Tituladas 16.2% · 32,298 de 199,415 descubiertas
Rescatado 61.5% · 57,949 de 94,296 páginas identificadas · 57,939/58,568 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 36467 · de

Historia 36467 — capítulo 10

CAP 09:El lado humano de Draco (porque, por si no sabían, tiene uno)

<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<

«13 de enero del año de 1849»

Todavía era de madrugada, una fría mañana contrastaba dramáticamente con el calor de la tarde, era algo extraño, pero conocido. Ella estaba acostumbrada a aquello.

Hermione estaba envuelta en un cobertor de lana, sentada en un troco frente a lo que fuera una gran fogata. Su mirada estaba perdida en la nada, cada noche era atormentada por el recuerdo de su esposo muerto mientras ella era arrastrada en un caballo, los brotes cristalinos salieron entre sollozos, agachando su cabeza se limpio las mejillas con el mismo cobertor y alzo su vista al cielo, confortándose con la idea de que él, donde quiera que estuviese la cuidaba. Pensó por un momento en que sería de su vida, simplemente no tenía nada y seguramente nadie valoraría a una viuda, que fue secuestrada y que han de pensar le hicieron de todo... Aunque ni si quiera la habían tocado... Ya no le quedaba ni un poco de respeto hacia ella misma, lo único que podía hacer ahora era seguir mirando el suelo.

Frente a ella había unas botas cafés que le provocaron nauseas. Draco se paró frente a ella sin proyectar ninguna expresión en su rostro, mas bien lo único que era capaz de sentir en ese momento era una lastima increíble ante la desdichada vida que llevaría esa mujer, era bella y eso era lo peor pues la bellas solo podían dedicarse a una sola cosa...

-Me vas a decir algo o te vas a quedar como estúpido ahí- dijo Hermione levantando su rostro para mirarlo.

El rubio sonrió, su comentario le había hecho gracia y por Merlín que tenía la voz mas femenina y llena de fuerza que hubiese escuchado - ¿Cuál es tu nombre? -Preguntó cortésmente

Ella se puso de pie -Ninguno que te interese, asqueroso Gadyé inmundo- dijo y le escupió en el rostro.

La chica volvió al tipi donde había estado durmiendo con Frank donde se tumbó a llorar violentamente, ya no tenia porque vivir. ¿Qué podía hacer?, su único destino de ahora en adelante podría ser el de cortesana, de todas maneras que importaba, después de todo ya no podía sufrir mas.

Pobre... Y creía que estaba sufriendo...


EL amanecer era fresco pero predecía un gran calor por la tarde, el olor a vida de la mañana era increíble mientras el sol dominaba el gran cañón y parecía emerger de las profundidades de la tierra.

Mir salió en cuanto vio el primer rayo de sol dirigiéndose directamente al establo improvisado para ensillar su hermoso caballo. Ronald alcanzó a ver desde su tipi que ella salía y decidió seguirla, siendo completamente cauteloso. Se sorprendió al darse cuenta de la fuerza que tenía para ser una mujer que no pesaba mas de sesenta kilogramos, sus manos eran delgadas y de largas uñas de colores como para pensar en algo semejante. Tragó saliva muy nervioso y con paso lento decidió acercarse.

El oído de la chica se agudizó y saco una navaja escondida en el liguero de su pierna y volteándose con velocidad lo amenazó con una velocidad tal que el pelirrojo no pudo reaccionar.

-Ha, eres tú- dijo Mir al reconocerlo y volvió a guardar el filo.

-¿Te asuste?- preguntó Ronald tímidamente.

La gitana sonrió ante la ridícula idea de que un escuálido, paliducho y con cara de bobo como él pudiera asustarla.

-Una chica debe estar prevenida- dijo ella volviendo a su labor.

-¿Puedo...?

-Claro, pregunta- dijo Mir antes de que el pudiera terminar su frase.

Ronald arqueo una ceja- ¿Cómo sabes...?

-Nací con el don de la adivinación... O algo parecido- lo interrumpió de nuevo- La verdad no se porque me es fácil saber lo que la gente quiere de mi. El patriarca decía que se necesita conocer mucho a una persona para anticipar sus movimientos... ¿Pero que querías preguntar?

-Entiendo... Solo quería saber porque me salvaste.

La chica se viró contra él y le sonrió- Eres un ser humano... No podía hacer menos. ¿Tú hubieras hecho lo mismo no?

El pelirrojo se quedó pensativo al respecto, ¿En verdad lo hubiera hecho? -Gra...

-Por nada.- le interrumpió de nuevo volviéndose hacia su caballo.

Ron sonrió- Podrías...

-Lo lamento pero dejar que las personas terminen sus frases es algo que se me dificulta mucho.

-Creo que...

-¿Deberíamos descansar?... Si, yo estaba pensando lo mismo. Voy a ir a la mina también y como el estúpido de Frank ya se fue yo puedo llevarlos si quieren.

-¿Pero acaso tu...?

-Si, Frank era un cliente de los mejores en nuestra feria. Pero era un completo idiota.

Ronald hizo un gesto de fastidió a su espalda ¿Por qué demonio no lo dejaba terminar sus propias palabras? ¿Cómo demonios hacia para predecirlo todo?

-Vi eso Weasley.

-Pero como, no, tu, se supone que... ¡HAY!- grito con fastidió alejándose, ahora solo faltaba que tuviera ojos en la nuca.

Mientras se alejaba volvió a voltear para verla por última vez mientras ella cepillaba a su caballo. Sin que él se lo esperara la chica viró su rostro y le sonrió. El chico no pudo evitar devolverle el gesto y al instante escucho claramente como algo dentro de su pecho había estallado: Su coraza de hierro.

En todo el colegio solo había un lugar que era el favorito de Luna, Neville, Harry, Ron y Hermione para descansar. Era el gran roble frente al lago donde al caer la tarde les gustaba ir a almorzar o simplemente a relajarse mirando la puesta de sol que teñía de color naranja las aguas del lago. Ron estaba sentado detrás de Luna susurrándole cosas secretas al oído que los hacían reír a ambos mientras la rubia no dejaba de escribir.

Hermione le lanzaba uvas a Harry y él terminaba atrapándolas con la boca, mientras tanto Neville repasaba sus notas de pociones para lo exámenes de invierno y reía cada vez que la castaña golpeaba al ojiverde en los ojos o la nariz y Harry exageraba los golpes tirándose de espaldas o fingiendo que lloraba haciendo estallar en carcajadas a la chica.

Draco se aproximaba a ellos con un paso fuerte y singular que era distintivo en su persona, con su barbilla en alto y balanceando sus brazos. Aunque le dolía demasiado la cabeza, lo mas seguro era que Hermione hubiera estado leyendo. Neville se retiró sin notar la presencia del rubio mientras que Ron y Harry se pusieron frente a las chicas con un aire protector que provoco risa en el Slytherin.

-¡Granger!- gritó Draco quedándose a un metro de ellos.

-Que quieres Malfoy - dijo Harry con un tono muy agresivo mientras Hermione se ponía de pie detrás de ellos.

Draco miró a la castaña y después al ojiverde- El asunto no es contigo cegatón.

-Pues lo que quieras con ella tendrá que ser también con nosotros- dijo Ron que estaba comenzado a molestarse.

-Creo que te faltan algunos... Requisitos, comadreja- dijo el rubio sin dejar de mirarla, cosa que la hizo sonrojarse.

-¡Eres un hijo de...!

-¡Ron!- lo detuvo Luna y corrió a tomarlo de los brazos.

El rubio puso los ojos en blanco -Granger te necesito ahora.- finalizó y partió lejos de ellos.

«Te necesito»

Si no fuera por tal situación Hermione nunca en si vida hubiera esperado que precisamente Draco fuera quien le dijera aquello... Aunque siendo sincera nadie se lo había dicho nunca... ¿Y porque le estaba dando tanta importancia a lo que él dijera?... Hizo un gesto de coraje para ella misma por reflexionar tanto con solo dos palabras por demás de insulsas y vacías.

La gryffindor se dispuso a seguirlo cuando Harry la tomó de la túnica.

-No tienes que ir- dijo Harry.

Ella le acarició el rostro sonriendo- No te preocupes.

-¡Si te hace algo lo mato!- grito Ron.

-Tu no matas a nadie- dijo Luna-Ve Hermi, aquí te esperamos.

Hermione se despidió de ellos con una sonrisa que fue borrando a medida que se acercaba al castillo. ¿Ahora que demonios podía querer Malfoy? (además de fastidiarla, claro). Como el sol a penas se estaba metiendo los pasillos se mantenían en penumbra por un instante en que ya era demasiado tarde para la luz natural y demasiado temprano para las antorchas. Intentó mirar, sin conseguirlo como lo había planeado y aun así decidió entrar. Lo primero que sintió fue una mano alrededor de su brazo que la llevó hasta la pared estampándose justo en el momento que las antorchas se encendieron por todo el pasillo. Intento gritar pero él había tapado su boca.

La castaña movió su cabeza hasta que logro liberarse de la mano que tapaba su boca- ¡No vuelvas a hacer eso!- grito Hermione.

El chico pegó mas su cuerpo al de ella y le mostro su mano extendida -¿Notas algo? -Preguntó con ironía.

-¡NO! Y mi paciencia no esta para tus juegos- respondió acercando mas su rostro al de él como siempre lo hacia.

Draco la estampó en la pared aprisionando sus manos sobre su cabeza sin importarle su propio dolor.

-¡Mi anillo Granger! ¡Tu estúpida bestia se lo tragó!

-¡Estas demente! ¡Crookshanks no come porquerías!

-Donde, demonios, está, tu...

-¡Por Dios Malfoy! ¡Si no puedes articular una frase completa mejor no hables!... Porque pareces retrasado cuando hablas así.

-Entonces Granger, pensaba dejarlo vivo, pero ya que no apelas a mi misericordia tendré que abrirle el estomago para sacárselo.

«Misericordia» ¿Acaso él conocía el significado de esa palabra?... Ahora incluso era gracioso.

Hermione temió por la vida de su mascota sin creer al cien porciento que Draco fuera capaz de algo tan atroz. Lo vio sonreír y el gesto fue suficiente para helarle la sangre. Incluso una sonrisa de la serpiente parecía macabra en este instante. El Slytherin notó inmediatamente que ella temblaba debajo de su cuerpo y esto parecía agradarle cada vez mas, su pudiera hacer algo la dejaría temblando junto a él.

El extraño gato maulló sentado en la orilla del pasillo a la entrada del castillo. Hermione viró su rostro al mismo tiempo que Draco y quiso morirse en ese instante. El chico sonrió con una malicia inocultable haciendo que el miedo de ella se acrecentará aun mas. La soltó así de pronto y caminó cautelosamente al animal pero esté salió corriendo repentinamente, Hermione se lo había dicho «No le gustan los hombres» Por lo que el rubio tiró su túnica sobre el suelo y salió corriendo tras él.

-¡Malfoy NO!- gritó Hermione e intento seguirlo. Mientras pensaba en lo que pasaría si acaso lo alcanzaba.

dejen sus comentarios

soi muy importantes plis

biie

...