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Historia 36222 — capítulo 3

Era una mañana muy hermosa. Un día soleado, algo fresco porque el invierno estaba cada vez más cerca. Lily Potter leía un libro de encantamientos. "El encantamiento del amor desesperado, es un arma que proporciona una increíble protección. Para realizarlo no es necesario tener una varita mágica al alcance. Lo importante es estar concentrado en lo que se desea. Muchos magos prefieren el sacrificio de amor a este encantamiento ya que el amor desesperado proporciona protección frente a una sola persona..." Un llanto en la habitación del bebé interrumpió la lectura.

En cuanto su madre cruzó el umbral de la puerta de la habitación, Harry Potter dejó de llorar. Lily dejó al niño en el suelo mientras fue a abrir la puerta.

  • ¡Bathilda! ¿Cómo está?

  • Más o menos. ¿Te enteraste lo de los Prewett?

  • ¡No! ¿Qué les pasó? ¿Están... - Lily no pudo terminar la frase. La cara de Bathilda se lo estaba confirmando. Gideon y Fabian estaban muertos.- ¡Oh, dios mío! ¿Ellos no tenían una hermana menor? ¡Pobre mujer!

  • Sí. La hermana menor de Gideon y Fabian debe estar destrozada. No la conozco muy bien. Pero aparentemente ella quería entrar a la Orden y ellos no la dejaron. Lo que pasa es que tiene un montón de niños, y todos muy pequeños. La menor es una beba nacida hace días, luego un pequeño de un año, dos gemelos de tres (por lo que dicen son dos atorrantes), le siguen el de cinco, el de ocho y el de diez. Así que creo que ellos tenían razón en impedirle entrar a la Orden. Imagínate que les pase algo a ella y a su esposo... ¿Quién cuidaría a siete pequeños? ¡No puedes separar a unos hermanitos! Pero quien se haría cargo de siete chiquillos...Aparte de eso venía a avisarte que hoy a la siesta hay reunión en la casa de Arabella Figg.

  • Bueno, iremos.

La puerta se abrió y se cerró. Las dos mujeres giraron la cabeza rápidamente. En cuanto James Potter deshizo el encantamiento desilusionador se tranquilizaron.

-¿Encantamiento desilusionador? - se extrañó Lily - ¿Y la capa?

  • Se la presté a Dumbledore. ¿Oyeron lo de Gideon y Fabian prewett?

Siguieron conversando de lo ocurrido, hasta que a la siesta fueron hacia lo de Arabella Figg.

La reunión estaba terminando cuando Remus gritó:

  • ¡Miren! ¡Es la Marca!

  • Pero... - empezó Arabella - aquí sólo viven muggles. O eso creo.

Lily abrió los ojos bien grandes. Ahogó un grito. Le pasó el bebé a su marido y desapareció.

Mientras el resto de la orden estaba en la incertidumbre ella ya estaba en el dormitorio de su sobrino. Un bebé chillaba y se retorcía horriblemente en el suelo, mientras una mujer atada de pies a cabeza gritaba por su hijo.

  • Muggle asquerosa me vas a decir ya mismo donde vive tu hermana o seguré torturando a tu nene hasta la muerte - la voz de Bellatrix Lestrange demostraba una crueldad inusitada.

-¡Expelliarmus!- Bellatrix se dio vuelta sorprendida. No había oído a Lily.

  • Si me buscas a mí, acá estoy. No puedo creer que hayas caído tan bajo. ¡Cruciatus a un bebé!

  • Hermosas lecciones de moral, sangre impura. No te esperaba. Creí que no querrías defender a tu familia. Ya sabes que cada vez será peor tener la sangre tan sucia. Yo en tu lugar buscaría una familia de sangre pura que quisiera adoptarme. Con ese color de cabello podrías ser Weasley, y ellos son unos traidores a la sangre. Ya verás... En cuanto mi amo tome el ministerio... - Pero Bellatrix se calló con el encantamiento aturdidor que le lanzó Lily. Rodolphus iba subiendo la escalera con Barty Junior. Lily los aturdió antes que la vean. Les modificó la memoria para que olviden haber estado ahí. Hizo un traslador y los envió a los tres a la otra punta del país.

  • ¡Lily! ¿Cómo se te ocurre venir sola? - James y Sirius acababan de llegar.

  • No podía perder tiempo. Estaba torturando al bebé.

  • Si ya está todo tranquilo las dejamos charlar... entre hermanas. Te esperamos donde estábamos.

Lily desató a Petunia. Alzó al bebé que aún lloraba. Le dio una poción que sacó de un frasquito de su túnica. El niño se calmó lentamente. La madre aún estaba paralizada de miedo. El niño se fue quedando dormido y Lily se lo entregó a su hermana.

  • ¿Está bien? - Preguntó Petunia con un hilo de voz.

  • Sí. Ahora está bien. No te preocupes. me aseguraré de proteger tu casa. No podrán volver. Además les hice olvidar donde queda.

  • ¿Cómo apareciste tan rápido?

  • No sé si lo recordarás... Pero soy una bruja, aparecí mediante magia.

  • ¡Oh... No! ¡Si Vernon se enterara de lo sucedido!

  • No tienes que decírselo. Yo ya me iré...

  • ¡Espera! Nos salvaste la vida a mi hijo y a mí. Creo que nunca podré agradecértelo. Pero si hay alguna forma... ¡Haré lo que sea por devolverte este gran favor! Creo que hasta podría dejar de odiarte...

La última frase hizo reír a Lily...

  • Hay una forma. Como te habrás dado cuenta esta tarde, los mortífagos...o sea, esa gente nos persigue a James y a mí porque...- Lily le contó a su hermana todo lo referente a Voldemort y que perseguía a Harry. A continuación agregó - Se me ha ocurrido una forma de protegerlo. Pero eso me costará la vida. En ese caso, quisiera que criaras a mi hijo. Eso le salvaría la vida.

Lily le explicó a su hermana por qué era ella quien debía cuidarlo.

  • Lily - preguntó Petunia - ¿Tú crees que ese guardián los delatará?

  • ¡Por supuesto que no! ¡Peter es una buena persona y jamás haría algo así!... Pero creo que Voldemort podrá encontrar la casa, es muy poderoso y tal vez encuentre la forma de burlar el encantamiento...

Petunia le aseguró a su hermana que cumpliría ese deseo. Le deseó que se cuide, que no quería verla muerta. No sabían que esa era la última vez que se verían en mucho mucho tiempo. Tampoco sabían que lo que Bellatrix había hecho y como Lily salvó a Dudley y petunia sería lo que un chico de quince años viera en su cabeza cuando un dementor lo atacara. Y que al enterarse cómo su tía lo salvó y ver que su primo lo salvaba de los dementores cambiaría totalmente su actitud hacia Harry Potter. Pero para eso aún falta mucho...