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Historia 36387 — capítulo 22

-Oh!, vamos Leila no podemos seguir hace por siempre, ¿no vas a volver a hablarme nunca?-pregunto Harry después de las clases, no se había cansado de perseguirla por toda la escuela intentando sacarle alguna palabra. Al parecer su insistencia estaba comenzando a dar frutos porque la chica volteo a verlo.

-no dije eso. Pero no lo hare ahora-dijo ella.

-perdóname, por favor. Rogo Harry

-¿Por qué tendría que hacerlo Harry?-pregunto la chica molesta.

-porque somos amigos, porque necesito que me hables, no soporto que estés enojada conmigo y porque…porque …te quiero.-termino en voz baja, Leila fingió no darle importancia a la ultima parte del argumento de Harry pero suavizo su actitud.

-Te perdono.-dijo la chica y Harry la miro sonriente-puedes estar tranquilo.

-Juro que no volveré a dejarte plantada, enserio, es que Hagrid estaba tan preocupado que me olvide de todo lo demás, quería asegurarme de que estuviera bien. En verdad lo lamento, fui a buscarte, pero ya te habías ido.

-Se que fuiste. No te habría perdonado si lo hubieras olvidado por completo-dijo la chica en tono bromista aunque aun no estaba del todo alegre.

-¿Seria demasiado pedir que volviéramos a hablar de mis clases de maldiciones?-pregunto Harry deseando que la chica no se negara.

-Mañana, después de clases, antes de la reunión-dijo ella-y mas te vale que vayas voy a negarme a volver a hablarte si faltas.-amenazo la chica.

-Perfecto, eres genial.-dijo Harry y se animo a tomarla de la mano para ir juntos a la sala común, no se atrevió a decir nada más porque no quería que Leila lo tomara a mal. Pero se alegraba de saber que la chica ya no estaba del todo molesta.

Al día siguiente Harry se apresuro a llegar a la sala de menesteres temprano, Leila llego dos segundos después que el con una caja( que Harry supuso contenía un coco)en una mano y el estuche de su tablero de ajedrez en la otra, Harry miroel estuche con interés pero decidió no preguntar nadapara que Leila no se molestara.

-Hola-saludo el chico mientras le quitaba a la chica la caja que contenía el coco de las manos y la colocaba en el piso.

-Bueno, ¿estas listo?-le pregunto la chica a Harry después de colocar el estuche de su ajedrez en una mesa y regresar junto a Harry

-Si-afirmo Harry con decisión, no le había mentido a Ron cuando dijo que no solo era un pretexto, en verdad quería practicar las maldiciones y estaba seguro de que con la ayuda de Leila lograría buenos resultados.

-Solo por curiosidad, ¿a quien tienes en mente?-dijo l a chica señalando la caja.

-Supongo que en colagusano, pero no puedo evitar pensar en Voldemort también, no estoy seguro de quien será quien salga de la caja. Espero que no sea Voldemort, pero si no puedo…¿estarás bien si lo llegas a ver?-pregunto Harry preocupado por la manera en que la chica podría reaccionar.

-Me aterrorizara-acepto ella-pero no te preocupes por mi, estamos aquí por ti, si es lo que necesitas voy a soportarlo.-dijo ella con algo de miedo pero segura, Harry asintió y luego se cerro los ojos .

-Ya-grito el chico, Leila levanto la tapa de la caja antes de quedarse petrificada, la figura que salió de ella era mas espeluznante de lo que ella se imaginaba. La alta figura de piel pálida no se fijaba en la chica, pero ella no podía evitar ver con horror sus facciones poco humanas, el rojo intenso de sus ojos, sus dedos largos y las ranuras que había en su nariz parecidas a las de una serpiente, estaba aterrorizada, pero recordó el porque estaba ahí y volteo a ver a Harry que veía con odio a la figura. La chica se concentro en hablar con firmeza mientras trataba de ignorar a la espeluznante criatura que tenía al lado.

-Harry, hazlo-dijo con la voz mas firme que su miedo le permitió sacar-piensa en lo que el significa, en lo que te ha hecho pasar.

Pero Harry no necesitaba que se lo dijera, cuando vio la imagen un montón de sensaciones conocidas lo inundo, sentía todo el odio que era posible sentir hacia aquel ser, pero también sentía miedo, y alerta sobre todo alerta, por lo general sus encuentros con Voldemort siempre habían tenido que esperar hasta el mejor momento, el momento oportuno para escapar "hazlo" escucho que insistía la voz de Leila, eso lo hizo reaccionar, había olvidado que ese no era el verdadero Voldemort, su presencia era tan real que había olvidado en donde estaba, pero Leila estaba con el, y por lo tanto en peligro, eso lo alerto y molesto mas.

-*Ava…Avada…-*comenzó a pronunciar Harry pero de nuevo escucho la voz de Leila, la escuchaba cerca pero no la oía con claridad, sus sentimientos lo cegaban pero quería asegurarse de que estaba bien hace que se concentro en escuchar lo que la muchacha decía. "prueba otra cosa, Harry" escucho, era una idea ridícula no podía dejar vivir a Voldemort, pero aun hace obedeció

-*Crucio-*se oyó susurrar con una voz llena de odio antes de ver como la imagen de Voldemort que tenia frente a el se retorcía, eso lo hizo reaccionar, aquello no podía ser real, nunca vencería a Voldemort con tan tanta facilidad, recordó donde estaba y miro a Leila confundido.

-*Petrificus Totalius-*dijo Leila y Harry vio como el falso Voldemort se quedaba pasmado- *¡escurare forma!­-*Voldemort desapareció y su lugar fue ocupado por un animalito igual al que había muerto cuando Leila utilizo la maldición Avada Kevara.

-¿Por qué me pediste que usara otra maldición?-pregunto Harry cuando salió de su trance momentáneo aplastándose en un sofá.

-No era necesario.-murmuro la chica mientras guardaba al coco de nuevo en la caja y la tapaba, después fue a sentarse junto a Harry-esto no es lo que te falta para vencer a Voldemort, pero no se que es lo que si te hace falta.

-No entiendo-confeso Harry.

-Yo tampoco.-dijo Leila aunque claramente no hablaban de lo mismo-Harry no creo que necesites estas practicas.

-¿Qué quieres decir?-pregunto Harry confundido.

-no viste tu rostro…habrías podido matarlo sin problemas, créeme la maldición que hubieras seleccionado habría funcionado con el mismo éxito que la cruciatus, ya lo dije esto no es lo que te falta. Vamos, no te ves bien, necesitas comer algo.-dijo Leila y lo acompaño al Gran Comedor, Harry estaba algo aturdido pero comprendió que Leila tenia razón, si la eficacia de las maldiciones imperdonables consistía en el odio acumulado estaba seguro de que tenia suficiente para matar a Voldemort y a un buen puñado de mortifagos, pero aun hace no se sentía capaz de ello.

El día siguiente las clases fueron simplemente aburridas, razón por la que Harry esperaba que la reunión del ED llegara rápido, además no podía quitarse de la cabeza la preparación que Dumblendore quería que tuvieran los miembros del ED, sobretodo porque el ver la viva imagen de Voldemort el día anterior le había recordado el intenso peligro que el mago representaba.

A las siete el chico llego a la sala de menesteres, había pequeños grupos de estudiantes que hablaban haciendo un gran escándalo, Harry busco a Leila con la mirada y la encontró en un reducido grupo de estudiantes donde luna hablaba sobre su clase de encantamientos.

-En serio-escucho que se quejaba la chica-llevamos tres años de conocer el encantamiento, podría hacerlo con los ojos cerrados.

-No, no podrías-bromeo Ginny-necesitas ver donde esta el cerrojo.-los chico que estaban a su alrededor rieron, pero Luna se puso seria, alzo su varita y cerro los ojos…

Alohomora!-pronuncio con decisión, un ligero rayo de luz blanca salió de su varita y choco contra una pared, pero cuando la toco esta se desbanecio y dejo un enorme hueco con una perfecta entrada cuadrada en la pared. La sala se quedo en silencio mientras todos veían con inquietud aquel hueco.

-Creo que vamos a suspender esta reunión. Anuncio leila igual de sorprendida que los demás-vamos-dijo la chica guiando hacia la salida a los molestos miembros de la orden que veían con interés el hueco. Cuando solo Harry se aseguro de que solo sus amigos estuvieran en la habitación volteo hacia el hueco y dirigió a el con curiosidad, parecía un enorme pasillo, una especie de pasadizo, dudo un segundo pero después entro por el, Ron, Hermione y Leila lo siguieron.

-Harry, detente-pidió Leila apresurándose para alcanzarlo-no creo que debamos de entrar ahí. Tengo un mal presentimiento sobre esto.

-por primera y espero que ultima vez-dijo Hermione detrás de ella-estoy de acuerdo con Leila.

-Vamos, chicas, ¿Qué puede pasar?-pregunto Ron, estaba dudoso, pero Hermione vio en su rostro quela curiosidad lo invadía.

-De cualquier forma-dijo Harry-esta es nuestra sal de entrenamiento, si hay algo malo ahí, tendríamos que saberlo, deberíamos de saberlo, solo entraremos a echar un vistazo. Ustedes pueden quedarse-dijo Harry y camino con decisión por el pasillo.

-Si claro-escucho que decía leila con molesto sarcasmo.

Los cuatro chicos caminaron por el pasillo estaba muy oscuro pero después de caminar un rato distinguieron una luz al final, no era tan largo, había otro hueco de donde provenía la luz, una entrada no era muy grande, pero los chicos se impresionaron cuando entraron a ella, pertenecía a una habitación de dimensiones enormes,debía de medir aproximadamente unos siete metros de alto y unos doce de largo y ancho, estaba muy iluminada y cada rincón de ella estaba cubierto por espejos de todos tamaños, en el techo, el piso y las paredes, además de que había mas espejos parados sobre el piso.

-Wow-exclamo Ron viendo con maravilla el rayo de luz que rebotaba en todos los espejos y que hacia ver la habitación tan iluminada, aunque no logro identificar de donde provenía el rayo de luz original-nunca he entendido como es que este lugar puede albergar tantas cosas.-comento dirigiéndose al castillo.

-¿Qué es esto?-pregunto Hermione mirando hacia el techo donde su imagen se veía reproducida unas mil veces.

-No tengo idea-respondió Harry analizando los espejos de cuerpo completo que se encontraban distribuidos sobre el piso de espejo. Había de todas formas y épocas, de pronto encontró uno que le parecía extrañamente familiar, miro hacia arriba y vio una inscripción en su marco "Oesed lenoz aro cut se onotse".

-Yo conozco esto-señalo Ron detrás de el antes de observarse en el espejo-

-Si es el espejo de Oesed-dijo Harry sabiendo que también su amigo lo había identificado.-pero¿Qué hace aquí?

-Bueno mi imagen a cambiado razonablemente-comento Ron mientras se veía en el espejo.

-¿A que te refieres?-pregunto Hermione con curiosidad mirando el reflejo de Ron en el espejo, lo veía igual que siempre, no entendía a que se refería el chico.

-Muestra a quien se observa los deseos mas profundos y desesperados del corazón-dijo Harry-pero no debes dejarte llevar demasiado por la imagen que veas, no es real.

-Cierto dijo Ron sonriendo sin dejar de ver su imagen.

-¿Qué ves?-quiso saber Hermione.

-Muchas cosas, no te diré todo, pero estas tu…y Leila, parece que son amigas y se llevan muy bien. Te lo digo no muestra ni un poco de realidad.

-Muy gracioso, Ron.-dijo Hermione.

-prueba tu.-animo Ron y se hizo a un lado, Hermione se coloco frente al espejo.

-Vaya-exclamo-tengo el premio anual, y …tu estas conmigo.-dijo mirando a Ron y sonrojándose. Luego fue a abrazar a su novio-yo creo que puede ser muy real-dijo antes de aplastar sus labios contra los del chico que respondió al beso de buena gana.

-Leila, ¿no quieres ver?-pregunto Harry intentando ignorar a sus amigos.

Leila miro el espejo, a Harry le preocupo un poco el cambio de expresiones que había en su rostro, al principio parecía sumamente concentrada pero luego su expresión se suavizo, pero sus ojos se llenaron de lagrimas antes de esbozar una leve sonrisa.

-¿Esto…esto podría llegar a suceder?-pregunto Leila sin dejar de mirar su reflejo.

-Es posible, pero también es posible que no ocurran, No debes contar con ello, podrías enloquecer.-dijo Harry más preocupado por la pregunta de la chica.

-¿Qué viste?-pregunto Ron.

Yo…yo, realmente nada importante-respondió la chica, ninguno de sus tres acompañantes le creyó, pero tampoco insistieron, a Hermione no parecía importarle y Ron y Harry comprendieron que prefería mantenerlo en secreto.

-Harry…-dijo Ron refiriéndose a que era el único que aun no se había mirado en el espejo. Harry se paro frente al espejo-¿Y?

-hay una fiesta-describió Harry-todos se ven muy felices, están celebrando y bueno nosotros estamos ahí-dijo Harry decidió omitir que en su visión Leila estaba abrazada a su costado y que Sirius estaba a su lado vivo orgulloso y feliz, eso le dio una idea de lo que había podido ver Leila.

Los chicos se alejaron del espejo y comenzaron a observar el resto maravillados, Ron se dirigió al final del cuarto le habíallamado la atención el espejo que estaba al fondo, debía tener unos cinco metros de alto y tres de ancho, se acerco a el para examinarlo, pero cuando estaba por llegar a el tropezó con algo.

¡Ay!-grito cuando cayo al piso, se sostuvo con un brazo el otro se había quedado extendido hacia el espejo, con intención de detenerse con el objeto, pero eso no había pasado, Ron alzo la vista sin entender que había pasado y entonces vio como la mitad de su brazo había desaparecido tras el espejo, lo extrajo con fuerza y espanto, temiendo que el espejo se lo hubiera tragado o algo parecido, pero su brazo salió sin problema. Se paro antes de mirar de nuevo el espejo con más interés que antes.

-Ron, ¿Estas bien?-pregunto Hermione, que acababa de acercarse junto con Harry y Leila para comprobar que el chico estaba bien, pero este no les presto atención extendió su mano e intento recargarla en el espejo, pero en lugar de tocar la superficie su mano desapareció tras el espejo, la extrajo de nuevo y probo otra vez con algo de emoción mientras Harry y Hermione lo veían con sorpresa, pero Leila le tomo la parte del brazo que aun era visible y extrajo su brazo del espejo con brusquedad.

-¡No vuelvas a hacer eso!-ordeno leila gritando-vámonos de aquí, antes de que alguien mas cometa otra estupidez-dijo la chica con furia dirigiéndose hacia la salida del cuarto, Ron no entendió pero se sintió avergonzado y decidió seguirla, Harry y Hermione hicieron lo mismo, aunque la ultima lo hizo de mala gana. Continuaron por el pasillo oscuro sin hablar, el regreso les pareció muy tenso, sobre todo porque se podía sentir en el aire el enojo de Leila que parecía irradiar alguna corriente eléctrica, por lo que nadie quiso arriesgarse a hablar para evitar un pleito.-nadie va a volver aquí mientras esto este abierto-ordeno nuevamente la chica cuando salieron de la sala de menesteres y extrañamente los tres chicos se sintieron obligados a obedecer.