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Historia 36398 — capítulo 11
¡Hola!
Lo primero quería pediros disculpas por haber tardado tanto en actualizar pero he estado enferma, la historia la tenía terminada pero no he podido entrar por aquí :-( Ya solo queda el epílogo ¡Espero que os siga gustando! Gracias por vuestro apoyo. Un beso.
Hermione intentaba dormir en su cama aquella noche, pero a pesar de sentirse más cansada que en toda su vida, no podía conciliar el sueño. Snape no podíahaber matado a Dumbledore. Tenía que haber algún tipo de error.
Porque si así había sido… entonces… Snape nunca había cambiado de bando realmente. Ella pensaba que había habido suficiente amor en su corazón, ya fuera el de ella o el que sentía por Lily, que había podido sanarle de algún modo.
Pero al parecer nunca había sido así… pero eso no podía ser. Ella había estado con él ese mismo día. Sabía que la había querido, no podía haberle engañado…
Hermione no podía dormir. Aunque hacía tiempo que había conseguido vencer más o menos algunos de sus fantasmas interiores, aquella noche no podía dormir. Había pasado un verano haciéndose a la idea de lo que había ocurrido y recordando lo enamorada que estaba de Ron Weasley. Sin embargo, el haber comenzado la búsqueda de los Horcruxes, el encontrarse en la casa de Sirius le revolvía todo por dentro.
Quizá dentro de poco tendría que luchar contra Snape. Si él estaba del lado de Voldemort (y su corazón aún se negaba a aceptarlo), no tendría más remedio.
Notó que tenía la garganta terriblemente seca y decidió ir a por un vaso de agua. Ron y Harry dormían profundamente.
En la cocina encontró un vaso medio limpio y lo llenó con agua del grifo. En ese momento una sarta de murmullos y maldiciones irrumpieron en la cocina.
-¿Kreacher?
-Toma…-dijo tendiendo la mano- Tener que hacer esto…Si no fuera porque era amigo del amo Regulus-El Elfo salió de la sala tras entregarle un pergamino.
Hermione lo abrió y al ver una letra pequeña y demasiado junta sintió que el corazón se le paraba.
Querida H.
No tengo mucho tiempo, y hacer esto quizás sea una estupidez, pero tenía que explicarte que es lo que ha ocurrido. Necesito que lo sepas.
Es cierto que yo maté a D. Pero… fue solo porque él me lo pidió. Él estaba muriéndose. No puedo explicarte más por aquí. Pero, por favor…confía en mi.
No sé si te volveré a ver-Pero espero que sepas que mis sentimientos no han cambiado.
S.S.
Hermione sintió que el corazón se le iba a salir del pecho. Se agarró a la mesa de la cocina para no caerse al suelo. No se sentía las piernas.
Cuando logró tranquilizarse un poco fue en busca de Kreacher.
-¿Kreacher?-dijo en un susurro.
-No tiene bastante que aún tiene que molestar más al pobre de Kreacher…
-Solo será un momento Kreacher. ¿Quién te dio esta carta?-dijo, aunque conocía la respuesta.
-La carta se la dio a Kreacher el señor Snape. Él le pidió a Kreacher que no dijera que estuvo aquí y Kreacher obedeció. También le pidió que le entregara la carta… a la amiga de Harry Potter, eso dijo él- dijo Kreacher, que obviamente la hubiera definido de otra manera.
-¿Cuándo estuvo aquí?
-Kreacher no se acuerda. Hace unos días, quizás semanas.
-¿Y te dijo algo, algo más?
-No. Kreacher necesita dormir, está muy cansado, sólo le piden más y más cosas…
Hermione se alejó del Elfo. Se apoyó en la pared pensando en que hacer.
"Puede ser una trampa. Quizá quiere que confía en él para poder capturarnos. Pero…"
Hermione no sentía que fuera así. Esto tenía sentido, al menos para la persona que ella había conocido.
-¿Hermione?
Al escuchar la voz de Ron se sobresaltó. Escondió la carta dentro de sus pantalones de pijama.
-Si, ya voy. Estaba bebiendo agua-su voz sonó temblorosa, pero Ron estaba demasiado dormido para darse cuenta. Hermione se tumbó en los cojines mientras Ron estiraba su mano para coger la de ella. Hermione pensó que si podía dormir esa noche, era solo por la tranquilidad que este gesto le infundaba.
Hermione intentaba dormir en la tienda de campaña, pero no lo conseguía. Sabía que tenía que descansar para que cuando llegara su turno de hacer guardia no se encontrara cansada, pero estaban pasando tantas cosas últimamente…
-¿Hermione?
Y entonces su corazón se paró. Pensó que se había dormido y estaba soñando. No podía estar escuchando esa voz en ese momento.
-¿Hermione?
Se pellizcó el brazo. Vale, estaba despierta. Pero él no podía estar fuera de la tienda de campaña; nadie podía saber dónde estaban. ¿Y dónde estaba Harry?
-Por favor, Hermione déjame verte. No tenemos mucho tiempo.
Hermione saltó de su cama. Sabía que no debía hacerlo. Pero ¿Qué otra cosa podíahacer?
Con un gesto de la varita hizo la tienda de campaña visible durante un segundo, el cual aprovechó Severus Snape para entrar en ella.
Se miraron durante un segundo sin decir nada; él ya no era, evidentemente, el adolescente que ella recordaba. Pero tampoco era el Profesor que también recordaba; parecía más cansado y vulnerable.
-¿Dónde está Harry?-preguntó ella, sintiendo que los ojos se le llenaban de lágrimas.
-Está bien, volverá en unos momentos con la Espada de Gryffindor, la he dejado en el bosque. Pero no debe saber que he estado aquí.
Hermione abrió la boca para hablar pero no consiguió articular palabra.
-¿Cómo sabías…?
-Eso ahora no importa-dijo, atreviéndose a acercarse más a ella- Hermione, creí que no te volvería a ver. Así que ahora…no me pude resistir. Sé que tú… bueno. Yo ahora soy mayor y… no confiaras ya en mí. Quizá ni deberías. Pero una vez…-parecía que le faltaba el aire- Una vez dijiste que me querrías siempre.
-Y así es-dijo ella, sin poder ya evitar que las lágrimas le cayeran a borbotones.
De repente Snape rejuveneció 10 años; su aspecto se relajó notablemente.
-Me tengo que ir ya-dijo, mirando por la rendija de la tienda de campaña- Pero antes quería darte esto. No creo que me quede mucho; y quiero que la guardes tú.
Snape le pasó un viejo papel. Hermione se llevó una mano a la boca al ver su vieja fotografía.
-Todos estos años…
Snape asintió.
-Escucha-le dijo, cogiendola por los hombros- Quizá pronto me ocurra algo, como te he dicho-Hermione soltó un gemido de dolor- Si eso pasa y tú estás presente…no deberás hacer nada.
-Pero, ¿Qué demonios…?
-No hay tiempo, Hermione. Confía en mí. No podrás enfrentarte a Voldemort, ni tú, ni yo podemos. No puedes arriesgarte por mí. Tienes que confiar en Potter.
Hermione asintió, sintiendo que ya nada tenía sentido. Escuchó unas voces que se acercaban.
-Adiós Hermione…
-¡No!
Hermione se tiró a su brazos y le besó. El la abrazó y la correspondió, besándola como si fuera la última vez.
Cuándo se separaron, Snape no encontró palabras para decir. La miró tristemente y desapareció.
-Te quiero…-dijo Hermione. De repente oyó las voces más cerca y se abalanzó sobre su cama, sintiéndose terriblemente frustrada… Antes de que Harry entrara, miró la foto por última vez. Después la guardó debajo de la almohada, pensando que nunca se separaría de ella.
Voldemort había lanzado la asquerosa serpiente contra él… su primer impulso fue el de lanzarse hacía él, pero recordó lo que le había dicho en la tienda de campaña.
"Sabía bien cómo pensaba Voldemort. Sabía que esto iba a ocurrir…" Las lágrimas le empañaban los ojos.
Snape salió hacía dónde se encontraban ellos. Todo lo que pasó a continuación le pareció un sueño. Nunca supo como encontró fuerzas para hacer aparecer la vasija dónde Snape le dio sus recuerdos a Harry. "Ahora entenderá" se consoló Hermione.
-Mírame-dijo Snape.
Hermione entendió que quería que su último recuerdo fuera el de sus ojos y los de Lily.
Así murió Severus Snape.