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Historia 36467 — capítulo 9

CAP 08:Entre el cielo y el Infierno

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«11 de enero del año de 1849»

Al caer el sol los nativos empezaron a rehacer su aldea después que toda el agua se había evaporado con el apremiante sol del mediodía. Draco tenía solo los vaqueros claros puestos mientras cepillaba a su caballo, Ronald estaba sentado junto a él jugando con una pelota de piel rellena de harina. El aullido que ya reconocían se escuchó de nuevo, el rubio aventó el cepillo al suelo y gritó al darse en un pie.

-¡Pero como demonios salen de día!- gritó Draco.

-Supongo que se adaptó. En Inglaterra casi nunca hay sol por lo que deduzco que considerando el factor de...

-¿Ron?

-¿Dime Draco?

El rubio le sonrió- Cállate.- prosiguió -¿A caso sabrán lo que es...?

-Claro que lo sabemos- dijo la hermosa nativa que a Draco le encantaba, que Ron había salvado y que se llamaba Moon.

Traía puesto algo parecido a una bata de delgados tirantes, estaba descalza y con su cabello suelto, una banda roja que sostenía una pluma rodeaba su frente, el color de su prenda era marrón lo que resaltaba de forma maravillosa su color oscuro rojizo de piel. Ronald se puso de pie.

-Quería agradecerle al Cara pálida con cabello de fuego.- dijo Moon y se arrodilló frente al chico.- Mi vida no tiene precio- prosiguió alzando la vista -Le pertenezco.

La chica se puso de pie y sin pudor alguno bajó los tirantes por sus hombros y el "Vestido" callo en el suelo mostrando que estaba completamente desnuda. Draco sonrió abiertamente aunque solo la estuviera mirando de espaldas, el pelirrojo la miró de arriba abajo, era verdaderamente preciosa, se arrodilló ante ella y tomo la prenda que se había quedado atrapada entre sus pies para volverla a subir y entregarle los tirantes para que se los colocara, le dio un beso en la mejilla y le sonrió tiernamente.

-Estamos a mano.

-Pero...- replicó ella.

-No. Lo que has hecho es más que suficiente... Pero puedes ayudarme.

-¿Sabes que fue lo que te atacó?

Ella asintió- Es un hienandulcci. Verlo es un signo de mal augurio, solo aparece cuando hay problemas.

El pelirrojo trago saliva- Muchas gracias Moon.

Ella hizo una reverencia y se retiró. Draco caminó hasta Ronald con la boca abierta y los ojos llenos de lágrimas, extendió los brazos con una cara que decía No puedo creerlo que al pelirrojo lo hacia reír. Ya era un "Dios" por curar al Gran Jefe y ahora era un "Salvador" por rescatar a su hija, sintió un gozo extraño que se apodero de su pecho, diariamente salvaba magos que ni si quiera le agradecían, claro que no tenia que hacerlo porque para eso le pagaban pero... Se sentía realmente bien, aunque Draco quisiera matarlo. Era la primera vez que conocía a un muggle humilde, de buen corazón, agradecido... Tal vez no eran una raza tan deplorable después de todo.

-Eres, Un, I D I O T A- articuló Draco.

-Estoy C A S A D O- lo imitó Ronald -¿Que querías que hiciera oxigenado?

-¡Oye! Yo soy rubio natural, cabeza de zanahoria- dijo el chico pasándose una mano por el cabello.

Ronald rió- Draco de donde venimos y aquí mismo una prostituta te cobra demasiado por dejarte ver su cuerpo... Ella lo hizo gratis y lo mejor de todo es que tenemos la suerte de que nadie más lo ha visto... La entrega y el valor que necesito para hacerlo, es suficiente para mí.

-Al menos tu la viste de frente.

  • Bueno, yo la salve.

-Pero yo también lo hice ¿Dónde esta mi hermosa nativa desnuda?

-Tú salvaste a una gitana que nos odia...

-ha si, esa es de Frank.

-Ya. Váaaamonos.

-¿Qué? ¿Pero a donde?

-A buscar al "hienandulcci"- dijo Ronald con un tono muy irónico marcando las comillas con sus manos.

-ha... ¿Y para que?- preguntó el rubio mientras su amigo se alejaba

-Es un mago, hay que sacarlo de aquí.

-Ha si... oye Ron y como... ¿Ron?... ¡¿Ron espérame?!


Frank estaba con Hermione de nuevo, la chica se cubría con una manta y temblaba, seguro había pescado un resfriado por la mojada del día anterior. Tenía miedo, sabia que no impediría mas tiempo que el la tomará...

-¿Por qué insistes en esto?- dijo Hermione reteniendo las lágrimas -Tu no me quieres.

El chico desabrochó su cinturón dejando su pistola a un lado y empezando a desabotonar su camisa.

-Me excitas desde la primera vez que te vi en la feria, pagué un buen precio por Gema y Esmeralda pero tu marido no quiso venderte... Y, es una pena que no esté aquí- finalizó y se arrodillo gateando hacia ella.

La chica tomó una roca de barro del suelo, y la escondió en su espalda mientras él se acercaba. No tenía miedo de nuevo, pero no iba a dejar que la tocara, había puesto el dedo en la herida al recordarle a su esposo y eso no selo iba a perdonar.... Ella sonrió seductoramente asegurándole la victoria mas cuando estuvo a punto de besar su cuello ella lanzó un gritó ahogado y estrelló la roca contra su nuca, esta se desintegro convirtiéndose en tierra al instante, el barro quedó regado en el suelo formando una especie de lodo rojo entre el cual corría la sangre de Frank. Hermione lo empujó, su mano estaba llena de sangre e intento correr más el vaquero la sostuvo de un tobillo haciéndola caer de frente, siguió luchando arañando el suelo hasta que la fuerza de él menguo y fue reemplazada por un grito desgarrador.

Hermione salió del Tipi y corrió unos cuantos pasos, tuvo una inquietud de saber que demonios había pasado antes, gruñó de coraje contra ella misma por la estupidez que iba a cometer pero volvió. Una cobra se deslizaba saliendo de la choza. La castaña abrió la boca mirando como Frank se desangraba además de la nuca también de la mano donde algo blanco un burbujeante emanaba de ella... Se arrodilló a un lado de él ¿Por qué no podía dejarlo morir y huir de ahí?... Entonces sacó una navaja del pantalón de Frank y encendiendo un fosforo la calentó hasta que se puso al rojo vivo. Le puso una mordaza en la boca y encajó la navaja en la herida haciéndola mas grande, luego llevó sus labios hasta ella y chupó el veneno escupiéndolo en la tierra para eliminar el veneno.

El chico estaba bañado en un sudor caliente y su rostro estaba húmedo por las lágrimas derramadas, cuando ella termino e hizo un nudo sobre la cortadura. Al instante él perdió la conciencia de si mismo, la gitana pensó que ya había cumplido, pero si ahora no moriría por el veneno podría hacerlo por la temperatura o el insoportable dolor... Entonces decidió quedarse.

Recordó el día que había recogido una de esas mismas serpientes en un camino, solo que no tenia colmillos ni veneno, seguro los traficantes la habían dejado en aquel estado, así que ella decidió quedársela ante la risa de Mir, ella se lo había dicho: []«Tu bondad te destruirá Hermione. No dejarías morir ni a un asesino serial...»[/bi]

-Me está destruyendo...- pensó al verse sentada al lado de un asesino y paradójicamente salvándole la vida.


Draco y Ronald habían ido en busca del "Hienandulcci", el rubio le tenia miedo a la oscuridad del desierto por lo que decidió quedarse "Cuidándole la espalda" a Ronald en un lugar de donde todavía se divisaba la aldea de los Navajo. Moon lo acompañaba para guiarlos por si se perdían mas Draco la había convencido de quedarse con él y gracias a eso se había olvidado de su amigo desde hace tiempo.

-Es hermoso- dijo Moon mirando la bóveda celeste.

El rubio sonrió maquiavélicamente y fingió interesarse -Lo es. Pero no se compara con tu belleza -Dijo y le acarició el hombro con las yemas de los dedos -Podría mirarte toda la noche.

La Nativa sonrió y casi inmediatamente su gesto se endureció de forma espectral que logró asustar a Draco. De una atadura en su pierna saco una navaja de mango de madera con un tótem tallado, tan filosa que brillaba por lo delgado de su hoja y la puso justo sobre su campanilla. El chico en ese momento tuvo miedo de tragar saliva o de hacer cualquier movimiento pues sabía que terminaría muerto.

-Baja eso...- articuló Draco haciéndola reír macabramente.

Ella hizo lo contrario y se aproximó mas a él- Tu eres un Gadyé muy diferente y puedo sentirlo... Por tu culpa una raza entera penará.

-¿Que?- dijo Draco- Pero, pero de que hablas... Yo, yo soy una buena persona...

-No. Draco Malfoy. Tú. No eres el bueno de la historia...


Ron estaba inmerso en la oscuridad, la luna estaba cubierta por las nubes dejando solo un resplandor azul que lo iluminaba, sus ojos parecían dos antorchas encendidas brillando. Todos sus sentidos estaba alerta, era consiente de cada uno de sus movimientos y escuchaba perfectamente sus respiraciones. El aire que exhalaba era caliente y lo hacía temblar aun más mientras que su sangre corría a una velocidad impresionante. Piso una rama provocando un crujido que retumbó en su centro, inmediatamente empezó a temblar y supo que no estaba solo, las nubes se descubrieron y sintió otro aire caliente que no le pertenecía. Cerró los ojos y volteó. Un rugido feroz lo hizo gritar y el licántropo se erguió totalmente frente a él en una posición amenazadora.

EL pelirrojo corrió, pensando solo en que no quería morir. Se escudó con una roca mientras el licántropo se aproximaba a él a una velocidad increíble, no solo había adaptado su costumbre para transformarse de día sin no que también se había hecho mucho más fuerte y ágil que cualquiera de los escuálidos que él había dominado muchas veces. Quedó frente a él sin dejar de temblar por un momento hasta que sacó su varita, quiso decir un hechizó pero la bestia fue mas rápida y dándole un manotazo que hizo crujir todos sus huesos su única arma salió volando dejando su mano.

Pareció sonreírle como si tuviera conciencia plena de lo que estaba haciendo, no era posible ¿En verdad la tenia?... Entonces usando su fuerza lo estampó contra la misma roca que había estado usando de escudo y él cayó sentado estrellando su espalda. Todo parecía perdido, Ronald hizo un gesto de dolor apretando sus ojos y virando su rostro para no imaginarse lo que estaba a punto de suceder cuando detrás de él saltó un jinete montado en un caballo de raza Shire, en color negro, un animal corpulento con pelaje blanco en la ultima parte de sus patas. Alejaron al licántropo que salió huyendo en cuatro patas.

El jinete desmonto y se arrodilló ante el chico quien temió por la apariencia encapuchada del mismo hasta que ella corrió su capucha.

-¿Estas bien?- preguntó ella.

Ronald escucho su voz como un lejano eco, la empezó a ver doble y luego se desmayó.

Para fortuna de Hermione las clases habían terminado. Los preliminares le habían resultado bastante sencillos por lo que estaba segura que no tendría problemas para cubrir su promedio. Notó que la ventana de la biblioteca se empezaba a cubrir de nieve, exhaló de su boca el humo frio que se producía a tan baja temperatura, el mes de Octubre estaba a punto de terminar y con él llegaría el baile de día de brujas.

Parecía que al fin y al cabo Lavender y Parvaty tenían razón. Nadie la llevaría al baile. ¿Aunque para que iba? ¿A ella que le importaba intentar encajar en una cosa tan superficial y absurda? «Nadie con medio cerebro te invitaría Hermione...»... Cerró los ojos con coraje contenido y gruño. ¿Por qué tenia que ser cierto? No era fea y sabia que tampoco era hermosa pero su maldita reparación de "Aburrida, sabelotodo, ratón de biblioteca" era como un repelente de chicos, pues hasta los mas decididos se intimidaban ante ella.

-¿Qué haces aquí tan tarde?

Hermione abrió los ojos y respiro profundamente- Nada que te interese Malfoy -dijo.

Draco se sentó sobre la mesa ante la desaprobación de ella.

-Granger, Granger, Granger- dijo el chico meneando a cabeza.

-No me invoques Malfoy.

-No te invocaba, solo quería ver si desaparecías como en la película de BeatleJuice- dijo Draco y le sonrió ante su cara de fastidio

La gryffindor arqueo una ceja- ¿Draco Malfoy menciono una película muggle? Creo que voy a morir.

-Sin Promesas Hermione. [*Beatle juice, es una película que trata de un demonio fantasmal que aparece con decir su nombre tres veces y al hacerlo aparecer se puede devolver a su mundo haciendo lo mismo.]

*«Hermione»*Retumbó como una flecha que atravesó su cerebro. No la llamo, Sangre sucia, Ratón de biblioteca, aburrida sabelotodo, come libros o cualquier otro adjetivo despectivo contra su persona. Nunca le había dicho por su nombre.

-¿Qué estas haciendo aquí?- preguntó ella con un tono tan dócil que logró sorprenderla.

-Mi vida no te interesa.- respondió él.

-Lo mismo digo...

-¿Qué es lo que te pasa Granger?

Una segunda cuchilla se encajó en ella ¿Draco Malfoy interesándose? ¿Seria posible que estuviera Ahí solo para saber de ella?

-¿Quién eres y que hiciste con mi serpiente fastidiosa?- pregunto ella.

« ¿Mi serpiente fastidiosa?» Se había referido a él como si fuera de su propiedad. La chica también notó que había hecho esto y sin razón alguna pues él no pareció notarlo sus mejillas se encendieron.

-No podía dormir y como no había ninguna razón aparente pensé en que tú tenías la culpa...

-¡Porque siempre me culpas de todo!

-Baja la voz... Por si no lo sabias es una biblioteca.

-Y como demonios me encontraste...

-Hay Granger. Te juro que me aburres, solo pensé ¿Si yo fuera una insufrible reprimida sabelotodo y me la pasara comiendo libros, donde estaría? Y mira, no me equivoque.

La castaña se cruzó de brazos- ¿Por qué de todos los insufribles niños pedantes de Hogwarts...?

-¿...Me escogiste a mi para enamorarte?- concluyó Draco- Supongo que tienes buen gusto.

-Malfoy no he tenido un buen día así que "Perdóname" si no me interesa si te dejo dormir o no.

El chico se levantó de la mesa- ¡Hay Granger! ¡Tus desequilibrios mentales van a terminar matándome!

-Me daría por bien servida.

Draco se recargo en la mesa y aproximó su rostro a ella- Me, Muero, De, Sueño- dijo

-Son, Las, Seis, De, La, Tarde.- lo imitó

El Slytherin se acerco al estante observando los libros hasta que tomó uno.

-Algunas personar necesitamos descansar antes de poder dormir.- dijo volviéndose acercar a ella dejando su libro sobre la mesa. Hermione no pudo evitar mirarlo.

-¿Solo lees artes oscuras?

Draco puso los ojos en blanco- ¿Solo lees ridiculeces románticas?- la imitó

La Gryffindor rió al tiempo que se sonrojaba- Me gusta saber del amor, aunque no pueda sentirlo.

-Amor- pensó Draco- ¿Has encontrado algo para deshacer el hechizo?

Ella notó la brusquedad con que cambió el tema -No...

-Bueno Granger lamento informarte que en una semana es el baile de día de brujas y si no remedias esto me teme que tendré que hacer algo que la verdad no me apetece demasiado.

El chico caminó a la salida dejando su libro de artes oscuras sobre el escritorio. Ella hizo un gesto de enfado pero casualmente tenia una risa, entonces abrió su libro y siguió leyendo: « Tuvo un mal momento y rompió las reglas. El le ofreció la aventura vulgar del enredo en un cuarto de hotel...»... Escuchó los pasos de él que volvía, el Slytherin puso una de sus manos en la mesa y otra en la pierna de ella. Respiró agitada al sentir el rostro del chico sobre ella mientras sus alientos volvían a mezclarse. Draco sonrió mostrando su perfecta dentadura.

-Amor no es literatura si no puede escribirse en la piel.- susurro sobre sus labios humedeciéndolos con el vapor de su aliento. Se aproximó a su oído- Descansa come libros.

El tono de él había sido diferente, tanto que ni si quiera logró fastidiarlo o enfurecerla. Draco tomó su libro y sin dejar de sonreír fue de nuevo a la salida. Hermione se quedo con un ansia de decirle algo, o de que no se fuera nunca de su lado, quería permanecer con él y que le dijera come libros otra vez, mirarlo y que le volviera a decir come libros. Se sonrojó ante sus propios pensamientos y volvió su vista a la lectura: «...La aventura vulgar del enredo en un cuarto de hotel, amor no es literatura...»

La castaña levantó su rostro- Si no puede escribirse en la piel- dijo en voz alta, exactamente lo mismo que Draco había dicho era lo que estaba escrito. ¿Cómo era posible?

Draco salió de la biblioteca aventando ese estúpido libro que se sabia de memoria. Se recargo en la pared mientras las antorchas se encendían, una punzada estaba pegando en su cabeza. Cada palabra que ella leía le golpeaba el cerebro con las palabras de su aburrido libro. Se desvaneció en el suelo con los ojos cerrados y sonrió al sentir la reacción nerviosa de Hermione, lo hizo sentir bien el saber que él mismo la había provocado. Le habían contado que sentían las chicas con su presencia pero nunca lo había sentido. No le dijo lo del dolor que en primer lugar era lo que lo había llevado hasta ella, porque sabia que aunque estaba cansada de leer era la única manera que tenia para desahogarse.

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«12 de enero del año de 1849»

Frank despertó sobresaltado, había una ligera punzada en su mano y ella estaba recostada a su lado profundamente dormida. Podía recordarlo todo, ¿Por qué lo había salvado? ¿Por qué seguía ahí?... Se levanto procurando no despertarla pero fue en balde. Ella se talló los ojos al despertar y lo miró, estaba demasiado cansada.

-¿Cómo te sientes?- pregunto con voz sumamente ronca.

-¿Por qué lo hiciste?- contrarrestó Frank la pregunta.

Silencio...

-No tengo la menor idea.- dijo ella.

Frank se puso de pie- Pudiste irte y dejarme morir.

Las lágrimas salieron de los ojos de Hermione- ¿Y a donde iría?... No tengo nada, ni familia, ni hogar...

-Sígueme- La interrumpió Frank.

Un rayo de esperanza la cubrió, ¿Y si él la dejaba en un lugar seguro?, salió como una liebre detrás de él. Frank la tomó de una muñeca y la atrajo contra su cuerpo aspirando su aroma. Le sonrió y ella tuvo miedo e hizo fuerza para evitar que la llevara a donde fuera que lo estuviera planeando, entonces técnicamente tuvo que arrastrarla.

-No puedo pagarte que me salvaras- dijo Frank- Pero no pensarás que te dejaré libre, así que solo me desharé de ti.

Draco escuchó como ella gritaba, reconoció que era ella pues había escuchado el mismo grito pidiéndole ayuda dos días antes. Pensó entrometerse de nuevo mas desistió de su idea al instante pues ya no quería ser responsable de otra vida o de otra pelea. Solo entonces abrieron la puerta de su tipi dejando entrar la luz del sol. Frank arrojó a la chica dentro y ella calló sentada.

-Te la regalo Malfoy- gritó el chico carcajeándose.

Al rubio le tomó unos minutos reaccionar, la miró a ella y después salió tras de Frank solo para notar que subía a su caballo completamente cargado de provisiones al lado de Vincent y Gregory.

-¡Pero que pasa!- grito Draco.

-Nos vamos Malfoy- dijo Frank

-¡Pero no podemos! ¡Ron esta herido!

-No, ustedes no pueden, nosotros si. Fue un placer conocerte y espero que tu amigo se recupere... ¡VAMONOS!- dijo y galopo ¡ADIÓS DRACO! ¡Y NO TE PREOCUPES! ¡NO LA TOQUE!

El chico sintió una ola de furia que le llenó los puños ¿Ahora que demonios iba a hacer con una gitana y su mejor amigo en cama?


Cuando Ronald reaccionó todo a su alrededor le dio vueltas, quiso levantarse pero el mismo mareo se lo impidió. No tenia cerró los ojos poniéndose una mano sobre la frente que tenia una compresa fría, no recordó muchas cosas y los pocos recuerdos de los que era consiente estaban borrosos y en fragmentos separados. Un licántropo, la oscuridad, el dolor, un caballo que nunca había visto y ella...

-Ella- pensó abriendo los ojos de pronto.

-Por Dios- Suspiró ella- Gracias a *Santa Sara que despiertas. ¿Cómo te sientes?

El pelirrojo miró su rostro como el de una muñeca, largas pestañas y ojos tan oscuros como su cabello. Era la chica mas fascinante que había visto en toda su vida.

-Me llamo Mir- dijo ella- ¿Y usted?

-Ronald Weasley- dijo sentándose con ayuda de la chica- Gracias.

-Por nada, Ronald Weasley.- Respondió Mir y sonrió [Santa Sara es La virgen en la que creen los gitanos]

El chico se quedó atontado con ella, nunca le había pasado algo así con ninguna mujer, aunque en realidad nunca hubiera visto una igual. Parecía una hechicera con los labios más apetecibles que un hombre pudiera anhelar a besar. Se fijó en sus ropas brillantes, traía puesta una larga falda de holanes negros con colguijes de plata y una blusa de botones blanca amarrada de tal manera que dejaba ver su abdomen con una argolla en el ombligo. Sobre la cabeza algo parecido a una tiara pero esas monedas doradas...

-Galeones- susurró él.

-¿Qué?- dijo Mir despistadamente.

-Nada... Digo que eres una gitana.

-Así es- se enorgulleció ella.

-¿Sabes que es lo que traes en tu frente?

-Si... Es oro sagrado, muy común entre mi gente.

Ronald respiró aliviado, no estaba ni un poco cerca de saberlo- ¿Sabes lo que me atacó ayer?

-Si, un hombre lobo. Aparecen cuando la luna se renueva...

Al instante Ronald dejó de escucharla, era como si esa extraña cultura conociera la magia pero le diera su propio significado. Por ejemplo lo que en el mundo mágico era dinero para ellos era oro sagrado, lo que para él era un licántropo para ella era un Hombre lobo, algo que quien sabe porque se renueva junto con la luna. ¿Acaso esos simples muggles tenían algo de magia?

-Por eso su sangre mantiene la juventud- finalizó Mir.

-Yo... No se como pagarte- dijo Ronald

-No necesitas hacerlo... Te encontré por suerte; Unos Gadyé destruyeron nuestra feria y casas, así que nos separamos... ahora solo quiero empezar de nuevo...

El pelirrojo la miró fijamente y ella respondió haciendo lo mismo, él descubrió al instante la profundidad de sus ojos. La chica abrió su boca y levitó sobre los labios del extraño Gadyé con cabello de fuego.

-¡COMADREJA!- gritó Draco abriendo el tipi de repente- ¿Interrumpo?

-Disculpen...- dijo Mir saliendo.

Draco miró a su amigo con un aire de haber descubierto algo que no debía y sonrió maliciosamente.

-Quita esa cara, no hacíamos nada.

-¡Te ibas a acostar con ella!

-Pero, que demonios... Hay Draco.- dijo Ron algo indignado

-Te iba a preguntar como te sientes pero... Supongo que bastante bien...

El rostro del Ron se hizo algo sombrío- Frank y los otros se fueron... Lo siento.

El rubio se sentó con las piernas cruzadas una sobre la otra frente a su amigo- No importa, nos dejaron algo.

-¿Un mapa?

-No... Más grande, más castaño y de mejor uso.

Ron aqueo una ceja.

-Me dejaron a la gitana...

-¡QUE!

-No pienso quedármela. Estaba pensando que podemos devolverla a la feria y...

-Unos muggles la destruyeron.

-Bueno ya, nosotros no tenemos la culpa.

-Nosotros No. ¡Tu a tienes!- grito Ronald. Draco levantó las cejas y el chico intentó calmarse- Siento mucho todo esto Draco.

El rubio suspiro -Ha, esta bien.

-¿Seguimos siendo amigos?

-¡Amigos nunca comadreja!- gritó el rubio- Eres mi hermano.- dijo y sonrió.

La luna brillaba en su máximo esplendor, personalmente odiaba la noche y todo lo que tuviera que ver con oscuridad. Se lamió los labios resecos y respiró profundamente sin sentir alivio pues el aire no alcanzo a sus pulmones. Saco la mano de sus bolsillos pues las sintió empapadas de sudor, lo que solo acrecentó su nerviosismo. Escucho unos pasos y al instante su sangre se dilató.

-¡Haaa!- gritó Ron cuando tocaron su hombro y se volteó con un pequeño salto.

-Tranquilo- dijo ella con tierna voz. Al instante su tono lo hizo sentirse en las nubes y abandonar todo de sí. Era como si ella solo tuviera que cuidarlo.

Ella lo había hecho en el pasado y se encargo de hacerlo en el futuro, que para ellos era el presente.

-Ron, estas temblando- dijo la rubia cuando lo tomo de las manos- ¿Qué pasa?

El chico tragó saliva sin dejar de lado su temblorina- Te amo.

Ella sonrió, sus ojos se llenaron de lágrimas y se lanzo a sus brazos.

-Ciento como si hubiera esperado medio siglo para escucharte decirlo- dijo Luna completamente conmovida,

El gryffindor se quedó mirándola mientras la sostenía de la cadera. Su rostro era como el de un ángel y si o pudiera tocarla pensaría que de verdad era uno.

Sin decir otra cosa Luna se puso de puntas y lo tomó del cuello para besarlo, aunque ni estirándose lo mas posible lo alcanzaba el no hizo menos y la ayudó encorvándose contra ella. Algo caliente pareció extenderse dentro del cuerpo del pecoso y por medio de su boca le transmitió el calor a ella. Era una masa de temperatura desorbitante que creció dentro del cuerpo de Luna y la hizo perder lo que llevaba guardando a lo largo de toda su vida: Su inocencia.

Luna se separó bruscamente de su novio y con un pequeño saltó quedo a solo unos metros de él. Su cabello estaba recogido con una mariposa que de la que ella se deshizo al instante y extrañamente salió volando soltando los risos rubios y largos sobre sus hombros. Dejo de lado el morral que siempre llevaba atravesando su cuerpo y empezó a desabotonar su blusa lentamente.

Para ese entonces Ron había caído de espaldas sobre el césped húmedo, como si sus piernas lo hubieran abandonado al dejar de responderle.

La rubia tenía un cuerpo hermoso, mucho mas que cualquier chica de su curso y esa lista podría extenderse hasta las mejores de Gryffindor. Sus formas eran redondeadas y aunque no fuera exuberante estaba bien proporcionada, demasiado hermosa para él. Además de la palidez natural de su piel acompasada de sus risos rubios, ojos claros con largas pestañas y labios rosados era más de lo que podía pedir. La Ravenclaw se quedó solo con un bóxer muy ajustado de color negro que acostumbraba llevar debajo de la falda en tiempo de calor, pues nunca usaba sujetador o perfume alguno. Se sentó sin decir una palabra a horcajadas sobre Ron y le dio un beso en el cuello tan tierno que al pelirrojo se le fue el aliento al instante.

Ron no dijo más y tomó para sí. La hizo suya desnudándose lentamente sin dejar de tocar el cuerpo de la chica con la misma dulzura que lo hacia todos los días. Sintió que había nacido solo para disfrutar de ese momento, su deseo iba mas haya de lo físico y era completamente diferente a algo espiritual, simplemente era algo irresistible para él.

Ella le pertenecía desde antes de nacer... Simplemente porque había nacido para pertenecerle.

aqui les dejo otros dos capitulos para recompenzar el no haber puesto antes

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