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Historia 36318 — capítulo 8
Caminamos hacia la orilla en silencio, cada quien cavilando sobre sus propios asuntos, de tanto en tanto ella suspiraba, pero al parecer lo hacía inconscientemente.
Decidí romper el silencio, si quería conquistarla tenía que hablarle.
-¿y cómo fue que te hiciste esa herida?- le pregunte con interés, no se me ocurrió otra cosa que decirle, además esa pregunta había estado rondando en mi cabeza desde que la había visto.
Me volteo a ver, sin dejar de caminar.
-fue tan ridículo que no te lo diré.- me contesto sonriendo.
-oh, vamos Jules, dime…- implore poniendo mi cara de cachorrito.
Se dio la vuelta repentinamente.
-¿Cómo me llamaste?- me pregunto con estupefacción.
-Jules…-respondí regañándome a mí mismo. Lo había dicho sin pensarlo, solo que simplemente se me había venido a la mente, se me hacia un buen apodo; así era como le decía mi padrastro a su hija, (Julia creo que se llama) cuando nos contaba sobre ella y a mí me daba una idea muy energética, tal y como la chava con la que conversaba.
-vaya…-murmuro Julieta.
-¿te molesta?-pregunte haciendo una mueca.
-no, es solo que…- sacudió la cabeza.
-¿Qué…?-la incite a continuar.
Cuando una suave ola me hizo balancearme, me di cuenta de que nos habíamos detenido y de que estábamos frente a frente.
-mi papa suele…-comenzó, pero de pronto su mirada se quedo fija en un punto por encima de mi hombro.
Me di la vuelta para ver qué era lo que había captado la atención de Julieta.
-¿los conoces?-le pregunte, observando hacia donde su vista se había estancado. Que era en una pareja que se veía claramente entretenida en dos cosas, estar lo más pegados posible, y no solo en la parte de la boca…, y no perder el equilibrio a causa de las olas.
-ee…es mi…prima- contesto, súbitamente pálida.
-pues parece que tu prima se está divirtiendo…-comente tratando de hacerla sonreír.-aunque él tampoco se la está pasando nada mal…-añadí al ver como la mano del tipo se movía por la espalda de la prima de Julieta hasta perderse en el agua.
-¿si verdad?- pregunto, la voltee a ver asustado, su tono denotaba ira y temblaba de furia.- parece estar pasándola en grande… ¡CON MI NOVIO!
Abrí los ojos desmesuradamente, no podía ser cierto…
Julieta salió del agua lo más rápido que la corriente le permitió, con los ojos añejados en lagrimas.
Pensé en seguirla, pero no pude, mis piernas no me respondían, no podía creer que alguien pudiera ser capaz de hacer eso.
Engañar a la persona con la que sales, yo nunca haría eso, nunca.
Va contra la moral, la ética y la dignidad.
La infidelidad es una falta de respeto.
El rostro de Julieta surcado de lágrimas no salía de mi mente, debí de haberla seguido, pero me había quedado helado, demasiado sorprendido como para reaccionar.