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Historia 36467 — capítulo 13

CAP 11: Sobre el dolor

Su mirada estaba perdida, pero sus sentidos reaccionaban centrados en su presa ¿Era un ángel?... Al diablo, era la criatura más hermosa que hubiera visto. Tenia el cabello largo y de color castaño, brillaba con el sol... Sus ojos con un toque verdoso y albergaban una energía que no había visto jamás, su perfil era fino y una sonrisa perfecta y espontanea que lo volvió loco...

-¡Harry!- gritó Ginny tomándolo de la barbilla bruscamente -¡Mírame!

-he... si, si...-dijo distraídamente oyendo su voz como un lejano eco completamente ajeno a él.

-¡No me estas escuchando!

-claro, que... te...

-¡ME QUE!

-... Que te escucho -Dijo de pronto mirándola con una nerviosa sonrisa -Me decías que no has visto a Hermione desde ayer.

-Harry. Deje de hablarte de ella hace treinta minutos... Te decía del baile de día de brujas. Es pasado mañana...

La pelirroja hizo una cara de fastidio al ver que la mirada de su novio volvía a perderse. Decidió seguirle la vista hasta que la encontró... Como lo suponía estaba viendo a otra de sus tipas. Su gesto se endureció al instante, le dio una bofetada obligándolo a reaccionar al instante.

-¡Que te pasa!- grito el chico sosteniéndose el rostro ardiente.

Los ojos de ella estaban llenos de lágrimas - ¡Estas viendo a esa estúpida come libros!

-¿Hermione que?- dijo Luna que se acercaba a la mesa gryffindor de la mano de Ron.

El pelirrojo tomo asiento frente a ellos muy lentamente y ayudo a la rubia a sentarse junto a él mientras empezaba a servir su abundante desayuno. Miró a su hermana y a su amigo con algo de temor antes de decidirse a hablar, era obvio que discutían, el dilema era ¿Por qué?...

-¿Puedo saber que pasa?- pregunto Ron tímidamente.

-Si Hermione que- continuo Luna.

-¿Hermione que?- repitió Harry.

-Bueno dijeron algo de una "Come libros"...

-¡Hermione nada! ¡Es esa estúpida de allá!- gritó Ginny haciendo un movimiento con la cabeza.

La rubia viró su cuerpo para ver a su compañera de casa, la chica le sonrió y Luna devolvió la sonrisa.

-¿Carito?- dijo Luna algo extrañada

-¡Valla! ¡Hasta nombre de zorra tiene!

-¡Ginny!- se escandalizó Ron casi atragantándose con una tostada.

Luna rió- No es una "Come libros", en realidad es muy linda...

-¡¿La conoces?!- grito Harry

-¡Y eso que te interesa!- lo tajó Ginny.

-Es la prefecta de Ravenclaw, se llama Carolina Fudge, es la sobrina del ministro.

-Es linda...- profesó el ojiverde casi en un susurro inaudible

-¡Ya basta! -Ginny golpeo la mesa y al instante se levantó.

El azabache entorno los ojos-Nos vemos- se despidió para salir detrás de su novia.

El gryffindor estaba arto ¿Por qué siempre tenia que seguirla?... Era un imbécil, desde que se la había llevado a la cama estaba mas sensible que de costumbre, y no es que antes no lo estuviera... ¿Y porque le rogaba tanto? Ni que hubiera sido el mejor sexo de su vida, además siempre...

-¡Lo siento!

Había chocado. Su sola voz le puso la piel de gallina, por dios, rogaba por que le hablara solo una vez más. Aun no levantaba la vista, no se atrevía a hacerlo por miedo a que fuera su subconsciente el que le estuviera jugando una cruel broma.

-¿No me digas que te cause un daño cerebral?- preguntó la chica sarcásticamente mirando que el no levantaba la cara.

El sonrió dándose cuenta de que estaba babeando (no literalmente).

-Yo, Lo, La-amento- dijo pausadamente.

-Hay no también te atrofie el habla- siguió ella.

-Ya basta, no estoy descerebrado.

-En ese caso adiós.

Harry suspiro profundamente mientras ella se alejaba de sus manos, por primera vez se lamentaba de haber dicho lo correcto. Tal vez si hubiera seguido hablando como estúpido probablemente ella seguiría junto a él.

-¡Carolina!- le gritó.

Ella se viró para verlo- ¿Quién te dijo mi nombre.

El chico se acerco a ella de nuevo- Luna... Lamento mucho haber hablado como retrasado.- se disculpó

La Ravenclaw abrazó los libros contra su pecho y arqueó una ceja.

-Es que, si supieras lo... perturbador que es para mi hablarle a la mujer mas hermosa, inteligente y perfecta en todo el colegio...

-¿También te dijo que amo a los animales?- Inquirió ella de pronto.

-No lo creo.

-Entonces porque actúas como perro faldero.- dijo secamente. Puso una de sus manos sobre sus cintura y tomó una posición amenazante -Potter, no creas que no he notado que desde que empezaste a hablar no dejas de verme el escote.

-Yo no...

-Debo confesar que tienes unos ojos muy hermosos- prosiguió acercándose y lo tomó de la barbilla con dos dedos -Vuelves a mirarme los pechos y tus lindos ojos van a terminar de adorno en mi habitación, o claro... Puedo regalarle uno al tío Fudge.

La chica se alejo. El corazón de Harry daba tumbos contra su pecho violentamente. Esa mujer era justo lo que no conocía, difícil y que pareciera una chica imposible era lo más atrayente de ella. Nadie lo encaraba, nadie lo retaba, nadie lo contradecía... Pero ella... A todo esto ¿Qué iba a hacer? ¿Por qué había salido del comedor?... Se encogió de hombros y decidió entrar de nuevo, después de todo no lo recordaba.


La luz del sol entró por la ventana y le incomodo los ojos. Vio sus parpados de color rojo, al instante tomó conciencia de estar despierto. Todo el cuerpo le dolía, el piso estaba frio... Un momento ¿El piso? ¿Cómo que el piso?...

Abrió los ojos de par en par y apoyó sus palmas en el suelo ¿Pero que diablos...?

Tomo asiento y lo primero que vio fue a ella... Noto la imperceptible y casi inexistente situación de que estaba desnudo... Y ella también. Al instante todo su cuerpo comenzó a temblar, su mente estaba en blanco, no había recuerdos existentes. Se puso de pie para colocarse los pantalones, incapaz de subirse el cierre debido a la temblorina de sus manos. Sus dientes chocaban y sentía un nudo grande en la garganta...Cuando ella despertó.

La gryffindor empezó a removerse mientras Draco de pie frente a ella la miraba con la boca abierta. Hermione se sentó frotándose la cabeza, sintió su desnudez y al virar su rostro vio a la serpiente con los pantalones desabrochados y sin camisa mirándola con desconcierto. Paseo su vista por todo el salón de clases, sus ropas regadas, cerró los ojos y las lágrimas se desbordaron por sus mejillas. Lo primero que hizo fue levantarse y ponerse la túnica para que él ya no la siguiera mirando.

Draco se estiró el cabello.

-Granger...

La castaña sacó su varita que "mágicamente" había aparecido en el lugar en el que anoche no estaba dentro de su túnica. Las lágrimas no cedieron incluso se hicieron mas violentas.

-Espera...

-¡NO TE ACEQUES!- gritó histéricamente

El chico frunció el ceño con preocupación, definitivamente quería llorar. Cerró los ojos y ella empezó a acercarse sin bajar la guardia, Draco tembló en cuanto la sintió cerca.

-Como pudiste...- profeso ella.

-¡NO! ¡GRANGER! ¡ESPERA YO NO...!

-¡ME VIOLASTE!

A él no le quedó mas que abrir la boca, las palabras le cayeron como un balde de agua fría. ¿Y si en realidad eso hizo?... Ella aventó su varita a un lado, por primera vez él no se defendió, una opresión estaba en su pecho, entonces ella lo golpeo frenéticamente sin causarle daño. Su mente se nubló tomándola de las muñecas.

-¿A caso crees que necesito de una sangre sucia para acostarme?- preguntó sin violento.

Hermione levantó su rostro y le dio dos bofetadas que le voltearon el rostro. Respiraba por la boca, trago saliva y apretó los dientes, el chico comprendió lo erróneo de sus palabras. Pero no se retracto.

-Quise decir que...

Cayó de rodillas en el suelo escupiendo sangre por la boca. Hermione tomó sus ropas y salió corriendo. El dolor se esparció por todo el cuerpo del rubio, se sostuvo el abdomen solo para notar que sangraba, ella le había encajado un triangulo delgado de metal que usaban en clase de pociones. Apretó los dientes y con un gruñido intentó retirar la pieza que cortaba su vientre desnudo, pero solo consiguió provocarse más dolor que le provoco un leve vomito. Siguió temblando mientras perdía sangre, el olor empezó a marearlo. La chica había olvidado su varita, la tomó para guardarla en el bolsillo del pantalón y reuniendo todas sus fuerzas con un grito desgarrador se puso de pie.

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«17 de enero del año de 1849 »

La mañana era fresca. Draco despertó con el canto de los gorriones, la cabeza le dio vueltas y sintió un cuerpo caliente a su lado. Hizo un movimiento brusco con la cabeza y la vio. Reposaba sobre su pecho con una mano rodeándole la cintura, la sabana les llegaba hasta la cintura, sonrió volteándose contra ella para mirarle el rostro, De verdad que era hermosa... Hermione empezó a moverse entre sus brazos, abrió sus grandes ojos marrones y lo miró.

Lo primero que se le ocurrió pensar a él fue en el miedo... Esfumándose al instante en que ella le besó los labios. Lo tomo del cuello enredando sus dedos en su cabello. Draco se apoyó en el suelo para no aplastarla y seguirle besando.

-Buen día...- profeso el rubio sin muchos ánimos de separarse de ella.

La castaña sonrió- ¿Aun soy prisionera?- pregunto.

-Invitada- la corrigió Draco.

-En mi pueblo los invitados pueden irse...

El chico puso los ojos en blanco y se sentó- Pues vete- dijo secamente.

Hermione se puso de rodillas y lo abrazo por la espalda dándole un beso en su amplio hombro.

-Ven conmigo- susurró subiendo por su cuello y termino mordiéndole el lóbulo de la oreja.

-No puedo... Pero puedes irte... si quieres.

Ella sonrió, lo beso en los labios y fue recostándolo lentamente poniéndose sobre él con las piernas abiertas, el rose entre sus sexos fue enloquecedor para Draco quien se dejo besar y acariciar desde la cintura hasta el cuello, ella fue bajando por este y termino aprisionando uno de sus pezones en una caricia sensual..

-Quiero quedarme contigo Draco... ¿puedo?

Al escucharla él se viró dejando su cuerpo debajo, la miro a los ojos con una risa para la que no le alcanzaba el rostro, ni si quiera recordaba haberse reído tan abiertamente en su vida.

-¿Por qué quieres estar con alguien como yo?

-Porque eres la persona mas valiente y noble que he conocido en mi vida -Dijo acariciándole el rostro dulcemente.

-Hermione...

-Arriesgaste tu vida para salvarme, anoche quise matarme y lo volviste a hacer, impediste que me violaran. Yo soy una ladrona; no valgo nada...

-Eres la mujer más hermosa y fuerte que he conocido...

-¿Lo vez?... Por eso me quedo contigo.

Draco siguió sonriendo. Le había dicho "Valiente y noble" cuando nadie lo bajaba de vago irresponsable, el significaba mas para ella que para si mismo... Tenia que conservarla a su lado, aunque los separara la vida entera.

-No digo que lo que te pasó no te lo merezcas pero... No podemos permitirlo- dijo el profesor "Ojo loco" Moody.

El rubio estaba en la enfermería con un vendaje alrededor de su abdomen. Guardaba silencio mirando el vacio de. El directos Snape lo miraba fijamente al igual que la preocupada Madame Pomfrey, obviamente un ataque de ese tipo era letal y no estaba justificado bajo ninguna circunstancia. Él sabia que Snape odiaba a Hermione y seguramente la correría del colegio... ¿Y si ella decía que la había violado?... Tal vez el expulsado sería él. No iba a permitirlo.

-Ayer buscaba a mi mascota y algún payaso me encerró en un aula. Dormí ahí, por la mañana me levanté y cuando di un paso resbale sobre la punta.

-¿Seguro? -Interrogó el siniestro profesor.

Draco levantó el rostro y lo miró a los ojos, Severus esperaba encontrar algún indicio que lo hiciera saber que mentía... Pero si alguien era el mejor al engañar era él, la serpiente mayor. Ni un solo titubeo, una mirada nerviosa o un temblor en los labios... Nada.

-Bueno basta de esto- dijo la enfermera- El chico necesita descanso.

Los profesores se retiraron ante su insistencia. Después de cerrar la puerta ella caminó hasta donde estaba Draco y dirigiendo una silla con su varita tomo asiento a su lado mirándolo con dulzura.

-¿Qué?- dijo Draco.

-Donde esta Hermione...

El chico volteó la cabeza bruscamente- No lo se.

-Ella también podría estar herida...

Draco levanto la vista con los ojos llorosos-No sabe cuanto...


Hermione estaba acostada en su cama revuelta, tenía la posición de un feto mientras las lagrimas se deslizaban por su rostro. En las sabanas blancas había una gran mancha de la sangre que había estado saliendo de su abdomen, ya no había dolor... solo quería decir que él estaba bien.

Mordió la almohada con toda su fuerza, ahogando un grito que le salió desde el pecho. El llanto cada vez se hacia mas histérico, en ese instante sentía el olor de Draco en todo su cuerpo, lo que la hacia sentir asco hacia ella misma.

Se levantó quitándose la túnica que calló al suelo. Su cuerpo quedó desnudo al instante pues no se había vestido ya que no quería que ese olor inundara sus demás pertenecías, era demasiado tenerlo en su piel. Como un zombi entro en el baño, llenó la tina de agua en punto de congelación, quería castigarse, lastimarse... Al sumergirse el efecto fue contrario, lejos de torturarla le produjo una especie de anestesia calmando los gritos de su adolorido cuerpo. Entonces se acostó quedándose con los ojos abiertos, al instante una capa de hielo empezó a solidificarse sobre ella, elevó sus manos para tocarla, era demasiado grueso como para que pudiera romperla. Sonrió. Un ataúd de agua. Que ironía. Con una abnegación suicida cerró los ojos y se quedó quieta, mientras un burbujeo escapaba de su boca al vaciarse el aire que le quedaba dentro...


Draco terminaba de vestirse en la enfermería, aunque la cabeza le daba vueltas quería comer algo. Eran las doce del medio día, hora de la merienda. Se dirigió al comedor escuchando con gracia como su estomago le exigía el alimento que tantas veces rechazaba...

Se detuvo en seco. Sintió como sus pulmones se vaciaban, un nudo se le formó en la garganta, la cual sintió cerrase al instante. Abrió la boca en un vano intento por respirar desesperadamente... No tuvo éxito.

Un susurro familiar llegó hasta su oído «Míralo ahí esta, escuche que casi lo matan...» Era la voz de Weasley que caminaba junto a Potter directo al comedor... En otra ocasión tal vez hubiera devuelto el comentario con otro mas hiriente, solo que esta vez no.

-¡DONDE ESTA GRANGER!- gritó Draco con todas sus fuerzas.

Se apresuró a tomar a Harry de la camisa y estamparlo en la pared, el azabache e detuvo las manos- ¡Que te pasa idiota!

El chico estaba casi morado- ¡DIME!

-¡NO SE!...

El Slytherin dejó de hacer fuerza y se recargo en la pared en cuanto Harry lo empujó. Siguió escuchando las murmuraciones de antes, pero de verdad no le importaba. Apretó los ojos temblando de desesperación. Por el amor de lo que fuera, rogaba que no hiciera una tontería...

-Vamos Granger... Donde estas, dime donde...- pensó con todas sus fuerzas apretando los ojos. De pronto lo vio. Una tina, agua, estaba sumergida.... ¡Pero donde!, su mirada se fijó en la cortina sobre la ventana, la figura de un león...

-¡Su baño!

Era un dolor conocido, pues lo había sentido ayer, obviamente era agua congelada. Corrió lo más pronto que la asfixia y la punzada del frio se lo permitió. Al llegar la gorda del cuadro que siempre odió le pidió la contraseña... ¿Pero como iba a saberlo?

-Pie de limón -Dijo sin tener la menor idea de porque y esta cedió el paso cordialmente.

Entro, primero un pasillo oscuro y después la torre, con una ventana que daba al jardín y posteriormente al lago, pero no tenia tiempo para criticar lo barato de la decoración, subió por las escaleras, encontrándose en una puerta de madera que decía "Hermione Granger. Prefecta". Estaba entre abierta, miró en todas direcciones a punto de desmayarse, el baño no tenía puerta y reconoció las imágenes que lo habían llevado hasta ahí.

Fue presa de la desesperación al ver el hielo encerrándola, gritó y con los puños cerrados golpeo más fuerte que el dolor de su abdomen se lo permitía. Usando la misma fuerza con la que podía encajar el vidrio roto de una taza en la puerta de madera tan solo aventándolo, imágenes de los últimos días sacudieron su memoria; las veces que la aprisionaba contra los muros, la cercanía de su cuerpo cuando estaban mojados, ella llorando.... No había una sola imagen en que su rostro no apareciera y entonces el hielo se fracturo.

Lo primero que hizo fue levantarla, le puso dos dedos en el cuello... no había pulso, tenia un color azul y estaba tan fría que le quemaba el tacto, sus parpados y labios estaban completamente blancos. La sacó de la tina llevándola a la cama, al menos él ya podía respirar, no entendía ella porque no Y recordó «El carácter mas fuerte se impone sobre el débil... Uno tiene que desaparecer...» La recostó.

-*NO ¡NO!... vamos tu eres mas fuerte que yo ¡VAMOS! *- le puso las manos en el pecho sobre el corazón, del cual el latido era casi imperceptible- uno, dos, tres- apretó la nariz y soplo dentro de su boca... No hubo respuesta- Granger no me hagas esto... uno, dos tres- repitió la acción y esta vez sintió un intercambio de aliento.

Con un movimiento sordo de su varita la sabana se calentó como si se tratará de una manta eléctrica y la hizo rollo en ella. Al instante que la dejó cayó de rodillas en la orilla de la cama con la cabeza abajo. Con el calor de la prenda la gryffindor empezó a reaccionar lentamente... Draco levanto el rostro para ver como ella se sentaba.

-Malfoy...- profeso Hermione.

A Draco aun le costaba trabajo respirar- Eres una estúpida- dijo secamente con la voz quebrada y bajando de nuevo la cabeza comenzó a llorar. Tenía los labios abiertos y el rostro húmedo. En cuanto lo vio Hermione también lloró, él levantó su rostro y subió a la cama sentándose en el filo de esta, al contrario de lo que el mismo hubiera pensado abrazo al rollo gryfindoriano obligándola a mirarlo a la cara.

-Yo nunca, te hubiera hecho algo así- dijo Draco en el tono mas suave que le fue posible -Soy todo lo que tu quieras, pero en mi vida, jamás haría algo tan atroz...

-Como puedo creerte...

-¡Porque salve a tu gato! ¡Porque me tire a un lago casi congelado para sacarte!... Porque te salvé de que una manada de centauros te aplastará y te lleve a que te curaran quedándome contigo... ahora casi me asfixio solo para salvarte...

Ella lo miró vacíamente- Lo hiciste por ti.

Paradójicamente él sonrió- ¿Crees que mi vida me importa?...- dijo y sonrió -Antes de todo esto, del hechizo y eso... iba a suicidarme, por lo que tu podías morir y a mi no me interesaría... Pero me di cuenta de que no tienes la culpa de mi vida...

¿Qué mas podía decirle? ¿Cómo podía demostrarle que no lo hacia por él? Quería que le creyera, necesitaba que al menos por una vez en su vida le creyera, porque era la primera vez que decía la verdad...

-Draco...- dijo ella.

-Cuando tu lees, a mi me da una migraña horrible- dijo y sonrió de nuevo - Siento en mi mente cada palabra que lees y me golpea el cerebro... No te lo dije porque de seguro hubieras dejado de hacerlo solo para no incomodarme y no puedo quitarte la única manera en que te desahogas...- levantó la vista- ¿Crees que lo hice por mi?

Lagrimas empezaron a rodar por las mejillas de la castaña y sonrió, no eran de tristeza, vacio o dolor... Nadie le había dado tal muestra de interés desde que sus amigos arriesgaron su vida para salvarla de un troll hacia ya siete años ¿Cómo pudo soportan un dolor tan agudo solo para dejarla leer?... El chico le sostuvo el rostro limpiándole las lagrimas con los pulgares acunándolo entre sus manos de dedos finos y largos, un tacto tan suave era raro en un chico...

-Necesito que me creas... Créeme Hermione.

La castaña se acaricio en su mano y puso una de las de ella sobre esta -Te creo.

-Yo nunca le aria daño a una mujer...- dijo el rubio y se le acerco al oído- O a eso que tu eres.

Hermione reconoció sus propias palabras y se lanzó a abrazarlo con fuerza, Draco se quedo impávido pero al instante cerrando los ojos le correspondió

Mientras mas incongruente parezca a los ojos humanos el dolor, mas fuerza vivificante hay detrás de él, más trascendencia, mas respaldo de un bien mayor. Mucho que sufren no lo comprenden, pero tampoco deben desesperarse tratando de hacerlo. La confianza espiritual, mueve montañas...