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Historia 35827 — capítulo 10
Comimos y me quedé en la mesa pensativa. Mi padre se dirigió a su cuarto y mi madre empezó a recoger la mesa.
-Cielo. - me dijo. - ¿Me ayudas?
-Si. - Dije, y empecé a recoger yo también.
-Mamá. ¿Qué está haciendo papá? - Pregunté al oír a mi padre abriendo su armario.
-Se esta cambiando de ropa. - Me contestó con cara sombría. - Lo siento cielo, sé que hoy querías estar con él… Pero tiene que irse, se ha averiado una máquina y él es el único que puede arreglar el sistema o algo así.
-Ah.. - Musité. - No importa.
-De veras que lo siento cielo. - Repitió.
-Enserio. - Mentí. - No importa.
-Bueno familia. - Dijo mi padre irrumpiendo en la cocina. - Me tengo que ir… Os quiero mucho. - Me besó la mejilla y besó a mamá. Después se fue.
-¿Vas ha hacer algo esta tarde? - Preguntó mamá.
-No sé. No tengo ganas de salir. - Dije resoplando.
-Vamos hija, diviértete. - Me abrazó. - Recuerda que mañana vamos a ver a tu hermano y verás a Juliette y los demás.
No sabía como pero mamá siempre conseguía animarme. Ella era un punto de apoyo muy fuerte. Agradecía que fuese tan comprensiva y me ayudara siempre. Me sonrió y después me incitó a llamar a alguna de las chicas para decirles que al final sí que iba a salir. Y como siempre… Lo consiguió.
Llamé a Sarah y le dije que tenía ganas de Salir, ella estaba muy contenta, se lo noté en el tono de voz. Me dijo que habían quedado donde siempre a la misma hora. Era increíble. A penas había pasado mes y medio y ya me había acostumbrado a todo. A la gente, la ciudad, los horarios, las clases… Cuando llegué allí estaba segura de que no llegaría a acostumbrarme en un par de años.
Sarah y yo estuvimos hablando un buen rato, ella me contó que Lewis le parecía muy mono, pero él estaba con Giselle y ella no quería meterse en medio de esa relación. Yo la comprendí, aunque la verdad es que si no me hubieran dicho que estaban juntos, no me habría dado cuenta. Lewis y Giselle no estaban mucho juntos, la verdad es que en el tiempo que llevaba en la ciudad los había visto juntos cinco o seis veces, la verdad que no estaba segura de que estuvieran enamorados, ni siquiera parecía que se gustasen.
Cuando terminamos de hablar, le pedí que no se lo dijera a nadie, ni siquiera a Leo, ella no entendió el motivo, pero aceptó.
Hasta que se hiciese la hora para irme, me puse al ordenado, aunque no me conecté, prefería no hablar con nadie, por que con lo tonta que era seguro que se me escaparía mi visita de mañana y queria que fuera una sorpresa. Aunque no les vería hasta por la tarde, porque sería Lunes y tenía que ir al instituto, aunque al menos tendría una excusa para no quedar, ya que hoy no había podido librarme.