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Historia 36318 — capítulo 9
Lo sé!! lo siento, tarde mucho en actualizar, pero aqui les dejo un nuevo capitulo, trate de hacerlo mas largo que los pasados, asi que espero que les guste!!
Y ya que estan por aqui ¿por que no comentan?
asi me alegran la semana!! y actualizo mas pronto!!
Al final decidí buscarla, aunque tal vez lo mejor hubiera sido que así lo dejara, y quedarnos como un par de completos extraños, pero la culpabilidad, aunque yo no había hecho nada, me invadía.
La busque alrededor de hora y media, en el mar, en las albercas, incluso en la recepción, pero no la encontraba, los más sensato era que estuviera en su habitación y la verdad es que si fuera así no la culparía, pues yo había hecho lo mismo, me resigne por ese día y pensé en que lo mejor sería buscarla al día siguiente.
Volví a la playa después de buscar a Julieta en el lobby, el sol ya estaba un poco bajo y no faltaba mucho para el crepúsculo. Me senté en la arena, cerca del mar, donde las olas mojaban suavemente mis pies.
De cuando en cuando el viento me traía el sonido de varias personas riendo yo ya sabía de quienes sin necesidad de voltear, aun me tenía un poco sorprendido.
Levaba toda la tarde encerrada en mi cuarto, de verdad aun no podía creer que Javier, ¡mi novio! Me pusiera los cuernos con Patricia, ¡MI PRIMA! Y que mi mejor amiga nunca me haya dicho nada, absolutamente NADA.
Un par de fuertes golpes llamaron a la puerta de la habitación.
-¡Julieta!-era la voz de Valeria.- ¡JULIETA! ¿Estás ahí?
-¿Qué QUIERES?-grite desde el baño, donde estaba tomando pañuelos para limpiar mis lagrimas.
-Uy…-la escuche decir con sorna.-a alguien le cayó mal el encierro.
Abrí la puerta enfurecida.
-ay, que genio…-comenzó a repelar Valeria pero al ver mis ojos hinchados se quedo muda.- ¿amiga, estas bien?
¿Cómo era que se atrevía a llamarme así? Ella había acabado con mi amistad desde el mismo instante en que permitió que mi novio se besuqueara con mi prima en sus narices.
-perfectamente.- conteste, levantando la barbilla.
Me aparte de la puerta para que pudiera entrar a la habitación, mientras Javier entraba a la suite.
-¡amorshi!- me dijo con una gran sonrisa y mandándome un beso. Yo no hice nada, me limite a forzar una sonrisa. Cuando voltee a ver a Valeria que estaba sentada en su cama, pude ver como se mordía el labio inferior, como si la culpabilidad se estuviera apoderando de ella.
Entonces mi imaginativa mente ideo un plan, un poco cruel, pero justo. Haría que todos sintieran eso mismo, culpabilidad, uno de las peores emociones que se pueden sentir.
Pues no hay nada más feo saber que traicionaste a alguien y que eres un cobarde por no enfrentarlo.
-¿Cómo se la pasaron en la playa?- pregunte con una enorme sonrisa, siempre he sido buena fingiendo.
-bien… eh, muy agradable- contesto algo ¿incomoda?
-me alegro.-repuse.- no me hubiera gustado arruinar su día permitiendo que se quedaran aquí.
Compuso un gesto que pobremente se podía pasar como una sonrisa y me dio la espalda fingiendo acomodar su ropa en el armario.
-me da muchísimo gusto que hayan venido,- le dije, una lagrima de coraje se me escapo, pero ella no reparo en eso pues aun me daba la espalda.- las personas que más quiero acompañándome en este viaje… será horrible no verlos por un año…-ya que había comenzado con ironías decidí terminar con una que supe que le llegaría- pero sé que no importa lo lejos que estamos porque somos amigas… y sé que siempre podre confiar en ti- finalmente añadí.-siempre...
Escuche un gemido de su parte, como si hubiera ahogado un sollozo.
-¿dijiste algo?-le pregunte sonriendo cínicamente. Tal vez se escuchara muy egoísta, pero quería y necesitaba que alguien sintiera por lo menos una milésima del dolor que yo sentía.
-que te voy a extrañar mucho.
Me abrazo, algo que yo no esperaba, pero me sentía tan enojada que el gesto no logro conmoverme.
Por el momento había cumplido con su cuota de sentimientos encontrados.