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Historia 36416 — capítulo 12

Capítulo doce: Noticias

Y llegaron las vacaciones de verano. La gente estaba paranoica con el tema de Lord Voldemort, y todos tomaban medidas de precaución extremas, como irse del país. Claro que no se había visto rastro del mago oscuro en aquel país, solamente en el exterior; por lo tanto, viajar era la peor decisión. ¡Qué gente tonta! Y pensar que habían evolucionado tanto con el tiempo…

En fin. A Emily no era eso lo que la tenía paranoica. De hecho, todo lo contrario. Lo único que la tenía paranoica era Sirius. Él siempre le hablaba de tal chica (de quien no sabía el nombre, ya que el de rizos lo negaba), y ella sentía que lo perdía. Lo perdía sin siquiera tenerlo. Eran amigos, pero eso no bastaba. Claro que no podía decírselo, sería contradecirse a sí misma y perder orgullo. Pero, ¿qué importaba el orgullo? Importaba, pero de a momentos. Había otros momentos en los que a Emily no le importaba nada, y sentía ganas de confesarse a Sirius… Pero no. ¿Por qué era tan cobarde? Sin embargo, eso sería ser humillada el resto de su vida (más humillante no había podido ser cuando Geraldine lo publicó), así que finalmente se decidía a desistir de sus ganas locas de acercársele.

El día de partida, las chicas comenzaron a llorar, sobretodo Emily. La había pasado de maravilla en el castillo y le apenada alejarse de sus amigas. En el tren prometieron visitarse, ya que las tres vivían en pueblos muggles cercanos. Claro está, todas eran lo que se llamaba sangre sucias, así que de seguro no había problemas en visitarse en el verano.

Los Merodeadores se irían a la mansión de los Potter, a pasar el cumpleaños del padre de James, Charles Potter, y también el resto de las vacaciones. Prometieron ellos también, visitar a las chicas, y planearon reuniones en la casa del de lentes.

Bajaron del tren y se despidieron tristemente. Cada uno siguió a sus padres y se retiraron de la estación. Durante el viaje a su casa, Emily contó cientos de anécdotas con sus amigos, a sus padres. Estos reían, sí, pero se les notaba que era una risa falsa, y su hija lo notó.

Llegó a su casa y, para sorpresa de Emily, Clare la dejó abrazarla.

-¡Hay tanto que contar!-sonrió la hermana de la castaña, tomándola de un brazo y arrastrándola escaleras arriba.

Clare le contó todo lo que había sucedido en su tiempo fuera. Sobre el tal Andrew, sobre Mark, sobre sus padres, sus nuevas amistades… Y Emily no se quedó atrás. Ella le prestó atención a su hermana mayor, pero a la otra no parecía interesarle que a ella también le había llegado el amor… Solamente importaba Clare. Si no se hablaba de ella, todo perdía sentido y emoción. ¡Qué buena hermana! Se alentaba Emily en sus pensamientos.

Los siguientes tres días, Emily los pasó en el nuevo trabajo de su padre: un ciber. Claro, eran muggles, y su padre sabía cientos de cosas de computadoras. Se acordó de sus amigos y rió ya que, se imaginó las caras de horror de los Merodeadores al escuchar aquella palabra. Las Merodeadoras estaban enteradas, ya que sus familias también eran muggles.

Pasaron las primeras tres semanas de vacaciones, y todo se tornaba aburrido y triste. Sus padres aún peleaban, lo que ponía a Emily de muy malhumor, y sus hermanas tampoco ayudaban. Hasta que a la cuarta semana, un lunes, la castaña recibió una carta de su amigo James Potter. Leyó:

Querida Emily:

Espero que estés pasando unas lindas vacaciones. Aquí con los chicos estamos fantásticos, y los tres -Peter no pudo venir- estamos ansiosos por verte a ti y a las demás.

Justamente por eso te envío la carta. Quería invitarte, a ti y a tu familia, a la fiesta de cumpleaños número sesenta de mi padre. Será en mi casa y Lily y Wendy están invitadas también. Además, puedes, si tus padres te dejan, quedarte el resto de las vacaciones con nosotros, aquí. A las chicas las dejaron, ya me enviaron la carta. ¡Será fantástico si vienes!

Espero tu respuesta, y aquí te mandan saludos los chicos. Un abrazo.

James.

La castaña se emocionó de más, y comenzaron a salirle lágrimas de lo fantástico que era aquello. ¡Podría zafarse de los problemas de sus padres, y de sus hermanas tan creídas! ¡Sí! Por un momento se alegró de tener un amigo como James Potter, y luego recordó que debía pedir permiso a sus padres antes de festejar tanto.

Bajó las escaleras, rezando porque la dejaran ir, y se acercó a ellos con su cara más angelical posible. ¿Acaso eso funcionaría? ¿Alguna vez le había funcionado? No. Pero valía la pena al menos intentarlo, así que les sonrió a ambos y les mostró la carta a sus padres.

-¡Qué bien que tengas amigos así!-se alegró su padre-Danielle, ¿qué piensas?

-Fantástico, Rupert-sonrió su madre-Si quieres ir, no te lo impediremos. Iremos contigo a la fiesta. Pero… sospecho que vienes por otra cosa…-dijo cautelosa.

-Sí. Es que, como ven en la carta, me invitan a pasar el verano allí. Por favor-suplicó-¡Estarán mis amigas y los chicos! La pasaré de maravilla, ¡por favor!-repitió. Sus padres se miraron preocupados…

-No sé, Emily…-comenzó su madre-Solas, tres chicas en una casa con chicos, yo… Además se avecina tu cumpleaños…

-¡Ay, mamá!-chilló la castaña-¡No dormiremos en una misma habitación todos, ni usaremos el mismo baño, ni nada! Me conoces, ¿o no? Jamás dejaría que me hicieron algo. Además, ellos no son ningunos pervertidos. Y puedes enviarme cartas en mi cumpleaños…

-Está bien. Envía la respuesta y pide la dirección y el horario correctos… ¡Ah! Y prepara tu equipaje…

La niña subió las pocas escaleras y se encerró alegre en su habitación. Comenzó a escribir:

Querido James:

¡Gracias por invitarme! La verdad que estas vacaciones son en serio aburridas… Mis padres no dejan de "tirarse bardos", es decir, de molestarse y pelear. La he estado pasando realmente mal…

Sin embargo, ¡me permitieron ir para allá en la fiesta y quedarme el resto del verano! Me quisieron meter la excusa de que se acercaba mi cumpleaños, pero no resultó. Así que, te envío la respuesta y te pido la dirección y el horario en el que puedo caer en tu casa.

¡Saludos para Sirius y Remus también! Estoy ansiosa por verlos yo también este verano… Un abrazo a los tres.

Emily.

Le entregó la carta a su lechuza y ésta partió, alejándose en el horizonte. De en serio estaba ansiosa porque sus vacaciones de verano mejoraran, y para ello necesitaba a sus amigos.

Pronto, demasiado pronto le llegó la contestación. La leyó. Sólo hablaba de la tristeza que sentían los muchachos al leer que estaba mal por lo que sucedía en su casa, y le notificaba de la hora a la que la esperaban. Debía llegar antes para poder acomodarse en la que sería su habitación.

De eso mismo hablaron en la cena anterior a su partida, los padres de Emily.

-¡¿Cómo es eso de que se va?!-gritó Clare alarmada, atragantándose con el estofado.

-Así es, se va-contestó su mamá-a la casa de un amigo. Más bien, tengo entendido de que es una mansión…

-¡No! ¿Por qué ella y yo no? ¿Qué va a hacer ella en una mansión?-se quejó la mayor.

-¡Clare! No seas egoísta. La invitaron a ella, y a nosotros a una fiesta allí mañana en la noche, así que buscarás tu mejor vestido, y felizmente irás. El resto del verano tu hermana lo pasará allí con sus amigos…-explicó su madre.

-¡Es injusto!

-¿Injusto? ¡Yo te daré injusto!-se enojó Danielle-La invitaron a tu hermana, y tu irás a la fiesta y luego nos iremos. Podrías ser más educada y estar feliz por ella. Si tú no consigues amigos así, tan generosos, entonces no es problema de tu hermana y ella no debe pagar por ello.

-Pero…-Clare continuó comiendo callada la boca. Emily disfrutaba ver que su hermana sentía envidia por ella. ¡Nunca le escuchaba! ¡Nunca la trataba bien! Y luego, cuando se enteraba de que tenía amigos así, ¡se quejaba!

Esa noche, la castaña terminó de ordenar su baúl, poniendo su mejor vestido primero, ya que se cambiaría para la fiesta ya en la casa de James. Se durmió temprano, pensando en qué sucedería el día anterior… ¡Qué fantástico!

Nota: ¡Saludos! Quería avisarles que estos dos últimos días he estado bien perezosa, y se me habían ido las ganas de escribir. Sentía que no podía abandonarlos a mitad de camino, pero no sabía qué más escribir (creí que me quedaría corta de ideas). Además, mi cabeza me decía "Tienes que seguir con la historia…" pero mi cuerpo no tenía ganas jaja.

Suena raro, pero bueno… Me puse las pilas y escribí. Puse algunas cosas para rellenar, como lo de Clare, que egoístamente deseaba los amigos de su hermana, más que nunca cuando se presentaban cosas así como tal invitación a su MANSIÓN jajaja. No son más que relleno, pero bueno… Refleja cómo son las hermanas a veces.

Ahora sí, me voy a escribir el próximo capítulo, o a dormir, no sé. Tal vez será que estoy durmiendo mal, las pocas ganas que tengo de hacer algo…

En fin, un abrazo a todas :)

Maru.