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Historia 36398 — capítulo 9

Al día siguiente Hermione entró en clase de Pociones dispuesta a hacer algo.

-Hola Severus-dijo sentándose a su lado. El chico no levantó la cabeza del libro, solo asintió ligeramente.

-Verás…Tengo que hablar contigo, Severus-dijo, pensando que ya no había mucho espacio para el orgullo

El chico al fin alzó la vista del libro.

-¿Y de que tenemos que hablar tu y yo?-dijo, con algo de desprecio en la voz.

-Severus, no…-en ese momento el Profesor Slughorn entró en clase. Snape volvió a mirar al libro y dejó de prestarle atención. Hermione arrancó un trozo de pergamino.

"Tengo que hablar contigo, Severus. Por favor"

"Repito: ¿De que tenemos que hablar tú y yo?"

"No te lo puedo decir por aquí, pero es importante. Por favor"

El chico pareció meditar la respuesta.

"Está bien. Esta noche, tras la cena, en el lago-Abrígate, hará frío."

Hermione sonrió para sí misma.

A las siete y media se encontraba Hermione debajo del árbol, esperando.

"Si que hace frío" pensó abrazándose a sí misma "¿Por qué tarda tanto" Un pensamiento le pasó por la cabeza "¿Y si no viene? Ya sé que Lily dijo… pero…"

-Hola-dijo una voz suave y penetrante a su espalda. Se dio la vuelta algo sobresaltada.

-¡Hola! No te he oído venir…

-¿De que quieres hablar?-dijo, cortante.

-Oye, tengo mucho frío…conozco un sitio mejor para hablar, ¿Quieres?-dijo Hermione acordándose de repente.

Snape levantó una ceja.

-¿Qué lugar?

-Por favor…solo ven.

Snape la miró pensativo y luego se encogió de hombros.

-Vale… sígueme.

Hermione se dirigió hacía la Sala de Requerimientos.

Cuándo llegó ante la pared dijo:

-Por favor, apártate un momento.

Y sin dar explicaciones pasó tres veces delante de la pared.

"Un lugar para poder hablar con Snape" pensó.

De repente una puerta apareció. Snape se echó hacia atrás sorprendido.

-¿Qué demonios…?

-Entra, luego te lo explico.

La estancia era muy parecida a la Sala Común de Gryffindor; cómodos sillones y un fuego acogedor.

-Esto está mejor-dijo Hermione-Siéntate…

-¿Me vas a decir cómo demonios has hecho esto?-dijo Snape mientras se sentaba.

-Claro…esto se llama la Sala de Requerimientos. Solo tienes que pasar tres veces por delante de la pared pensando en que tipo de habitación necesitas.

Snape levantó las cejas muy sorprendido.

-¿Y cómo sabes tú de esto?

-Bueno… en realidad hay muchas cosas que tengo que explicarte.

Snape sonrió irónicamente.

-No, tranquila, no tienes que explicar nada.

-¿Qué?-dijo Hermione asombrada.

-No tienes porque darme malas excusas-dijo, a la defensiva- Entiendo perfectamente que no quieras nada conmigo. Tranquila, sobreviviré-dijo, con bastante rencor.

-No…¡No es nada de eso!

-¿Ah no?

-¡No! No es que yo… no quiera estar contigo. Simplemente…es que no puedo.

-Ya…venimos de mundos distintos y bla, bla…

-¡Sí! ¡Es eso! ¡Pero no de la manera que tú crees!

Snape la miró medio confuso, medio dolido.

-¿Y con eso que quieres decir?

-Severus…lo que te voy a decir es algo…bueno… Habrás oído como aparecí en el Aula de Adivinación, ¿No?

Snape asintió.

-Yo… no venía de Hogsmeade, ni de Francia ni nada de eso… Yo venía del futuro.

Snape la miró con incredulidad.

-¿Del futuro?

Hermione asintió, mordiéndose el labio de puro nervio.

-¿Tan estúpido me crees?

-No creo que seas nada estúpido-dijo Hermione enfadándose- Es la verdad.

Snape parecía muy confuso.

-¿Pero…cómo…?

-¿Importa eso? Tampoco yo lo entiendo muy bien…Dumbledore te lo puede explicar si quieres…

-¿Es por eso que te llamó a hablar aquel día?-dijo en voz baja.

-Sí. El caso es que… ha encontrado la manera de que vuelva.

Pareció como si hubiera echado un jarra de agua fría sobre Snape.

-¿Volver?

-Si.

El chico negó con la cabeza.

-No.

-¿Qué?-dijo Hermione sorprendida.

-No puedes volver.

-¿Qué?¿Por qué no?

-Porque…-pareció como si no pudiera encontrar las palabras.

-Tengo que volver, Severus. Este no es mi mundo…

Snape se quedó callado un rato. Hermione no quiso interrumpir sus pensamientos.

-Y… ese futuro en el que estás… ¿Cómo es de lejano? Porque yo…

-¿Qué?

-Bueno, como está de lejano, digo…

-¿Por qué tú que?-dijo Hermione, quebrándosele la voz.

-Porque yo…quizá podría esperarte.

Una lágrima cayó por la mejilla de Hermione.

-¿Lo dices en serio?-dijo en hilo de voz.

Snape asintió.

-Nunca he conocido a nadie cómo tú-dijo, sin apenas poder hablar- Eres muy inteligente y molesta y… bueno, te gusto tal y cómo soy.

Hermione asintió mientras las lágrimas seguían cayendo por su cara.

-No quiero perderte, Hermione.

-Nunca me perderás, Severus, yo…Siempre te querré. Tú también te has convertido en alguien muy especial para mi-Pero me temo que no puedes esperarme…

-¿Estás tan lejos en el futuro?

-Relativamente… no. Pero… yo allí… y tú…

Snape asintió.

-Allí hay otra persona, ¿No?

Hermione asintió entre lágrimas.

-No te sientas culpable-dijo Snape sonriéndole- Lo entiendo. Pero solo dime una cosa… ¿Nos veremos en ese futuro? Aunque yo sea más viejo que el sol…

-No, no serás tan viejo-dijo Hermione sonriéndole- Y si, nos veremos. Pero tú me detestaras, o eso fingirás. Porque has de fingir que no me conoces.

Snape la miró sorprendido.

-¿Y eso?

-Bueno… cuando nos conozcamos yo seré más pequeña que ahora y aún no habré vivido todo esto.

Snape asintió, comprendiendo.

-Yo… solo quería decirte que tú has sido para mí… cómo una luz en medio de la oscuridad-dijo, mirándose los zapatos- Nunca le he dicho nada así a una chica…solo quería que supieras que sin ti a mi lado, no sé como acabaré.

-Yo si, aunque no te pueda decir como será-dijo ella, cogiéndole la barbilla para levantarle a la cara y mirarle a los ojos- Te las apañaras bien. No digo que no vayas a cometer errores…pero saldrás adelante.

Snape le sonrió y ella pudo ver que él parecía emocionado. Sin pensarlo, le besó.

Este beso fue más profundo que los anteriores, más apasionado. Tenía ese deje de desesperación de los que saben que podría ser el último.

Hermione sentía como su corazón le latía con fuerza, y creía oír el de él hacerlo de la misma manera.

Años después, Hermione seguiría recordando aquella noche cómo una de las más tristes y felices de su vida. La noche que algo en ella cambió para siempre…