← Historia 36387 · de
Historia 36387 — capítulo 21
A la mañana siguiente los chismes sobre la pelea que había ocasionado Hermione entre los dos chicos, lo más sorprendente para todos es la actitud que había adoptado Krum que ahora se portaba más que amable con Ron y Hermione.
-Leila-dijo Harry llamando la atención de la chica mientras desayunaban. Se sentía sumamente tonto por no haber terminado de decirle lo que sentí y estaba buscando la forma de retomar el tema, pero no encontraba como-recuerdas que me ayudarías con las maldiciones imperdonables, me gustaría comenzar a practicar-dijo el chico pensando en que seria un gran pretexto para pasar tiempo a solas con la chica.
-Si, creo que deberías practicar, cuando quieras podemos hacerlo.
-¿Puedes hoy a las siete?-pregunto Harry y Leila asintió-podemos ir a la sala de menesteres.
-Hey chicos-llamo Ron- ¿Qué tal les fue ayer?-pregunto con picardía , Leila se sonrojo y desvió la mirada mientras Harry le respondió a su amigo con una mirada de reproche.
-Supongo que bien-dijo Harry mirando de reojo a Leila que parecía estar buscando el mejor lugar para esconderse.-bailamos un buen rato.
-me alegra-dijo Ron y concentro su vista en la tostada que tenia en la mano.
-Yo, tengo algunas…cosa que hacer, los veré después chicos-dijo Leila y se paro con rapidez y fue a la mesa de Slythering, dos minutos después salió del Gran Comedor con Malfoy detrás de ella.
-Buen pretexto-observo Ron.
-¿De que hablas?-pregunto Harry
-de la practica de maldiciones.
-yo…no es un pretexto, no del todo.-admitió.-en verdad creo que debo practicar, y si puedo pasar tiempo extra con ella…
-mmm…oye, ¿has visto a Hermione?
-no-respondió Harry feliz del cambio de tema.
-Esta muy preocupada-dijo con una sonrisa burlona-McGonagall le dijo a mi madre lo de mi pleito y teme que mi madre se moleste con ella por ser la causante.
-deberías entenderla…
-Chicos-susurro una voz rasposa tras ellos, los dos amigos voltearon para encontrar la enorme figura de Hagrid frente a ellos.
-Hola-saludo Harry animado.
-Necesito hablar con ustedes, ¿pueden ir a verme hoy?
-Claro.-acepto Harry al ver que su amigo ponía cara de preocupación.
-Vengan en la tarde a eso de las 6:30. Los veré al rato.
-Ahí estaremos,aseguro Harry-mirando como su enorme amigo se retiraba con aire preocupado.
Los chicos terminaron de comer y fueron a la torre de Gryffindor.
-Vaya, con que aquí estabas-dijo Ron a Hermione cuando la vio sumergida en la lectura de un libro en la sala común.-¿Por qué no bajaste a desayunar?
-Baje antes, después de hablar con Leila.
-¿Después de hacer que?-pregunto Ron alarmado, no quería volver a pelear con Hermione, pero noaguantaba que molestara e insultara a Leila todo el tiempo.
-olvídalo, ¿quieres?
Pero Harry no tomo en cuenta el comentario, quería asegurarse de que Hermione no hubiera dicho a Leila nada que la hiciera sentir mal.
-¿De que se supone que tenias que hablar con ella?
-De nada, Harry, fue una pequeña discusión sin importancia, ni siquiera tiene que ver contigo.
-No puedes estar peleando con ella todo el tiempo.-reclamo Ron- mejor vete acostumbrando, si es que quieres seguir metiéndote en todos los asuntos de la orden del fénix porque al parecer esta mejor informada que nosotros.
-Ese es justamente el problema, les digo que algo pasa con ella. Pero no importa, no volverá a discutir con ninguno de ustedes dos por ella. Ustedes pueden hablarle todo lo que quieran, y por lo tanto yo también, hace que si quiero hablar con ella lo hare.-finalizo Hermione-no se preocupen no le dije nada malo.
-Bien.-dijo Ron deseando que Hermione dijera la verdad-Por cierto Hagrid quiere que lo veamos hoy en la tarde.
Alas 6:35 los tres amigos se encontraron tocando la puerta de la cabaña de Hagrid, el semigigante les abrió dos segundos después y los hizo entrar y sentarse en la mesa donde había colocado una tetera y una bandeja de pastelillos.
-Me alegra que hayan podido venir-dijo Hagrid mientras se sentaba junto a ellos.
-¿Qué pasa Hagrid?-pregunto Harry mientras le rascaba las orejas a Fang que había colocado su cabeza sobre sus piernas esperando recibir mimos.
Hagrid sirvió el te y le puso un pastelillo y una taza en frente a cada uno de los chicos antes de contestar.
-nada grave, pero no quería irme sin despedirme, solo por si acaso…
-No hables hace.-regaño Hermione-las cosas no están tan mal. No deberías hablar de despedidas.
-No están tan mal en general.-acepto Hagrid con tono preocupado-Pero creo que para mi…no puedo decir lo mismo. Ya se los he dicho los gigantes no son los seres mas amables y cuidadosos del mundo, y el saber que tienen a Olympe, eso si es que todavía…
Hagrid se interrumpió a si mismo al final de la frase con un sollozo ahogado.
-Ella estará bien, Hagrid.-animo Ron-ya lo veras al final saldrá bien de todo esto.
-Eso espero, supongo que eso dependerá en gran parte de mi, y no quiero imaginar que hare si llego a fallar…supongo que no tendré que preocuparme mucho, ¿cierto?, si los gigantes no aceptan a ayudarme seguramente no tendrán problemas en descuartizarnos.
-¿descuartizarlos?-pregunto Hermione haciendo énfasis en el plural.
-Yo, si eso…creo que debo llevar a Grwap, pensé en dejarlo, pero tal vez me sea de ayuda, aun no lo decido, no quiero exponerlo a un peligro mayor, pero tal vez lo necesite.
-oh! Hagrid-exclamo Hermione comprendiendo la preocupación de Hagrid, era obvio que se sentía destrozado porque estaban en riesgo aquellos a los que querían, su familia.-no creo que…
Hagrid levanto una de sus enormes manos para interrumpirla.
-solo quería despedirme de ustedes, y pedirles que se cuiden, yo debo ir allá, pero me iré mucho mas tranquilo si se que tendrán cuidado, que no harán nada repentino, y que entrenaran, no deben estar desprotegidos- Harry asintió, también había sentido el miedo que su amigo tenia de perder a Madame Maxime y a Grwap, y comprendió que ese miedo también tenia que ver con no poder estar aquí por si ellos lo necesitaban.
-Estaremos bien.-aseguro Harry a su amigo-no debes preocuparte por nosotros, cuídalos a ellos, te necesitan.-dijo Harry refiriéndose a Madame Maxim y Grwap- vareas como nos veremos pronto y estaremos bien todos.
-Otra cosa, Harry. Échale un ojo a Leila, no es que necesite que la cuiden realmente, puede hacer cosas realmente increíbles, pero se mete demasiado en cosas peligrosas, podría correr peligro.
Harry tardo en reaccionar, la reciente mención del nombre de Leila le recordó que le había propuesto a la chica una perfecta ocasión para pasar tiempo juntos y que no estaba en el lugar de la cita. Se levanto de su silla con rapidez
-Maldita sea-exclamo el chico-¿Qué hora es?
-las siete diez-respondió Hermione.
-¡Demonios!, tengo que ver a Leila-exclamo Harry-no te preocupes Hagrid, y créeme no voy a dejar que le pase nada.-dijo antes de salir corriendo de la cabaña hacia el castillo. Tardo mas de quince minutos en llegar a la sala de menesteres por lo que no le impresiono que Leila no estuviera ahí, pero no pudo evitar sentirse desilusionado y furioso consigo mismo, había desaprovechado una oportunidad perfecta y seguramente también había logrado que Leila se molestara con el por no llegar a su reunión. Comenzó a reprocharse a si mismo mientras daba vueltas por la habitación y entonces vio una pequeña figurita, la levanto, era de cristal y se le hacia extrañamente conocida, claro, era del ajedrez de Leila, y por su posición y tamaño debía ser el rey, giro la figurilla para verle el frente, pero lo que vio lo hizo dejarla caer…
-Voldemort-susurro Hermione espantada cuando le arrebato la figura a Ron de las manos. Harry se las había mostrado después de volverla a tomar del suelo, no sabia si sentía o no alivio de que no se hubiera roto con la caída, pero el hallazgo del rostro de Voldemort en la cara de la pieza que pertenecía al rey negro lo había sorprendido y espantado.-¿Qué creen que significa?
-no lo se-respondió Harry dando vueltas frente a la chimenea de la sala común-es del ajedrez de Leila estoy seguro.
-Pero entonces Dumblendore debe saber de que se trata.-intento razonar Ron, tampoco entendía por que su amiga podría tener algo así.
-No lo se-repitió Harry- Pero Dumblendore parecía preocupado por algo que ella hacia el otro día, y recuerden lo que Hagrid dijo se mete demasiado en cosas peligrosas, esto no me da buena espina.
-¿Creen que sea budismo?-pregunto Ron con miedo-tal vez ella intenta dañar a V-Voldemort con esto.
-No lo creo-le respondió una voz desde atrás, los tres amigos alzaron la vista y vieron a Leila dirigiéndose hacia ellos-es una rama muy extraña de la magia , y demasiado oscura. ¿Me permiten eso?-pregunto la chica con frialdad señalando la pieza que Hermione sostenía en la mano, Hermione dudo un momento, pero le entrego la figura cuando vio un brillo amenazador en los ojos de la chica-No se preocupen por esto, no hará que Voldemort venga mas pronto por ustedes, son mis asuntos, concéntrense en los suyos.
-Leila, solo queríamos…
-Se lo que hago Harry-dijo la chica interrumpiéndolo con frialdad-yo tengo metas claras y hare lo que sea para cumplirlos,concentrate en lo que a ti respecta yo hare lo mismo. Estoy un poco harta de estas actitudes, puedo cuidarme sola, no necesito que me vigilen ni ustedes ni los miembros de la orden, no tienen que actuar como si estuvieran cuidando a mi padre, no soy el.-dicho esto dio vuelta y se fue a su dormitorio.
-Creo que esta molesta-observo Hermione mientras Ron y Harry mantenían una mirada preocupada y asustada en las escaleras por las que Leila había desaparecido.
Harry se dejo caer sobre el sofá y se llevo las manos a la cara, no le había gustado la ultima frase de Leila, en realidad no le había gustado ninguna pero la ultima menos, Harry sabia que a Sirius tampoco le gustaba el exceso de preocupación de los demás, y el deseo de escapar de la vigilancia lo había conducido hacia…la muerte, no quería que eso se repitiera, no quería perder a Leila, eso solo había aumentado su preocupación por la chica.
Al día siguiente Harry había pasado casi todo el día buscando a Leila por todos lados, pero ella no apareció hasta la hora de la comida y no parecía tener intensiones de hablar con el, pero a Harry no le importo mucho.
-Leila-llamo el chico sentándose a su lado.
-¿Qué quieres?-pregunto Leila molesta y sin mirarlo.
-Yo, nada en realidad…quería pedirte una disculpa por no llegar ayer a la práctica que te pedí.
-Genial. Ya lo hiciste, adiós.-Dijo la chica de forma cortante.
-Yo solo quería que…-Continuo Harry pero la chica lo interrumpió.
-Harry, en serio, no me interesa el porque no hallas llegado, esta bien son tus asuntos, no los míos y no me interesa conocerlos. Mejor apúrate, tienes pociones y no querrás llegar tarde con Snape.-dijo la chica, pero fue ella quien se paro y se fue. Harry se quedo sentado viendo con disgusto su pastel de carne, lo comió de mala gana antes de pararse y dirigirse a la clase de pociones.