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Historia 36314 — capítulo 6
Hermione estaba en el living de su casa, con la pequeña Sabrinne en su regazo... Pensaba solamente en el anillo de compromiso de Draco, y le dolía mucho.
-Lissy...- susurraba la joven, ahora, pensando en Alisson Malfoy, que estaba en la casa de Draco.
. . .
Alisson gemía en sueños: extrañaba terriblemente a Hermione. Su madre-fantasma no era ningún consuelo, ella quería a Hermione. Francis no la extrañaba, ya que no había socializado bien con la joven. Martha apenas la extrañaba, y Draco fue hacia los trillizos.
-Tienen cinco minutos para decidir quien de ustedes va a fingir un secuestro...- ordenó Draco, y los niños quedaron estupefactos-.¡Ya!
Pero una brillante idea acudió en su ayuda: La que mejor se llevaba con Hermione, y a la que la joven más quería era a Lissy.
-Alisson... ¡Despierta, tarada!- susurró Malfoy, zarandeando a la niña, que despertó-. Tú fingirás el secuestro... ¿Oíste bien? ¡Tú lo harás!
-¿Zo gue?
-¡Fingirás que te secuestran, para que Hermione vuelva a mí!. Luego de unos días, te recupero, y volveremos a ser una familia.
Alisson negó, llorosa, pero Draco la desmayó con un Desmaius... Y la ocultó en el sótano, le puso una mordaza, y le ató las extremidades... Y fue hacia su búho.
. . .
Hermione miró el búho, y le sacó la carta.
Hermione:
Sé que no puedo molestarte, pero esto es algo que me urge. Han secuestrado a Lissy. ¿Puedes venir? Ayúdame, Herms... Te lo ruego; no quiero perder a ninguno de mis chiquitos... Draco.
La joven se horrorizó, y agarró su capa de viaje, cuando llegó Ron.
-¡Hola, amor...! ¿A dónde vas?- saludó con un beso Ron, y se sacó su capa de viaje.
-Han secuestrado a una de las hijas de Draco...- contestó con los ojos humedecidos Herms, y Ron no dio señales de alegría, aunque tampoco de tristeza.
-¿Y tienes que ir, amor? ¿Nunca se te ocurrió pensar que es todo una joda para que vuelvas a sus brazos?- preguntó Ron, abrazándole por la cintura.
-¿Una broma? ¿De veras piensas eso?- se sorprendió Hermione, acariciándole el cabello pelirrojo que tanto le gustaba.
-Eso pienso... Es Draco, Herms, que no se te olvide- dijo muy serio el pelirrojo, y su esposa lo miró, casi llorando.
-¡Nunca bromearía alguien con ese tema, Ron!- gimió la castaña.
-Viniendo de Draco, puede bromear con cualquier disparate- replicó severo Ron, y cuanta razón tenía.
-Bueno, digas lo que digas, voy a verlo. Y si es mentira, nunca más volveré a verlo en mi vida- sonrió más tranquila Hermione, besando románticamente a Ron, que sonrió también.
-¿Segura?
-Sí, totalmente, amor- sonrió feliz Herms, y su esposo la dejó retirarse de la casa...