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Historia 35977 — capítulo 4
Stephanie es dueña de todo, yo solo cambio sus ideas por las mías. La trama es de mi total autoría :)
N3- Una visita permanente
BSPOV
La casa era demasiado grande y de un hermoso blanco con detalles en color crema. Enfrente de la casa una fuente adornaba el jardín principal y para entrar a la casa pasabas por tres arcos.
Era de dos pisos, con tres ventanales en el segundo piso y dos ventanas pequeñas en que supuse seria el ático. En el piso de abajo había dos ventanas en cada lado de la pared de la orilla.
-¿Es linda, no?-asentí-Papá tardo vario tiempo en poder comprarla, junto todos sus ahorros que tenia y los de mi madre. Y desde entonces, tenemos esta maravilla de casa. Ven, entremos
La casa era más espectacular desde adentro. En la entrada estaba la sala, en ella había una mesita con una tetera, otra mesita con una lámpara de color café como los sillones, la diferencia era el estampado de los sillones que eran unas rayas de diferentes colores. Varios cuadros estaban colgados en la pared, iban desde frutas hasta imágenes de la familia.
Pasamos por la cocina. Era grande y bonita, todos los nubles eran de madera exceptuando la estufa y el horno que estaba en uno de los muebles de la esquina. Una mesa estaba en medio de ella, había un lavadero y varias frutas frescas en ella.
-Puedes tomar una si quieres, a Esme no le molestara-hice caso a Alice y cogí una manzana.
En verdad tenía hambre, no había probado bocado alguno en todo el día. De la cocina fuimos directo al sótano, donde, como había dicho Alice, había un mini hospital.
Camillas, maquinas de radiografías, un equipo resucitador, había todo lo que un hospital tenia.
-Recuéstate en la camilla, llamare a Emmet en vista que mi otro hermano no ha llegado aun-dijo Alice, algo enojada por lo que pude ver.
Salió dejándome sola en esa fría habitación. Estaba acostumbrada a ir a los hospitales, tenía una mala coordinación y varias cicatrices de mis antiguos golpes eran una clara prueba.
Deberían de ser como las 3 de las mañana, sorpresivamente no tenía nada de sueño. Cuando intentaba cerrar los ojos, los gritos y golpes de ese hombre invadían mi cabeza.
Tendría que ir con algún especialista para que la ayudara a olvidar todo lo ocurrido esa noche. Podría pedir ayuda a Alice, ella estudiaba psicología y podría ayudar.
Pero, ya les debía mucho a los Cullen. No podía, también, aprovecharme de su amabilidad a un grado de pedirle a Alice que oyera todos mis traumas.
-No te preocupes, si quieres que Alice te ayude ella lo hará con gusto-Edward estaba en la entrada de la puerta.
-Gracias-escondí mi rostro con mi cabello. Edward lograba que me sonrojara y eso no me agradaba.
-Ahora tenemos que revisar esa costilla. Por suerte, papá me enseño como usarla la maquina así que necesito que estés tranquila ¿de acuerdo?
-De acuerdo-acomode todo mi cuerpo en la camilla y cerré los ojos fuertemente.
Después de unos segundos, Edward me dijo que podía abrir los ojos pero que no tratara de moverme. Que efectivamente tenia la costilla rota y que necesitaría un tiempo de reposo.
-Pero no puedo, tengo que ir a clases y estamos viendo algo demasiado importante…
-No te preocupes por eso, papá puede decirle a los demás maestros que tuviste un accidente y que no iras a la escuela unos cuantos días. Por los temas que están viendo tampoco te preocupes, Ángela prometió que te traería los deberes aquí y Emmet también quiere ayudar
-Gracias. Siento que me aprovecho demasiado de ustedes, apenas me conocen y me tratan como otro miembro de la familia-tenía que admitir como me sentía con tanta hospitalidad de parte de unos totales desconocidos.
-No es nada, papá te considera como una hija más así que nosotros te consideramos como una hermana mas-me sonrió y salió de la habitación.
*Hermana mas…*no sabía porque, pero cuando escuche esas palabras mi corazón dolió. Como si esperara que Edward me viera como otra forma, como si yo pensara en Edward en otra forma.
Digo, no soy una persona que espera a un príncipe azul ni cree en romanticismo. Era fría desde que estaba en este negocio y me dije a mi misma que nunca creería en el amor.
Pero Edward Cullen estaba logrando que esa ideología mía desapareciera. Tenía que sacarlo de mis pensamientos de alguna manera, aun si para eso tendría que recurrir a estar con más clientes.
-¿Bella?-la voz de Alice me saco de mis pensamientos. Se encontraba en la entrada del cuarto con una bata en mano y varios artículos de baño.
-¿Qué pasa?
-Nada malo. Ven, te mostrare donde dormirás y donde está el baño. No lo tomes a mal, pero apestas y estas hecha un desastre.
-Gracias-dije algo molesta.
Seguí a Alice escaleras arriba. Ella iba detrás de mí por si perdía el equilibro-como siempre lo hacía- o si me dolía demasiado la costilla. Con el cabestrillo* y con las vendas, ya no dolía tanto.
El segundo piso estaba divido en 4 habitaciones y 2 baños. La primera habitación, según Alice, era la de Esme y Carlisle. Tenía curiosidad el porqué todos llamaban a Esme por su nombre y no mamá. Preguntaría eso mas tarde.
Después, pasamos por la habitación de Emmet. Aunque solo la vi de vista, no me pareció para alguien como Emmet, como Alice me había descrito a su hermano, pensaba que su habitación estaría llena de posters de futbol, con desastre por doquier, comida de hace tiempo. No que estuviera arreglada y limpia hasta el último rincón y menos de un color crema.
-Esme la mantiene limpia siempre, cuando ella no está, Emmet hace un desastre que dejas de ver el piso-sonreí. No podía reír, cuando lo hacia el dolor volvía.
Al lado de la habitación de Emmet, estaba el baño. Entre al baño, por obligación de Alice, tome la ropa que ella traía para mi, el shampoo junto con las otras cosas, y abrí la llave de la regadera.
-Avísame cuando termines, aun nos falta un recorrido por mi habitación y la habitación donde dormirás
-De acuerdo
El agua estaba tibia y llenaba la tina hasta el borde. Entre en ella y relaje todos mis músculos dejando que mis ojos se cerraran por el sueño que estaba apareciendo en mí.
Deje mi mente libre, en blanco. Rápidamente se lleno de los recuerdos de las últimas horas.
La llegada a ese lujoso hotel, la habitación, el hombre rubio, los golpes que me daba por diversión, su risa que me daba miedo, el dolor de todos esos golpes, y al final, la llegada de mis ángeles.
No podía evitar preguntarme, ¿Qué hubiera pasado si Ángela no hubiera entrado? ¿Seguiría en esa habitación tendida en la cama y moribunda? ¿Hubiera muerto?
Un grito se escapo de mi garganta. Rápidamente oí los pasos de alguien y después el sonido de alguien tocando la puerta.
-¿Bella? ¿Estás bien?-su aterciopelada voz se escuchaba algo preocupada.
-Claro, solo…le avisaba a Alice que había terminado. ¿Podrías decirle que estoy lista?-salí rápidamente de la tina, tome la pijama que Alice me había prestado y me la puse.
Tome la toalla y quite el exceso de agua del pelo, volví a colocarme el cabestrillo y abrí la puerta.
-¡Edward!-se encontraba aun parado enfrente de la puerta. Por su posición supuse que no había hecho caso a mi petición.
-Lo siento, solo quería asegurarme que en verdad estuvieras bien. Alice está preparando tu cama, yo tengo que ir a mi casa. Mañana, bueno hoy, tengo que ir a la universidad
-Oh, pensé que ya habías terminado de estudiar y que vivías aquí-platicábamos mientras él me acompañaba hacia la habitación donde se encontraba Alice.
-De hecho termine, pero voy por una petición de mi padre. Por cierto, me dijo que cuandote sintieras mejor fueras a hablar con él, que tiene algo importante que decirte sobre tu padre. Y sobre lo de vivir aquí, solo vengo cuando hay alguna emergencia familiar o extraño la deliciosa comida de Esme.
-¿Mi padre? ¿Se encuentra bien?-el Doctor Cullen nunca me había llamado hablar para decirme algo sobre mi padre, solo procuraba decirme que se encontraba bien o mal.
-No lo sé, eso fue lo único que me dijo. Tengo que irme, adiós-me beso en la frente antes de desaparecer por las escaleras.
Me quede como estatua. Mi corazón latía ferozmente y me sentía mareada. Era definitivo, algo me estaba pasando con Edward Cullen.
EDPOV
-¿Hablas en serio?
-Si, Emmet. Ya te lo repetí como 10 veces, Bella Swan está aquí-rodé los ojos. No entendía el raro interés de mi hermano en Bella.
-Nadie lo creerá, tengo que tener evidencia. ¿Está en el sótano, verdad?-toma la cámara fotográfica que siempre llevaba con él.
-Sí, pero no dejare que la fotografíes. Esta algo traumatizada con lo que le paso y los golpes le duelen así que yo iré a revisarla
-Que delicado, Ed.Creo que te gusta Bella Swan, ¡Hey, Alice!
-¿Qué dices? Claro que no, sabes que amo a Ángela más que a nada en este mundo-aunque debía admitir que Bella me causaba algo raro.
-Decías lo mismo con Tanya y mira como termino todo
-Nunca menciones ese nombre de nuevo, ¿entendido?-mi puño estaba a escasos centímetros de su cara.
-Entendido, hermano-su mirada mostraba terror y podía ver en sus ojos la mía.
-Lo siento, es solo que…olvídalo, voy a ver a Bella-camine hacia el sótano con la cabeza bajay las manos en los bolsillos.
Me odiaba al reaccionar de esa forma. Supuestamente ya había superado lo que había pasado con Tanya, supuestamente ya no me importaba nada relacionado con ella, supuestamente ahora amaba a Ángela, eran tantas cosas que suponía que ya no sabía cuáles de ellas eran verdad.
-Pero, ya les debía mucho a los Cullen. No podía, también, aprovecharme de su amabilidad a un grado de pedirle a Alice que oyera todos mis traumas.
Al parecer Bella no se dio cuenta que había susurrado esas palabras. Seguía mirando hacia el techo así que decidí contestarle.
-No te preocupes, si quieres que Alice te ayude ella lo hará con gusto-le dije desde la entrada de la puerta.
-Gracias-escondió su rostro con su cabello y volteo su rostro. Me daba algo de ternura verla sonrojarse así
-Ahora tenemos que revisar esa costilla. Por suerte, papá me enseño como usarla la maquina así que necesito que estés tranquila ¿de acuerdo?
-De acuerdo-se recostó en la cama y cerró sus ojos.
Tarde solo unos segundos en saber si su costilla estaba rota o no. Le dije que podía abrir sus ojos y le di el resultado. Su costilla estaba rota y necesitaría, al menos, una semana de reposo.
-Pero no puedo, tengo que ir a clases y estamos viendo algo demasiado importante…
-No te preocupes por eso, papá puede decirle a los demás maestros que tuviste un accidente y que no iras a la escuela unos cuantos días. Por los temas que están viendo tampoco te preocupes, Ángela prometió que te traería los deberes aquí y Emmet también quiere ayudar
-Gracias. Siento que me aprovecho demasiado de ustedes, apenas me conocen y me tratan como otro miembro de la familia
-No es nada, papá te considera como una hija más así que nosotros te consideramos como una hermana mas-le sonreí y salí de la habitación.
En realidad, empezaba a querera Bella de una forma en la que no podía explicar. Era de una forma protectora, no dejaría que nadie se le acercara y la dañara de nuevo.
Solo la quería proteger, ¿verdad? Emmet no podía tener razón, yo no veía a Bella como algo más.
-¿Edward?-voltee a la mención de mi nombre y ahí se encontraba mi padre.
-¿Qué pasa?-su cara era de angustia, dolor, preocupación.
-¿Puedo pedirte un favor?
-Claro
-Dile, por favor,a Isabella, que necesito hablar con ella sobre su padre. Solo cuando se sienta mejor-agacho su cabeza y puede ver una pequeña lagrima que caía de su rostro.
-¿Todo está bien?
-Solo dile eso a Bella-estaba por contradecir a mi padre cuando oí un grito proveniente del piso de arriba.
Subí las escaleras corriendo, estaba seguro que ese grito había sido de Bella. Llegue a la puerta del baño y toque.
-¿Bella? ¿Estás bien?-escuche como salía rápidamente de la tina.
-Claro, solo…le avisaba a Alice que había terminado ¿Podrías decirle que estoy lista?-no necesite hacerlo. Mi hermanita estaba a un lado mío y me miraba de una forma extraña.
-¿Qué?-pregunte.
Nada, solo me gusta verte sonreír como tonto. En fin, puedes decirle a Bella que estoy terminando de arreglar la cama donde dormirá. Adiós, Eddie.
-No me llames Eddie, duende-me lanzo una mirada asesina antes de volver a su labor.
A veces era divertido hablar con Alice mediante la mente, así nadie tenía la menor idea de lo que hablábamos.
-¡Edward!-sus ojos se abrieron como platos al verme parado afuera del baño.
-Lo siento, solo quería asegurarme que en realidad estuvieras bien. Alice está preparando tu cama, yo tengo que ir a mi casa. Mañana, bueno, hoy tengo que ir a la universidad
-Oh, pensé que ya habías terminado de estudiar y que vivías aquí-seguíamos nuestra conversación mientras la llevaba al cuarto donde estaba mi hermanita.
-De hecho termine, pero voy por una petición de mi padre. Por cierto, me dijo que cuandote sintieras mejor fueras a hablar con él, que tiene algo importante que decirte sobre tu padre. Y sobre lo de vivir aquí, solo vengo cuando hay alguna emergencia familiar o extraño la deliciosa comida de Esme-sonreí al recordar los maravillosos platos que Esme nos cocinaba y que, también, me enseño a preparar.
-¿Mi padre? ¿Se encuentra bien?-supuse que el padre de Bella estaba enfermo, su mirada me lo decía al igual que el tono de su voz.
-No lo sé, eso fue lo único que me dijo. Tengo que irme, adiós-le di un pequeño beso en la frente y baje las escaleras directo a mi carro.
Ignoré las despedidas de mi padre-Emmet ya se había ido a dormir- y subí al carro con una respiración tan acelerada que mi pulso debía de estar al máximo.
Golpeé mi cabeza contra el volante sin resultado alguno. Quería dejar mis labios en ella, no solo besar su frente si no también sus labios, oh no. Esto no podía estar pasándome de nuevo.
Una extraña sensación se sentía en mi estomago, y sabía muy bien que era. Estaba enamorándome de Bella Swan.
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Estaba segura que en estos momentos Edward estaba golpeándose la cabeza para tratar de olvidar el pequeño beso que le dio a Bella en la frente.
Tenía un presentimiento que esos dos terminarían juntos algún día, pero aun estaba Ángela, en fin, me encargaría de eso después.
Termine de acomodar la cama donde Bella dormiría y abrí la puerta de la habitación para encontrarme con mi padre hablando con Bella.
-Lo siento, Bella. Hicimos todo lo que estuvo en nuestras manos pero el cáncer estaba tan avanzado que era inevitable su muerte.
¿El padre de Bella había muerto? Mire a Bella intentado encontrar una respuesta a mi pregunta y la encontré en las gruesas lagrimas que salían de los ojos de Bella. Corrí a su lado y la abrace tratando de no lastimarla.
-Tranquila, Bella. Todo estará bien, todo estará bien-le dije mientras acariciaba su pelo.
-No, Alice, no lo estará. Mi padre era mi único familiar vivo, ahora no tengo donde quedarme-las lagrimas de Bella, al igual que sus sollozos, se hicieron más fuertes.
-No te preocupes, querida. Tenemos una habitación extra donde te puedes quedar-la voz de Esme se escucho a nuestras espaldas.
Su cabello color caramelo estaba recogió en una coleta y sus grandes ojos dorados nos miraban con ternura.
-No puedo aceptarlo. Ya les debo demasiado y solo soy una desconocida
-No eres una desconocida Bella, sabes que eres como una hija para mí. Así que no te preocupes y ve a dormir, yo me hare cargo de todo
-Gracias, Dr. Cullen. Pero…
-Llámame Carlisle y no aceptare una negativa, buenas noches Bella, Alice-papá y Esme caminaron hacia su habitación y solo nos dejaron a Bella y a mí.
-Vamos a dormir. Tu dormirás ahí-señale la habitación contigua a la mía-y yo dormiré en esta. Buenas noches, Bells
-Buenas noches, Alice-entro a la habitación que antes era de mi hermano y después de un rato, no escuche ruido alguno.
-Un muy buen desayuno, Profesor Cullen-mi hermano me sonrió colocando otro hot-cake en mi plato.
-Gracias, Señorita Cullen-jugamos un rato mientras desayunábamos antes de irnos a la universidad.
Bella seguía dormida, supuse que estaría realmente cansada. Emmet se había ido temprano a la universidad con la escusa de no hacer enojar a nuestro padre.
-Vámonos-hice caso a la orden de Edward, tome mi mochila, y salimos hacia el extraño soleado día en Forks.
Llegamos en menos de 5 minutos a la universidad. La gran velocidad a la que manejaba mi hermano y el que la escuela estuviera a escasos kilómetros de casa, ayudaba mucho.
Las miradas no tardaron en hacer presencia. Todas las chicas del campus miraban emocionadas a mi hermano, unas hasta hiperventilaban. Rodee los ojos, ni que mi hermano estuviera tan bueno como todas pensaban.
Pero una de todas esas chicas era diferente. No solo miraba a mi hermano como si fuera un chocolate que estaba por comerse, parecía que lo desvestía con la mirada. Su mirada mostraba deseo, un deseo espeluznante.
Estaba por ir a hablare a mi hermano cuando me vio a mí. Sus ojos azules claros se clavaron con los míos; me miraba con odio y desprecio. Si no era porque estábamos en frente de miles de personas y que yo si estaba educada, la hubiera tomado de ese pelo color rojo y la hubiera arrastrado por todo el campus.
-¡Jessica!-mi nueva enemiga volteó a la mención de ese nombre. Así comprendí quien era esa, era Jessica Stanley.
Una de las antiguas mejores amigas deTanya, era otra d e ellas.
Otra de ellas… ¿A qué se refería Alice? Um, algo interesante xD
Espero sus comentarios para saber si les está gustando la historia o no. En el próximo capítulo los grandes problemas empezaran, y conoceremos como es Jessica Stanley en verdad.