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Historia 36467 — capítulo 11
CONTINUACION DEL CAPITULO 09
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«15 de enero del año de 1849»
Mir acompañada de Ronald partieron hacia la mina, decidieron adelantarse ya que a Draco le era imposible lidiar con su nuevo "regalo". Mir solo sabía que al amigo del chico pelirrojo le había regalado a un tipo de esclava, pero ignoraba que fuera su mejor amiga. El chico acordó con Draco encontrarse en cierto punto del desierto cuando supiera que hacer con la castaña desconocida pero por medio de sus mentes seguía en contacto continuo.
Después de dos días Hermione y Draco estuvieron listos para partir, para le rubio habían sido interminables. Cada vez que intentaba hablarle o al menos sentarse a su lado recibía escupitajos, insultos y lo peor; miradas cargadas de odio que lo hacían responsable siendo que era el más inocente en todo el asunto ¿A caso él tenia la culpa de que fuera una ladrona provocadora?... A diario la escuchaba maldecir y aunque dormían en el mismo tipi sabía que ella no se despegaba de la esquina con un cuchillo de madera en la mano... Le temía, pero Draco jamás le haría daño.
-Ya tenemos que irnos- dijo Draco entrando al tipi repentinamente.
Hermione levantó su rostro y lo miró a los ojos, el rubio se acercó a ella y la tomó de la barbilla.
-No tengas miedo...- continúo de la forma mas sutil que le fue posible.
Ella fingió una sonrisa y le escupió una vez más en la cara. El chico la sostuvo de ambas manos acercándola contra su cuerpo, era la primera vez que tomaba a una mujer de una manera tan anti caballerosa, pero ella le provocaba sentimientos de ira e impotencia que ni si quiera él conocía... Después de todo, Draco Malfoy era uno de los galanes mas codiciados por cualquier mujer que le pusiera los ojos encima ¿Qué ocurría con esta muggle?
-Presta atención, tu aldea fue destruida, tus amigas ladronas encarceladas o están cuatro metros bajo tierra, tu esposo por si no lo recuerdas esta muerto y tú eres una muggle que no tiene nada mas de lo que trae puesto- dijo con un tono muy fuerte y retador.- Te recomiendo que seas mas linda conmigo porque soy lo único que tienes y puedo venderte a cualquiera que se me ponga en frente...
-Y si no quiero que... Señor. Usted lo ha dicho, mi vida ya no importa- dijo retadoramente. Draco odiaba que lo retaran aunque nadie se había atrevido hasta la fecha. Ella sonrió -Si me vende o me mata, da lo mismo... nadie notaría mi ausencia en este enfermo planeta.
Sus palabras le dolieron a Draco. Cómicamente él sentía exactamente lo mismo. Aun con su desplante le regalo una sonrisa que a la chica le extrañó por completo.
-Tengo un lado muy malo que no quieres conocer...
-¡Mira un lago!- gritó Ronald bajando de su caballo torpemente.
Mir cabalgó un poco mas hasta llegar hasta él y con un salto grácil que lo dejó impresionado. Miró el "lago" y sonrió estirándose. El pelirrojo no dejó de mirarla y ella lo notó virándose para devolverle la vista, pero inmediatamente el volvió sus ojos en el agua fingiendo una actitud indiferente, lo que la hizo sonreír. Era como un niño pequeño.
-No es un lago muchacho...
-Ha pues yo veo A G U A...- dijo arrodillándose y mirando su reflejo, notando un pequeño cambio en su rostro.
-Como estos son cañones hay muchos huecos que esperan ser llenados. Llueve una vez y forman pequeños "Lagos", pero ten cuidado, debajo de eso hay un cañón... Por la oscuridad deben ser cinco o seis metros.
Ronald se miraba preocupado en su reflejo e intentaba tallarse muy fuerte con agua, ¿Qué había pasado?, Mir notó su angustia y se arrodilló a su lado para levantarle la barbilla.
-¿Qué tienes?- pregunto.
-No se... Creo que es... No se- dijo Ron- ¿Pecas?
-No son pecas- dijo Mir- Los vasos sanguíneos de los pómulos se te reventaron... Tal vez se te quiten en un par de días. No lo sabias y eso que eres medico.
Lo que no sabía era que mas tarde esas "Pecas" se quedarían impregnadas como parte de su persona y serían heredadas a todos los Weasley habidos y por haber durante muchas generaciones.
Instalaron un improvisado campamento. Como era de esperarse Ronald no tenia la menor idea de cómo hacer nada sin una varita, pues la había usado desde que tenia uso de razón, al atarse los cordones de los zapatos, al abotonarse la camisa y obviamente para hacer el nudo de su corbata... Y ahora... ¿Cómo hacían los muggles para vivir?
Intentó hacer una fogata con dos ramas secas y no obtuvo éxito alguno, en cambio Mir tomo dos rocas y chocándolas hizo saltar chispas haciendo un esplendido umbral. Después se dio a la tarea de instalar una casa de campaña y cazar un conejo para comer... Inevitablemente el ahora pecoso estaba asombrado con la fuerza de esta mujer. « Lo bueno es que tengo conmigo a un hombre» Le había dicho la chica con un tono tan sarcástico de burla que hizo su sangre hervir, solo que era un ardor diferente que no tenia absolutamente nada que vez con odio, ni si quiera coraje.
La noche empezó su acecho de cada día pintando de naranja y rozado el horizonte sobre los cañones. El pelirrojo no podía dejar de pensar en ella, esa hechicera sin magia que lo mantenía en un constante descubrimiento. No era una mujer común, o solo era que él jamás había visto algo así, ni si quiera hubiera aspirado a tocarla de ser una bruja o una enfermera de San Mungo... Y a propósito de ella ¿Dónde estaba?
Escucho de pronto el chasquido del agua como cuando se arroja una roca muy grande y pensó en que estaba en peligro. Con la oscuridad podría haber caído o algo parecido. Se levanto de la comodidad del fuego y corrió hasta el "lago" pensando en su profundidad y la contaminación que podría haber.
Se asombro cuando al llegar lo único que pasaba era que ella estaba nadando ¡¿Pero como se le ocurría?! No era seguro, él jamás en su vida se metería a un lugar así... Sus pensamientos se esfumaron al notar que nadaba desnuda, la luna llena la reflejó debajo del agua clara. Tragó saliva sin saber si aun respiraba. Ahora si que tuvo miedo de que de verdad fuera un espejismo.
-Porque no entras- dijo ella con un tono tan ronco que le puso la piel de gallina. Sin embargo ella no esperaba respuesta por eso no lo había dicho en forma de pregunta y no obtuvo un solo sonido de su boca.
Ronald estaba hipnotizado al mirarla emerger mostrando su pálida desnudez de manera tan natural como se muestra una rosa empapada de rocío. Mir rió y sin decir una sola palabra empezó a desnudarlo con la misma fuerza que usaba para ponerle la silla a su caballo o con la que realizaba todas las tareas que él debía hacer como su papel de hombre. Lo llevó dentro del agua lentamente hasta que les cubrió hasta el cuello no se besaron y en ningún momento cerraron los ojos, pero ella se dejó tocar. El chico le acaricio desde el cuello, los hombros, descendió por su espalda y llegó hasta su sexo donde la encontró lista para recibirle más sabia que él no lo haría. Flotaron, el uno muy cerca del otro... Como dos entes sin vida que eran manipulados por el azar
Ríe. -Verdaderamente el deseo es algo perverso, muchas veces influenciado por un capricho... ¿Sabes cual es la diferencia entre un capricho y una pasión eterna?... -Vuelve a reír -El capricho dura mas -Cierra el relato y sigue riendo...
Todo el cuerpo de Draco temblaba de coraje con Hermione siguiéndolo parecía aumentar. La gryffindor temblaba, pero no por ella, sino por él... Su adorado Crookshanks, si Malfoy le hacia algo...
Se adentraron en el boque, al rubio no le interesaba su compañera, lo único que parecía estar en su mente era su anillo, aunque Hermione consideraba completamente fuera de lugar su exagerada preocupación por algo material. No importaba, lo único que ambos querían era encontrar al animal, aunque era más que claro que no tendría el mismo fin si lo encontraba su dueña a si lo encontraba Draco.
La temperatura bajó drásticamente de un momento a otro, el aire se hizo húmedo y el suelo fangoso, al chico le molestaba que se pegara a sus zapatos.
-Podrías tener mas cuidado Malfoy- dijo Hermione que con dificultad lo seguía.
El rubio sostuvo una rama que apartó de su camino- Si podría.- dijo secamente y soltó la rama, nadie tenia que decirle que le había dado a la chica en el rostro, por lo cual sonrió con gracia al no sentir el golpe. Ella había caído de espalda.
-¡Eres un imbécil!- grito.
-hay lo siento...- dijo con inocencia y la tomó de la muñeca.
-¡No me toques maldito hipócrita!- siguió gritando con aspavientos.
-Ha, como quieras- prosiguió Draco dejándola caer otra vez.
Aunque fastidiarla era un deporte bastante entretenido decidió dejarlo tan repentinamente como lo había iniciado, para él era solo un juego... Verdaderamente todo era solo un juego. Un extraño sonido capturó su atención momentáneamente, exhalo y su aliento salió de color azul. En ese momento se olvido del gato.
Hermione seguía en el mismo camino sacudiendo su falda, alegremente su mirada se iluminó al ver a Crookshanks a unos pasos de ella, sonrió.
Cuando La castaña se propuso a caminar tras de él una mano le rodeo la cintura atrapándola, quiso gritar pero inmediatamente le taparon la boca, no tenia que preguntarse... Era Draco. El chico pegó su espalda contra el tronco de un árbol y la sostuvo muy fuerte. Hermione quiso soltarse pero él parecía cada vez sofocarla mas, no cabía duda que era una serpiente. Inmediatamente todas las ganas de moverse.
Vio a dos que parecían mujeres desnudas, solo que no tenían nada en su sexo. Estaban desnudas y su piel era de color lila. Tenían el cabello debajo de los hombros, era lacio y de color morado brillante. Su rostro era asiático, con caras redondas, ojos oscuros y de una belleza predominante. Pero seguramente lo que mas las distinguía eran sus orejas
Puntiagudas tan largas que les rebasaban la cabeza. Se comunicaban con ronroneos solo pertenecientes a un felino y una de ella hizo un gesto atacante enseñando sus colmillos, tal como una felina. Y tomaron al espécimen.
Los ojos de la gryffindor se llenaron de lágrimas y dejo escapar un grito ahogado por la mano de Draco en cuanto desaparecieron con él. El rubio le destapo la boca y respiro aliviado.
-¡Que demonios te pasa!- estalló ella al instante moviéndose entre sus brazos.
Él la volteó pero sin soltarla y la miró a los ojos -Eres una mal agradecida Granger Si las Jettyas te hubieran visto...
-¡Que me importa si me hubieran visto!
-¡Se hubieran robado tu aliento!... Y eso es más torturante y doloroso que un beso de D E M E N T O R
Hermione abrió la boca y dejo salir una lágrima- ... Se llevaron a Crookshanks- sollozó.
Draco puso los ojos en blanco. La soltó y se sostuvo las sienes y después los ojos, definitivamente era una maldita manipuladora... Ni el peor de los Slytherin actuaba tan bien.
-Tenían las iníciales CCM en la espalda...
-Si, si... Malfoy ya sabemos que acabas de aprender a leer- dijo irónicamente, pero no alcanzó a ver que Draco había sonreído.
-Significa Control de Criaturas Mágicas. Vamos por tu estúpida cosa...
A Hermione se le iluminó el rostro y sin pensarlos saltó para abrazar por la cintura. El chico mantuvo sus brazos en el aire mirándola, esa ya era una excelente actuación.
-Granger.- dijo Draco secamente, ella levantó sus ojos llorosos para mirarle- Suéltame.
Obedeció sin que se lo repitieran dos veces.
-Es natural que te guste, pero no lo demuestres. - prosiguió el rubio.
¿Qué clase de ser Nefasto convertía el agradecimiento con atracción?... Para que se lo preguntaba, ¿Era obvio no? Solo Draco Malfoy. Sonrió, hizo un gesto tierno y se aproximo lentamente ante su mirada de extrañeza. Levanto su rostro sin dejar de mirarlo, definitivamente la expresión del niño asustado que tenia en ese momento era la mas seductora que había visto en Draco, en toda su vida. Puso sus manos sobre los hombros del chico haciéndolo tragar saliva pero sin decirle una sola palabra, fue poniéndose de puntas y cuando estaba a unos centímetros de su rostro elevó su rodilla dándole una patada entre las piernas. Draco se arrodillo temblando de dolor.
-Se que me deseas...- dijo gimiendo en el suelo.
El tercer piso ya no estaba prohibido, no por eso quería decir que tuviera mas visitas de las que hace siete años. El cuarto que antes habitaba el pequeño Floffy ahora era un recurso importante para los de séptimo año. Lo utilizaban para hacer fiestas secretas, pero Harry no. Él al contrario lo decoraba con una cama cómoda, velas, aparato de música entre otras comodidades y lo usaba cuando quería llevar a una de sus amigas, en este caso a la oficial; Ginny Weasley, lo que la pequeña pelirroja no sabia era que no era la primera que era engatusada por su novio para llegar hasta ahí.
Los jóvenes estaban envueltos en las sabanas blancas, el chico la abrazaba besándole un hombro, era una sutil invitación a empezar otra vez ya que él era de los que se cansaban rápido y aunque a ella nunca le había molestado a él si y mucho por lo que necesitaba continuar para sentirse verdaderamente seguro. Aunque él creía complacerla la realidad era que lo único que deseaba era complacerse a si mismo.
-¿Qué pasa Ginn?- pregunto con una molestia demasiado disimulada.
-Estoy preocupada...
-Se resolverá. - La tajó el chico.
Cualquier mujer con medio cerebro y no tan enamorada hubiera notado de inmediato que a él no le apetecía que le contara, lo único que quería era encenderla de nuevo.
-Hermi no fue a clases desde la tarde... Y...
El chico se enderezó y empezó a besar su cuello -Ella no se dejaría tocar por el hurón, no después de todo lo que pasó.
Ginny sonrió y lo besó en los labios, Harry se acomodó entre sus piernas, lo había logrado otra vez...
Gracias a un traslador improvisado que había quedado inservible con el brusco aterrizaje llegaron al Centro de Control de Criaturas mágicas. La castaña había guardado silencio durante el trayecto hasta la puerta de hierro, pareció una tortura fatigante. De manera difícil se dio cuenta de que lastimar a Draco no había sido buena idea, pues segundos después de haberlo pateado en su virilidad había sentido el golpe y fue como una gran cuchilla que le atravesó desde la entrepierna hasta el estomago, ahora comprendía lo que ninguna mujer podía entender en ninguna forma mas que de esa, porque los hombre hacían tanto escándalo con un simple golpecito y si de algo estaba segura era de que no lo volvería a hacer.
El lugar era extraño, al principio un pasillo alumbrado con faroles de papel y plantas muertas. Por todas partes había Jettyas, lo mas raro era una que tocaba un instrumento parecido a un banyo sentada sobre un cojín amarillo y otra recostada de bruces la escuchaba atentamente. Verdaderamente eran seres hermosos, y la hermosura era peligrosa, el recuerdo de que podrían robarle el aliento era aterrador.
Draco entro primero, era un gran edificio sin pintura con las paredes gruesas de cemento, los pasillos tenían forma de caracol subiendo y subiendo, dejando un hueco en el centro del edificio alrededor del cual había jaulas con muchos mas seres extraños. Los trabajadores eran otros seres parecidos a mujeres pero asemejaban arboles, Squibs que hacían el trabajo sucio y peligroso pues su vida no tenia mucha relevancia, eran simples animales domésticos, expertos magos domadores y las Jettyas, las mas peligrosas y útiles de todas. Hermione se quedó estática mirando aquello de lo que Ron le había hablado pero su imaginación no llegaba a ser tan sádica como para asemejarlo de tal forma, a su derecha había abierto una gran puerta del mismo acero para que entrara un dragón enorme de color rosado mismo que arrojo una llama contra su persona.
-¡Cuidado Granger!- gritó el chico tomándola de la cintura para evitar que fuera fulminada.
Pasaron frente a una puerta que se veía aun mas pesada que las demás y estaba oxidada, de esta salió un elfo con una mascarilla a través de la que se le veían los ojos hinchados inyectados en sangre. Tomó una caja a la cual se le cayó la tapa y cabecillas de cachorros parecidos a crías de San Bernardo se asomaron, a ella le parecieron hermosos, entonces el elfo los volvió a tapar metiéndolos en la habitación, al instante se lleno de un gas amarillo y Hermione supo que había sido intoxicados. Draco se quedo mirando la misma escena cuando un chillido que le desgarro el alma a Hermione salió del cuarto, eran los cachorros que morían. Por instinto la castaña se acurruco en su pecho y el la tomó de la cintura sin oponerse a que lo hiciera.
-Como es posible...- musitó Hermione.
Un hombre poco más alto que Draco de cabello corto peinado en pequeños picos, ojos color verde azulado se aproximo mirando un formulario entre sus manos.
-No se aflija, son engendros- dijo él con voz terriblemente seductora, tanto como toda su apariencia- Le parecieron hermosos porque no observo el cuerpo, era una masa deforme que los mantenía unidos- cerró la libreta y le sonrió- Le decimos muerte piadosa.
-Que haces aquí Justin- dijo Draco secamente y le extendió una mano para estrecharla.
-Pediste hablar con el director y aquí me tienes.
-¡Ja! Un perdedor como tú el director ¿Cuántos años tienes catorce?- preguntó con ironía, sin notar que la castaña lo mantenía fuertemente abrazado y él no hacia menos con su cintura.
-¡Hay Draco!- dijo Justin jovialmente- ¡TU siempre tan...! tan... baboso.- finalizo con un tono mas serió. Si querías hacerme perder el tiempo, lo lograste.
-¡Espera!... vengo a buscar un gato...
Justin rió -¿Y que piensas que va hacer un gato aquí?, ve a una tienda de mascotas.
-No es un gato- dijo Hermione levantando su rostro - Es una cruza de gato con Kneazle.
-Ha, comprendo. Los muggles les llaman gatos Persas. Supongo que quieres uno para tu novia...
-¡NO SOMOS NOVIOS!- gritaron al mismo tiempo y solo entonces se separaron.
-Es que... Como...- dijo haciendo una seña con los dedos pares- En fin, no creo venderte...
-¡Tienes secas las neuronas o que! ¡Ese gato o lo que sea es mío! ¡Y dos de tus fenómenos lo trajeron aquí!- grito Hermione impactando tanto a Draco como a ella misma.
-De, a, cuerdo... Síganme.
Ambos jóvenes se adelantaron, como era costumbre del rubio dejarla sola no le importo. Seco sus lagrimas ante la depresión que le mostraba el lugar tan tétrico y masoquista, siempre odio los hospitales por su olor a medicina y muerte, aunque ahora le parecían tan confortantes, cayendo en cuenta de que la belleza, fealdad o incomodidad siempre es mucha o poca dependiendo con que la estemos comparando.
-¡Hagrid!- gritó con sorpresa al ver salir al gigante con lentes oscuros y un sombrero.
-Hermione... Pero, que sorpresa- dijo evidentemente incomodo.
-¿Qué haces aquí?- inquirió, aunque que mejor lugar para él que un refugio de animales extraños.
-Hermione, te propongo algo; No le digas a nadie que me viste y yo no le diré a nadie que son mas de las diez y estás fuera del colegio.
La chica asintió en silencio. Secreto por secreto era un buen trato.
-Eres una buena niña.- finalizó alejándose.
Después la chica caminó hasta donde Draco se encontraba junto a su amigo Justin. La estancia era completamente blanca y perfectamente bien esterilizada, parecía mas que nada un quirófano pero mas pequeño, su paso fue tembloroso, el olor a medicina era inminente. El amigo del rubio se aproximó acariciando a Crookshanks.
-¿Este es?- pegunto con voz dulce.
-¡SI!- gritó la chica evidentemente emocionada tomándolo entre sus manos. Completamente decidida a salir de ahí cuanto antes pero Draco la detuvo.
-Ya que estamos aquí... el pequeño ángel se trago un anillo y quisiéramos recuperarlo- dijo el Slytherin.
-¿Cierto señorita?- preguntó Justin dudando de las palabras de Draco.
Hermione solo asintió y lo dejó en una mesilla con ruedas que estaba frente a ella.
Después de las pruebas se comprobó que el anillo inexplicablemente había llegado a uno de sus pulmones, probablemente fue mal deglutido y se desvió en la tráquea. Los animales mágicos son mucho mas complicados que los muggles, el anillo estaba intacto y no le provocaba ningún daño... Solo que si se lo sacaban no tardaría ni medio segundo en quedarse completamente sin sangre, como un globo que esta lleno de agua y le encajamos la punta de un cuchillo... ¿Qué pensaba hacer? ¿Pagarle el anillo a Draco?... La sola idea era estúpida... Acepto que sacrificaran a su mascota, no había otra forma.
La entrada en ese lugar fue algo indescriptible; todos hablaban decidiendo su suerte; todos decían que sí; pocos o nadie decía que no. Y, por fin, la suerte fue echada: Hermione sentía que abandonaba a su único amigo en ese lugar.
¡Las puertas se abrieron! Directo a la sala quirúrgica mas especializada ella sintió el miedo espantoso de su mascota. Sabia que él No quería entrar, y con la cola entre las patas, maullaba, tratando de que ella, su ama, dieras marcha atrás y lo me llevara a casa. Al parecer ella no entendías, no se dabas cuenta del enorme sufrimiento que le causaba el pensar no verla nunca más.
Poco a poco Hermione trató de tranquilizarlo, y lo logró, porque su voz era para él como un bálsamo capaz de calmar cualquier angustia. Le dijo que no tuviera miedo, que ibas a regresar por él, y que nuevamente volverían a estar juntos. Entonces el felino decidió dejar de oponerse para demostrarle a ella que confiaba en y que valientemente esperaría el momento en que regresaría por él. Y así lo hizo.
Los ojos de Hermione se humedecieron completamente al ver como cargaban a un perro con un cuerno en la frente lo llevaban de las cuatro patas, sangrando... inerte.
Miles de recuerdos se agolparon en su mente. Lo vio desde cachorro cuando ella, lo recato de ese frio y húmedo lugar donde por ultima vez vio a la madre del pequeño, muerta... Seguramente por traficantes Lo llevó a su casa donde sus padres lo recibieron con cariño, ¡hasta lo subían a las camas! Y así fue creciendo rodeado de su familia, ¡que era todo y lo único que él tenía! Y conoció con él la lealtad y la felicidad de su compañía. Contándole cosas que ni a sus amigos les contaba, tantas que ni su mismo diario tenía escritas.
La castaña pensó con la boca abierta en el cuarto frío y oscuro donde metían a tantos otros animales que aullaban intentando escapar de la terrible tortura la que los iban a someter. Se imagino su miedo, su angustia, la de tantos otros...
Justin llego con otra mesa mas pequeña de ruedas donde estaba, el bisturí, fórceps para destrozar el pulmón y sacar el objeto, gasas y tantas, otras cosas... Las lágrimas se deslizaron por el rostro de la chica frenéticamente. Draco temblaba, levanto su rostro en cuanto una pequeña gota de sangre se deslizo por la herida que estaba a punto de abrir.
-¡NO!- gritó Draco sosteniéndole la mano antes de que profundizara el corte- No, no quiero un anillo que haya estado dentro de esa cosa...- su voz temblorosa y sonó menos segura de lo que hubiera querido.
-No te preocupes, lo limpiaremos con... - dijo Justin
-Dije que no.
Inmediatamente la castaña tomó a su mascota y sollozo sobre él apretándolo muy fuerte contra si.
Una asistente se acercó con un libro en manos.
-Disculpe señorita, pero no puede llevárselo.
-Porque no- se apresuro Draco secamente.
-Es que, no tiene licencia y necesita pagar...
El rubio se acercó al libro, tomó la pluma que estaba a un lado y rellenó algunos espacios para seguido estampar su firma, sacó cinco galeones de su bolsillo y los dejó sobre el libro.
-Algo más.
-he, no señor- dijo ella con voz mu tímida y tomó el dinero para retirarse.
El Slytherin miró a Hermione dándose la vuelta para salir casi corriendo de ahí. Estaba temblando, el frio de la madrugada golpeo su rostro congestionando su nariz, podía soportar todo el dolor al que ella lo sometiera y no le importaba, solo que esta vez fue demasiado. Sentir como su corazón se desgarraba, temblar de miedo... Había percibido cada uno de los pensamientos de Hermione y odió eso con todo su ser. Supo inmediatamente que si moría ella se desgarraría e inevitablemente lo arrastraría a él.
-¡Draco!- grito La chica haciendo que se detuviera a unos metros de la puerta.
El chico paró en seco, pero no quiso voltear.
-No puedo pagarte... Tu anillo.- en realidad quería decir su gesto, solo que no quiso herir su ego ya de por si lastimado.-Pórtate bien...- le susurró a Crookshanks y lo dejó en el suelo.
La mascota fue donde el rubio y se froto en su pierna tiernamente con un maullido que expresaba un claro hola.
-Granger
Hermione sonrió -Es la única forma en la que puedes tener tu anillo.
Draco sonrió, ella jamás lo había visto sonreír de esa manera, carente completamente de maldad, se veía tan, tan... Bueno cualquiera que lo hubiese visto hubiera pensado que era un humano con alma.
-Gracias.- dijo Draco.
Se quedaron así, el uno frente al otro separados por al menos tres metros de distancia, la brisa fría revolvió los cabellos de ambos e hizo volar a un lado la falda de ella. Probablemente era una distancia considerable pero en realidad nunca habían estado tan cerca el uno del otro, precisamente como se sentían en este momento, mas unidos que con un abrazo. Sin odio y al menos conectados por un gato. Sinceramente ella nunca hubiera pensado que un gato le mostraría a que Draco tenía corazón.
-Mejor vámonos.- dijo Draco
-¿Qué?
-No quieres quedarte aquí o si
La chica corrió como una niña pequeña hasta él- Claro que no... De hecho quiero olvidar que este lugar existe.
Hermione sonrió. Draco hizo lo mismo y volteo para ver a su nueva mascota.
-Vámonos cosa.- le dijo.
-Se llama Crookshanks.
-ha, si... cosa ahorra tiempo.
-¿Y que vas a hacer con él?
-No puedo ponérmelo en el dedo.
Y así por primera vez conversando simplemente como un par de personas normales, sin casa, sin estados de sangre, sin apariencia ni nada, se dieron cuenta de que física, emocional y psicológicamente eran opuestos, pero al menos por esta vez sus almas habían sido iguales. Caminaron juntos, sin un solo insulto incluso olvidado que eran o quienes eran Draco Malfoy y Hermione Granger vivieron el presente y solo la luna fue testigo de la paz entre una serpiente y un León.
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