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Historia 3558 — capítulo 52
Las cortinas granates de terciopelo tupido estaban cerradas a cal y canto. En el espacio que ocupaba la cama, Harry había creado un mundo de recuerdos, experiencias, ideas y sensaciones en forma de hilos plateados, bañándose en una vasija que comenzaba a llenarse de pensamientos cristalinos. Aquel regalo era un tesoro para él y siempre que lo utilizaba se acordaba de quien se lo había obsequiado, Hermione. En esa noche cerrada, Harry estaba seguro de que si contara con su mejor amiga, todas aquellas imágenes desordenadas se convertirían en una serie de datos bien clasificados y preparados para darle algunas respuestas. Estaba claro que él no era ella, él era un desastre organizativo, que no conseguía centrar un solo tema en su cabeza, bien por no saber enlazarlo, bien porque ahora tenía una saturación extraordinaria de puntos de máxima atención. Si era necesario, se pasaría la noche despierto para poder instaurar un orden por preferencia o simplemente uno que le dictara su maldita curiosidad, pero un orden al fin y al cabo.
Gryffindor le había llevado de vuelta, en cuerpo y alma, a la Sala de los Fundadores. Harry le dejó un mensaje a Dobby para que le dijese a Emy que la esperaría cuanto hiciese falta y que quería hablar con ella esa misma noche. El elfo doméstico estaba más que dispuesto a cumplir con su misión y le juró, prometió y hasta le ofreció su vida a cambio de realizar a la perfección su mandato. Sólo era cuestión de esperar. Cuando había llegado, Ron y los demás ya estaban dormidos y no había querido despertar a su mejor amigo para contarle lo sucedido, por el simple motivo de que aún no era capaz si quiera de verbalizarlo.
No tuvo que esperar demasiado. Casi se le bloquea una arteria del corazón cuando Emy apareció sentada con las piernas cruzadas frente a él, con cara de preocupación, con señales claras de estar tremendamente cansada y con un más que curioso camisón de vacas conjuntado con una bata.
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Dumbledore me ha contado lo sucedido – Emy no se entretuvo con saludos – Lo siento tanto. Habrás pasado un miedo atroz. Debí quedarme contigo...
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Para nada – Harry negó con la cabeza de forma virulenta – Tú no puedes estar en todas partes
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Pero sí a tu lado, donde debo
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¡Hay tantas cosas que deben ser y no son! – Harry se centró en remover con su varita el líquido de su pensadero – No te lo reproches, ni yo ni nadie lo haría. Hay tanto motivos por los que te he hecho venir esta noche, que lo cierto es que no sé por dónde empezar
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Apenas dispongo de tiempo – Atajó Emy – Me duele en el alma decírtelo pero he de marcharme en breves momentos, mañana seré toda tuya si lo quieres
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Sí, igual es lo mejor, esta noche estoy un poco saturado – Harry la miró con cariño y no pudo evitar sonreír - ¿Saldrás con esa pinta?
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¡Ey! Ni se te ocurra insinuar que mi camisón no “mola”
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¡Mola mucho, tía! – Se rió Harry
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Es divertido y evocador – Dijo Emy con aires de grandilocuencia – Y eso para mí es más que suficiente. Quizás le impregno en una poción con el olor a hierba mojada, a arena fina y a mar... ¡Ay! y entonces ya, no me lo quitaré de puesto
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Hoy he estado allí – Musitó Harry con la visión de Ginny aún en su retina
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¿QUÉ?
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La he visto y ojalá ella hubiese podido sentirme y verme, porque estaba fatal – Explicó Harry a una Emy atónita - ¡Esta situación es una mierda! Sin embargo, empiezo ha entender algunas cosas
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¿Has estado allí? – Emy no esperó a que Harry contestase y siguió hablando apresuradamente – Dejé unas simples instrucciones antes de marcharme ¡Y sólo me he ido un día! ¡Ni eso! ¡Ni veinticuatro horas! Hubiese aceptado de buen grado, y sin mayores consecuencias, una fiesta alcohólica, al fin y al cabo al día siguiente recibiríais el castigo en forma de resaca ¡PERO NO! Yo desaparezco y tú te vas a Honolulu y Ron no pierde un momento para torturar a Malfoy. ¿Es que mis prohibiciones os parecieron buenas ideas? Debí callarme la boca, de esa manera seguramente ni se os hubiese pasado por la cabeza
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¿Ron a torturado a Malfoy? – Preguntó Harry con un claro hito, mezcla de estupefacción y alegría
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O cada vez mientes mejor u os habéis divido para atacar más flancos
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Ni lo uno, ni lo otro pero puede que todo lo contrario – Harry volvió a reírse, la maravillosa noticia recibida, le hacía cosquillas al monstruo que escondía en un rincón de su coronilla
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¡No te hagas el gracioso! Malfoy está en la enfermería y Poppy ha dicho que en su vida se ha encontrado con un caso igual. Por lo menos tiene para tres semanas. Al final este chico no va a poder recibir su séptimo año en...
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Se le ha dado una oportunidad de seguir vivo – Cortó de pronto Harry con sus ojos un tanto ensombrecidos – El menor de sus problemas es que pueda o no recibir la educación... que no se merece y que jamás ha tenido
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No quiero desviarme del tema que me ha dejado temblando – Emy hizo aspavientos con las manos como si con ello pudiese borrar a Malfoy de su presencia – No debes volver a...
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Volveré y no iré solo
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¡Harry!
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Me lleva Gryffindor – Harry hizo una pausa, quería que su tía comprendiera por si sola y quería que lo siguiente fuese escuchado con el efecto deseado – Los hombres de mi vida me van a acercar al silencio, llenarán el vacío, puede que de más secretos y preguntas pero ese hueco desaparecerá
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Yo...
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No lo entiendas mal – Le interrumpió Harry – Respeto tu decisión y a cada paso que doy lo comprendo mejor. Como dice Dumbledore, llegaré a la aceptación. Cuando hable contigo intentaré no preguntarte nada, solo contártelo y desahogarme con la persona que mayor implicación tiene
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Está bien, te lo agradezco – Emy se llevó la mano al pecho, cerró los ojos y sonrió – He de marcharme, cariño. Nos veremos por la mañana
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Vale
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Guarda todo esto y ponte a dormir
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Quería dejar ordenadas unas ideas...
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No, esta noche no – Emy cogió el pensadero, que desapareció en sus manos; le quitó suavemente las gafas y la varita a Harry, reapareciendo en la mesilla de noche; empujó con ternura a su sobrino para que se estirara en la cama; le arropó, le acarició y le besó en la frente como siempre, y luego con un tono que abría las puertas del sueño le susurró – Has tenido un día lleno de emociones, necesitas descansar. Confía en mí, ha llegado la hora de una recompensa
Harry no pudo luchar contra el sopor. Se le cerraron los ojos mientras oía una melodía en boca de Emy. Quiso quedarse con las palabras pero se diluían en su mente. Creyó escuchar un hechizo, algo respecto a una estrella de los sueños. Lo último que sintió fueron dos besos, uno en cada párpado y el mundo desapareció.
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¿Emy? – Ginny salió de la luz que la envolvía bajo la lámpara. Acababa de estar con ella, en un tiempo y espacio muy lejanos al actual y a aquella casa - ¿Emy, eres tú?
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Muchas gracias, mi niña, muchas gracias
Y sin más se fundieron en un abrazo. Ginny lloraba desconsolada en el hombro de Emy. Necesitaba tanto un contacto como aquel, que rompió la coraza forjada sobre su persona para dejar salir todo el sentimiento de frustración que amontonaba dentro. Por su parte, Emy la consolaba, acariciándole los cabellos, hechos de fuego, mientras besaba tiernamente su frente.
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Vamos, vamos – Dijo Emy con tono jovial - He venido de visita para agradecerte tu intervención y para felicitarte por conseguir parte de tu misión. Soy yo la que debe llorar de agradecimiento. Venga, no llores más, no puedo quedarme toda la noche y prefiero hablar contigo que simplemente consolarte
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Sí, sí, lo sé pero te he echado tanto en falta y la estancia aquí es tan dura
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Ese tema ya le he resuelto – Emy la condujo con cariño hasta la cocina, los sentimentalismos le daban últimamente mucho apetito – Hablemos con tranquilidad, ya verás como vamos asentando las cosas para que, aquí y allí, sean mejores
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¿Cómo está Harry? – Preguntó Ginny secándose las lágrimas con una servilleta
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Ya me parecía a mí que ahora venía esa pregunta – Dijo Emy sonriendo con ternura a la muchacha mientras abría las puertas de los armarios en busca de algo que le entrara por los ojos – Está parecido a ti. Esta última semana ha sido especialmente nefasta y me temo que para ambos. Creo no estar equivocada al decir que después de vuestro último encuentro... amoroso... hay un vínculo mayor, una especie de simbiosis natural
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¿No querrás decir que yo he podido quedarme...? Porque no es posible que...
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¡No! ¡No, no! – Negó Emy con rotundidad mientras hallaba un bote de pepinillos picantes – La magia antigua es poderosa pero aún no le da por embarazar a las mujeres ¡Lo que faltaba! A lo que me refiero es que estáis más unidos sentimentalmente y eso os hace más fuertes espiritualmente entre ambos
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Así que él ha pasado la misma horrible semana que yo – Corroboró apoyando los brazos en la mesa para dejar descansar su cabeza entre sus manos
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La misma no en circunstancias pero sí anímicamente. Por eso, tanto tú como él, debéis reponer fuerzas, porque os estáis influyendo. No creo que quieras que él esté mal y te puedo asegurar que a la inversa pasa igual. Harry... Harry sabe que estás perdida y eso le desequilibra aún más
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Esa soy yo, perdida y desequilibrada – Asintió Ginny levantando el dedo como quien oye su nombre al pasar lista – Y estoy convencida que es por no estar juntos. Debemos estar juntos. Te juro que hay momentos en que le siento tan cercano...
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No hace falta que lo jures y no niego que al menos debáis sentir que estáis unidos – Emy se sentó a la mesa, ya con el tarro abierto y dispuesto a elegir la presa más apetitosa, mientras hablaba con soltura, sin dar demasiada importancia a las palabras aún sabiendo que la tenían – Sé lo que es hundirse en ese hoyo y no quiero que os pase a vosotros. Con Harry a mi lado salí de él. Los que amamos son demasiado importantes como para no tenerles cerca. A veces los mayores nos equivocamos en nuestras formas de obrar. Pensamos que estamos haciendo lo mejor y el resultado es poco menos que catastrófico. Nadie está libre de errar, Ginny, y mucho menos nosotros. Te digo todo esto porque sé que Sunny ha obrado con dureza. Yo no estaba conforme con esta situación y tampoco pude hacer nada para impedirla. Ciertamente era lo mejor. Nadie debe saber que estáis vivas, es crucial. Pero pensé que con Sunny a vuestro lado os iríais a sentir menos solas. Sin embargo, ella os ha estado... incitando a su manera
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¿Incitando? – Repitió Ginny con sarcasmo – Lo que ha estado haciendo es interponerse continuamente en que hallásemos un modo de comunicarnos con Harry y Ron. ¡Sí, lo sé! No debemos pero tampoco podemos vivir así, completamente aisladas de nuestra gente y de quienes queremos. Lo acabas de decir. Sé que la responsabilidad es elevadísima, que nos estamos jugando la vida de personas inocentes y el futuro de la comunidad mágica... pero... pero...
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Lo necesitáis
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¡SÍ!
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Sunny se ha interpuesto en todos esos métodos para que llegaseis al que ella quería
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¿Qué? ¿Me estás diciendo que ella no quiere que no lo hagamos, que lo que quiere es que sea a su manera? ¡¡PUES QUE NOS LO HUBIESE DICHO!!
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¡Ese es el problema! – Dijo Emy después de tragar el último mordisco de un mini pepinillo picante y sentir que Emerald se le había metido en la garganta - ¡Guau! ¿Son extrafuertes?
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Sí, le encantan a Merlín
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Ya sabía yo que él tenía la culpa – Emy se tuvo que beber un gran vaso de leche fría para seguir hablando. Acto seguido cerró el tarro, lo colocó en su sitio y comenzó una nueva búsqueda. A pesar del cansancio, de la impotencia, de tener que callar más de lo que poder decir, Emy disfrutaba de aquella charla tan imprevista como ansiada – Mi querida Guardiana de Hufflepuff, Sunny quiere que lleguéis por vuestros medios pero a través de sus artimañas. Mi abuela fue y sigue siendo una bruja muy especial en sus artes. Por decirlo de alguna manera, no sólo cuenta con su opinión para obrar, sino con el don de la premonición, que quieras o no le influye, y con el maravilloso coro-tribunal-fuerzas-ocomoquierasllamar de la magia. Está acostumbrada a salirse con la suya. Claro que... evidentemente, no siempre ha sido así... ¡y mira las consecuencias!. Quizás por eso mismo, por su pasado, por sus errores, castigue tanto los errores de quien la rodean. Sunny basa su actuación, precisamente, en vuestra necesidad, cada vez más imperiosa, de contacto con los chicos. Así que os ha ido, por decirlo suavemente, motivando para que lleguéis al método de comunicación. Yo, después de pensarlo, vivir unos últimos acontecimientos y el día tan agotador de hoy, y a la vez tan esperado por mí, he decido que una tregua no vendría mal
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¿Una tregua? – Preguntó esperanzada Ginny, eso podía significar un contacto con Harry
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¡Ajá! – Dijo con júbilo, soltando una palmada, al encontrar un lata de conservas de sardinas picantes con tomate – Le he dejado muy claro a Sunny cuáles son los métodos que quiero utilizar y cuáles le quedan terminantemente prohibidos. Sé que mi autoritarismo no es propio ni adecuado y puede que sufráis las consecuencias de él en los próximos días. Paciencia. Pero notareis una mejoría al respecto. El método que Sunny quería que utilizarais es una transformación en vuestro medio; tú en el fuego, Hermione en el aire, etcétera. Yo me niego a que esa primera impresión sea negativa o venga promovida por descargas nocivas y no por un camino positivo y lo más natural posible, dentro de vuestro caminar por la magia. Y si me niego, es porque no quiero ninguna experiencia pésima, como las tuve yo, que pueden sumirte en una animadversión, que ahora mismo nos vendría fatal. Por ejemplo, tú dejando de tener premoniciones
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¿Eh? – Ginny se quedó entre confundida y asombrada. A Emy no se le podían negar las verdades
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¿Ha sobrado pan? Esto en bocadillo tiene que estar de muerte
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Sí, claro – Ginny cogió la lata – Siéntate, ya te lo preparo yo. Mientras explícate con más tranquilidad y menos ansiedad, te veo un poco excitada y vas a un ritmo frenético para mi entendimiento
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¡Normal! – Exclamó Emy con júbilo y hablando igual de rápido que hasta entonces – Llevo desde el día en que te vi por primera vez para decirte que te reconocí al momento y que supe, en ese mismo instante, que serías Guardiana y una magnifica bruja, que dominarías la lámpara obteniendo de ella resultados y no desastres... Bueno, eso lo supe más tarde, por aquél entonces yo mantenía mis reticencias con la magia... Pero supe que habías sido tú quien me hizo darme cuenta de mi absoluto e irremisible amor por Sirius y quien evitó que cometiera una terrible locura, que ahora mismo estaría pagado con... ¡Vete tú a saber! Muchas gracias cariño, por todo, incluido por el bocadillo... hummm... ¡Está delicioso!
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No hay de qué
Ginny estaba un tanto desconcertada, le parecía graciosa aquella Emy llena de vacas divertidas, que se comportaba caprichosamente y que de pronto era capaz de asumir con tanta naturalidad su estado de Unión. A pesar de que era evidente su cansancio, la veía más guapa, con un brillo en sus ojos y en su pelo muy especial, seguramente denotaba que estaba muy enamorada y feliz, por muy cruel que fuese la situación actual. Ginny se alegró de ello. Desde el día en que le dieron su misión, e incluso antes, había deseado ver a Emy y a Sirius absolutamente felices, unidos en matrimonio, tanto por ellos como por Harry. Sabía que desempeñaban el papel de padres y quería que él sintiese el amor y el calor que da una familia. Recordaba los primeros momentos de su cometido, el trabajo impetuoso, las ganas de llegar a la clave que pudiera unirlos, que les dejara tocarse. Ella no consiguió descubrirlo pero sí supo más de Emy, de su leyenda, de ellos como Guardianes. Quizás todos aquellos datos se acomodaron en su cabeza para comprender conceptos que estudiaba ahora, para generar una visión de conjunto más amplia, o para aceptar lo que, “no sabía cómo”, sabía que sucedería en un después, como cuando se negaba a pasar debajo de la lámpara porque algo le decía que sería el comienzo de su separación con Harry. Ahí residía una parte de su impotencia, no poder explicar a los demás, lo que sabía que tenía dentro, tanto de su cabeza como de sus presentimientos. Las palabras llegaban mudas y distorsionadas a su garganta para quedarse en suspiros y silencios.
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Emy ¿Te importaría explicarme eso de la transformación y la manera en que podemos comunicarnos con los chicos?
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Hasta este momento, y que yo sepa, tú te has convertido en fénix pero no en fuego, sí que es cierto que tus manos son capaces de competir con el mejor lanzallamas
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¿Lanzallamas?
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No importa – Dijo Emy moviendo la mano mientras se metía en la boca un gran trozo de bocadillo y comenzando a hablar sin que pudiese entenderla
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Traga
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Hummm – Masticó con rapidez y se ruborizó de su propia gula – Debes disculparme, es que no he cenado
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No pasa nada – Se rió Ginny
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El caso es que cada Guardián será capaz de convertirse en su medio pero requiere de mucha práctica y concentración, aparte de tiempo y paciencia. Sunny piensa que el tiempo se acaba y quiso atajar pero no puedo permitirte ser llama destructiva antes que renovadora. Primero debes experimentar tu fuego curativo
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Yo también siento que el tiempo se acaba – Dijo Ginny con pesar – Por eso quiero hablar con Harry y decirle lo que me he callado, mis premoniciones al respecto
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¿Qué premoniciones? – El tono de Emy se había endurecido
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En varias ocasiones he tenido una visión de su futuro y siempre es la misma – Explicó Ginny – Le veo entre piedras, de noche, lleno de heridas y sangre y a punto de derrumbarse. Se agacha con dificultad. Hay una sombra en el suelo que se mueve. Intenta coger algo. Yo no sé qué es pero lo consigue, y acto seguido veo su cara entre una gran luz blanca y...
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Todo se vuelve oscuridad – Dijo Emy terminando la frase
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¡Así es! – Ginny ahogó un gemido tapándose la boca con las manos - ¿Cómo puedo impedir algo que sé que pasará? ¿Cómo decirle que le veo en su final? ¿No es un motivo para estar cada vez más perdida y desequilibrada? Presenciar la muerte de Oliver Wood fue horroroso... si presencio la de Harry... si no puedo hacer nada...
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Lo sé... Yo lo llamo "la última noche", lo hago porque ya lo han llamado así en el pasado. Tú también lo haces ¿verdad?. – Ginny afirmó en silencio mientras que Emy posaba fijamente su vista en la ventana. Más allá del cristal, el acantilado, la playa y el recuerdo de un desafío lanzado al mundo - Ese será el día en que se enfrenten... definitivamente. Me lo sé de memoria. El ochenta y cinco por ciento de mis sueños es ese mismo. ¿Crees que al decírselo cambiará algo?. Las trampas también las ha escrito el Destino. Te lo puedo asegurar. A ninguno de nosotros se nos podía ocurrir que estaríamos envueltos en todo esto hace años pero nos sentíamos distintos a los demás. Sentíamos esta sombra cernir sobre nuestras vidas. Accidentes, casualidades, imprevistos, saltos al vacío, suertes o desgracias, todo nos ha traído hasta aquí, hasta este momento, hasta donde el Destino quiera. A mí me ha dado el poder y la impotencia. A ti la oportunidad de cambiarlo
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¿Cómo?
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Con lo que guarda esta casa
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¿La lámpara?
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Quizás sea la herramienta que menos os ayude... o no... Es todo tan relativo. Si no fuese por ti y por ella, yo no... nosotros no – Emy sonrió con melancolía, bajó las manos y se acarició el abdomen debajo de la mesa – Hubo quienes decidieron guiar a Anjana hasta esta orilla... jejeje... En el fondo es lógico que no sólo se halle un tesoro en la casa. Este lugar es como Hogwarts, la magia se instaló aquí desde sus primeros tiempos. No me extraña. Sus puestas de sol, su olor incesante, el sabor salado que lo impregna todo, los colores que son vida y el eterno mar, incansable de acariciar a la sumisa arena y de aplacar al duro acantilado. La magia vive cómoda y tranquila aquí, lejos del mundanal ruido, renovándose con las noticias que trae el aire, calentando su energía con corazones puros que habiten la casa, como el tuyo. Tú y Hermione vinisteis aquí porque sois un tesoro más que guardar, al igual que Merlín, al igual que Sunny, ella huyó hasta aquí, la atrajo Anjana, porque sabía que sería el único lugar en donde no la encontrarían. Aquí me trajeron cuando tenía que estar relegada. Aquí traen lo que no debe ser profanado por poderes que no se basen en la luz, sino en la sombra. Lo que no debe tocarse, reside aquí
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Quizás a la lámpara no le importe vivir en el recibidor, o a esos tesoros, que no mencionas, descansar entre estos muros – Ginny hizo una larga pausa mientras miraba fijamente a Emy – A ti no te gustó estar relegada, a nosotras tampoco
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Lo sé... sé más de lo que quisiera saber. Por ello siempre me doy de bruces contra Harry, él quiere saberlo todo... vosotras también. Yo lo quise y lo conseguí, quizás no todo pero sí una gran parte. Ahora ya no puedo olvidarlo. Os levantáis cada mañana preguntando: ¿por qué yo?. Ahí otras preguntas, con viento a favor, que facilitan el caminar por el entendimiento. Nos cuesta tanto dejar tranquilo al pasado, que cargamos con él continuamente
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Limey dice que no importa, que hay que aceptarlo y apreciarlo – Dijo Ginny recordando las palabras de la reina de las hadas – Al final es una cuestión de nacimiento
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¿Te preguntas por qué eres pelirroja?
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Mi familia lo es
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¿Y por qué lo son ellos?
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Porque sus antepasados lo fueron
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¿Y qué más fueron sus antepasados?
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Fueron... Fueron
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Los Fundadores – Emy sonrió con benevolencia – De verdad, Ginny, puedes creer que estás en esta situación por ese motivo, o porque parte del alma, guardada en un diario, de un poderoso mago, resentido, engañado, abandonado y oscuro como la Nada, te encontró a ti y supo que tendría que matarte antes de dejar que desarrollaras el inmenso poder que llevas dentro. En éste último caso, habría que preguntar al señor Malfoy qué le hizo escogerte a ti y no a otra para hacerte llegar ese diario. Quizás los magos y brujas que no tienen tus dones, puedan intuir que tras tu dulce cara y tu pequeño cuerpo de bailarina, como dice mi excitado sobrino, reside el poder de la empatía, de la visión, del calor, del amor
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Me los diste tú
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¡No! – Exclamó Emy negando rotundamente con la cabeza – Yo sólo encendí la chispa. Cuando os pasé poderes, no os transferí ninguno que vosotros no tuvieseis ya, simplemente potencié lo que con años de experiencia habría salido solo. ¿No sanabas con tus manos antes de recibirlos?. Quizás, Ginny, no entendías anteriormente a las criaturas mágicas pero sí que sabías sentir sus emociones, yo sólo te proporcioné su lenguaje. En realidad, después de aquella poción, lo que nos ocurrió a los cuatro... es que nos hicimos más viejos
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Sí, a lo mejor tienes razón, a Hermione se le notó mucho y ni que decir a Ron
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Es fácil mirar la paja en el ojo ajeno – Interrumpió Emy– No creas que a ti no se te notó. Tus padres me lo han dicho muchas veces. Molly sabe, al igual que Arthur, que la pequeña de sus hijos es especial... de nacimiento
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¿Y de qué me sirve ser especial si no puedo ayudar a quienes amo?
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Parece que me estoy oyendo a mí misma – Emy se levantó con ahínco y comenzó a pasear por la cocina – Por eso mismo te puedo decir que: ¡Ya lo estás dando por perdido! Aún no ha llegado “La última noche”, no hemos vivido nuestra premonición. Queda tiempo, poco o mucho pero tendrá que ser el suficiente
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¡Pero si siempre se cumplen!
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Pues para eso estamos aquí, Ginny, para que esa maldita noche no salga como sabemos que va a salir. Tienen que venir otras premociones, tienen que llegar nuevas visiones que nos den esperanzas, que traspasen ese momento, porque ninguna que yo haya tenido es más tarde de ese terrible y asfixiante instante - Emy frenó su ímpetu y detuvo en seco. Miró con fijeza a Ginny, que de forma inmediata bajó la cabeza - ¿Has visto tú más allá?
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No – Su negativa se perdió en el silencio prolongado de la Unión. Ginny supo que Emy no quería preguntárselo, que debía ser ella quien confesara – Hace mucho que no tengo premoniciones, sólo algunas visiones que se van distanciando en el tiempo. El futuro se ha cerrado. Hay cosas que simplemente sé pero no porque las haya visto y eso también se está apagando. Lo último que vi fue la muerte de Oliver Wood
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Lo curioso es que lo viste por Harry. La “coincidencia” quiso que yo le incitara a potenciar su poder de visionario cuando tú estabas tocando o sintiendo algo sobre ese pobre muchacho – A Emy se le rompía el alma al ver la cara de Ginny - ¡Venga! No llores de nuevo, no pasa nada. No quería que sonara a recriminación. Sólo fue una trampa más... del Destino. Ahora dime ¿por qué crees tú que tu poder se está apagando?
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Porque yo me estoy apagando
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Así es – Confirmó Emy mientras le acariciaba el pelo besándoselo – No podemos permitírnoslo. Te daré un truco, a mí me funciona. Cuando estés llena de pensamientos negativos, cuando sientas que estás cerca de hundirte, haz un último esfuerzo, agarra tu varita y concéntrate en el pensamiento más feliz que atesores. Invoca a tu Patronus y éste te ayudará a recargarte de energía positiva, llevándose, en tú caso, entre llamaradas y cánticos esas sensaciones nefastas y destructivas
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Gracias, de verdad Emy, necesitaba tanto hablar contigo – Ginny se abrazó fuerte a ella entre sollozos – Aún recuerdo tu presencia dándome aliento en la batalla de La Madriguera
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Pues haz de mis palabras un grito de guerra: “ ellos no podrán contigo, el amor siempre vence al odio” – Apenas terminó de decirlo, sintió que el cuerpo de Ginny y el suyo se fundían bajo una premonición. Emy cerró los ojos para ver el instante en que Sirius conocería su próxima paternidad. Cuando volvió a abrirlos, una lágrima resbalaba por su mejilla encendida – No digas nada, por favor, a nadie. No estoy preparada para hablar de ello y no me parece justo sin que Sirius lo sepa. Sé que es irracional, una estupidez más. Es miedo, y el miedo es sólo eso, una estupidez pero aún no puedo...
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Lo entiendo
Ginny sonrió y en aquel gesto nació algo nuevo dentro de ella. La noche avanzaba con su prisa habitual, sin querer deleitarse en la conversación que ellas tenían. Emy se mostró más sosegada después de una infusión caliente, que Ginny le preparó con todo su cariño y que a ella le vino igual de bien. Seguían hablando de parte de lo que había pasado en la casa y en Hogwarts. Se rieron de los temas que discutían Sunny y Merlín, de los piques que ambos tenían y de cómo les gustaba instigarse. Ginny le contó lo mal que lo pasó Hermione en los primeros días y que la abuela había conseguido encaminarla de no se sabe qué manera. Emy apostaba a que había sido recordándole a Hermione lo que había dicho cuando vio la biblioteca por primera vez: “... esto es lo que me faltaba para poder dar comienzo a mi misión...”. A Ginny no le extrañaba que hubiese sido eso, porque su mejor amiga estaba cada vez más centrada en hallar la manera de ayudar a destruir a Voldemort. Emy le explicó cómo sabía que aquella noche Ginny había viajado al pasado hasta el momento en que ella estaba en Azkaban para matar a Sirius. De nuevo la lámpara era protagonista, la lágrima que Emy guardaba le trasmitía la energía para saber cuando se hacían viajes y aquella noche supo que había sucedido por fin el viaje que tantos años llevaba esperando. No sólo le agradeció su intervención en Azkaban, sino también que avisara a Sirius en la misión en la que sino es por ella, podría haber perdido la vida, como la perdió Víctor Krum. Aquella noticia fue un duro golpe, ya que Ginny no recordaba haberle avisado conscientemente. Sabía que a Hermione se le arrugaría el corazón al conocerla. Emy le dejó claro que la lámpara parecía tener sus propias premoniciones, ya que le había otorgado una lágrima para variar la poción y otra para saber cuándo debía visitarla. Ambas estaban de acuerdo en que la lámpara aparentaba tener vida propia y proteger a sus dueñas. Aún así, Ginny le confesó a Emy que su temor residía en no poder dar a los que amaba una vida mejor a través de ella. Emy le aseguró que ese no era el cometido de la lámpara.
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¿Cómo vas con el libro? – Le preguntó Emy
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Ni siquiera le he tocado
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Debes hacerlo, no te será fácil descifrar lo que hay dentro. Yo no puedo contártelo, tienes que leerlo por ti misma. Lo que sí puedo decirte es que los detalles son importantes y que no creas que lo que hay escrito tiene que ver con lo que Wilcox y Voldemort creen saber. ¿Sabes dónde está?. Hermione se fijó en que era el único libro que había en toda la casa ¡Esa chica es un lince!.
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No, pensé que estaría tras una estantería en la biblioteca
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No, ese libro se guarda en la habitación de la abuela. Yo lo saqué para nuestro “invitado” pero el libro siempre vuelve allí, a la mesilla de noche. Sé que implica entrar en el cuarto y no sé qué puede pasar o si se activarán los recuerdos. Se fuerte. Incluso puede que tengas que hablar con Sunny para cogerlo. A pesar de que ahora la relación con ella no esté bien, debes perdonarla y entenderla
Recordar las duras palabras de la abuela aquella noche, le quemaban las venas a Ginny. Emy supo verlo y calmarlo. A pesar de no estar de acuerdo con ella, no podía negar que su abuela era infalible. Le dijo a Sirius que pronto estarían juntos y pasó, que ellas estaban en peligro y así fue, las salvó en aquel tren. Ninguna discutía que Sunny implicaba un trato difícil, incluso Emy insinuó que su abuela estaba demasiado implicada y que en verdad parecía que todo lo había planeado ella. Ambas guardaron silencio ante aquella posibilidad. No era cuestión de ver un contrato firmado o saberlo por testigos pero las dos creían que Sunny, con su comunicación con los que ya no estaban en su mundo, con sus poderes a pesar de haber dejado su cuerpo atrás muchos años antes, y con esa sabiduría de todo lo que le implicaba y pasaba cerca o lejos de ella, era una de las partes involucradas en el llamado “Destino”.
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Quizás le han recompensado con ello... no lo sé – Dijo Emy con voz apagada – Mi abuela ha sufrido mucho. Aún así, de vez en cuando, en esos momentos que al igual que a ti te pierden y desequilibran, me vuelvo a preguntar si ella hizo lo suficiente por recuperar a sus hijos y si con ello Tom no se hubiese convertido en Lord Voldemort
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Lo hizo, ella misma me lo contó – Ginny le habló a Emy de la conversación mantenida con Sunny en las escaleras frente a la lámpara, de su franqueza y de los antepasados que tenían en común – Me dijo algo que me intriga. Cuando le pregunté si se estaba perdiendo la descendencia de Los Fundadores, dijo que estaba ocurriendo algo mejor pero que eso no podía decírmelo
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No, no podía
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¿Tú tampoco me lo dirás? – Emy negó cordialmente con la cabeza y Ginny levantó los hombros en señal de conformidad – También me habló de la historia de Anjana y de cómo vosotras, mis predecesoras, desterrasteis los viajes a través de la lámpara. Sunny dijo que la maldición estaba remitiendo, que las últimas generaciones habían podido ser felices en el amor y cuando comenzó a hablar de ti... se detuvo
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Supongo que es porque no soporta a Sirius – Emy se rió de su propia broma
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No creo que se refiriera a eso, es más bien como que contigo iba a ver una total transformación de esa maldición
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No te quepa duda que yo rompí cualquier molde establecido – Emy dejó de reírse y con tono cariño pero más serio siguió hablando – Si mi abuela te ha contado todo esto, entonces confía en Sunny, porque te aseguro que ella confía en ti. Yo sé que os quiere mucho
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Nosotras también la queremos a ella y te juro que hablaré claro y me pondré con el libro dejando a un lado el miedo – Ginny hizo una pausa, cambio sin quererlo el gesto y carraspeó un poco, pistas suficientes para que Emy previera una pregunta importante - ¿Me puedes decir por qué Limey no se quedó con la lámpara?
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¡Vaya! Esa no me la esperaba, la verdad – Emy se echó hacia atrás en la silla y comenzó a columpiarse – Te daré una respuesta: ¡No! Si quieres saberlo, comienza a leer el libro, allí viene
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Está bien
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Es hora de que vayamos dando por terminada esta reunión ¡es tardísimo! – Emy bostezó sin complejos – Te acompañaré a la cama y mientras te voy planteando una serie de cuestiones: ¿Te ha dicho Merlín si fue él quien hizo posible que Sirius y yo pudiésemos estar juntos? ¿Le has preguntado a ese viejo fanfarrón por qué ha venido en vuestra ayuda? ¿Estás preparada para confiar en Harry como él lo hace en ti? ¿Qué sientes cuando menciono el nombre de Malfoy? Esas me las puedes contestar en otra ocasión ¡Qué la habrá! Pero esta es una pregunta-consejo: ¿Me equivoqué al llegar a la vida de Harry? ¿Tardé demasiado o me apresuré?
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Alguien como tú llega siempre en el momento adecuado – Contestó Ginny mientras subía las escaleras del brazo de Emy – Y te lo digo totalmente en serio, a pesar de sonar como una respuesta diplomática
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Gracias – La sonrisa de Emy era igual de sincera que la respuesta de Ginny. Abrieron con cuidado el cuarto de las chicas, donde Hermione descansaba profundamente. Emy abrió la cama y la arropó para terminar sentándose en el borde – Ha llegado el momento de la recompensa
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Entonces, gracias a ti – A Ginny le brillaron los ojos, era uno de esos momentos en que sabía lo que tenía que saber sin que nadie se lo dijese – Dile a mi familia que la quiero y al profesor Dumbledore que por favor ayude a Harry. Él lo hará, yo lo vi
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Se ven muchas cosas en esta familia y desde esta casa
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Para eso tenemos el Palantir – Contestó Ginny dejando a Emy con la ceja levantada y la sonrisa de medio lado – Dicen que quien calla, otorga
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Recuerda que quien vive aquí, vive protegido y protegiendo esos tesoros de los que hemos hablado. Utilízalos para encontrar la manera de cambiar el Destino. Yo sé que podéis transformaros sin necesidad de que os pinchen u os agoten. Ya te he dicho cómo. Una vez lo hagáis, no habrá rincón que se os resista – Emy se estiró y besó profundamente a Ginny en la frente, sintiendo ésta un suave calor que le recorría el cuerpo y le reconfortaba el alma – Mantén esta estrella unida por amor como hasta ahora, sobre todo la punta de Gryffindor. Y no olvidéis nunca que estamos simplemente separados por la distancia, no por la magia
Ginny no pudo luchar contra el sopor. Se le cerraron los ojos mientras oía una melodía en boca de Emy. Quiso quedarse con las palabras pero se diluían en su mente. Creyó escuchar un hechizo, algo respecto a una estrella de los sueños. Lo último que sintió fueron dos besos, uno en cada párpado y el mundo desapareció.