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Historia 36233 — capítulo 28

Aun así no pude moverme, por supuesto que no podía confiar en él, no así tan fácil, pero una luz de esperanza se asomó en mi cabeza. ¿Qué pasaba si él decidía ayudarme? Comencé a temblar, aun si no tuviera la ayuda de nadie, debía salir de ahí, no podía permanecer un minuto más en ese lugar. Aunque no llegara ni a traspasar la puerta, de ninguna manera podía permitir que sucediera la aberración que pretendía hacer Jane con mis padres. Me puse de pie, y acaricie mi vientre. Busqué consolarme con la idea de que mi bebé y yo estaríamos juntos donde quiera que fuéramos después de la muerte. Pero iba a extrañar tanto a Jacob, que estuve a punto de entrar en histeria de nuevo. Estreché fuertemente mis brazos contra mi pecho, para poder evitar los temblores, comencé a estudiar mis casi nulas posibilidades. Primero tenía que burlar la vigilancia de Ángel, si salía corriendo por la puerta ¿sería capaz de matarme para detenerme? El tiempo corría, lo más probable era que mis padres estuvieran ya de regreso, la manera más rápida que hubieran encontrado, sin importarles la discreción y la apariencia ante los humanos. Así que ya no tenía tiempo para pensarlo más, lógicamente no sabía luchar, pero no había otra manera, me enfrentaría a lo que fuera, y moriría. Me planté con determinación y me agazapé, preparándome para correr y atacar a quien quisiera detenerme. Ángel reaccionó inmediatamente a mi cambio de postura, levantó ambas manos, haciendo ademán de no querer atacarme y se acercó muy lentamente a mí. Esperé con extrema cautela, avanzó varios pasos y se paró a escasos centímetros de mí, pero sin volverme a tocar, me miró fijamente a lo ojos, pude notar que había arrepentimiento en los suyos. Su labio inferior se curvaba levemente hacia abajo, mi corazón volvió a llenarse de ternura, después de todo, tal vez podría confiar en él, entonces acerco ligeramente su cara a mi oído y me susurró. -Voy a sacarte de aquí. Las lágrimas se volvieron a deslizar por mis mejillas, el milagro que había estado implorando se estaba suscitando. Volví a respirar y los pulmones me ardieron al recibir aire después de tanto tiempo de no hacerlo. Mi bebé se agitó dentro de mi vientre motivado por mi enorme alivio. Levanté muy lentamente la mano, sabía que los vampiros alrededor podrían escucharnos si hablaba en voz alta, así que puse mi mano en su mejilla y le dije gracias. Abrió muy grandes los ojos, como todos los que experimentaban mi don por primera vez.

  • ¿Qué eres? -me pregunto sorprendido. Entonces le volví a poner mi mano en su mejilla y le conté la historia de mi vida. También le expliqué de mi familia, como habían encontrado la forma de no alimentarse de humanos, y como nos unían lazos de lealtad y de amor. Volvió a bajar la cabeza apenado. Ahora podía estar segura que su arrepentimiento era genuino ¿Pero podríamos escapar de aquí?
  • Se que no merezco que me disculpes, te puse ante el mayor de los peligros, sin que tu lo merecieras, pero yo no lo sabía. Jane me encontró hace un par de meses, la vi en la cafetería de la esquina de mi casa, lógicamente me sentí fascinado ante su belleza y me sentí tan alagado cuando ella se acercó a mí, comenzamos a charlar de cosas sin importancia y luego me pidió que la acompañara a su casa, pues ya era tarde y le daba miedo irse sola, por supuesto que acepte al instante, íbamos en un callejón completamente oscuro cuando se abalanzó sobre mí… como ahora yo hago con mis victimas. Agregó esto ultimo como para sí, reflexionando lo mal que estaba hacer semejante cosa, y entonces bajo la mirada arrepentido y se mordió el labio inferior -Cuando desperté -continuó- después de todo ese dolor impresionante, ella estaba ahí, me creí su cuento de que me quería y me llevaría con ella a Italia para que estuviéramos juntos, me enseñó a alimentarme y luego me habló de su venganza.
  • Yo estaba enamorado de ella -continuo mientras miraba al piso, supuse que si hubiera podido sus mejillas se hubieran puesto rojas -creí en verdad que tu familia le había hecho daño. No supe la historia entera hasta esta noche que la discutió contigo. Me miró de nuevo a los ojos y continuó.
  • Cuando llegué a tu casa dispuesto a raptarte, iba convencido que estaba haciendo bien, quería castigar a las personas que le habían hecho daño a Jane, pero nunca me imaginé que estarías embarazada, yo no lo sabía te lo juro. Me dio tanta pena hacerle daño a tu bebé. Por eso traté más que nada en protegerlo a él -y puso su mano a escasos milímetros de mi vientre, pero no me tocó- tenía miedo que mi don no escondiera su olor. Así que era por eso que permanecía a mi lado con su mano en mi abdomen todo el tiempo, concluí. Pero de pronto me entró miedo de que nos escucharan los demás vampiros, y Ángel noto mi turbación. Entonces me recordó.
  • No te preocupes, se te olvida que nadie puede olerme, pero tampoco escucharme.
  • Tienes un don muy conveniente -dije con amargura.
  • Se que lo utilicé para hacerte daño, pero ahora lo utilizaré para sacarte de aquí. De pronto su semblante se entristeció, adiviné que aun así le costaba trabajo dejar a Jane, ella era toda la familia que tenía ahora. Volví a poner mi mano en su rostro y le dije que podía permanecer con mi familia si así lo deseaba, que nosotros lo ayudaríamos a adaptarse a nuestra vida, y su carita se iluminó.
  • Sólo quiero que me perdones lo que te hice. Sabía que el sólo seguía ordenes, además con la forma que tenía Jane de hacer que los demás hicieran lo que ella quería no le había dejado ninguna otra opción. Lo que importaba ahora es que el iba a ayudarme, gracias a su don podíamos conseguir salir de ahí, y después tendríamos que correr y encontrar la manera de comunicarnos con mi familia antes de que mis padres encontraran a Jane.
  • Lo siento Renesmee, en verdad lo siento. No tenía idea de lo que pretendía, ella ordena, nosotros obedecemos -Se estremeció al recordar el castigo que acababa de experimentar. El me dedicó una sonrisa a medias. Aun se encontraba muy apenado por lo ocurrido.
  • No me sentiré tranquilo hasta que te saqué de aquí. Diciendo esto me tomó en brazos y todo alrededor se convirtió en un borrón.