← Historia 36398 · de
Historia 36398 — capítulo 4
Hermione tuvo pesadillas aquella noche.
No sólo pensaba en que podría haber ocurrido si no hubiera llegado a tiempo... en que Snape hubiera sido descuartizado en cuestión de segundos, también pensaba en cómo se habría sentido Lupin al darse cuenta de lo que había hecho.
No podía entender en que pensaba Sirius. Sabía que él no era una mala persona, lo conocía, ahora y antes, pero aquello había sido pasarse de la raya.
Pero sobre todo pensaba en que hubiera ocurrido si ella no estuviera allí.
Había oído antes sobre este suceso- quizá, inconscientemente, esto es lo que la tuvo sobreaviso- pero nunca lo había imaginado. Sabía que James había evitado que la desgracia ocurriera. Sabía que Snape no lo había olvidado-que tu peor enemigo te salve la vida es algo que pesa.
Pero ahora había tantas cosas que entendía…
Snape no odiaba a James sólo por su arrogancia o porque fuera mejor que él en casi todo. La causa era Lily.
Hermione no podía evitar pensar que cara pondría Harry si supiera todo esto. Que el hecho de que Snape estuviera en la Ordén del Fénix era el amor que sentía hacía su madre.
Bueno, ella pensaba que sería eso. Creía que era un sentimiento lo bastante puro para permanecer en el tiempo.
-¿Herms?
La voz de Lily la sacó de sus pensamientos. La vio de cuclillas enfrente de su cama. Hermione se incorporó y le hizo un gesto para que se sentara con ella en la cama.
-¿Tú tampoco has podido dormir mucho, eh?-le preguntó con una triste sonrisa en la cara. Hermione negó con la cabeza.
-Anoche fue….demasiado.
-Hermione…¿Cómo…cómo sabías lo de Remus?
Hermione se miró las manos. Se sentía muy incomoda a este respecto.
-Herms… yo llevo 6 años yendo a clase con él, y aunque sabía que algo ocurría, no me había imaginado… Tú apenas llevas un mes aquí. ¿Cómo…?
-Lily, simplemente lo sabía…¿No basta con eso?
Lily la miró algo confusa, pero asintió.
-No le tengas miedo-añadió Hermione- Él es tan buena persona… no merece esa carga.
Lily sonrió.
-Me infravaloras, Herms. Nunca daría la espalda a alguien por algo así. Menos a alguien como él…
-No, claro que no.
Hubo un momento de silencio.
-Y…¿También sabías lo de James?
Hermione asintió. No veía el sentido a mentir.
-Y…¿Cómo… cómo es?
-¿Cómo es que?-pregunto Hermione, confundida.
-James…James convertido en ciervo.
Hermione sonrío. Vio que los ojos de Lily brillaban.
-Es…majestuoso. La criatura más bella que puedas imaginar.
Lily sonrió. Se acercó a ella y le dio un suave abrazo.
-Me alegro de tenerte, Hermione… nunca he tenido una amiga cómo tú.
Hermione le devolvió el abrazo, mientras pensaba de nuevo en Ginny. Ella si tenía una amiga cómo ella, pero nunca podría tener a las dos a la vez…
Hermione recorrió todo el castillo y alrededores hasta que por fín encontró a Remus en un recoveco entre dos piedas, cerca de el Sauce Boxeador.
-Así que aquí era dónde te escondías…
Remus levantó la cabeza y Hermione no pude evitar llevarse una mano a la boca. Aparte de encontrarse muy pálido y ojeroso, algunas cicatrices cruzaban su rostro.
-Si, he tenido mejor aspecto, lo reconozco.
Hermione se dejó caer al lado de él.
-Sé que te debes sentir horriblemente mal…
-No tienes ni idea de cómo me siento-le cortó él. Ella le miró fijamente unos instantes.
-Tienes razón-aceptó ella- Pero… todo irá a mejor, Remus.
-¿Cómo? Ayer pude haber matado a Snape, Hermione. Y él no es una persona que me importe mucho, pero habría matado a una persona. Pero no es lo peor…
-¿Y qué lo es?
-También pude matarte a ti…e incluso a James.
Hermione creía que él tenía los ojos llorosos, pero no quería mirarle directamente para no hacerle sentir incómodo.
-James está bien, Remus. Todos lo estamos. Precisamente James se convirtió para poder evitar cosas como estas…
-¿Y cómo demonios sabes tú todo eso?
Hermione se encontró, de nuevo, sin respuestas.
-Me temo que tendréis que aceptar que conozco los secretos de los merodeadores-dijo Hermione. Remus levantó la cabeza y la miró sorprendido- Pero no os puedo decir el porqué-Sólo pediros que confiéis en mi.
Remus pareció pensarlo unos momentos.
-Bueno…hasta ahora no me has dado motivos para no confiar en ti. Así que me parece bien.
Hermione le sonrió, y notó que le caía una lágrima por la mejilla. Él le sonrió y le secó la lágrima con la mano.
-Ay, lunático- dijo Hermione, medio enternecida, medio divertida- Que vida esta…
Ambos rieron. A lo lejos se acercaba una figura alta y esbelta.
-Hola.
Sirius Black miraba hacía el suelo, incapaz de mirarlos a ellos. La vergüenza y la culpa le comían por dentro.
-¿Qué quieres, Sirius?-preguntó Remus, muy enfadado.
-Remus, yo…-dijo Sirius aún más incómodo.
Hermione se levantó y se sacudió la tierra de los pantalones vaqueros.
-Mejor os dejo solos…
Cuando pasaba al lado de Sirius, este le susurro "Lo siento". Hermione le miró a los ojos y vio tanta culpa en ellos que solo asintió con la cabeza. No le guardaba rencor.
Hermione pasó el resto de la tarde paseando por los terrenos de Hogwarts. Tenía tantas cosas en la cabeza, tanto en lo que pensar, pero no podía concentrarse en nada. Era todo demasiado confuso.
Cuándo ya se acercaba el crepúsculo, vio a lo lejos una pareja besándose bajo un árbol junto al lago. No le costó reconocerlos; la cabellera pelirroja de ella era inconfundible.
-Por favor, dime que te dan las mismas ganas de vomitar que a mí-dijo una voz grave detrás de ella. Sabía perfectamente a quién pertenecía.
-Severus-dijo ella calmadamente- Nunca podría darme ganas de vomitar algo así. Sé que debe ser difícil para ti…pero creo que ellos están hechos el uno para el otro.
-Y por mucho que me moleste, he de reconocer que probablemente es así…
Hermione le miró. Él tampoco tenía mucha mejor pinta que los demás, pero si parecía mucho más calmado y tenebroso, cómo siempre.
-Bueno, no quería decir que tu no la merecieras ni nada así-dijo Hermione rápidamente.
-Oh, pero no la merezco, y tú y yo lo sabemos-dijo él. No había dolor y amargura en sus palabras; sólo aceptación.
-Quizá me arrepienta de decir esto, pero puede que haya alguien por ahí a la que merezcas.
-No, no es así, pero tampoco me importa…
Sonaba totalmente sincero.
-¿Por qué dices esas cosas?
-Porque son la verdad; yo la acepto. Tú deberías hacer lo mismo.
-¿Aceptar qué?
-Que el mundo no es color de rosa, ni todo tiene que acabar bien.
-Eso ya lo sé-dijo Hermione, enfadada- pero tampoco todo tiene que acabar mal.
Él le dedicó una media sonrisa que a Hermione se le antojó encantadora. Apartó ese sentimiento de su cabeza al momento.
-Eres una persona muy molesta, Granger.
-Oh, mira quien fue a hablar.
Ella le miró divertida, pero vio que él miraba hacía otro lado y suspiraba.
-¿Qué…? -quiso saber ella.
-Me gustaría que este momento no acabara. Porque cuándo lo haga, por mucho que te empeñes, las cosas no van a ser mejores.-dijo, mirándola de una manera que hizo que todo dentro de ella se tambaleara. Sintió algo que hacía mucho que no había sentido…
-¿Qué tiene de bueno este momento?-dijo ella, con un hilo de voz.
-Todo-Contestó el simplemente.
Ella se dio cuenta que opinaba igual, pero no se lo dijo.