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Historia 35799 — capítulo 2
La siguiente cita tendría lugar ésa tarde, sinceramente el doctor dudaba que el paciente llegara. Padecía de un severo caso de enloquecimiento desquiciado (?), así como él padecía de un fuerte caso de ataques de pánico, por eso algunas veces se tenía que recetar algunos calmantes y antidepresivos y tranquilizantes y somníferos y también energizantes y anestésicos… En lo que estaba, como no sabía si el tal Tom Ryddle iría, se dedicó a estudiar los dedos de sus pies, en eso sonó la voz de la secretaria por el megáfono mágico y del susto tiró al suelo un tintero. Apenas había empezado a recoger cuando el paciente ya estaba dentro y acomodado en el sillón.
-Buen día -saludó el doctor Nicolás
Tom hizo un ruido que bien se pudo interpretar como un sí.
-Espero que hoy venga de mejor humor -comenzó el dr.
-Sí, podría decirse. -replicó el paciente entrelazando las manos en su vientre
-Entonces, comencemos donde nos quedamos. Lo último que mencionó fue que su padre lo había abandonado y su madre estaba muerta ¿cierto?
-¡Oígame! Después de eso me pasé unas tres horas narrando punto por punto mi estancia en Hogwarts
-Ah, sí, sí… sólo quería… quería… sólo lo calaba (N/A: lo probaba), usted sabe -el mago se acercó un frasco de pastillas y comenzó a tomarlas una por una como si fueran dulces
-Bueno, más le vale. Recuerde con quien habla
-Por supuesto señor Galileo Galilei
-¡Soy Lord Voldemort!
-Sí hombre sí
Voldemort chasqueó la lengua y se dedicó de nuevo a su relato. Cuando casi llegaba a la parte en que Snape le comentaba de la profecía, se dio cuenta de que su interlocutor estaba roncando y con un hilo de baba que goteaba en el suelo y en su túnica azul marino con solapas como si fuera un saco.
-¡Crucio! -chilló Voldemort, enojado por la falta de atención
-Ahhhh -gritó el dr. antes de abrir los ojos- Unos tacos de carnitas
-¿Qué? (N/A: Sí ¿Qué?)
-Oh, perdone usted -se frotó los ojos el mago- Es que padezco de un cuadro de galimatías de espacios.
-¿Y eso se le quita con sus pastillas o le da por tomarlas?
-Bueno ya, que el que hace las preguntas aquí soy yo
-Le decía -comenzó Voldemort tratando de calmarse- Que cuando estaba en la cúspide de mi poder, cuando nada podía ir mejor y cuando tenía al mundo mágico cacheteando el pavimento (N/A: comiendo de la palma de mi mano, a mis órdenes) llega uno de mis leales sirvientes con una información desastrosa
-¿Ah sí? -preguntó el psiquiatra con un bostezo
-Sí. Según esto había una profecía que decía que un niño que había nacido de padres que me desafiaron tres veces sería mi tormento (lo que me recordó la película de Hércules "Pero hay una advertencia en este cuento. Si Hércules pelea, será tu tormento wuajuajuajuajua") y pues me dije "Voldemort, no podes dejar que eso pase, la gente te tiene mucho miedo y mejor nos echamos al chavalillo este"
-Sí hombre sí -contestó el dr.
-Ah, estaba buscando un pretexto para no quedar en ridículo frente a mis achichincles (uno no puede decirles que se me puede desafiar tres veces sin recibir castigo) ya que no los podía poner a investigar porque podían salir cuando menos unos cincuenta, se me apareció la solución perfecta: abrí el directorio mágico en una página al azar y señalé una dirección con mi varita
-Pero la profecía decía…
-Sí, sí decía, pero digo, con 20 y algo años no es posible que me desafiaran tres veces ¡Hombre! Si el loco retardado aquí soy yo
-Bueno hombre, entonces sígale
-El caso es que viajé hasta el Valle de Godric y me escondí entre los árboles como dos días y nada, no veía nada de la maldita casa, lo peor es que ya estaban pensando que era yo un vago y me ponían en la mano una cosa plateada del tamaño de botones y me decían que me comprara algo, ¡Cómo si uno pudiera comprar cosas con botones plateados! ¡Hay que ver lo estúpidos que pueden ser los sangre sucia!
-Pero ¿Cómo le hizo para dar con la casa? -delirios o no, el doctor ya se estaba emocionando con el relato
-Allá voy. Cuando me regresé a la casa, me encuentro con que Severus Snape había secuestrado a un gordito simpático y lo estaba torturando, le pregunto que por qué y me respondió que porque cuando niños el monito este se burlaba de sus calzones grises y de su pelo grasiento, le respondo que todavía se burlan de eso y que se desquita con el pobre gordillo.
-¿Era Peter Pettigrew?
-En efecto, Snape le gritaba de cosas a cada rato así como "¿Ahora quien se moja encima Pettigrew? ¡Peter, Peter se hace pipí en los calzones! Severus ya no ¡Peter se ha cagado en los calzones del miedo!" y bueno, como no tenía nada interesante que hacer me puse a leer los pensamientos del monillo ése
-¿Y entonces Peter se vendió y le reveló el secreto?
-¡Que va! -Voldy hizo un mohín- Cuando descubrí la cara del Potter y su esposa la sangre cochina ésa, le dije a Snape que me dejara interrogarlo y el tipo se retorció como rata unas tres horas hasta que me aburrí y lo dejé por la paz
N. Nicolás hizo un gesto de profundo desconcierto, en verdad el tipo tenía que estar loco, Peter Pettigrew era un traidor y eso todos lo sabían.
-Sí hombre sí -dijo no muy convencido
-Entonces el muy tarado pensó en lo que exactamente no tenía que decir y lo que a mí me interesaba saber. Hice que Snape le implantara un recuerdo falso, de que era a Sirius Black a quien le habían dicho la ubicación de su amigo, así lo sacaba del camino por si se el antojaba vengarse
-¿Conocía a Sirius Black?
-¡Por supuesto! Maté a su hermano por tomar cosas que no le pertenecían, lo más seguro era que le había dicho el secreto de mis horrocruxes y seguro los descubría y adiós Lord Voldemort inmortal
-Pero si Sirius y Regulus no se hablaban -replicó el Dr. que era asiduo seguidor de los chismes y cualquier cosa que tuviera que ver con temas escandalosos y con muertos implicados
-¡Ah que caray! -se rascó los cabellos castaños Voldemort- La cosa es que lo mandé a Azkaban y así no me podía molestar, el otro amigo era un hombre lobo al que nadie le creería y en cuanto a Pettigrew, creía firmemente que el culpable había sido Sirius
-Bueno ya vaya al grano
-Ah sí. Es que me emociono. Era de noche y me escondí en el mismo arbusto, con la diferencia de que ahora podía ver la casa… cuando vi que jugaban y que se veían tan felices, por poco me arrepiento.
Entonces un montón de chiquillos me aventaron huevos podridos y papel de baño, despaché a los cinco y me dirigí a la casa. Primero cayó el padre, ¡me dio tanto coraje que se quedara ahí parado cuando mi padre me había abandonado a mi suerte! y si la madre hubiera querido, la hubiera dejado ir, al fin y al cabo, era como mi madre que dio su vida por salvarme; pero era una pelirroja muy necia y yo tenía que llegar a tiempo para ver la novela de las diez. Lancé el último casi sin apuntar, a fin de cuentas era un chavalillo estupidín y sin varita. El muy desgraciado cargaba un espejo y me rebotó la maldita maldición en la cara, me largué de ahí lo más rápido posible. Pero nada de eso importó porque yo soy LORD VOLDEMORT
Voldemort rió en voz muy alta, estridente y tan gélida que parecía que hubieran abierto las ventanas de golpe y una helada ráfaga de aire se hubiera colado… en pleno abril. Por si esto fuera poco, de la varita de Voldemort salió un hilillo de un verde ponzoñoso que se retorció como serpiente para formar la palabra SOY LORD VOLDEMORT (N/A: Esperen, eso son .. una, dos, tres palabras ¿¿) que resaltó en la penumbra recién salida de la nada
-Lo-lo-lord vol-vol-vol-demort ¿E-es el-el-que-que-nno-debe-se-ser-no-nommbrado?
-¿Qué no lo dice suficientemente claro? "Soy Lord Voldemort" -suspiró con voz silbante y exasperada el hombre
-Pe-pe-pero us-usteed est-a muer-to-to
-Hombre, por mi puede pensar que soy una aparición maligna o el mago más temido de toda la historia, el resultado es el mismo
-Me-me ha de-de-dejado-do tar-tar-tar-ta-ta-ta-ta-ta...
-¡Cállese! -aulló apuntándolo con su varita- Si estoy aquí es sólo porque mi mujer me ha mandado
-¿Es-es-es-es us-u-usted ca-ca-ca-sa-do?
-Sí ¡Y por los bigotes de morsa de Slytherin deje de tartamuedear!
-N-n-no pue-pue-puedodododododododo
-¡O deja de tartamudear o le lanzo una maldición imperdonable! (otra vez)
El dr. Orozco se vació en la boca uno de los veinte frascos de su escritorio y de repente se le notó más calmado, con la mirada ida como si le hubieran hecho un Obliviate
-Ahora sí -repuso Voldemort- ¿Cómo se llama?
-Nico-Nicolás Orozco
-¡Creí haberle dicho que dejara de tartamudear!
-¡Pe-pero así me llamo! -se encogió asustado el dr. y señaló su placa- Nico Nicolás Orozco
Voldemort suspiró y luego volvió a usar aquella voz suya tan atemorizante.
-Nos vemos en la próxima cita
-¿Pro-pro-proxima cita? -preguntó extrañado y asustado el psiquiatra
-¡*ARAJO! ¡LE HE DICHO QUE DEJARA DE TARTAMUDEAR! Remux Morphus -Voldy lanzó el hechizo desde la puerta y en vez de un psiquiatra con túnica azul marino de solapas había una vaca parda con manchas oscuras y un lazo rojo atado al cuello en vez de la corbata.
-Esto es muuuuuuuuuuuuuuuuy injusto -mugió la vaca/Dr. Nico Nicolás
N/A: jajajaja, lo sé, es muy gracioso… (lo es?) pero aún así espero q me lo digan en sus reviews!!
Besos!
-Kaker