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Historia 36398 — capítulo 1
-¡Cuidado Hermione!
Hermione oyó la advertencia de Ron justo a tiempo y pudo detener el ataque del mortífago antes de que le alcanzara. Sentía que las piernas le fallaban, le dolía la mano de sostener la varita y creía que se desmayaría en cualquier momento, pero no podía pensar en eso.
Tenía que luchar.
Los mortífagos habían entrado en Hogwarts y no sabían donde se encontraban ni Dumbledore ni Harry. Debían luchar.
Cuándo otro maleficio estuvo apunto de alcanzarla, Hermione se tiró al suelo y rodó. Paró dándose contra uno de las estanterías del Aula de Adivinación y varios libros cayeron encima de ella.
-¡Augh!-se quejó, dolorida.
No podía levantarse, pero tampoco podía quedarse allí. La encontrarían y la matarían. Desesperada, empezó a revolver los libros y a dar golpes contra la estantería, cuando notó una ranura al pie de esta.
"Quizá pueda entrar debajo de ella"- pensó rápidamente-"Esconderme unos segundos y así sorprenderlos"
Sacudió la ranura con más fuerza y consiguió entrar. Pero el suelo desapareció delante de ella, y sintió que se desmayaba…
De repente, sintió el duro suelo contra su espalda. Abrió los ojos al instante, sin poder decir nada, conmocionada por el dolor.Veía todo borroso, pero creía seguir en el Aula de Adivinación. De pronto alguien se acercó y se agachó a su lado.
-¿Estás bien?
Hermione abrió más los ojos y consiguió sonreir.
-Harry…
El chico miró hacía otro lado, sintió que se acercaba más gente.
-¿De dónde habrá salido? Está hecha un asco…
-Pensé que la gente no podía aparecerse en Hogwarts- dijo otra voz que le resultó familiar.
-Pero… ¿Qué demonios? ¿Qué estoy hecha un asco? ¡Estamos en guerra, Harry!
Harry la miró de nuevo, aunque de repente su cara le pareció terriblemente extraña.
-Debe de estar en shock, se ha dado un buen golpe- dijo Harry, mirándola con una expresión que a Hermione no le era familiar.
Hermione hizo un esfuerzo sobrehumano y se incorporó. La gente que la rodeaba dio un paso atrás.
-¿Qué dices? ¿Te has vuelto loco?
De repente, Hermione cayó en la cuenta de algo.
Aquel "Harry" tenía lo ojos marrones detrás de la gafas. Y no había ni rastro de la cicatriz en forma de rayo.
-¿Te encuentras bien?- oyó decir a la voz que le resultaba familiar. Volvió la cabeza hacia él y casi se desmaya de nuevo.
-Profesor Lupin…- dijo, aunque sabía que no era exactamente él. Apenas parecía tener 16 años.
El extraño Harry y Lupin se miraron con los ojos muy abiertos. Cuando Hermione vio a un joven Sirius Black entre la multitud, no pudo evitar caerse al suelo. Todo le daba vueltas.
Probablemente estaba muerta, Lupin debía haber muerto también en la lucha, y estaba en algún mundo que no podía entender…
Hermione abrió lentamente los ojos. Sentía que le dolía hasta parpadear. Tardó un rato en darse cuenta de que estaba en la enfermería.
"No he muerto"-suspiró aliviada- "Todo ha sido un sueño"
-Ah, por fin estás despierta. Voy a avisar a Dumbledore.
Aquella que le hablaba era una señora Pompfrey mucho más joven de la que ella conocía.
"Debe de ser la conmoción" se dijo. "Estoy alucinando, pero pasará pronto" se autoconvenció.
Cuándo entró Dumbledore, y observó que tenía menos arrugas y aún le quedaban restos de pelo pelirrojo entre su pelo plateado, supo que había algo que realmente no iba bien.
-¡Dumbledore!- gritó, desesperada, incorporándose en la cama sin pensar en el dolor- ¿Qué ha ocurrido?
Dumbledore se sentó en la cama de al lado he hizo un gesto a la señora Pompfrey para que los dejara solos.
-Bueno, señorita- dijo calmadamente- Esperaba que usted pudiera explicármelo.
-Bueno…estábamos todos aquí luchando. Varios mortífagos habían entrado en el castillo… no sé cuantos… Lupin, Tonks, Ojoloco y los demás miembros de la Orden habían llegado… y luchábamos… luego… creo que me desmayé… y luego soñé con Harry, y Lupin…y he despertado aquí…
Dumbledore la escuchaba muy interesado.
-¿Dónde estaban luchando?
-En el Aula de Adivinación, señor. Creo que Malfoy los dejó entrar…
-¿Malfoy? ¿Lucius Malfoy?
-No, señor… aunque él también vino. Pero fue Draco el que los dejó entrar… eso creo. Eso decía Harry, que tramaba algo, y yo…
-Perdóneme señorita- interrumpió Dumbledore, haciendo un gesto con las manos- ¿Podría hacerle unas cuantas preguntas y usted respondérmelas en orden?
-Claro, Señor.
-Doy por hecho que usted sabe quien soy yo, ¿No?
-Señor… ¿Cómo no voy a saber quién es usted? Llevo 6 años estudiando aquí…
-¿Ah, sí? ¿Desde cuándo?
Hermione lo miró extrañado. Pero pensó que quizá todo aquello tuviera un sentido para él, y pensó que sería mejor dejar las preguntas para después.
-Seis años, Señor. Desde septiembre de 1991.
Dumbledore se acarició el mentón.
-¿Cuándo habla de Lupin … Se refiere a Remus Lupin?
-Sí, Señor.
-¿Qué edad tiene?
-¿Qué edad tiene el Profesor Lupin?
-Sí.
-No…no lo sé. Imagino que tiene unos 35 años…
-¿Sabes cual es el secreto de Lupin?-la interrumpió Dumbledore.
-¿El…secreto? Todo el mundo sabe ya que él es un licántropo, Señor…
Dumbledore se quedó pensativo.
-¿Me quiere decir que pasa? ¿Están muertos Harry y Ron?- dijo, mirando las camillas de alrededor. Empezaba a pensar que Dumbledore había perdido el juicio y estaba asustada.
-Señorita…
-Granger- dijo mientras le caían las lágrimas- Hermione Granger. ¿Le han….hecho un encantamiento desmemorizante, Señor?
-No, señorita Granger. No sé como decírselo, pero estamos en el año 1977. Creo que usted viene del futuro.
-¿Pero qué dice?- Hermione no podía pensar con claridad-Yo nací en 1979, señor. No podemos estar en 1977.
-Y aún así, lo estamos. He revisado el sitio por dónde usted apareció, señorita Granger. Es un vórtice del tiempo. Había oído hablar que existían en lugares dónde había mucha condensación de magia, pero nunca había visto ninguno. Ni siquiera sospechaba que había aquí uno en Hogwarts…
Hermione se tapó las orejas con las manos y cerró los ojos con fuerza. Fue una acto reflejo y estúpido, pero deseaba que todo lo que le rodeaba desapareciera. Permaneció así un minuto hasta que una cálida mano le apartó la suya de su oreja izquierda.
-Señorita Granger… sé que debe de ser difícil. Pero ya estoy intentando…revertirlo. No será algo fácil, pero creo que podré conseguirlo. Solo necesito algo de tiempo…
-¿Cuánto tiempo?- preguntó desesperada.
-No lo sé con exactitud. Pero al menos un par de meses…
¡Un par de meses! Era lo mismo que si le dijera un par de años. Todas las personas a las que quería estaban en peligro de muerte cuando ella desapareció… Una lágrima silenciosa cayó por su mejilla.
-Sé que debe de asimilar mucho… pero me gustaría hacerle algunas preguntas y darle algunas recomendaciones.
Hermione se secó la lágrima y asintió.
-¿En que casa estaba usted?
-Gryffindor, señor.
-Imagino que preferirá seguir en ella…
Hermione lo miró sin entender.
-¿Quiere… quiere que siga yendo a clase, señor?
-¿Qué otra cosa podemos hacer? No creo que sea conveniente que usted salga del castillo y aquí no va a quedarse sin hacer nada… aunque quizá eso le atraiga.
Hermione sonrió al ver que realmente aquel hombre no la conocía.
-No, señor. Sí que prefiero ir a clase.
-Estupendo. Ahora esto es sumamente importante. ¿A qué otra gente conoce del futuro que pueda estar en este castillo, aparte de Remus Lupin?
Hermione de repente se dio cuenta de algo.
-A James Potter. Lo confundí con Harry…
-Así que el Harry del que habla es un familiar de James Potter.
-Sí, su hijo. Y claro, también conozco a Lily, no recuerdo su nombre de soltera. La madre de Harry.
-Me imagino que se refiere a Lily Evans.
-Sí.
-¿Alguien más?
-Sirius Black.
-Mmmm. Y me imagino que, por lógica, también conocerá Peter Pettigrew.
Hermione de repente se dio cuenta de algo más importante.
-¡Él! ¡Señor! ¡Él mató a los padres de Harry! ¡Ahora podemos detenerlo!
Dumbledore la miró con profunda tristeza.
-Se me ha adelantó, señorita Granger. Me temo que eso no puede ser.
-¿Qué?¿Por qué no?
- No la conozco, pero me parece usted una chica inteligente. Creo que comprenderá que cambiar el pasado de ninguna manera es algo inteligente.
Hermione recordó su experiencia con el giratiempo. Sabía que jugar con el tiempo no era buena idea. De hecho en aquella ocasión ya había tenido que dejar pasar la ocasión de evitar que Peter Pettigrew escapara, y parecía que ahora iba a ser igual.
-Entiendo…
-¿Conoce a alguien más?
-Mmm. Creo que no.
-Muy bien. El profesorado ya está al tanto de todo, lo único que le pedimos es que no diga de dónde viene. A los alumnos se les ha dicho que ha llegado desde Hogsmeade, de un pasadizo secreto. Le harán muchas preguntas, pero seguro que las podrá responder bien.
-Señor…acabó de recordar. Conozco a alguien más.
-¿Sí?
-Al profesor Snape.
Dumbledore sonrió.
-¿Qué le ocurre, señor?
-Bueno, no imagino al señor Snape como un Profesor. De hecho, pensé que le podía esperar un futuro bastante peor-Hermione sabía a que se refería, pero no dijo nada- La gente siempre te acaba sorprendiendo ¿No es cierto?
-Bueno, a usted ahora le sorprenderá menos que a los demás…
-No se crea. Los caminos que nos llevan a ser quienes somos son muy complicados e impredecibles.
Hermione no entendió esto último del todo.
-Bueno, no le pediremos que no hable con esas personas, ya que además se encontrarán en el mismo curso. Pero…no debo decirle que debe intentar no interferir ¿Verdad?
-Claro que no, señor.
-Bien. Descanse, señorita Granger. Mañana empieza las clases.
Le guiño un ojo mientras se levantaba.
-¿Señor?
-¿Sí?
-¿No tiene curiosidad por nada?
-Por muchas cosas, pero ya sabe que la curiosidad mató al gato.
Con esto, salió majestuosamente de la Enfermería.
Hermione asintió. Intentó dormirse, pero no pudo hacerlo hasta horas después. Aún quería creer que todo era una mal sueño…