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Historia 36318 — capítulo 10


El sueño parecía haberme abandonado, me sentía agotada, la cabeza me pesaba y los ojos los tenia resecos y doloridos.

Mientras estaba ahí, tumbada en la cama esperando a que el sol saliera, podía sentir que Valeria tampoco podía conciliar muy bien el sueño.

Me sentí un poco culpable, ya que podía pensar con claridad mi plan se me hacia tal vez demasiado cruel y me entraban ganas de desecharlo, pero descartaba esa idea en cuanto mi mente evocaba la imagen que había arruinado mis sueños.

Toda mi vida había estado llena de cambios imprevistos, y siempre tenía que estar preparada para enfrentarlos. Lo que era un problema, porque desgraciadamente yo era una persona dada a pensar en el futuro.

Siempre dependí de los itinerarios de otros, pero nadie del mío, (solo Romeo, mi perro, pero ese era otro asunto), y eso era frustrante, pues el mas mínimo asunto podía derrumbar todo lo que yo antes había planificado con tanto esmero.

Por eso la traición de Javier me dolía tanto.

Porque él era lo único que sentía seguro en mi vida.

Bueno, claramente me equivocaba.

-vamos, linda…-susurró Javier en mi oído.-el mar esta calientito…

Estábamos todos sentados debajo de la refrescante sombra de una palapa, ellos se preparaban para disfrutar de las olas, mientras yo me sentaba en una cómoda silla de plástico dispuesta a leer.

-no, en serio, Javier…-conteste,-prefiero terminar el capitulo, está muy interesante porque…

-vale pues quédate.- me interrumpió con irritación y se alejo rumbo a la playa con una expresión de enojo.- ya que ese Potter es más divertido que yo…-escuche que susurro.

Casi sonreí, ¿celoso de un personaje de ficción?

Suspire con cansancio, ¿Por qué nadie podía entender que amaba la lectura? ¿Por qué nadie captaba lo importante que era para mí poder perderme en las páginas de un libro? ¿Es qué nadie se daba cuenta de que era mi único refugio?

Abrí el libro en donde me había quedado, y pronto, tal vez demasiado, me perdí en la trama.


La arena quemaba mis pies descalzos mientras avanzaba dificultosamente por ella, buscando a mi padre que seguramente estaría en alguna palapa con alguno de sus conocidos.

Me iba a dar por vencido cuando escuche un ligero gemido a mis espaldas.

Me di la vuelta en el acto.

Ahí estaba ella, en su rostro pintada una expresión de horror y unas cuantas lagrimas resbalando por sus mejillas.

Me asuste y me acerque a Julieta. ¿Qué le habría pasado ahora?

Pero conforme avanzaba hacia ella pude suponer el por qué de su expresión.

El libro que descansaba en su regazo y en el cual parecía estar absorta.

-hola.- susurre en su oído.

Me volteo a ver, espantada, como si vagara en un universo alterno y de pronto hubiera sido transportada violentamente a la realidad.

-hola…-suspiro y se llevo una mano al pecho, como si así pudiera clamar los acelerados latidos de su corazón.

-lamento asustarte…

-no, no te preocupes.- repuso y me encandilo con una enorme sonrisa, contrastando notablemente con las lagrimitas traviesas que resbalaban por sus mejillas.-oh, no te molestes- contesto a la pregunta que dudaba salir de mis labios.- estas no son por él- dijo señalando sus lagrimas con una sonrisa extrañamente divertida.- son porque acabo de enterarme, otra vez, que la escritora decidió matar a todos mis personajes favoritos- levanto un poco el libro que sostenía y lanzo una resoplido que bien pudo haber pasado por una risita.

-sí,- comente sonriendo con pesar.- esa mujer tiene una mente muy malvada, pero ha escrito los mejores libros que he leído…

-lo mismo pienso.- concluyo ella asintiendo.

Nos quedamos en silencio, un poco incómodos, ninguno sabía ya que hacer, ni que decir.

-mala noche ¿eh?- pregunto de repente, viendo atentamente mi rostro.

-no peor que la tuya.- le conteste, reparando en las ojeras que resaltaban oscuras, en sus marfileña piel.

Sonrío, pero ahora con pesar.

-¿Qué… que te dijo?- pregunte dutativo.- más bien, ¿Qué le dijiste?

-la verdad es que no quiero hablar de él.- contesto ella con una sonrisa cordial. Pero no por ser sonrisa dejo de ser dolida.

Me senté en la arena, a un lado de la silla en donde ella estaba sentada, viendo hacia el mar con un rostro inexpresivo.

Nos quedamos en silencio, cada quien viendo hacia el horizonte y de cuando en cuando lanzándonos miraditas furtivas.

Tal vez debería irme, tal vez quería estar sola o simplemente no le gustaba mi compañía, pero al ver la muda aceptación en sus ojos sentí que nada podría hacer que me moviera de ahí si no era con ella.

Aun era temprano, no pasaban de las once de la mañana, y aunque el sol ya se había asomado, aun no era amenazador para sufrir quemaduras graves en la piel.

Julieta suspiro sonoramente, fije mi vista en su rostro por un par de segundos y casi me pareció ver en ella vulnerabilidad.

-¿Luis Eduardo?- me llamo tímidamente, después de haber permanecido en silencio por unos momentos.

-¿sí?

-¿te gustaría dar un paseo por la playa?

La mire, una sonrisa se comenzó a extender por mi rostro.

-claro, vamos.- conteste poniéndome rápidamente de pie, y tendiéndole una mano para ayudarla a levantarse de la achaparrada silla en donde estaba sentada.

Me sonrió con timidez y entusiasmo, pareció un poco azorada al ver que mi mano aun sujetaba la suya, así que se deshizo nuestro apretón de manos con la excusa de acomodar su sombrero apropiadamente.

Y mientras nos dirigíamos a la costa, donde la arena húmeda nos facilitaría la caminata, lo supe, supe que esa caminata seria el final de mi vida tal y como la conocía.


Si lo se!!!

matenme insultenme!! soy conciente de mis pecados!! tarde años en actualizar!!!

solo que algo muy curioso paso... un duende malvado robo mi inspiracion!!!

y hasta hoy la pude recuperar... jeje

trate de que este capi fuera mas largo que los pasados, como recompenza a su paciencia... creo, bn no es el capi mas largo del mundo pero me esforce!!

y ya que estan aqui, pk no un comentario!!! no le priven al pobre ego de esta autora el alimento!!

jaja aunque ya saben, tambien se aceptan criticas constructivas!!