Perdiendo identidad — capítulo 5
Hermione escuchaba sin dar crédito. Severus Snape, era el hombre más infeliz que había conocido, a lo largo de su vida. En comparación con harry, que sufría y aún no era un hombre. Severus paseaba por la habitación, mientras hablaba. Hermione divagaba dentro de la historia.
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Así que, me les uní. Simplemente hice eso. Luego sin preverlo, llevé a los padres de Potter, a la muerte.
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¿Usted...?
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Le llevé la profecía, que había escuchado, al señor tenebroso. Entonces él creía que se trataba de los padres de Potter, pese a que los padres de Longbottom, estaban en ls mismas condiciones. Quiso matarlo, pero usted ya sabe lo demás.
Hermione pensó que no oiría nunca, algo como eso. Era bueno, nunca decir nunca. Severus se sentó con gran dificultad y ella, tenía más dudas que respuestas.
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Señor. ¿Nunca sintió dolor? ¿Nunca se arrepintió?
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Muchas veces, pero ya era tarde. Ya era tarde. Había que asumir las consecuencias de los actos.
Por un momento, Hermione sintió mucha tristeza por Snape. Se levantó del asiento, decidida. Severus la contempló y suspiró, audiblemente.
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Le ayudaré, aunque usted no lo desee. Lo siento, pero no puedo verlo de esta forma.
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Su vena "yo debo salvar al mundo", puede estar bien sin mí.
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Se equivoca. Usted me necesita, le guste o no. Lamento si...
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No, Granger. Está equivocada. No la necesito ni la necesitaré. Usted se inmiscuyó, por que quiso.
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Entonces, yo ya sé todos sus secretos. Usted no podría detenerme, si los contara.
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Pero usted, no haría eso.
Cierto, ella no haría semejante cosa. Con un suspiro, intentó pensar en lo que seguía. En lo que ambos debían hacer. Él la quería fuera de su vida y ella, quería ayudarle. No estaba segura de si ese, era el pensamiento que debía tener. Y sin embargo, lo veía tan sensible. Tan herido y vulnerable, al mismo tiempo. Y eso era mucho decir, puesto que Severus era la persona más amargada, jamás conocida.
Después de Voldemort, claro estaba. Infeliz, buscando sumir en la infelicidad, a todo a quién tuviese enfrente.
Severus inspiró, mientras ella solo estaba parada, sin decir nada. Se levantó con mucho cuidado y contempló su mano, en busca de nuevas heridas. Hermione no dijo nada más, estaba pensativa.
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Debe irse a su sala común, señorita Granger. Antes de que todo esto empeore y deba recurrir a otros métodos.
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Pero, profesor. Usted no está del todo sano. No podría.
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Váyase.
Hermione asintió en silencio y caminó hacia la puerta del despacho. Con un suspiro suave, abrió la puerta y antes de irse, giró su rostro hacia su profesor de pociones. Le costaba mucho trabajo, recostarse. Gracias a eso, tuvo un pensamiento.
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Señor. Bellatrix dijo algo. Algo que creo, puede significar algo.
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¿Qué cosa?- preguntó, desde la habitación.
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Me pidió que durante lo que fuera que estuviésemos haciendo, la llamara "Lily". Creo que debería recordarlo, para futuras ocasiones.
Al salir, Severus simplemente miró a la puerta y sonrió con sarcasmo. Claro, ella quería burlarse de él. Ella quería que él se denigrara hasta la máxima expresión. Pero estaba convencido de que todo se iba a terminar pronto.
Cuando lo mataran.
Mientras dormía, recordó que su señor tenebroso, tenía un plan. Iba a necesitar otra visita, para escucharlo. Supuso, que allí sería su fin. Que allí todo iba a terminarse, en las manos de Bellatrix Lestrange. Si tenía suerte, ella iba a ser "buena" con él.
Hermione regresó a su habitación, confundida. Regresó con el alma hecha un infierno. Tenía deseos de ayudar, pero tenía deseos también, de huir. Tenía sentimientos, sepultando a otros. No debía acobardarse.
Ella se iba a entrometer, quisiera él o no. Desgraciadamente, ya sabía muchas cosas y no se iba a quedar con los brazos cruzados, esperando a que todo se finiquitara, solo.
Tomó su mochila y empacó muchas cosas que creyó que iba a necesitar. Seguramente podría encontrar alguna pertenencia de Snape, que le permitiera, adoptar su forma. Mientras pensaba, Ginny entró en la habitación.
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¿A dónde piensas ir?
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A ninguna parte, solo pongo orden.
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Hermione, estás extraña y luces terrible. ¿Qué es lo que te ocurre?
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Nada. Simples detalles. Si me disculpas, tengo que ir hacer algo que es muy importante y no puedo tardarme.
Ya sabía de la próxima reunión, solo tenía que cambiar de aspecto y el problema estaba resuelto.