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Historia 36398 — capítulo 2
Mientras desayunaba al día siguiente en el Gran Comedor, Hermione pensaba que era muy raro estar en un sitio tan familiar rodeada de gente tan extraña… Bueno, no extraña del todo. No sabía si hubiera preferido no conocer a nadie a ver los rostros que reconocía. Era terriblemente extraño ver viva a gente muerta, o ver a gente que solo había conocido de adultos en plena adolescencia. Mientras pensaba esto, James Potter se sentó a su lado.
-¿Y de dónde apareciste tú?-le dijo, sin saludar. Sirius, Remus y Peter también se sentaron alrededor de ella.
-De Hogsmeade, creía que Dumbledore os lo había dicho- dijo Hermione, poniéndose colorada. No podía evitar ver las similitudes entre James y Harry; aunque creía que el primero tenía algo más de picardía en la mirada que su hijo, se podía decir que eran casi idénticos.
-Mmm-dijo Sirius- ¿Y antes de eso?
-Estudiaba en Beauxbuttons-dijo improvisando Hermione- Mi madre es francesa-aclaró al ver las caras de asombro de los chicos-Pero ahora vivo en Inglaterra con mi padre.
-¿Y Dumbledore te ha dejado incorporarte ahora, en pleno curso?-preguntó Sirius levantando una ceja. Hermione solo pudo asintir; le costaba mucho mirar el bello rostro de Sirius, sabiendo que apenas unos años después pasaría 12 años encerrado injustamente en Azkabán. Y qué después de eso…
-Dejadla, chicos, ya os dije que no la molestarais- Dijo Lupin pasando una página del libro que se había puesto a leer; miró a Hermione por encima de él y esta le sonrió con infinita gratitud.
-Si, lunático, defiende a la chica.- Dijo Sirius dándole un codazo.
-¿Y tú no dices nada, colagusano?-dijo Hermione animada, y con algo de rencor hacía el tímido chico.
Cuándo los chicos se miraron extrañados se dio cuenta de que había metido la pata.
-Oí que se lo habías dicho antes-intentó excusarse rápidamente. Ellos seguían mirándola desconfiados.
-¿Quién es Harry?-preguntó James.
Hermione se disculpó atropelladamente y se dirigió la primera clase: doble de pociones, compartida con Slytherin. Profesor: Slughorn.
-Al menos su manera de dar clase no me pillará de nuevas-pensó para sí la chica.
Hermione encontró la mazmorra dónde se impartía pociones muy poco cambiada: sin embargo el profesor si que parecía más joven, y su barriga era menos prominente.
-Ah, usted debe ser la señorita Granger, la nueva, ¿No?-gritó mientras le guiñaba un ojo.
-Sí…
-Si, si. Dumbledore me hablo de su caso. Me temo que a estas alturas del curso solo queda un pupitre libre, al fondo de la clase.
Slughorn señaló el sitio, dónde dos calderos esperaban a ser usados. Al lado del sitio dónde le señalaba, un chico de pelo largo, piel cetrina y nariz ganchuda escribía en un libro.
"Compañero de pociones: Severus Snape" pensó Hermione "Esto sí que no me lo esperaba"
Hermione se sentó en su sitio y a Snape pareció no importarle mucho su presencia. Hermione se fijó en que, aunque su aspecto seguía pareciendo oscuro y daba algo de miedo, parecía mucho más frágil que el Snape que ella conocía.
El chico levantó la nariz del libro y miró a Hermione con algo de desprecio.
-No voy a compartir mi libro contigo-le dijo.
-Tampoco te lo había pedido- contestó Hermione. Aún sentía cómo si contestara un profesor, pero recordó cuándo este le dijo que no veía diferencia entre su dentadura normal y la que le había hecho crecer Malfoy y enseguida se sintió algo mejor.
Hermione se levantó y cogió un libro de la pila de los antiguos que había al final de la clase, cuándo de pronto se le ocurrió algo. Haciéndose la despistada, miró un poco por encima lo que escribía Snape en el libro.
Enseguida reconoció la pequeña y demasiado junta letra del Príncipe Mestizo.
"¿Qué estará escribiendo ahora?" se preguntó Hermione "Me encantaría saberlo, pero creo que si me acerco más, me echará un maleficio…"
Delante de ellos se sentó una melena pelirroja que a Hermione le recordó a Ginny Weasley, y al mismo Ron. De repente se dio cuenta que , al pensar en ellos , le oprimía muy fuerte el pecho…¿Estarían bien? Quería regresar ya, no quería ni imaginarse que ocurriría si cuando volviera alguno…
-¿Te encuentras bien?-le preguntó la chica, que se había vuelto.
Hermione se dio cuenta de que una lágrima le caía por la mejilla.
-No-se apresuró a decir Hermione- Sólo pensaba en que…
"En que quizá Harry, tu hijo, y la demás gente que quiero ahora esté muerta"
-… bueno, echo algo de menos a mi madre.
-¿Se encuentra bien?-preguntó Lily, con preocupación sincera.
-Sí, gracias- dijo Hermione, que no podía dejar de mirar los ojos verdes de Lily, tan parecidos a los de Harry que hacían que se sintiera menos sola- es solo que ella está, ya sabes ,en Francia.
-Entiendo-dijo, dándole una suave palmada en la mano- Yo también echo de menos a mis padres. Ellos son muggles ¿Sabes? Y me siento muy orgullosa de ello.
Hermione no supo porque decía aquello, pero notó que Snape se revolvía incómodo en su asiento.
-Mis…mis padres también son muggles- dijo Hermione.
-Pues espero que seas muy mala en pociones-dijo Lily- o tu compañero se resentirá aún más con el mundo.
Hermione miró a Snape y vio que este miraba hacía otro lado. Durante un momento pensó que iba a decir algo, pero entonces Slughorn comenzó la clase y Lily se volvió hacia delante.
-Excelente-opinó el Profesor Slughorn al terminar la clase, mirando la poción de Hermione- Veo que su educación hasta la fecha ha sido de primera, señorita Granger. Diez puntos para Gryffindor. Señor Snape, tiene nueva competencia en esta clase.
Hermione pudo ver a Lily Potter volviéndose y haciéndole un gesto con el pulgar hacia arriba. Se disponían a salir de la clase cuándo Slughorn la retuvo.
-Así que del futuro, ¿Eh?-dijo en voz baja el profesor, con una media sonrisa en la cara- Dumbledore me habló de las reglas, pero no creo que haga mal saber si aún sigo vivo en un futuro ¿No?
-No, supongo que no. Usted vive, señor y en este año ha sido mi Profesor de pociones, aunque ya estaba usted jubilado.
-Mmm, supongo que saber más ya sería avaricia ¿No? En todo caso podremos hablar esta tarde, a las 6, en mi despacho. Está usted invitada a una pequeña fiesta privada ¿De acuerdo?
-Claro, señor, allí estaré. "No me perdería una reunión del Club Slug años 70" pensó la chica sonriendo.
Si la Profesora Mcgonagall sentía curiosidad por algo de su futuro, no se lo dejó saber a Hermione. Simplemente, le otorgó 10 puntos a Gryffindor al ver como había convertido un pájaro en joyero con efectividad, y añadió antes de que Hermione saliera de clase que si tenía alguna duda podía ir a verla a su despacho.
Las 6 llegaron antes de que pudiera darse cuenta y se dirigió hacía el despacho de Slughorn con curiosidad. Llamó a la puerta y Remus Lupin le abrió.
-Ah, hola-dijo el chico.
-Señorita Granger-dijo Slughorn sonriendolé- Gracias por unirse a nosotros. Por favor, coma algo.
Y volvió a enfrascarse en una conversación con un hombre que ella no conocía. Hermione observó: aparte de Lupin, también se encontraban allí Lily, Snape y varios chicos más que ella solo conocía de vista. También había un par de adultos aparte del profesor y su acompañante. Mientras cogía un bocadillo, se fijó que Lily y Remus reían mientras Snape parecía completamente fuera de lugar.
-¡Hola!-dijo Lily, acercándosele seguida por Lupin.- No sé si Mcgonagall te lo ha dicho, pero vas a dormir en mi cuarto.
-¡Ah!-dijo Hermione- No lo sabía.
-Oh, debió olvidársele. Yo te acomparañare cuándo acabemos aquí. Por cierto, muy buena tu poción.
-Gracias, tú también eres muy buena.
-Sí, bueno. No hay que dejar que nadie se crea demasiado bueno ¿No crees?-dijo en voz algo más alta de lo habitual, y se dirigió hacía la comida.
-Apuesto a que no se lleva bien con Snape-comentó Hermione a Lupin.
-No, ¿Pero quién se lleva bien con él?-dijo, encogiendo los hombros- Aparte de sus compinches de Slytherin. Pero te aseguro que ninguno de ellos será invitado a una fiesta de estudiantes ejemplares…
-¿Tampoco lo están tus compañeros, no?
-Bueno, ellos no son malos estudiantes. Pero Potter está más interesado en el quidditch que en cualquier otra cosa-Hermione sonrió para sí misma- Y Black está invitado a estas fiestas, pero dice que es sólo por su asquerosa familia y no quiere venir.-Hermione recordó a la madre de Sirius y un escalofrio recorrió su espalda-En cuanto a Peter…
-No quiero hablar de ese-le cortó Hermione. Remus le miró sin comprender.-Sé que es tu amigo, pero no me cae muy bien.
Remus se encogió de hombros de nuevo.
-Bueno, supongo que tampoco hace que Lily ame mucho a Snape el hecho de que él la llamó sangre sucia delante de medio colegio el curso pasado…
-¿Él hizo eso?
-Ya lo creo.
-En mi colegio también me lo decían-dijo Hermione, recordando a Malfoy.
-Es algo horrible. Además Lily es la bruja más lista del castillo. Y tú tampoco pareces idiota del todo-dijo, sonriéndole.
-Gracias.-Hermione se fijó en que Lupin parecía enfermo, y calculó que quedaban un par de días para la luna llena- Deberías de comer algo-le dijo-Seguro que te hacen falta fuerzas.
Dicho esto, ambos se acercaron a comer algo. Un rato después Hermione se encontraba sentada bebiendo zumo de calabaza en una copa cuando una figura oscura se sentó a su lado.
-Mi intención nunca fue el de insultarla.
Hermione miró a Snape confundida.
-¿Qué?
-A Lily. No quería insultarla.
Hermione comprendió.
-¿Por qué me dices esto?
-Porque no tengo a nadie mas a quién decírselo.
A Hermione le pareció tan sincero y vulnerable que, por primera vez en su vida, sintió pena de él.
-Puedes decírselo a ella.
-No, no puedo. Ella no quiere perdonarme. Y la entiendo. ¿Tú perdonarías algo así?
Hermione se mordió el labio mientras pensaba en Malfoy. Si él la hubiera pedido perdón-algo altamente improbable- seguramente lo habría perdonado.
-Sí. Pero sólo porque la persona que me lo dijo no me importaba mucho, así que el daño que me hizo fue relativamente pequeño.
Snape asintió.
-Eres lista-dijo Snape- Sé que Lily dijo que me molestaría que tú fueras buena en pociones, pero en realidad yo aprecio eso; no hay nada más importante que la inteligencia.
-No es cierto. Yo también pienso que es importante pero…lo es más el amor, la valentía, la lealtad.
Snape hizo un gesto disconforme con la cabeza.
-Yo de eso no entiendo mucho. Yo soy un Slytherin.
-Sí que entiendes de eso-dijo Hermione- Yo…
Sentía tanta pena de él que quiso decirle que en el futuro él sería valiente, y leal a Dumbledore-O eso creía ella, mucha gente pensaba que no era así, pero ella sabía que Dumbledore no se equivocaría en un juicio de valor.
-Bueno, apuesto a que sabes lo que es amar-dijo Hermione, mirando a Lily. De repente muchas piezas le empezaron a encajar.
-Eso no importa.
-Sí que importa, cómo no va a importar… Al fin y al cabo, Hermione también sabía lo que era estar enamorada de alguien que te hacía sufrir.
-Sí le dices que a alguien que hemos tenido esta conversación- le dijo Snape- Te juro que te echaré un maleficio.
Hermione sonrió mientras él se alejaba. Las cosas empezaban a ponerse interesantes…