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Historia 36467 — capítulo 12
CAP 10: Un mal momento
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«16 de enero del año de 1849»
Ronald despertó acalorado y confundido... sobretodo confundido. No había hecho nada malo... o al menos pensar en eso lo confortaba, su conciencia quería estallar al recordar la noche anterior y paradójicamente cada recuerdo era revivir las sensaciones nunca antes vividas, como el sentir su cuerpo hirviendo junto al de ella. ¿Cómo era posible que la belleza la encontrara donde menos se propuso buscarla? ¿Cómo podía existir una mujer tan hermosa completamente carente de magia?... Se quedó tumbado con los ojos abiertos, no quería verla y parecía invocarla.
-¡Ronald! ¡Arriba!- gritó Mir asomándose a su tienda.
El pelirrojo se incorporó de inmediato y ella entró ofreciéndole una taza de café negro.
-Podremos encontrarnos con tus amigos del otro lado, si nos damos prisa llegaremos en la madrugada y ellos estarán aquí mañana... siempre y cuando no pierdan el tiempo- dijo tan rápidamente que a él le costó trabajo comprender claramente el mensaje.
Dejó el café a un lado e inmediatamente se levantó tras de ella.
-¡MIR!- gritó
Ella se viró- Dime.- respondió cordialmente.
A Ronald le costó trabajo elegir las palabras correctas, ¿Qué iba a decirle? ¿Oye, ayer te querías acostar conmigo?... Que estupidez...
-Anoche...- empezó tímidamente.
-Relajate, solo nos divertíamos- lo interrumpió guiñándole un ojo -No hicimos nada malo, además que somos adultos... O al menos yo si ¿No me digas que abusé de ti?
Una carcajada escapó de la boca del chico- No, pero no quisiera que se repita... Digo, no me mal interpretes, es solo que... tengo, algo que me lo impide.
-¡ERES GAY!
-¡¿QUE?! ¡NO!... Es que...Estoy casado Simplemente no es correcto.
La chica le acarició una mejilla- No va a pasar nada que tu no quieras que pase...
Hermione y Draco llegaron a los vestigios del campamento en el que habían estado sus amigos. El rubio había cabalgado toda la noche por lo que ella se había quedado dormida en su espalda aferrándose a su cintura, cosa que no parecía molestarles demasiado a ninguno de los dos.
El rubio le tomo una mano y deposito un tierno beso sobre ella. La castaña sonrió abriendo los ojos al instante y de una manera muy brusca se separó de su cuerpo. Draco no intentó hablarle, había decidido no hacerlo o de lo contrario exponerse a mas escupitajos. Con cuidado bajó del caballo estirándose al ver los horizontes morados por los cuales amenazaba en salir el sol.
La castaña examinó la bajada en todas las direcciones que le fue posible resolviendo que no podía bajar.
-¿Me ayudas?- preguntó con timidez.
Su voz le provocó un escalofrió ante lo agudo y suave de su tono. No pronuncio una sola palabra, simplemente se viró y tomándola de la cintura la puso en tierra firme.
-Gracias.
Él contesto con un movimiento de cabeza y tomó la rienda del caballo para amarrarlo a un cactus cerca de donde se instalarían.
La gitana supo que antes de ellos había estado alguien ahí. El vestigio calcinado de la fogata humeante le trajo el recuerdo de su aldea y recordó a su amiga Mir y la similar forma de hacer fogatas que tenia. No se imaginaba que ella misma había hecho esta.
-Ron... Mi amigo, me informó que él y la guía nos esperarán del otro lado. Pasaremos aquí la noche para de descanse el caballo y mañana los alcanzaremos. -Dijo Draco con voz apagada y poco entusiasta.
Hermione rió y cruzándose de brazos avanzó a él -¿Cómo haces para comunicarte con tu amigo?
Draco también rió con complicidad contra él mismo ¿Qué iba a decirle? "Nos comunicamos con legilimancia, es el arte de leer la mente... ha cierto, es que olvide decirte que soy un mago...", sonrió mas abiertamente con su pequeño chiste privado.
-¿Qué es tan gracioso?- dijo Hermione. Sin darse cuenta le dio la oportunidad perfecta para cambiar de tema.
El rubio se viró peinando su cabello hacia atrás con las dos manos. Se fue aproximando a ella y sin querer llegó mas lejos de lo que hubiera planeado. La chica puso las manos en su cintura y levantó su rostro. Quedaron a escasos milímetros el uno del otro mientras el sol salía.
-Hermione...- profesó la chica de pronto-
-¿Qué?- dijo Draco.
-Mi, nombre es Hermione Madeleine Granger.
Draco sonrió- Madeleine es bonito ¿Pero Hermione? -Dijo e hizo una trompetilla- ¿Qué clase de nombre es ese? Es bastante raro.
-Pues yo lo he escuchado toda mi vida- se defendió -¿Y tu?
-Draco Ethan Malfoy.- Respondió orgullosamente.
-Ethan es lindo ¿Pero Draco, Que clase de nombre es ese?- lo imitó.
-Significa dragón en latín.
Una carcajada gutural escapo de la chica- Lo siento pero, todo el mundo sabe que los dragones no existen.
-Si... Todo el mundo- dijo el chico riendo- Tu mundo
-* ¿Mi mundo que? *
-* ¿Quién te habla a ti comadreja?*
-En primera no estas hablando, estas pensando idiota
-¿De que te ríes D R A C O?- preguntó Hermione al mirarlo sonreír tan divertidamente.
El chico cortó el trance que había establecido con Ron y reaccionó sobresaltado.
La noche cayó entre aullidos y un cielo completamente tapizado de estrellas. Como siempre Draco entró a la tienda y Hermione se quedó fuera esperando que él se durmiera para entrar a dormir... ¿Qué pensaba hacer?, él no era una mala persona y sin embargo su sangre seguía congelándose cada vez que lo tenía cerca. Su mirada de hielo la aterraba, odiaba sentirse así, odiaba tener miedo... Ya no quería hacerlo. ¿Para que necesitaba mas valor? ¿Para hacer lo que estaba a punto de hacer?... O para no hacerlo...
Draco estaba acostado sin camisa esperando dormirse para al menos olvidarse del asqueroso calor que tanto repudiaba. Por primera vez podía afirmar que extrañaba Inglaterra. Se incorporó al ver que ella entraba lentamente envuelta en un cobertor, solo que había algo extraño... sus hombros estaban desnudos ¿Cómo si el vestido que siempre traía tenia mangas?, sin decir una sola palabra dejó caer la prenda que la envolvía como un rollo. Estaba desnuda.
La castaña respiro profundo y levantó su barbilla. Quería entregársele para que la dejara, quería que se le quitara la tentación de poseerla y así tal vez podría ser libre. Draco abrió la boca al no poder respirar, se puso de pie aun con los labios abiertos. Tenía un lunar ovalado en la cadera, no era muy grande pero le resultaba más excitante que cualquier tatuaje que pudiera hacerse una mujer. Su cuerpo era hermoso, el único y más bello que hubiera imaginado y verdaderamente su imaginación estaba corta ante esta mujer.
Se aproximó a ella temblando del repentino deseo que había surgido dentro de su ser. Ella no se movió, su mirada se llenó de miedo disfrazado de soberbia que él ni si quiera notó. La abrazó. Depositó un beso en su hombro izquierdo y cerró los ojos. La chica correspondió aferrándose a sus hombros y lloró de coraje, de impotencia, de miedo, de todo.
Ninguno de los dos dijo nada, tal vez era porque no querían hacerlo o simplemente porque no había palabras adecuadas en ese momento. El rubio se arrodillo para levantar el cobertor y volverle a cubrir mirándola de una manera tierna y compasiva. Le dio un ultimo beso en la frente y le retiró las lágrimas con los pulgares sonriendo.
Hermione hizo su rostro a un lado y salió corriendo.
Al sentir que la noche le golpeo el rostro se derrumbo fuera de la tienda y lloró. Sus lágrimas morían en sus labios saliendo frenéticamente. Tuvo nauseas de su persona, quiso deshacerse de todo; su miseria, su soledad, su agonía... La mirada compasiva de él había sido lo mas humillante y doloroso que había tenido que soportar en toda su vida. Quería acabar, y así lo haría...
El chico de ojos grises volvió a recostarse un tanto mas incomodo por lo que acababa de presenciar, comprendía que en la situación de ella era lo más normal querer pagar un precio por su libertad ¿Pero cual era ese precio? ¿Qué le pediría a cambio de dejarla? ¿A caso le pediría algo?...
Sin querer entre sus meditaciones recordó la primera vez que se le habían abierto las puertas del cielo: América Vicuña. La mujer más hermosa que creyó ver. Una niña de escasos dieciséis años de cabello largo y lacio, cintura estrecha, caderas prominentes, pechos firmes, piernas largas y el rostro más precioso que podía imaginar... Eso después de hacerla suya. La sedujo y después de dos noches la llevó a su apartamento donde a la princesa se le acabó el encanto después de la pasión. Sin el aro que le rodeaba el vientre no tenia cadera, los pechos era casi inexistentes sin el relleno de espuma, el vientre era flácido y abultado a falta del corsé, las piernas no parecían tan largas sin los tacones ni las medias ajustadas, el cabello lucia graso y lo mas repugnante era su cara llena de marcas de acné... Solo era otra chica artificial... En cambio esa gitana, de piel bronceada, de cuerpo perfecto a la que jamás había visto con una gota de maquillaje, con su cabello suelto y esponjado como la melena de un león...
Escucho un sonido muy fuerte del agua. Algo pesado había caído... Se levantó para correr y descubrió que en el agua había círculos que se extendían. Miró a todas partes... Ella había saltado...
Mirando sus posibilidades de volver al castillo solo había dos formas: Atravesar el bosque prohibido y llegarían por la mañana o cruzar el lago en un bote encantado y solo les tomaría un par de horas. En vista de que los nervios de Hermione estaban por las nubes ambos convinieron que la mejor opción era el bote.
Draco tomó asiento en la proa con Crookshanks a un lado suyo, Hermione en la popa. Ninguno de los dos dijeron nada, aunque no resultaba un silencio incomodo.
La gryffindor escuchó un pitido muy agudo dentro de su cabeza, como cuando muere alguien y los signos vitales quedan en cero. No le dio importancia hasta que este comenzó a provocar una punzada tan fuerte que la hizo gritar de dolor. Draco se alarmó de inmediato y fue extraño que él no lo sintiera. En la cabeza de la castaña veía imágenes desconocidas, como si fragmentos de fotos borrosas retumbaran; desierto, sol, Draco, un lago, un caballo, Draco, Ella...
De pronto el dolor se fue... ella abrió sus ojos, al instante Crookshanks empezó a atacarla como si no la conociera. Draco notó que su mirada estaba perdida, autista, como si no fuera la misma porque ni si quiera su mascota la reconocía. Hermione se puso de pie sin mirar a ninguna parte
-¿Granger?- preguntó Draco.
Ella no lo miró, parecía no notar su presencia, el felino parecía estar cada vez mas alterado. El rubio se puso de pie en cuanto vio que Hermione se subía al borde del bote con una risa macabra que le escaldo la espalda. Quería acercarse pro no sabia como, no sabia porque, no sabia que hacer... sentía una impotencia enorme al no poder detenerla.
Y como si nada, ella lo miró... Tétricamente, entonces sonrió susurrando algo que él no comprendió. Saltó.
-¡Hermione! -Gritó arrodillado en el borde. Rápidamente se deshizo de su ropa y saltó tras ella.
El agua estaba a punto de congelación, todos los poros de su cuerpo respondieron al instante ante las agresivas cuchilladas que lo herían. A lo lejos la miró hundiéndose con los ojos abiertos y una cara de tranquilidad perdida que logró perturbarlo, tenia que sacarla...
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«16 de enero del año de 1849»
La había sacado, la había rescatado... otra vez. Solo que esta vez fue demasiado, su actitud no era la comprensiva y divertida que siempre solía tomar, esta vez no. Su sola presencia fue causa de miedo. Para él su sola presencia le causaba repugnancia. Quería tratarla como se merecía, sin consideraciones, quería odiarla más que a nada.
-¡Estas loca!- gritó Draco aventándola a un rincón de la tienda. -Que demonios pretendes...
La castaña levantó su rostro empapado lentamente -Mi vida no vale nada -Dijo sin expresión alguna.
-¡Pero eso que! ¡No entiendes! ¡La vida de nadie vale nada...!
-¡Y ahora que!- se levantó -¡me vas a decir que tu me quieres cuidar!- dijo y rió- que ahora soy tu responsabilidad y que te preocupas por mi... Pues déjame decirte algo ¡Prefiero cualquier cosa a quedarme con un asqueroso Gadyé inmundo como tu!
Draco la tomó del cabello acercándola a su rostro tirando fuertemente -Entonces prefieres terminar de cantinera o prostituta. Pues hazlo y aléjate de mi -finalizó soltándola.
Hermione corrió fuera y lejos de él. Lo que le había dicho era cierto, no quería contaminar su sangre con sangre de Gadyé pero tampoco quería el destino fatal que le aguardaba...
Hermione tosía compulsivamente a la orilla del lago. Draco estaba arrodillado a su lado con las palmas apoyadas en el suelo trataba de recuperar el aire mientras que el agua escurría de sus ropas y su cabello. Una gota se deslizo por su nariz y levanto el rostro.
-¿Quieres, decirme, que, paso?- pregunto con dificultad.
-No lo se...- profeso Hermione- De pronto... sentí mucha tristeza y luego todo quedó en blanco, sabia lo que estaba haciendo pero era como ver otro cuerpo...
Draco tosió violentamente, escupió agua y luego cayó de bruces sobre el suelo.
-¡Malfoy!- grito Hermione espantada volteándolo de espaldas, él no había perdido la conciencia- Lo siento tanto...
-Esta bien...
El bote atranco en la orilla lo habían olvidado por completo. Crookshanks bajó de el moviendo la cola tranquilamente y fue donde Draco, ya no estaba agresivo y eso era algo bastante extraño. Ambos miraron al felino contoneándose naturalmente y sonrieron al pensar que no tenia la menor idea de lo que estaba pasando. La chica dejó de mira a la mascota y reemplazo esa imagen por la de Draco, sentado con un de las rodillas encogidas y un brazo sobre esta y la otra pierna extendida, el cabello rubio se le pegaba a la frente y había algunas gotas escurriendo por su cuello. Su perfil era perfecto, recto y fino además con el resplandor de la luna en el lago producía una luz azul que le daba a su piel una palidez sin defectos... Era la primera vez que Draco Malfoy le parecía atractivo. El chico volteó a mirarla comúnmente, su sonrisa fue reemplazada por un gesto tranquilo que era demasiado seductor.
El gato maulló de forma feroz, por lo que los chicos tuvieron que cortar su contacto visual para mirarlo, él salió corriendo al parecer persiguiendo algo que ellos no alcanzaron a ver así que solo lo siguieron. Hermione pensó en que se trataba de Trevor, que generalmente Neville no sabia donde estaba, o de la nueva rata de Ron, una lagartija o cualquier cosa, por lo que no le dio mucha importancia.
Entraron al castillo, al parecer se había metido en un salón de los de primer curso, pero casualmente tenia las luces encendidas y no parecía haber nadie ¿Por qué tendría luz a las tres de la mañana?
-No lo veo- dijo Draco.
-Juraría que entro aquí- dijo ella completamente extrañada.
-Pues cuidado Granger porque la miopía se pega.- Comento el rubio adentrándose en el aula.
Draco se aproximo hasta el escritorio y ase arrodilló para revisar debajo de este mientras Hermione abría los estantes que estaban detrás de este. Había pergaminos, pociones, objetos, libros, pero nada de Crookshanks. Un repentino portazo los hizo dar un salto de susto y corrieron a la puerta que se había cerrado. Draco tomó las manijas y no pudo abrirla, la estrujó con violencia pero tampoco funciono así que termino dándole una patada.
-¡Basta Malfoy!- gritó Hermione.- No es tu culpa...
-¡SI! ¡En eso tienes toda la razón!- gritó tomándola de una muñeca y la aprisiono contra la puerta acercando su rostro al de ella-Todo esto es tu culpa.
-Pero como te atreves...
-¿Qué como me atrevo?... Si mal no recuerdo tú desordenaste la torre de adivinación para que me culpara y ahí fue donde empezó toda esta estupidez...
-Estas demente, yo no hice absolutamente nada...
Hablaban entre susurros muy sutiles pero sus voces conservaban la misma energía que les brotaba de los poros.
Hermione quiso alejarse pero él reacciono de inmediato y la aprisiono de ambas manos llevándola a la pared para estamparla, curiosamente no lo sintió. Puso sus manos encima de su cabeza, sus rostros estaban casi juntos y sus cuerpos completamente pegados. Draco sintió una punzada que se extendió, cerro los ojos con un claro gesto de dolor.
-¿Draco?- lo llamó Hermione.- ¿Qué te...?- no completo la frase porque a ella le ocurrió lo mismo.
Contuvo la respiración. Ambos abrieron los ojos al mismo tiempo como sin vida mientras el reloj de la clase daba las cuatro de la mañana...
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«17 de enero del año de 1849. 4:00 hrs.»
El insoportable calor empapó su cuerpo cansado de sudor, esa noche decidió dormir desnudo, con la idea de que ella estaría tomando un camino lejano y que jamás la volvería a ver... la idea lejos de entristecerlo lo perturbaba. Era la mujer mas hermosa que hubiera visto, pero al fin y al cabo solo era un muggle más. Su cuerpo estaba anestesiado pero sus sentidos estaban más alerta que nunca... sintió una daga amagando su cuello, entonces abrió los ojos sin moverse, sin exaltarse. Ella se asusto pero no retrocedió.
Se miraron fijamente con desafió pero Draco aun tenia un rostro sereno.
-Seria tan fácil...- susurró Hermione.
-Hazlo.- dijo Draco casi en tono de orden.
Pero ella no lo dañaría, por miso que se empeñase en ello pues lo único que tenia era miedo. Draco le tomó la mano con la que sostenía la daga y la acerco a su cuerpo, la chica de defendió y logró hacerle un rasguño con sus uñas en el brazo, pero eso no lo lastimaba. Aventó el filo a un lado y todos los sentimientos guardados se hicieron presentes. El odio, la frustración, el rencor, la humillación... el deseo.
La tomó del cuello encajándole los dedos y subiendo por su barbilla sosteniéndola firmemente la volteo para que quedara debajo de su cuerpo, solo entonces, cuando la tuvo completamente inmóvil la besó. La chica hizo una mueca de asco que se esfumo al instante en que él le soltó el rostro para acariciarle los pechos por encima de la ropa húmeda y pegada a su cuerpo. Algo dentro del cuerpo de la chica se resistía, pero le era imposible detenerlo.
Draco abrió todos los botones del vestido y se sorprendió al notar que no usaba ropa interior, pero no la necesitaba, en Inglaterra la ropa interior se usaba para mantener firmeza o guardar olores, pero ella no. Las manos de Draco le recorrieron todo el cuerpo de arriba abajo, su piel era tersa y de un color que él no conocía, brillante y húmeda.
Los senos erectos de la chica golpeaban contra su torso mientras él se encargaba de quitarle todo el aire que le fuera posible. La quijada le dolía por el beso, quería arrancarle los labios, introdujo su lengua dentro de su boca, la chica se accionó, lo tomó del cuello fuertemente y apretó su cara contra él correspondiéndolo y moviéndose con furia, había descubierto una buena manera de hacer desaparecer su coraje.
Ambos dejaron de pensar con sus cuerpos hirviendo entonces ella apoyó los pies en el suelo y abrió las piernas quedando completamente expuesta a él. Draco bajo besando su cuello y entro en ella lentamente. Era tal y como le gustaba una mujer; húmeda, profunda y muy estrecha. Su humedad fue envolviéndolo como deleite entre ángeles. Esa mujer era la tentación más deliciosa que había tenido en toda su vida, su cuerpo perfecto, su carácter altivo, esos ojos llenos de soberbia que se cerraron con su beso...
... Draco se movía sobre ella siendo completamente inconsciente de sus actos, la sentía derretirse de placer restregándose debajo de su cuerpo y sudando juntó a él. Los gemidos retumbaban en la puerta mientras la besaba haciéndola completamente suya. Después de cierto tiempo a Hermione se le fue el aliento y levitando su cadera el mundo se desintegró para ella.
Él tembló y calló sobre ella acariciando su piel, depositó un beso sobre su pecho y al instante ambos perdieron la conciencia.
Siempre tenemos advertencias graduales hasta que llegamos al umbral del dolor. Hay personas que reaccionan con la voz de su conciencia y hay otra que hacen oídos sordos a todo y solo cuando están hundidos se dan cuenta de que es momento de hacer algo...
Hoy les deje tres capis espero y los disfruten tanto como yo jejejeje bueno me voi y no olviden dejar sus comentarios su opinion cuenta...