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Un ángel — capítulo 10

-¿Por qué? - pregunto en un susurró.

-Necesito irme - conteste uniendo nuestras manos.

-Entones quiero ir contigo - replico apretando mi mano.

-No - dije de manera tajante - tú tienes una vida mejor aquí con Carlisle y Esme.

-Mi vida puede ser en cualquier lado - susurro abrazándome - Edward por favor quiero ir contigo

-Tú no eres como yo - mientras acariciaba su hermoso cabello - tú eres un ángel que debe estar alejado de este demonio.

-Ambos somos demonios - repuso y sentí como las lágrimas caían sobre mi pecho - eso quiere decir que puedo ir contigo.

-Recuerda esto muy bien - la separe de mí y la tome de los brazos y clave mis ojos en los de ella - tú jamás serás un demonio - al ver que iba a replicar - tú eres un ángel que se encuentra atrapada en el cuerpo de un demonio, pero tus ojos te identifican ante todos como el hermoso ángel que eres.

-Edward - susurro volviendo a abrazarme - un ángel sana y ayuda y yo solo mató.

-Amy - mientras besaba su cabello - has sanado un tanto mi corazón, ya que antes de ti solo era odio y rencor y ahora sé que hay algo más - bese su frente - para mí eres un ángel y mi ángel.

-Tú eres mi pequeño demonio con alas de ángel - se le formo una débil sonrisa - que desea aparentar ser un demonio, pero sus alas no se lo permiten - sonreí, era un demonio pero mis pequeñas alas que tenían nombre y personalidad no dejaban que apareciera en su totalidad ese demonio y era por eso que me iba, yo no pensaba luchar contra lo que era.

Tengo que irme ya, abrázame. nada más llegar te llamaré. déjame marchar, no llores más. túmbate otra vez, te dormirás.

Comencé a cantar y ella se pego más a mí. Besé su frente y me separe de ella.

Te he dejado atrás y pienso en ti oigo "adiós amor" caer sobre mí. yo quiero irme de aquí, no puedo escapar. necesito volverte a abrazar.

Y la estreche de nuevo entre mis brazos, como iba a dejarla, pero era lo mejor para mí y para ella.

Ven, cálmate no llores más, si cierras los ojos verás que sigo junto a ti, que no me iré sin besar una de esas lágrimas que van desde tu cara al mar, la vida viene y va y se va...

Bese su mejillas húmedas por las lágrimas y mantenía los ojos fuertemente cerrados, y sus brazos rodearon con más fuerza mi cintura.

Salgo del portal, quiero morir. tú en la habitación, llorando por mí. tú me has hecho tan feliz que siempre estaré a tu lado, cuidando de ti.

-Entonces no te vayas - susurro clavando su mirada en la mía.

-Tengo que hacerlo - conteste besando su frente y seguí con la canción.

Ven, cálmate no llores más, si cierras los ojos verás que sigo junto a ti, que no me iré sin besar una de esas lágrimas que van desde tu cara al mar, la vida viene y va y se va...

Ven, cálmate no llores más, si cierras los ojos verás que sigo junto a ti.

-Todo va a estar bien - levante nuestras manos entrelazadas, bese el dorso de su mano y ella hizo lo mismo con la mía - sin importar que tan lejos esté.

-Siempre juntos - susurro ella y asentí levemente y bese de nuevo sus mejillas y luego su frente - tus canciones siempre me tranquilizan o al menos hacen que el dolor sea menor.

-Las escribo para ti - conteste besándola suavemente - para que todo sea más fácil.

-Te esperaré Edward, lo sabes - me beso con más ansiedad y pasión que el primero.

-Adiós - susurre dejando un casto beso en sus labios y por fin separándome de ella.

Los sollozos apenas si fueron audibles, sabía que lo hacía para que yo no regresara, cerré los ojos y me aleje lo más rápido que pude de aquel lugar, porque si no lo hacía así, tal vez nunca podría irme de ese lugar.

Esa noche no me dejaba ni un solo día, la extrañaba más de lo que imaginaba y el matar a ladrones, asesinos, solo hacía que pensara que ante sus ojos fuera un monstruo, un Maldito Demonio.

Pero tampoco deseaba seguir siendo el mismo ser despreciable, no quería que ante sus ojos fuera repulsivo y no quisiera volver a verme, tenía miedo a su rechazo cuando supiera las atrocidades que había hecho, pero a pesar del miedo también deseaba volver a verme en sus ojos.

Solo tenía que pasar el bosque y llegar a ellos y después saber como lo iban a tomar, sabía que Esme y Carlisle me iban a recibir con los brazos abiertos, pero Amy me preocupaba su reacción.

-Quédate quieta - escuche que decía la voz de Esme - mañana es nuestra presentación con el vecindario y tienes que parecer una buena sobrina de un doctor.

-Esme no me gustan los vestidos - repuso Amy con desagrado - y menos quiero hacer amistad con las personas aquí.

-Amy no seas quejumbrosa y deja de moverte - escuche el pequeño gruñido de mi ángel.

No entendía ¿Cómo aun no se daban cuenta de que yo estaba fuera? Pero para mí sería mejor, camine aun más silencioso y en pocos segundos pude ver la puerta de la casa de Nueva York, mis pasos se hicieron un poco más apresurados.

-Edward - se escucho dentro de la casa y se escucho pasos acercarse a la puerta y en menos de lo que imagine pude verla - Edward, regresaste - y se abalanzo sobre mí - te extrañe tanto.

-Y yo a ti - susurre levantándola en el aire y besando su mejilla.

-Pensé que no regresarías o al menos no tan rápido - había sido casi tres años los que me había ido.

-Te he extrañe más de lo pensado y decidí regresar - conteste con una débil sonrisa.

-Edward - esa voz fue de Esme - cariño que bueno que estás aquí de nuevo.

Amy se separo de mí y Esme fue la que me abrazo y beso mis mejillas, sabía que si pudiera llorar lo haría como en ese momento lo hacía mi pequeño ángel, después de un caluroso recibimiento entramos a la casa, vi los numerosos vestidos que Esme hacía que se probara Amy.

Como pretexto de que había regresado me tomo de la mano y subimos a la habitación que habían hecho para ella y justo ha lado estaba la mía.

-Esme sabía que regresarías y bueno dejo una habitación como tuya - su sonrisa no mostraba repulsión, al contrario mostraba alegría - supongo que te arrepentiste de ese modo de vida.

-Si - acepte apenado.

-Es perfecto - susurro y me regalo una cálida sonrisa.

-No piensas ¿Qué soy un monstruo?

-No entiendo porque tendría que pensar eso - paso sus brazos por mi cuello y recargo su cabeza en mi pecho - como te dije antes de que te fueras, tal vez seas un demonio pero eres mi demonio con alas de ángel.

Sonreí y besé su cabello, ella soltó una pequeña risita y me guió a la ventana, me senté y la senté sobre mi regazo, observo hacia la obscuridad de la calle y yo recargue mi barbilla en su hombro, debían de ser las 8 de la noche, había muy poca gente, observe una joven como unos dos años más grande que Amy al menos de apariencia, el cabello rubio y quebrado le llegaba a la cintura

-Es Rosalie Hale - me susurro Amy - es nuestra querida vecina.

-¿Tiene algo de malo?

-Mañana la conocerás, Esme ha hecho una invitación a todos para que nos conozcan - repuso con desagrado.

-¿Qué es lo que te molesta? - pregunte besando su cuello.

-Se cree única y hermosa - susurro con irritación.

-No puedo creer que estés celosa - bromee - si no hay ni mujer ni vampiro más hermosa que tú.

-Mañana que la conozcas me darás la razón - repuso con fastidio - mejor dime que tal ha sido tu vida lejos de nosotros.

Parecía realmente emocionada con saber de mi vida lejos de ellos, aunque suponía que ya veía, me sonrió cálidamente al pensar que me vería como monstruo, acaricio mi cabello y beso mi frente suavemente.

-Te Amo - repuso pasivamente - sin importar lo que hayas hecho.

-¿No te parezco un monstruo?

-Ya Edward Anthony Masen Cullen - replico un tanto molesta - no eres un monstruo y si lo fueras, lo único que me importa es que eres mío ¿cierto?

-Completamente - conteste con una media sonrisa.

Solo sonrió y se acurruco más en mi pecho, la amaba sin importar nada, ella era mía e iba a estar con ella por toda la eternidad.

[……………………………………………….]

-Engreída - susurro Amy, cuando llego la rubia que era como unos tres centímetros por arriba de la estatura de mi ángel - bienvenidos.

La rubia paso por su lado sin ni siquiera responderle, sus padres pasaron detrás de ella, con dos niños pequeños, la mujer nos regalo una débil sonrisa y el hombre nos entrego su abrigo.

-Tranquilízate - murmure tomando su mano - esto no durara mucho.

-Estúpida rubia.

-Ese vocabulario - repuse de forma divertida.

-Con ella no puedo controlarlo - se defendió.

Era cierto Rosalie Hale era una persona pretenciosa y demasiado engreída para mi gusto, toda lanoche se la paso sonriendo recibiendo las admiraciones del resto, claro que cuando llegaba Amy, todos eran para ella, cosa que no le agrado a la rubia.


bueno espero ke les guste el cap y como los personajes (a excepciones) la canción tampoco es mía, se llama "Adios" y es de La Oreja de Vangoh

Y bueno actualizare hasta ke tenga 7 comentarios ^^

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