← Historia 36222 · de
Historia 36222 — capítulo 9
Enseguida se acostumbraron a estar todos juntos en ese sótano. Para los cuatro que llevaban mucho tiempo allí, estar juntos era una mejora. Sirius solía decir en broma que prefería estar allí a seguir encerrado en Grimauld Place.
Sin embargo, la estadía no era nada placentera. Especialmente para Sirius y los Potter. A Lily y a James los mortífagos los torturaban diariamente para saber el final de la profecía y los motivos certeros por los que Harry había sobrevivido. A Sirius lo torturaban para averiguar cuáles eran todos los métodos de protección de su ahijado y los últimos planes de la Orden.
Voldemort decidió que los McKinnon ya no le podrían dar información relevante, así que, como estos se negaron a ser mortífagos, los mató.
Nuevos huéspedes fueron llegando a medida que avanzaba el verano. Emmeline Vance apareció en el sótano unos días antes que Amelia Bones. Al poco tiempo apareció el heladero Florean Fortescue y el fabricante de varitas Ollivander.
Por los relatos de los recién llegados, se iban dando cuenta que las cosas afuera estaban cada vez más oscuras. Pero lo que realmente les preocupó a todos fue cuendo se enteraron de la muerte de Albus Dumbledore. Ahora sí que veían las cosas complicadas. Muy complicadas.
Cuando el techo se abrió y vieron a quien dejaban en el sótano. Nadie lo podía creer. ¡Habían atrapado a Ojoloco!
- Sí, soy yo. Y el sorprendido debería ser yo, no ustedes. ¿Qué ocurre aquí?¿Qué hacen ustedes vivos? - gruñó.
Entre todos estaban por contar lo ocurrido cuando se abrió el techo y apareció Voldemort.
- LA VARITA DE HARRY POTTER DESTRUYÓ A LA DE LUCIUS. ¡NUEVAMENTE SE ME ESCAPÓ ESE MOCOSO! HACE DIECISEIS AÑOS QUE QUIERO MATARLO Y NO PUEDO. VEN AQUÍ. VOS ME DIRÁS CÓMO DESTRUIR A ESE NIÑO.- dijo y se llevó a Ollivander.
Todos se quedaron mudos un rato. Hasta que Lily se atrevió a hablar.
-
Ojoloco, ¿Sabés qué pasó?
-
Estábamos sacando a Harry de lo de tu hermana. Utilizamos señuelos. Siete Harrys diferentes. Pero el cielo estaba lleno de mortífagos. Tranquila, Lily. Por lo que oímos, Harry está bien. Ya debe estar en La Madriguera.
-
¿En donde? - Preguntó James.
-
El nuevo cuartel de la orden.
Tiempo después un nuevo integrante de la orden se les sumó.
-
¡Ted! - Sirius era el único despierto. Pero cuando escucharon su voz todos se despertaron.
-
Si no supiera que estás muerto, creería que eres Sirius.
-
Soy yo.
Por Ted Tonks se enteraron de la boda entre Remus y Ninphadora, como así también del niño que esperaban.
-
¡Remus va a ser padre! - Exclamó Lily emocionada.
-
¡Ya tenemos un nuevo heredero para el mapa del merodeador!- Exclamó James entre risas.
-
Hum... No sé - murmuró Sirius - Tal vez salga muy Lupin y sea un niño bueno y obediente.
Cuando Voldemort le preguntó a Lily por la profecía, antes de la battalla final en Hogwarts. Ella ya sabía que debía hacer. Debía decirle el final de la profecía. Debía decirle la verdad. Voldemort no podría matar a Harry. Pero Lily tenía que asegurarse de que esa misión no fuera encargada a ningún mortífago. También tenía que hacerlo creíble. Le tenía que revelar la profecía sin revelarle que en realidad quería decírsela.
Tras una buena dosis de cruciatus.
- Está bien - apenas podía hablar - te diré una parte.
Y así, de a partes, le reveló la profecía que se había hecho hacía casi dieciocho años.