—¡Estoy harto! Solo dime Hermione, ¿A quién engañamos? ¡Ya todos lo saben! — gritó Harry.

—¡Harry, cállate! — le supliqué.

—¡Ay, olvídalo! — se fue muy enojado de la habitación azotando la puerta y para esto obviamente Ginny y Marcy estaban despiertas, aunque se hacían las dormidas.

—¿¡Para que se hacen las dormidas!? — dije muy enfadada.

—Vaya, vaya. O sea, lo sospechaba… pero ahora está confirmado… Hermione Granger… una cualquiera — me dijo Ginny con desprecio, esas palabras me atravesaron como un cruciatus.

—¡Ginny! ¡No le digas esas cosas! A demás tu no tienes derecho a decirle eso, tu también has salido con muchos chicos y uno tras de otro — me defendió Marcy.

—Shhh… no te metas en problemas por mi culpa, Marcy, igual gracias. — le dije a Marcy.

Ese fue un día muuuuyyyy deprimente, definitivamente mis peores Navidades, empezaron bien, terminaron… desastroso.

Me quedé dormida, soñé con Harry, pues es el único que ocupa mis sueños. Soñaba que todo estaba bien entre nosotros,que teníamos cerca de los 28años y teníamos dos hijos, éramos muy felices… pero ¡Ha! Todo era un maldito sueño.

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Desperté, estaba sola en un compartimiento del expresso del colegio, en el área de los prefectos y recordé que era una irresponsable… ¡Tenía que ir a vigilar los compartimientos! Además, faltaba poco para llegar al castillo y me correspondía decirles a los alumnos que se pusieran el uniforme.

Caminé por el vagón que me correspondía vigilar, una y otra vez, hasta que me aburrí y me recargué en una puerta de un compartimiento, alguien la abrió y caí dentro, pero ese alguien me tomó en brazos mientras hacía varias cosas a la vez: me detenía de una estrepitosa caída al suelo, cerraba la puerta y me besaba.

Que labios tan más deliciosos, los reconocí al instante. Como me hubiera gustado que ese beso no terminara así que maldecía el momento en que el aire se me acabó y tuve que separarme de él.

—Ayyy, Harry, no te fue suficiente la pelea de la mañana para darte cuenta que no debemos estar juntos. — le afirmé.

—Así es. Y no me voy a dar cuenta nunca. — dijo Harry capturando mis labios en un nuevo beso. Alguien abrió la puerta y yo lo maldigo por interrumpir.

—Cinco puntos menos para Ravenclaw. — le dije enfadada a un alumno de cuarto.

—¿¡Por qué!? — se indignó el chico.

—¡Por no tener modales! Se debe tocar a las puertas antes de entrar. — le dije mientras Harry contenía la risa.

—¡Pero si este es mi compartimiento! ¡No es mi culpa que se estuvieran besando en mi compartimiento! — replicó el Ravenclaw.

—Y yo soy prefecta y Premio Anual. Vete, niño, y no vuelvas. — el chico tomó sus cosas con cara de pocos amigos y se largó de allí azotando la puerta.

—Haha, esta Hermione me cae bien — dijo Harry riéndose.

—Cállate y vete tu también, tienes que ponerte el uniforme. — le dije con una sonrisa dándole un fugaz beso en los labios, pues no me resistí… romper con el va a ser tan difícil...

Comenteeeeen!!! haha quiero saber que opinan! acepto todo tipo de críticas! haha

Que se la pasen bonito!!! y.... dejen comentarios bien bonitop! hahaha