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Historia 36416 — capítulo 8

Capítulo ocho: Cartas y sorpresas nocturnas

Los Merodeadores y las Merodeadoras se quedaron en el castillo en vacaciones de Navidad. Muchos otros alumnos se fueron a sus respectivas casas, por lo que el castillo estaba más deshabitado… Y uno tenía más posibilidades de meterse en problemas. Los profesores, a pesar de ser época de vacaciones, seguían alerta. Claro estaba, era por los chicos de Gryffindor de sexto año.

La mañana del 25 de Diciembre, Emily se despertó temprano, para abrir sus regalos antes; pero descubrió que sus amigas hicieron lo mismo. Las tres rieron al encontrarse tan temprano levantadas (recién eran las seis de la mañana) y abrieron sus regalos.

Lily recibió un libro nuevo de historias muggles, por parte de su familia; unos bombones de parte de los tres Merodeadores; plumas y más libros de parte de sus amigas. Wendy recibió ropa, Grageas Bertie Bott de todos los sabores y más dulces, y muchas cosas más. Casi se muere cuando vio que sus padres le habían enviado una pila de libros de lectura, con la siguiente escritura:

"Para nuestra hija, que no lee ni El Profeta. Feliz Navidad".

Emily recibió chocolates, flores, peluches y muchas cartas de sus amigos del colegio anterior. Se sorprendió al ver una carta con sobre diferente, y la leyó:

Emily:

Primero que nada, te agradezco por el regalo de cumpleaños que NO recibí. Espero que no te hayas esforzado mucho. Segundo, ¡Feliz Navidad! Y te agradezco otra vez, de parte de toda la familia, por las cartas y regalos que tampoco recibimos.

En fin, no te voy a arruinar el día. Solo te quería contar de ciertas cosas que están pasando desde que te fuiste, para que estés enterada de lo que sucede, mientras tú te la pasas en ese colegio, sin siquiera pensar en nosotros.

Bien, para empezar, debes estar enterada de que, antes de que te fueras en Septiembre, las cosas con papá y mamá no estaban muy bien. Bueno, ahora están peor. Pelean cada noche, en la cocina. Lo peor es que se escucha todo, y Gabrielle está insoportable. No entiende nada y odia verlos así… Aunque tengo que admitir que yo también lo odio. Es muy frustrante verlos tan separados, ¿te acuerdas, que hace tan solo un par de años, todos éramos felices y no había problemas? No olvido eso y lo extraño… Pero no te pongas mal, seguro las cosas se arreglan pronto.

Por otro lado, también quería contarte de algo muy importante, y de lo que estoy muy contenta, como para escribirte esta carta. ¡Conocí a un chico encantador! Bueno, en realidad, no lo conocí… Simplemente lo vi. Es de mi colegio, y se llama Andrew. Es mucho mayor que yo. Imagínate, yo voy en primer año de la secundaria y él está en quinto año… Pero nadie supera a Mark. Ya sabes quién es, el chico que conocí en Internet.

¡Wow! Nunca escribí tanto, ni en mis trabajos del colegio… Supongo que nos veremos algún día, y espero que respondas. Disculpa que no te envie regalos, pero con esto de mamá y papá no puedo salir a ningún lado, y supongo que el regalo de ellos te alcanza y te sobra. Ah, y no les escribas a ellos, ¡piensan que aún no sabes nada!

Un abrazo,

Clare.

Emily releyó la carta y luego reaccionó. ¡Con todo esto de sus nuevos amigos se había acordado de su familia! Corrió a su mesita de noche y sacó pergamino y pluma. Comenzó a escribir:

Clare:

Primero, ¡Feliz Cumpleaños y Feliz Navidad! Para ti y para todos. Lamento no haber escrito antes, pero pasaron cientos de cosas fantásticas por aquí y, sinceramente, me olvidé. Además, mamá sabe que me negué a enviarte un regalo de cumpleaños luego de ver cómo me despediste.

Segundo, te entiendo, y prometo que no contaré nada… Qué lástima, ojala todo se arregle pronto… Prometo escribir más seguido, ¡tengo cientos de cosas que contarte yo también!

Sí, me acuerdo de Mark, el tonto. No me cae muy bien, ni él ni su amigo. Pero bueno, espero que ellos también estén bien…

Un abrazo,

Emily.

Escribió apurada, agarró un sobre y salió corriendo a la lechucería. Saludó a un montón de gente y, como mínimo, habrá dicho veinte veces "Feliz Navidad" a todos los que la saludaban. Llegó y encontró una lechuza del colegio, que estaban disponibles para todos los estudiantes. Le entregó y la carta y el ave salió volando rumbo a su casa, suponía. Se quedó unos minutos observando cómo se iba el animalito alado, y luego volvió al Gran Comedor. Ya había alumnos desayunando, y ella se les unió. Encontró a sus amigos pronto.

-¿A dónde fuiste corriendo hoy?-le preguntó Wendy.

-Tenía que entregar una carta a mi hermana…-contestó mientras se enviaba un trozo de panqueque a la boca, Emily.

-Ah…

Salieron los seis Gryffindors a los jardines, que estaban llenos de nieve, y comenzaron una guerra. Luego de diez minutos, todos cayeron rendidos. Habían ganado las chicas, enterrando a los muchachos en la nieve. También patinaron sobre el gran lago, que estaba congelado ahora, y de vez en cuando el hielo se quebraba y el calamar sacaba uno de sus tentáculos al aire libre. Disfrutaron bastante del día, y en la noche también la pasaron bien.

Terminaron de cenar y subieron a la sala común a calentarse frente a la chimenea. Lily, para la sorpresa de todos, se sentó junto a James y charló con él toda la noche; Remus y Wendy también hablaron y se rieron bastante. También Sirius y Emily charlaban y se conocían más…

Mientras más oscuro se hacía afuera, menos chicos quedaban en la sala común, hasta que sólo quedaron nuestros seis protagonistas. Emily notó lo bien que se podía llevar con Sirius, y él también lo notó. El chico se sintió en confianza, y le contó cada secreto suyo a la muchacha, quien lo escuchaba con atención. Ella también le contó varios secretos suyos, con la excepción de el "Gran Secreto".

Más entrada la noche, todos subieron a sus habitaciones a dormir. Al otro día volvieron a la rutina del día anterior, y el siguiente también; hasta que llegó el día en que retornaban los chicos que se habían ido de vacaciones, que era el último día antes de que comenzaran las clases de nuevo. Las chicas disfrutaron ese día a lo máximo, porque luego vendrían los exámenes y muchas horas de biblioteca junto a la cara de buitre de Madame Pince. Sin embargo, los Merodeadores no aparecieron, hasta luego de la cena en la torre de Gryffindor.

-¿Dónde estuvieron ustedes todo el día?-preguntó Wendy cruzándose de brazos.

-Es lo que verán ahora-sonrió James-Pero tenemos que asegurarnos de que nadie nos vea.

-¿A dónde nos llevarán? ¿Y cómo pretenden que nadie nos vea?-preguntó Lily.

-Ustedes se ocultarán sobre la Capa de Invisibilidad de James-explicó Sirius-Y nosotros nos echaremos un encantamiento Desilusionador para que no nos descubran. Además, ustedes llevarán el Mapa-sacó un pergamino de su bolsillo y se los enseñó-Solamente deben decir "Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas" y les mostrará cada pasillo y cada persona en el castillo y a dónde se dirige. Así verán a dónde vamos, ya que con el encantamiento no podrán, y si se acerca algún profesor, saldrán corriendo. ¿Entendido?

-Sí-contestaron las tres.

-Pero, ¿no les avisaremos si se acerca alguien? ¿Sólo saldremos corriendo nosotras?-preguntó Wendy sin entender. ¿Se salvarían solamente ellas?

-Sí, a menos que ustedes quieran otro castigo. Para nosotros ya es normal, y un castigo más o uno menos no cambia las cosas-explicó Sirius-¡Ah! Y si alguien las descubre, oculten el mapa. Sólo deben decir "Travesura realizada".

Se colocaron bajo la Capa de Invisibilidad de James, y los muchachos se hicieron el encantamiento Desilusionador. Salieron de la torre y las Merodeadoras miraban el mapa todo el tiempo, preocupándose por no tropezar dentro de la capa. Salieron a los jardines, y caminaron por un lugar por el que nadie paseaba. Pronto, pudieron divisar una fogata y troncos de árbol alrededor: estaba todo preparado para los seis. Era algo así como una cena al aire libre, al estilo campamento.

-Espero que no hayan cenado mucho-sonrió Sirius mostrando sus blancos dientes de propaganda de pasta dental.

-¡Es fantástico!-exclamó Wendy impresionada-¡Qué eficientes! Nunca nos descubrirán aquí.

-Lo sabemos, ¿por qué crees que elegimos este lugar, cabeza hueca?-respondió el de rizos. La niña hizo una mueca como si se hubiera ofendido por la respuesta, y Remus le dijo:

-No te enojes ahora, que arruinarás todo.

-Está bien, pero a la próxima lo corro.

-Mmh… bien-respondió el ojimiel sonriendo.

Cenaron y se pasaron toda la noche hablando. Como a veces se aburrían de tanta charla, Emily propuso jugar juegos muggles. Hizo aparecer un mazo de cartas y les explicó cómo jugar a "La casita robada" y "Solitario". También jugaron a juegos de manos con canciones muggles. Se divirtieron mucho y podían decir que había sido una de las mejores noches en Hogwarts. Wendy y Remus estaban abrazados junto al fuego, siguiéndo el juego a sus amigos y Lily estaba sentada sobre las piernas de James, quien disfrutaba bastante de la noche. Los únicos que estaban algo distanciados eran Emily y Sirius, quienes no solían abrazarse ni nada, pero eran muy buenos amigos.

Regresar a la sala común fue más difícil que salir, ya que se ganaron unos castigos los Merodeadores. Ya a las doce de la noche, no se podía circular por los pasillos, y los muchachos recién entraban al castillo luego de su fabulosa noche. Para su mala suerte, se encontraron con la gata de Filch, quien sospechosamente los descubrió a pesar de que estaban encantados y bajo una capa de invisibilidad.

-¿Quién está ahí, Señora Norris? ¿Eh? ¿Haz encontrado a un niño fuera de su cama?-se oyó la voz de Filch en el corredor, caminando hacia ellos.

-¡Corran, chicas!-casi gritaron los muchachos para que se salvaran. Las niñas salieron corriendo de allí, tal como les habían prometido a sus amigos. No era que les gustara la idea de verlos castigados, pero lo habían prometido; y lo que prometían, lo cumplían.

-¿Quién dijo eso?-exclamó Filch, alumbrando sus cabezas, sin poder verlos aún.

-Nosotros…-dijo Sirius. Pero luego susurró un "corran" a sus amigos, y salieron pitando de allí. Se escuchaban las pisadas de los tres, y Filch y su gata los seguían de cerca.

Lograron dejarlo atrás en un corredor del séptimo piso, y cuando se aseguraron de que ya no los seguía, entraron a su sala común. Estaban agotados de tanto correr, y del susto que tenían de que el anciano celador los descubriera, sus corazones palpitaban a mil por hora. No les asombró encontrarse con las chicas allí, y se sacaron los encantamientos Desilusionadores, los cuales habían tenido que rehacer un par de veces antes.

-¡Ahí están!-gritó Wendy corriendo a abrazar a Remus. Se sabía que ambos eran muy amigos y confiaban mucho el uno en el otro.

-¿Qué les pasó?-preguntó Lily asustada.

-Lo perdimos cerca del aula de Adivinación, y antes de entrar aquí nos aseguramos de que no estuviera cerca, para que no descubriera que somos de esta sala común-dijo James tranquilizándola.

-Ah, bien…-contestó la pelirroja también sonriendo-Será mejor que nos vayamos a dormir. Es tarde y mañana tenemos clases.

-Cierto, las clases…-dijo cansinamente Sirius-Está bien, nos veremos mañana entonces.

Se despidieron y subieron a sus habitaciones. Lily y Wendy estaban contentas, porque habían podido avanzar algo en su relación con los muchachos. Emily… Ella también había podido avanzar algo, pero sin embargo seguían casi en nada. Eran buenos amigos, y seguro su amistad mejoraría, pero… ¿sólo amigos?