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Historia 36467 — capítulo 8

CAP 07: Rescate

La profesora Sibyll Trelawney caminaba nerviosamente de un lado para otro, cargaba esferas brillantes en los brazos y las guardaba cuidadosamente en un estante cubierto por un velo rojo con lunas y estrellas doradas intentando ignorar a los jóvenes que pedían su ayuda.

-No, no, se nada de, de eso... jóvenes- dijo Sibyll virándose para mirarles.

Hermione sacó de su túnica la extraña esfera con la que se había quedado y le extendió la mano.- ¿Entonces puede decirme que es esto?

Ella se acomodó los lentes redondos y abrió la boca, inmediatamente se la arrebató de la misma manera nerviosa y la llevó hasta una de las mesas poniéndola en lugar de una esfera de adivinación. Miró fijamente entrando como en un trance extraño durante el cual percibió a una mujer enferma con la misma esfera en las manos, aquella estaba muriendo pues sintió la enfermedad en sus propios huesos, la chica en cuestión dijo una oración en un idioma antiguo que ella si podía comprender mas literalmente no tenia significado alguno. De pronto dio un pequeño salto para atrás y tosió compulsivamente.

-No es magia de hoy, quien haya hecho esto lo hizo hace muchos años- dijo Trelawney -Ustedes ya se conocían... Pero se hicieron daño. No se como ni porque... Solo veo la necesidad de alguien de enmendar su viejo error, y, no se nada más. -Finalizó entregándole a Hermione su esfera.

Los chicos salieron de la torre igual de confundidos como habían entrado, Draco traía las manos metidas en la túnica e iba detrás de la castaña quien maldecía al viento para ella misma, hasta que un gruñido gutural la delató

-¡Sabia que la clase de adivinación era estúpida!- gritó Hermione.

-Concuerdo contigo Granger- dijo Draco.

La gryffindor se volteo violentamente-¡pero que demonios pudiste hacerme Malfoy!

-¿Y porque asumes que fui yo?

-Porque eres una asquerosa rata y no creo que en otra época hayas sido algo diferente.

Draco hizo un gesto duro y la tomó de la barbilla- Escúchame bien asquerosa sangre sucia, vas a detener esto porque...

-¡Porque! -grito Hermione haciendo un brusco movimiento para que la soltara, consiguiendo que se acercara mas a ella- ¡¿Qué demonios me puedes hacer Malfoy?! ¡Mátame! Porque moriría feliz sabiendo que te llevó conmigo.

El rubio sintió una furia tan grande ante su altanería que la estampo en el muro, para su pesar sintió como el golpe retumbaba en su propia espalda además del mareo y como este retumbaba en el centro de su nuca. Gruño de coraje al descubrir que no podía lastimarla mas de lo que era capaz de lastimarse a si mismo.

-¡Crookshanks!- gritó Hermione al ver a su gato sentado en la salida de la torre. Como Draco ya no hacia fuerza fue fácil empujarlo para correr tras su mascota y salir de la torre.

El Slytherin la siguió agradeciendo que estuviera nublado miro a la chica que cargaba armoniosamente a su gato y sonrió.

-¿Y tu que haces con esa cosa?-dijo el chico.

Ella puso los ojos en blanco- Es mi mascota Malfoy.

Draco rió- Le preguntaba a él.

-¡Eres un idiota!- gritó la castaña con una cara de indignación bastante divertida para Draco.

-Gracias Granger, tu siempre tan amable.

El chico sonreía pues fastidiar a la gryffindor era bastante divertido, hasta que notó como el gato parecía maullarle amenazadoramente.

-¿Qué le pasa a esa cosa Granger?

-No le gustan los hombres- respondió Hermione y lo miró de arriba abajo- O eso que tu eres.

-Con razón se lleva tan bien con la comadreja y el pobretón...

-¡Púdrete Malfoy!- gritó la chica alejándose.

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«10 de enero del año de 1849. 23:00 hrs.»

Hermione terminó con las manos atadas y un pañuelo en su boca. Lagrimeaba en silencio al recordar el cuerpo de Harry sangrando mientras ella se alejaba, si pudiera volver el tiempo de seguro lo haría y esta vez no cometería tantos errores, como el de haber ignorado a Mir, antes de cada función su amiga le leía las cartas y decía si debía o no ir al trabajo, siempre le hacía caso pues nunca se equivocaba... Excepto esta ver, Mir le dijo que no trabajara, que no se expusiera y si no podía evitarlo que esa noche no robara, pero ella necesitaba el dinero. Lo peor fue cuando Mir le dijo que encontraría el destino que la seguiría toda la vida ¿Y como respondió? «Encontramos nuestro destino en el camino que escogemos para evitarlo...»... Ahora hasta le parecía gracioso una respuesta tan estúpida, tal y como se consideraba...

-Tranquila preciosa- dijo Frank- te trataré bien.

La castaña lo miró con odio y él respondió con una cínica sonrisa.

Llegaron a una aldea de Navajos donde esperarían un par de días para reponer fuerzas y provisiones, así se podrían encaminar a la mina donde era su objetivo. Ron asombró ante la extraña cultura que vivían Tipis, raras tiendas de piel en forma de conos.

Dejaron los caballos en un corral rustico hecho de madera, les quitaron las sillas y los guiaron hasta el agua.

-No entiendo porque hizo eso- dijo el pelirrojo mientras acariciaba a su caballo.

-No hagas drama Ronald- dijo Draco- Seguro así se manejan las cosas por aquí.

-Ahora no solo los muggles me dan asco- dijo Ron mirando como Frank se acercaba e inmediatamente se retiró tratando de evitarlo.

Frank le palmeó el hombro a Draco y le sonrió a Ron, pero él no devolvió el gesto- ¿Tu amiguito esta molesto?- preguntó.

A Draco no le pareció el tono de la palabra "Amiguito".

-No le parece tu comportamiento- dijo quitándose la mano de Frank de su hombro- Eso es todo.- Finalizó y se unió a Ron.

Los nativos danzaban alrededor de una enorme fogata en el centro de la aldea, con la luna sobre ellos y un completo manto oscuro y estrellado parecía algo espectacular. Arrojaban polvos al fuego y este se elevaba con formas de figuras, liebre, águila, árbol y la última fue una hermosa mujer. No era magia, aun así era algo asombroso.

-¿Te gusta no?- dijo Draco al notar la enorme sonrisa de su amigo pelirrojo.

Ronald tenia los brazos cruzados, una hermosa nativa de cabello negro hasta la cintura vestida con pieles ajustadas a su cuerpo les ofreció agua.

-Me gustaría mas saber tu nombre- dijo Draco.

Ella sonrió con ternura- Mi nombre es Moon- dijo ella.

-¿Para que hacen eso?- Pregunto Ronald.

-El Gran Jefe está enfermo y le pedimos a la madre luna que lo cure- dijo ella y se retiró.

Draco dejó escapar una carcajada y arqueo una ceja- La luna.- se quedó embobado con el contoneo de aquella chica. Hizo un siseo que Ron ya conocía.

-Ni lo pienses oxigenado.- dijo Ronald.

-¡¿Qué?! -grito el rubio inocentemente.

-Si le tocas la mano te tienes que casar con ella.- dijo el pelirrojo.

La música se hizo más fuerte y rápida. Los danzantes terminaron de pronto hincados frente al fuego mientras uno de ellos movía algo parecido a una maraca y era el único sonido antes del silencio. No se escucho nada hasta que fue interrumpido con un aullido, Draco y Ron se miraron al escucharlo. Moon salió del tipi del Gran Jefe.

-No ha sanado- dijo ella

Ronald se rió y puso sus manos sobre su cintura. Draco lo miró y también sonrió, tenia años sin ver reír a su preocupadizo amigo, le agradaba verlo contento como cuando niños.

-Bueno, ya que la luna no lo quiere curar hay que recurrir a la medicina- dijo el pelirrojo.

En el jardín Luna estaba sentada sobre el césped con las piernas cruzadas, escribía afanosamente en el viejo libro que solía cargar. Neville jugaba con su recordadora sobre la banca que estaba frente a Luna.

-¿Qué escribes Looney?- preguntó el Gryffindor.

La rubia se coloco un mechón de cabello detrás de la oreja y sonrió- Cosas que recuerdo- respondió- ¿Nevi, crees que tu podrías ser malo?

-He... Supongo que no. ¿Por qué?

-Nada, estaba pensando en...

-¡Neville!- gritó Hermione corriendo hasta ellos.-Te he estado buscando por todas partes, ¡Mañana es el examen de pociones!... Quería saber si quieres estudiar conmigo.

El chico palmeo su frente- Con razón el humo es rojo, ya no me acordaba.- dijo y sonrió.

Luna sonrió tranquilamente y los miró alejarse entre bromas y abrazos mientras conversaban animadamente.

Todo parecía ser igual y al mismo tiempo tan diferente

Ron llegó por detrás de ella y le dio un beso en la mejilla para después pasar a sus labios y sentarse frente a ella.

-¿Otra vez con eso?- dijo el pelirrojo al notar que no soltaba ese raro libro.

-Debo terminar lo que empiezo- respondió Luna.

-Al menos deberías decirme si yo salgo en tu historia.

La Ravenclaw sonrió dándole un beso en la mejilla- Claro que si.

El pelirrojo dejó de mirarla a ella para pasar a ver a un grupo de Slytherin que se relajaban. Draco jugueteaba con su amiga Pansy tomándola de la cintura, elevándola en el aire y robándole fugaces besos en el cuello. Ron no supo porque lo estaba mirando pero un deseo de estar ahí se apoderó de su pecho, dirigió su atención a Zabini quien besaba a una chica de largo y lacio cabello rubio, por un minuto pensó en que si el moreno no estuviera ahí, ese seria su lugar, pero esos pensamientos quedaron en el olvido al momento. Le dio un beso en la frene a Luna levantándose y le ofreció una mano para que ella se levantara también.

El chico la tomó de la cintura- Tengo que estudiar- dijo con pesar- ¿Te veo en la cena?

Ella asintió- Suerte.

La rubia se quedo pensativa un momento al ver como su novio se alejaba. Miro a Draco y se encontró con la mirada de él antes de que entrara al castillo, le sonrió con ternura y él le devolvió el gesto pues en realidad no tenia nada en contra de ella y siguió su camino. La chica cerró sus ojos y suspiro.

-Ron te extraña Draco...

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«11 de enero del año de 1849 »

Draco despertó en su incomoda bolsa de dormir, se puso la camisa y salió. La fogata de la noche anterior estaba humeando, Ronald tomaba café negro sentado en la mitad de un tronco frente a los caballos, el rubio sonrió maliciosamente y se aproximó a él sin hacer un solo ruido.

-Hasta que despiertas -Dijo Ronald sin inmutarse dándole un sorbo a su café.

-¿desde cuando te das cuenta de que te quiero asustar?- pregunto Draco sentándose a su lado.

-Desde que te volviste predecible.

Draco bostezó- ¿Y que tenía el Gran Jefe?

-ha, solo una muela picada... Ahora cree que soy un enviado del sol o algo así...

-Hablando del sol... Mira

Ambos se fijaron en la majestuosidad que se alzaba sobre los cañones.

-Que hermoso- dijo Ronald.

-Si, en Inglaterra nunca se ve algo así.

Un grito agudo llamó su atención y se dirigieron al tipi de Frank. En dicho lugar Frank se encontraba sobre la castaña intentando besarla mientras ella se defendía ferozmente.

Longbottom le dio una bofetada que Logro voltearle el rostro -¡Escúchame estúpida! ¡Eres mía! -Le grito echando sobre ella algunas gotas de saliva.

-¡Frank!- grito Draco abriendo el tipi -Puedes venir.

-Volveré contigo- susurro.

El rubio miró a la gitana y cedió paso al chico para que saliera.

-Que quieres Draco... Es muy temprano- dijo Frank.

-Demasiado temprano diría yo- dijo Ron poniéndose detrás de su amigo.

-Yo voy a darme un baño- dijo Frank y se alejo de ellos.

Draco respiro profundamente apretando sus dientes, era evidente que lo que acaba de ver le había molestado demasiado.

-¡Que demonios piensas Malfoy!- gritó Ronald exasperado.

-¡Quería abusar de ella!- se defendió Draco.

-¡Y a ti que!

-¡ES UNA MUJER!

-¡Es una muggle!

Hermione escuchaba la discusión desde el tipi, su blusa estaba rasgada y su rostro completamente húmedo por las lágrimas derramadas y la saliva de los gritos, se asomó cuidadosamente.

-¿Muggle?- repitió, esa extraña palabra que ya conocía mas su significado le era un total secreto.

Ellos se quedaron el silencio cuando el viejo aullido de la noche anterior se escucho de nuevo solo que esta vez retumbo más fuerte y aterrador. El cuelo fue cerrado casi inmediatamente por nubes grises y en medio de relámpagos la tormenta empezó a caer.

-No me digas que hicieron la danza de la lluvia -Dijo Draco.

-Sígueme.- dijo Ronald.

Ambos intentaron huir, hasta que algo feroz parecido a un enorme lobo que caminaba erguido se alzó sobre Moon, la hermosa nativa. Ella no gritó, su rostro se pasmó inmediatamente con su boca abierta que no profería sonido alguno, Ron miró a Draco comprobando lo que la noche anterior habían sospechado, el aullido no era el de un lobo o coyote, era de un licántropo, pero lo más sorprendente era que estuviera transformado, sin luna. El pelirrojo corrió hasta ella y la hizo a un lado empuñando su varita cosa que Hermione alcanzo a ver. El licántropo se alejó corriendo con un gruñido feroz que le heló la sangre a Ron, quien no acostumbraba tener miedo.

La tormenta arreció empapando a todos y haciendo pesadas sus ropas, la chica lloró abrazando al pelirrojo, él pudo sentirla temblar entre sus brazos, tenia tanto miedo como él. Guardo su varita y se alerto ante un sonido desconocido, ella levanto su vista sobre el hombro de él y lo jaló para que corrieran pues un fuerte cause de agua se avecinaba. Se refugiaron subiendo a la cima de uno de los cañones donde estaba Draco. Los tres miraron el rio improvisado que corría ferozmente debajo de ellos destruyendo todo a su paso.

-¡Auxilio!- grito Hermione quien se ahogaba entre el agua.

Draco se deshizo del chaleco, el cinturón y las botas.

-¡Pero que haces!- gritó Ronald.

-¿Tienes una mejor idea?- dijo Draco

El chico enseño su varita.

-Ni si quiera lo pienses Ron.- finalizo y se lanzó tras ella con un clavado digno de una medalla de oro.

Las cosas no resultaron como él lo esperaba pues las violentas olas lo zambullían haciéndole perder el aliento mientras era arrastrado, golpeo su pie con una roca desprendida y empezó a sangran pero el dolo en su talón no le importo y apoyándose en un barril de madera movió sus piernas para llegar a ella.

-¡Toma mi mano!- le grito mientras ella peleaba contra la corriente.

Con un esfuerzo magistral la castaña lo alcanzó sintiéndose aliviada al instante.

-¡Draco al frente!- grito Ron.

El rubio miró la gran pared de piedra por debajo de la cual se filtraba el agua, mas todo lo que no cabía era aplastado entre el muro y la intensa corriente. No pensó en el peligro pues era humano ¿Un poco de agua no les aria daño o si?, mas todas sus idead se esfumaron al ver un enorme tronco solido quedar reducido en astillas, empezó a temblar. Inmediatamente se zambulló dejando sola a la chica quien lloró de espanto al pensar que él la hubiera abandonado. El chico nadó hasta la orilla con todas sus fuerzas y subió por las rocas corriendo hasta llegar a un lugar por donde la gitana pasaría, cuando Hermione llegó a él, Draco la tomó de una mano con todas sus fuerzas levantándola, el agua carcomió la roca de barro sobre la que ella estaba asentado y mas tardo en subirla que en que volviera a caer quedando colgada. Lo único que la separó de la muerte fueron las manos de Draco que la sostenían de un brazo.

-¡No te soltare!- gritó Draco- ¡Ayúdame, intenta subir!

Las lágrimas de desesperación corrieron por todo el rostro de la chica mientras perdía toda esperanza de sobrevivir. Sin embargo sacando un coraje de quien sabe donde balanceo su cuerpo hasta trepar por los brazos del chico y agarrándose de su espalda él la tomó de la cintura y dio un fuerte salto hacia atrás cayendo en el suelo con ella encima... La hizo a un lado y quedó inclinado sobre ella mientras ambos temblaban respirando agitados...

¿Conoces la diferencia entre salvar y rescatar?... Porque no es lo mismo, un rescate es poner a salvo y la salvación es librar, no solo del peligro, no solo de la muerte... También podemos salvar a alguien de si mismo. ¿Si tu le debieras la vida a alguien, como se lo pagarías?... Hay personas que nos pueden salvar, de todas las formas posibles que pueda esperar un ser humano e irónicamente esas personas tienden estar a nuestro lado, aunque sean quienes más odiamos.

Hermione estaba pasmada, una manada de centauros iban directo a ella y sin embargo sostenía un libro entre sus brazos sin mover un solo musculo. El suelo temblaba bajo sus pies, no pensaba en la vida mas, lo único que quiso era morir, aunque ¿Por qué había creído que leer en el bosque prohibido seria una buena idea?... Cerró los ojos y apretó los dientes esperando recibir un dolor tan fuerte como nunca.

Como si nada él corrió hasta alcanzarla y arrebatándole fugazmente el libro de los brazos la tomó de la cintura aventándola a un lado. La protegió con su cuerpo contra un árbol mientras las criaturas pasaban destrozando el libro con sus patas. La miró a los ojos, la castaña abrió la boca y miró a Draco, él pudo notar que su cuerpo temblaba de no haber estado tan furioso.

-¡ESTAS LOCA O QUE!- grito el rubio dejándola libre pero tomándola de una muñeca.

-Me salvaste...- profesó ella.

-No Granger. Me salvé.

Hermione sonrió, la única persona por la que Draco Malfoy era capaz de hacer algo era por si mismo.

-Como supiste que...

-Te vi pelear con unas mocosas de Gryffindor y te seguí... ¡Y me alegra haberlo hecho! ¡Imagínate si no!- grito fúrico.

Ella bajó su rostro, Draco tragó saliva dándose cuenta de que estaba siendo algo injusto con ellas pues ciertamente no sabía que la había llevado hasta allí. La tomó con delicadeza de la barbilla obligándola a mirarle a los ojos.

-El día que mi vida no dependa de la tuya has lo que quieras...

La gryffindor intentó caminar cuando su pierna se tensó con un calambre provocado por una herida profunda a lo largo de su pierna. El chico se fijó en que su carne estaba separada y había mucha sangre, toda la calceta de ella se había teñido de rojo. Se arrodilló para examinarla completamente extrañado de esta vez no sentir su dolor, pero la espesura del bosque combinada con lo nublado del cielo no le ayudó mucho, intento levantarle la falda pero ella se lo impidió, ante esto él puso los ojos en blanco y sin pedirle permiso la tomó en brazos notando que era la chica mas liviana que había cargado en su vida, la llevó hasta una roca fuera del bosque

-¡No voy a dejar que me toques!- gritó ella aferrando su falda a sus rodillas.

-Bien. -Dijo Draco y tomó asiento junto a ella apretando los dientes pues recién empezaba a sentir la punzada.

-¿Bien? ¿No me vas a grita?- se extraño Hermione.

-No, es tu pierna y si quieres desangrarte por mi está bien... Después de todo todavía tienes otra pierna.

La castaña abrió la boca y quitó las manos de la falda levantando la cabeza- De acuerdo, pero no lo disfrutes.

Draco sonrió, era bueno manipulando- No pensaba hacerlo.

Levantó la falda solo un poco y sonrió abiertamente al levantar la mirada y notar que ella estaba sonrojada. La herida era bastante fea y llegaba más allá de la pierna casi hasta el límite de su cadera. Lanzó un hechizo contra el dolor y otro para detener la sangre y la volvió a tomas en brazos para llevarla a la enfermería.


Ginny lloraba desconsolada en su sala común, tenia la comisura de los labios morada. Harry entró furioso y se arrodillo ante ella para mirarla a los ojos

-Lo siento...- Profesó la pelirroja.

Ron entró azotando la puerta- ¡Pues deberías sentirlo! ¡Estarás castigada hasta año nuevo y para colmo también me van a castigar a mi por no cuidarte!

-¿Puedes decirme que paso?- pregunto Harry dulcemente.

-Lavender y Parvaty estaban molestando a Hermione.- dijo Ginny.

-¿Y que le decían?- pregunto el ojiverde.

Ron tomo asiento frente a la chimenea y Luna entró tarareando una canción quedándose parada en la puerta mirándolos a todos.

-Hablaban del baile, a Hermi le tocó hacer equipo con ellas para un trabajo de Runas y se molestó porque no estaban trabajando. Les dijo que si no podían hablar de algo menos estúpido.

-¿Y luego?- pregunto Luna.

Ginny la miró- Después le gritaron que a ella no le interesaba el baile porque...

-¿Por qué Gin?- dijo Ron.

La pelirroja saltó del sillón y las lagrimas brotaron corriendo por todo su rostro- ¡Porque no es lo suficiente bonita! ¡Le dijeron que nadie se fijaba en ella por ser...!

-¡Una sangre sucia!- gritó Luna.

-¿Pero que les pasa a esas dos?- dijo Ron- Bueno y después que.

-Después Hermione se fue corriendo no se a donde y yo... y...

-¡Noqueaste a Lav-Lav y le arrancaste el cabello a Parvaty!- gritó Luna aparentemente emocionada- Y yo que creía que era un rumor.

-Lo, lamento.

La Ravenclaw se acercó a Ginny abrazándola- Yo se lo mas que te debes estar sintiendo... Pero te aseguro que mañana te sentirás mucho peor.

Harry y Ron sonrieron.

-Gra, gracias, em, Luna.- articuló la pelirroja.


En la enfermería Hermione reposaba en una de las camillas mas alejadas de la puerta. Draco estaba en una silla junto a ella con la pierna extendida sobre un pequeño banco de madera. Al verla dormir no pudo evitas sentir algo de ternura por ella, se veía tan inofensiva en ese instante con esos ojos llenos de soberbia cerrados y sus labios que despedían insultos en silencio...

-¡Auxilio!-gritaba Hermione incorporándose bruscamente.

-¡Granger!- Se alarmo Draco.

La castaña se quedó en silencio mirando el horizonte rojizo y como el sol se metía, luego miró a Draco.

-Soñé... Que me ahogaba- dijo.

El rubio sonrió-¿Cómo te sientes?

Hermione alzó una ceja y cruzo los brazos-¿Tu preguntándome como me siento?

-La verdad a mi ya no me duele tanto.

-Olvide que tu también lo sientes.

-Pues no lo olvides porque cuando te beses con Potter no quiero sentirlo.- Bromeaba.

-Eres un cerdo Malfoy -La chica lo miró dándose cuenta de que estaba en calzoncillos -¿Se puede saber porque...?

-La herida que tenías estaba hasta la cadera, así que tuvieron que suturarte, para lo cual te quitaron la ropa interior...

-¡QUE! ¡TU, TU ESTABAS AQUÍ!

-Al menos tú estabas inconsciente, yo soporte todo el dolor.

-¡PERO TU ME, ME VISTE!

Draco sonrió- No te preocupes, no lo disfruté- dijo con una inevitable carcajada.

-Si te atreves a decirle a alguien que...

-Hay Granger- dijo Draco con un tono de repulsión- A quien le interesaría que vi semidesnuda a una Gryffindor sangre sucia, verdaderamente no conozco a nadie tan suficientemente pervertido y morboso.

El chico se recostó en la camilla que estaba a un lado de ella tratando con máximo cuidado su pierna pues si se lastimaba la lastimaría a ella.

-Por cierto Granger... Me encanta el lunar que tienes en la cadera -Dijo Draco y se volteó de lado mientras el rostro de ella adquiría mil colores.