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Historia 36229 — capítulo 2
Era aburrido estar sola en casa, pero así era mi vida, solitaria. Mi hermano se había largado para la universidad donde estudiaba, mi madreestaba en el trabajo consiguiendo dinero para sufragar los exorbitantes gastos del putiadero donde mi hermano se derrochaba con sus amigos.
Bufé, no sabía porque pero tenía la sensación de que alguien me miraba… si ya lo sé, es imposible que eso suceda porque estoy en un 10 piso y desde aquí solo se ven los techos de las casas que están alrededor. Además de que estaba solo en mi cuarto con música rock a todo volumen.
Esperaba que fueran las 10:15 Am para poder tomar mi patineta y salir de estas cuatro paredes al instituto. Mi madre siempre pedía los registros de entrada y salida de mi casa, trataba de controlarme para evitar que me quedara en la calle más tiempo del necesario, consiguiera amigos o intentara buscar a mi padre. Como había hecho el año pasado antes de mudarnos acá.
Si ustedes tuvieran una casa a solas tal vez intentaran aprovecharlo de alguna forma posible, pero en mi caso no. La única cosa que yo quería de corazón hacer era conocer y poder encontrar a mi padre, hablar con él, pedirle una explicación de porqueabandono a mi mama pero para mi madre eso era una traición.
Tenía un cuaderno abierto, había terminado mis deberes y me había aburrido de leer libros. Un globo terráqueo estaba girando en mis manos como si quisiera que por arte de magia una marca divina me indicara donde estaba mi padre.
Un golpe seco me asusto haciéndome brincar de mi cama, mire a todos lados hasta que advertí una paloma de color blanco marfil picotear con violencia el vidrio como si quisiera que le abriera.
Cruce con rapidez mi habitación abriendo la ventana con violencia. La paloma paso y se poso en el espaldar de la silla de mi cuarto. Me miro como reparándome y me extendió una pata donde tenía atada un rollo de papel.
Le solté el rollo y me tumbe en la cama, espere a ver si la paloma se retiraba, pero no solo se puso a escarbar sus plumas. Me desentendí de la paloma y abrí el papel viendo a ver que tenía. La garganta la tenia seca y un grito se escucho por toda la casa, gracias a los infinitos cielos estaba sola, la carta decía:
Querida hija Clarissa:
Sé que estuviste buscándome. Tu madre me llamo para insultarme y decirme que no se me ocurriera ponerme en contacto contigo por teléfono o que te fuera a buscar a la casa… pero ella nunca me negó escribirte o hacerte llegar el correo por el aire.
Sé que está mal, pero me preocupa no saber nada de ti, eres mi hija y la única mujer de la familia que puede continuar con esto, por eso quiero que nos veamos. Sé donde estudias quiero que llames a tu madre y le digas que vas a ir al instituto más temprano porque debes buscar un libro en la biblioteca para poder terminar algún trabajo.
Te estaré esperando en el banco que queda en la entrada tu instituto, necesito hablarte.
Te quiero
Tu padre
Arthur Dickens
PD: te gusta Sephiroff, es mi paloma mensajera, si quieres escribirme para cualquier cosa que necesites, dinero, ropa, un amigo con quien hablar, simplemente tienes que llamarla por su nombre, ella llegara hasta ti, te quiero mi pequeña niña mía.
Estaba aturdida, era imposible que mi padre se quisiera poner en contacto conmigo, y digo imposible porque había tenido 16 años para hacerlo y solo lo había hecho hasta ahora… ¿y si era una trampa? ¿Pero cómo explicaría yo eso? ¿Cómo podría yo saber la verdad?
Tome una hoja de papel y una pluma, dude unos segundos y empecé a escribir:
Papá:
Estoy muy contenta que me hayas escrito y localizado, sé cómo se pone mamá de quisquillosa cuando intento buscarte y me alegro haber encontrado una forma de localizarte, pero no quiero que nos veamos por ahora. Llamara la atención de mi madre, se porque te lo digo.
Quiero verte y es mi mayor deseo, pero por ahora es mejor que nos escribamos y mantengamos estas cartas en secreto… después cuando ya tenga la suficiente confianza contigo te indicare el lugar y la hora para que nos veamos, espero me entiendas papá, pero han pasado 16 años y no se puedo confiar en ti y en qué medida puedo hacerlo
Te quiero y perdóname
Clarissa
Tome a Sephiroff y le ate la carta a su pata lanzándola por la ventana, no sabía porque había pasado esto, total ya lo había hecho. Ahora si en realidad era mi padre quien me escribiría no dejaría de hacerlo pues necesitaba ganarse mi confianza… eso si lo sabía.
Me volví a tender en la cama y leí de nuevo la carta de mi padre. Un golpe en la puerta me alerto, debía de ser Johan, mi hermano que ya había llegado. Me levante de la cama y cruce hasta la pintura en oleo que a mi madre no le gustaba por habérselo pintado mi papa y que yo era la única que había conservado.
Quite el cuadro y abrí la caja fuerte, guarde la carta junto con las cosas de más valor que poseía y cerré la caja echando llave. Volví a colocar el cuadro y me tendí en mi cama simulando leer un libro.
La puerta se abrió y yo pegue un brinco, mi hermano hacia su reconocimiento convencional, me miro y me dijo:
-¿Por qué te asustas?
-Simplemente porque estaba concentrada leyendo- le respondí mirándole a los ojos y deseando que se esfumara
-Está bien, tú ganas pero no te quedes mucho tiempo leyendo o llegaras tarde a tus clases
-si, gracias por recordármelo, es mas debería ir recogiendo mis cosas para irme
-Buena idea, así me dejas la casa sola
-si pero no se te ocurra traer a ninguna de tus amiguitas de baja categoría ¿entendido?
-¿Y quién te dijo que voy a traer una amiga de baja categoría? Voy a llamar a Claire, así que no te preocupes y más bien vete de una vez que se te hace tarde
-Está bien… ya me largo- tome mi mochila y me la colgué al hombro y mi patineta, Salí de casa y tome el ascensor para bajar a la primera planta, llegue hasta donde Lucas, recepcionista y le pedí el registro de recepción para poder firmar.
Salí del edificio y me monte en mi patineta, el aire que golpeaba mi cara me daba esa sensación de libertad que tanto me negaban.
Llegue al instituto relativamente temprano y en la banca de la entrada no estaba mi padre, entre y me fui a los casilleros para poder guardar mi patineta y mis cosas, solo tendría en mis manos los libros de mi primera clase.
Cerré el casillero y casi me di un susto de muerte cuando encontré a Bryan, un compañero de clase, que aparte de ser muy lindo era uno de los más populares y agraciados, además de inteligente.
No es que me guste, pero decir la verdad no es pecado, además no hay que negarle a la naturaleza lo que en verdad es. Un tío muy lindo…
-Hola Bryan, así que ahora te dedicas a darle sustos a las chicas ¿No?
-En realidad al parecer a ti es la única que asusto…
-Eso es porque estaba concentrada en cosas más interesante que ver a dónde va el chico más popular del instituto
-¿Ahhh si? Ósea que eso quiere decir que no te intereso en lo mas mínimo
-¿Lo dices en serio? Si a duras penas te veo… porque me has de interesar, ¿por ser el tío mas lindo? ¿O porque eres novio de una ahuecada? ¿O será porque como eres el más popular?Créeme la fama se te ha subido a la cabeza.
-En realidad porque tengo algo que te interesa
-¿Ahhh si? ¿Y que se supone que es?
-Una carta… de tu padre, pero como no te interesa, entonces me voy
-Espera…. ¿Conoces a mi padre? ¿Y cómo es que tienes una carta de él y para mí?
-trabajo para tu padre y fui yo quien le dije donde vivías por eso el pudo enviarte a Sephiroff, no te molestes conmigo, pero tu padre tiene muchos deseos de verte, sobre todo porque tiene que hablarte algo sumamente importante para todos
-¿Para todos? Y eso que significa
-Toma, léelo y te enteraras- me dijo mientras me alargaba un rollo enrollado como el que me había enviado con Sephiroff no hace muchas horas
-Gra-gracias- tartamudee teniendo un nudo en la garganta, él se me acerco para intentar darme un beso en la mejilla cuando Rose McGowan, la chica más popular le detuvo por el hombro y le atrajo hacia ella para besarle, desvié mi mirada y carraspee un poco, la "famosa" pareja se separo y les dije:
-Gracias Bryan, Hola Rose, ¿Cómo estás?
-No tan bien como tu… intentando bancarte a mi novio con quien sabe qué tipo de magia
-¡Ja! No seas ilusa, si intentara bancarme a tu novio no necesitaría ningún tipo de magia… no soy bruja, solamente necesitaría el poder de un verdadero beso, pero a decir verdad no me gusta tu novio… he visto hombres mejores, adiós tengo cosas más interesantes que hacer.
Me volví la vista hacia adelante y de pronto sentí una súbita inspiración, haría que Rose se sintiera tan celosa como pudiera, me volví y le dije a Bryan:
-¿Puedes hacerme un favor Bryan? Podrías decirle a mi padre que les espero esta noche en el parque que queda en la esquina de mi casa, tú sabes donde es así que te agradecería que le llevaras
Me acerque a él y le di un beso muy cerca de sus labios, le guiñe un ojo y me di la vuelta caminando alegremente hacia mi clase.
La pareja no demoro mucho en empezar a pelearse, me reí despacio mientras recordaba la cara airada de Rose. La profesora de historia no tardo mucho en llegar a impartir su clase… yo no me había dado cuenta de nada de eso, tenía el rollo de mi padre en mis manos y estaba absorta pensando si debía abrirlo o no cuando una mano fuerte me lo arrebato y se paró de su puesto para entregárselo a la profesora.
Aland Grild era el prefecto de nuestro grupo y el debía notificar anomalías como esta, mire a los ojos de la profesora que me miro severamente y abrió el rollo de papel para ver su contenido, estuvo analizándolo de arriba para abajo, luego me pregunto:
-¿Se puede saber qué es esto? Señorita Dickens
-mmm ¿Por qué? ¿Tiene algo de malo?
-Excepto porque no estaba prestando atención a mi clase, no veo porque usted estaba absorta en una hoja en blanco enrollada como si fuera un papiro
-¿una hoja en blanco?
-Si es un rollo de pergamino fino muy antiguo y debe de ser costoso pero está en blanco ¿Quién se lo dio?
-Me lo ha enviado mi padre esta mañana
-¿Su padre? ¿No estaba muerto?
Todos los chicos de mi curso se rieron de mí, los mire calmadamente y conteste a la profesora:
-En realidad no, esa es una de las cosas que dice mi madre para acallar lo que le molesta de su pasado… el no está muerto y a decir verdad hasta ahora estamos empezando a conocernos, por eso me envió ese rollo de pergamino
-Pero no tiene nada escrito
-Si, es que las mejores palabras son aquellas que se sienten y no se escriben
La profesora me miro como si tuviera enfrente un filósofo más que una simple alumna, se acerco a mí y me entrego el rollo, me dijo con voz autoritaria
-Está bien, puede quedárselo pero guárdelo y no lo saque en mi clase… Ahhh y ponga atención
Recibí el rollo de pergamino y lo abrí, era imposible que estuviera en blanco, a menos de que Bryan me estuviera haciendo una broma y todo lo de Sephiroff y las cartas fuera mentira.
Alce la vista hacia la profesora para ver si ella se dirigía hacia el frente, luego baje la vista de nuevo al rollo, unas letras negras bien claras estaban apareciendo en todo el pergamino, era una carta de mi padre, esta decía:
Clarissa:
Lamento mucho que no confíes en mí, sé que no merezco tu confianza porque te he dejado sola desde mucho tiempo, pero necesito que confíes en mí esta vez, necesito verte porque hay algo serio que debo contarte.
Sé que tal vez no quieras verme, y lo entiendo, pero me dejare de rodeos y te diré todo lo que necesitas saber o lo que tengo que decirte.
Eres una bruja Clarissa y necesito verte antes del viernes para poder cerrar el ciclo, eres mi hija y yo soy el único que puede darte tus poderes… tuve que quitártelos cuando naciste para que tu madre no sospechara nada.
Ella es una impura (Así denominamos nosotros a la gente sin magia en su sangre) y tu embarazo fue el más sufrido para ella porque tú con tus poderes estuviste matándola. Me toco borrarle su memoria esos momentos para evitar que nuestro secreto quedara expuesto.
Vas a cumplir los 16 años o ya los has cumplido… no lo sé, total este viernes es el solsticio de primavera y si tu no recibes tus poderes antes de que llegue el viernes nuestro linaje mágico morirá.
Te quiero y espero que me creas
Tu padre
Arthur Dickens
PD: los impuros no pueden ver la magia, así que no te preocupes, si un impuro llegar a tomar estos pergaminos que te envió, solo lo verán en blanco.
Mire a la profesora y me desconecte de nuevo del mundo, ósea que yo era una mujer pura pero sin magia, y el resto de las personas que estaban a mi alrededor eran impuros, tal vez Bryan fuera un impuro pero si él era un impuro no sabría que mi padre me había escrito una carta.
Estaba rogando a todos los cielos que se acabara esa desastrosa clase, para ir a confirmar mis sospechas, después de veinte minutos el timbre sonó y yo salí disparada del curso, me encamine a mi casillero y lo abrí, guarde mis libros y saque un volumen grande de trigonometría y guarde el pergamino adentro, saque mi cuaderno el libro se me resbalo cayendo al suelo, empecé a maldecir por dentro y una mano me lo alargó, levante la vista y Bryan estaba de pie junto a mi casillero con mi libro en sus manos y el pergamino en su boca, tome el libro y le pregunte de improvisto:
-eres un puro ¿verdad?
-mmm como te has enterado de eso-me dijo mientras daba vueltas al rollo de pergamino entre su dedo índice
-Ábrelo y te enteraras
-Si, es la carta de tu padre, eso ya lo se
-Entonces deberías leer la postdata, por eso me he enterado que eres un puro.
-si, soy un puro, al igual que tu y desafortunadamente, tienes que verte con tu padre, si no lo haces muchas cosas pueden pasar y la magia que nos acompaña desde el principio del todo se acabara.
-¿Por qué?
-pues porque a decir verdad eres la última persona pura que queda en el mundo
-ósea que quiere decir que soy la ultima bruja…
-No, hay muchas brujas en la actualidad, pero se han disminuido de pronto sus poderes y quedan como mujeres normales y no recuerdan nada. Por eso los mayores han decidido darte tus poderes para que tú descubras que es lo que está pasando con ellas, con las brujas, ellos tienen mucha confianza en ti por ser hija de tu padre. El se ha ganado una buena reputación.
-¿mi padre? ¿Por qué?
-Tu padre, al igual que yo, es un luz blanca… un protector de brujas, su protegida aun no ha sido atacada por el mal que la ha hecho olvidar que es una bruja y yo tengo que cuidar de ti mientras tu resuelves tu cometido para los mayores.
-Sácame de una duda… ¿Quiénes son los mayores?
-Los que escriben las reglas de las brujas buenas, son la maxima jerarquia de la magia.
-ok, entonces dile a mi padre que le espero esta noche en el central park a las ocho, quiero que él me explique todo esto con más calma.
-¿Ya sabes cómo vas a salir de tu casa?
-No, pero me ideare una forma
-Porque no me lo haces más sencillo y dejas que yo te orbite hasta el
-¿Orbitar?
-Si, orbitar, es el poder de las luces blancas de desmaterializarnos en un lugar y aparecer en otro
-Ok, entonces si quiero verte o hablar contigo algo sobre mi misión como bruja…
-Simplemente me tienes que llamar, yo te podre escuchar así este del otro lado del mundo
-Vale, entonces esta noche te llamare para que me lleves hasta donde mi padre, no se te olvide darle la razón, por favor. Esto se ve más importante de lo que aparenta ser
-ok, no te preocupes
Me di la vuelta y él me sostuvo por el brazo, hizo que regresara y me dio un beso en los labios de modo dulce, me separe bastante incómoda y le pregunte:
-¿Porque ha sido eso?
-tenia ganas de hacerlo desde hace mucho tiempo
-ok, vale, eres un cerdo… mi padre se va a enterar de esto
Salí caminando más rápidamente hasta mi curso y vi a Bryan entrar en un salón vacio y por el reflejo del suelo vi un montón de lucecitas azules que desaparecían…. Así que eso era orbitar.
Entre en el salón con la cabeza embotada, pues ya sabía de dónde provenía todo ese secreto y todo lo que debía hacer, aun así no me concentre en ninguna de mis clases del día… tenia que pensar muchas cosas, muchas cosas de la noche.