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Historia 36222 — capítulo 4

El lunes amaneció frío y algo nublado. Cuando Lily Potter bajó a desayunar encontró a su marido leyendo El Profeta y mientras su bebé perseguía al gato en una escoba de juguete. Harry Potter fue atrapado por su madre en el aire y colocado en su sillita. Una mamadera llena de leche y una porción de pastel llegó a la mesita del pequeño.

James Potter levantó la vista del diario y saludó a su mujer con un beso. El desayuno transcurrió muy tranquilo. El matrimonio se alegró de que no aparecieran muertes en el diario.

  • Tal vez esté de vacaciones- bromeó James - lo único que informa este diario son las fiestas muggles por noche de brujas ¡Qué ridiculez!

Lily esbozó una sonrisa ante el comentario de su marido.

Durante la mañana, James se dedicó a jugar con su hijito. Había encantado una pelota de tenis y hacía que Harry tratara de atraparla desde su escoba. Cuando su mujer preguntó qué hacía contestó:

  • Estoy entrenando al futuro buscador de Gryffindor.

  • Bueno, procura que durante las sesiones de entrenamiento no destruya los adornos.

La pequeña familia almorzó tranquilamente y a la siesta, Harry Potter dijo sus primeras palabras.

  • ¡Ma má!- dijo entrecortadamente - ¡Cuento! ¡Pá!- Los Potter lo entendieron a la perfección. como todas las siestas Lily agarró un libro de cuentos infantiles, acostó a su bebé entre ella y James y leyó hasta que los tres se quedaron dormidos.

La tarde pasó tranquila. El niño jugaba y reía alegremente. Verlo feliz era lo que hacía que James soportara el encierro y el aislamiento. Lamentando que los ciervos no fueran animales comunes por la zona se limitó a mirar por la ventana como iba y venía la gente. Sintió un poco de envidia por Sirius y Peter. Ni un perro ni una rata llaman la atención... Pero él no podía transformarse e irse a dar una vuelta. Eso no debe importarme - se dijo a sí mismo - Harry está a salvo y eso es lo que sí me importa.

Ninguno de los Potter tenía demasiado hambre. Cenaron algo rápido y mientras Lily ordenaba la cocina, James jugaba con Harry.

Cuando su esposa volvió a la sala, él sólo tuvo tiempo de intercambiar unas pocas palabras con ella. Escuchó un ruido en la puerta. ¿Quién sería a esa hora? Lo que vio le paralizó el corazón... Lily y Harry estaban muy cerca.

-¡Lily, coge a Harry y vete! ¡Es él! ¡Vete! ¡Huye! ¡Yo lo detendré!- mientras gritaba eso pensaba en Peter... ¡No! ¡No podía ser! Tal vez... James Potter vio un rayo de luz verde y oyendo el grito de su mujer en el piso de arriba cayó al suelo.

Lily apilaba cajas en la puerta...

  • Lily pensá tranquila. Esto no lo detendrá. - se dijo a sí misma. Abrazó a su bebé fuertemente. Comprendió que no sería ella quien lo viera crecer. Le dio un beso y derramó unas lágrimas sobre su rostro. No estaba triste por ella. Estaba tranquila, ahora - pensó mientras Voldemort entraba en a habitación del bebé - sólo queda realizar el encantamiento del amor desesperado.

Y lo realizó...