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Historia 36219 — capítulo 2
- ¡Ya te lo dije, Tuney! ¡No le creo ni una palabra! ¡No soy tan tonta! - gritaba Lily - Sólo me gusta escuchar la historia esa que inventa y seguirle la corriente. Pero no creo que él sea un mago y yo una bruja y que haya un colegio para magos. ¡Es más creíble el cuento de la bella durmiente que eso! Pero no puedes negar que Severus tiene una historia muy bien pensada, hasta inventó que hay una cárcel para magos con... - Lily no pudo continuar porque la risa le impedía hablar.
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- Está bien, Lilichi. Te creo. Lo que pasa es que no quería que cualquiera te haga creer una estupidez como esa. No quiero que te ilusiones con la idea de ir a un colegio que no existe.- Petunia hablaba con un tono cariñoso, casi maternal. Sus palabras eran sinceras, no quería ver a su hermanita destrozada por algo que no existía... O al menos eso creía ella.
Sobre el tema del colegio para magos no se volvió a hablar. Estaban de vacaciones y los Evans acababan de terminar el desayuno cuando alguien tocó el timbre. Steve se levantó de su silla y fua a atender.
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Buenos días - decía una voz desde la puerta - Mi nombre es Minerva McGonagall. He venido para hablar con Lily Evans y sus padres.
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Hola Sra. McGonagall. - respondió el padre - Yo soy Steve Evans, padre de Lily. Tome asiento por favor, llamaré a mi mujer y a mi hija.
Toda la familia entró al living.
- Kala, mi mujer - dijo presentandola Steve- Petunia, nuestra hija mayor, y Lily, la menor.
-Bien - dijo la mujer - Yo sé que esto les resultará increíble. Pero el asunto es que Lily Evans es capaz de hacer magia. Es una bruja. Por eso tiene una vacante en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Allí podrá aprender a controlar y perfeccionar sus poderes. Aquí tengo la carta para ella. - Y le entregó la carta a la niña de ojos verdes que la miraba atónita.
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Pero...- Lily no se había atrevido a hablar. - Entonces...¿Es verdad? ¿Yo soy una bruja?
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Por supuesto - Exclamó con una sonrisa McGonagall - Si no lo fueras te aseguro que no tendrías una vacante en Hogwarts. Toma, leé la carta.
Lily leyó su carta en silencio mientras su familia miraba sin atreverse a decir palabra, estaban todos muy muy sorprendidos. Petunia miraba a sus padres, como esperando que ellos hagan algo. Pero ellos no hacían nada, sólo miraban la escena, como si fuesen espectadores. Cuando Lily terminó de leer su carta, leyó la lista de materiales que estaba adjunta. Luego levantó la vista y miró seriamente a McGonagall.
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Hay un chico que vive aquí cerca, Severus Snape. Él me había dicho esto, pero no le creí. - dijo - Pensé que era un cuento.
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Bueno, Evans, es cierto. La magia existe y tú eres una bruja. Si quieres ir a Hogwarts, deberás comprar los elementos que dice en esa lista.
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¿Y donde venden un caldero de peltre, reglamentario, medida 2? ¿O una varilla? ¿O Una historia de la magia? Por ejemplo. No son cosas que se vean por todas las vidrieras.
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Eso depende de donde vayas a ver vidrieras. En el Callejón Diagon sí las venden.
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¿Donde queda eso? - Preguntó el sr. Evans.
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En Londres - respondió McGonagall. - Las personas no mágicas sólo pueden verlos cuando van acompañados de un mago o bruja. Puedo indicarle a Lily para que vayan con ella o acompañarlos, como prefieran.
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Bueno - interrumpió Petunia - Eso si decide ir. Porque puede seguir con su vida normal e ir al secundario conmigo. ¿O está obligada a ir a ese lugar?
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Nadie está obligado a ir a Hogwarts. Lily puede decidir si quiere ir o no. Y los Sres. Evans pueden decidir si dejan que su hija vaya o no.
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Yo quiero ir - dijo Lily mirando a sus padres suplicante.
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Veremos, - dijo Kala - Vayan a la plaza o a la heladería. Den una vuelta. Papá y yo vamos a hablar a solas con la Sra. McGonagall.
Las chicas obedecieron a sus padres y fueron a pasear. Pero elpaseo no fue muy agradable. Petunia estaba muy celosa de que su hermana fuera una bruja y ella no, por lo que estaba decidida a impedir que fuera a Hogwarts. Trató de convencerla durante toda la tarde. Lily, no escuchaba a su hermana y pensaba cómo sería su colegio, cómo los chicos que allí fueran, las clases... ¿Qué materias tendría? Sacó su lista y releyó los materiales, todos eran muy raros.
Cuando las chicas regresaron a la casa, Minerva McGonagall ya se había ido. Kala y Steve le dijeron a Lily que si quería, podría ir a ese colegio. La pequeña saltaba de emoción.
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¿Y les dijo cómo ir a ese lugar donde se compran las cosas? ¿Tienen una dirección?- Preguntó ansiosa.
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Ella vendrá el sábado a las 10 de la mañana. Irá con vos. Si querés que Papá o yo te acompañemos, iremos. Si no, podés ir sola.
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Me da lo mismo. Ya quiero que sea sábado a las diez.
Petunia estaba escuchando eso y empezó a gritar.
- ¡Están locos! ¡Viene una vieja cualquiera a decirle cualquier gansada y ustedes la dejan ir a un lugar que ni saben dónde es ni quienes la van a cuidar! ¡No puede ser! ¡Ella no debería ir allí, tiene que quedarse acá!