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Historia 36467 — capítulo 15
CAP 13: Truco o Trato
... Las personas se unen en amor verdaderamente solo cuando aprenden juntos; cuando comparten asuntos trascendentes para ambos... y no cuando el uno le demuestra al otro su experiencia...
Las clases habían sido suspendidas por el baile. Todo el colegio estaba en un estado parecido a un punto medio entre el letargo y la euforia; era exasperante para las chicas buscar un disfraz y para los chicos buscar pareja... Cuando eres niño la noche de brujas es una ocasión divertida en la que vas de puerta en puerta gritando "¡Trick or treat!" exigiendo dulces. Basta con ponerte una corona de papel y verte gracioso (a)...
Pero al crecer... Es diferente.
En el mundo de las chicas, la noche de brujas es la única ocasión en que puedes vestirte como callejera sin temor a que alguien quiera pagarte por sexo. Basta con lencería de encajes y orejas de animales... En Hogwarts NO. En el colegio de Magia y hechicería la lencería esta prohibida... Pero nadie prohíbe los vestidos incitantes con antifaces puritanos...
Ginny entro corriendo a la habitación de Hermione. No eran más de las nueve de la mañana por lo que la gryffindor se encontraba profundamente dormida, sumergida entre sueños confusos...
-¡Hermioneeeeeee!- gritó la escandalosa pelirroja.
-¿Qué, que?...- dijo Hermione despertando con dificultad.
-¡Mira, mira, miraaaaaa!
-¿Qué?... Que miro Ginny- se sentó en la cama sobándose la cabeza y miró a su amiga...- ¿Ese, es tu... disfraz?
-SIIIIIIII
No era un disfraz. Un vestido de color pardo que se amarraba detrás del cuello con una cinta plateada, tenia otra cinta de estas en la cintura y terminaba con picos irregulares a la mitad de la pierna, además de un peculiar escote que mostraba unos pechos mucho mas... Enormes de lo que en realidad eran.
-¿Imagino que te falta un antifaz?
-¡Claro!... Si no, no seria un disfraz.
-Es lindo Ginn.
La pelirroja dio tres saltos y salió corriendo tan apresuradamente como había entrado. Hermione se quedó con una sonrisa al pensar que ni si quiera tenia un disfraz o un vestido hermoso que lucir... Se levantó de la cama. No tenia animo como para un baile en el que claro... Predominaba la belleza o las curvas espectaculares.
Decidió entrar a ducharse. Mientras lo hacia recordó la risa de Draco mientras ella cantaba para burlarse de él y la forma en que lo había tratado... Besarlo solo por coraje. Las palabras de Parvaty habían ardido dentro de ella y solo quería demostrarse que al menos ella había tenia algo que todas desean... Aunque no lo recordaba. El agua moldeó sus curvas relajándola. Tal vez lo que le había dicho era cierto, ahora ya no tenía que preocuparse por ir sola al baile... Eso era lo que quería, un pretexto...
Salió rodeando su cuello con una toalla, con una esquina de esta se secaba el cabello lacio y desordenado mientras su cuerpo permanecía goteando. Sintió la necesidad de cubrirse cuando notó que Draco estaba ahí, en cuanto la miro completamente desnuda excepto por el uno de sus senos que tapaba la toalla se viró con las mejillas enrojecidas. Ella sonrió.
-Yo no tengo la culpa que en las mazmorras no haya ventanas, creo que ya te gustó mi habitación -Dijo Hermione dejando de lado su intención de cubrirse.
- Mcgonagall... me, mandó, que te entregara... -Al chico le costaba trabajo respirar.
-¿No crees que ya me has visto muchas veces como para que te apene? -Lo interrumpió.
La chica empezó a ponerse unas bragas blancas que se ajustaron a su cadera, Draco quería que los ojos le dieran una vuelta completa para mirarla. Ante el desafió se viró, ella se agarró el cabello con una pinza dejando su espalda descubierta, caminó y de un cajón sacó el sostén sencillo blanco metiéndolo por sus brazos. Maldijo al no poder abotonarlo a su espalda... Por eso odiaba los sostenes que tenían el broche en la espalda, ella prefería los broches al frente. Completamente solicitó el rubio guardo la invitación en su bolsillo y caminó hasta ella apartándole las manos para abrocharle el sostén. Al hacerlo las manos la rodearon metiéndolas debajo del algodón acariciándola con deleite erizándole la piel.
-¿Cómo se llama el juego? -Profesó Hermione -¿Hagamos lo que Malfoy quiere?
Él se le acercó al ido y sonrió quemándola con su aliento - Exacto.
Sus manos la recorrieron hasta sus hombros donde la volteó volviendo a bajar y terminar muy cerca de ella sosteniéndola de la cadera. Su mirada se perdía con la de ella. Hermione subió una de sus manos y aparto levemente el cuello de su camisa notando una idéntica marca morada como la que ella tenía. Sonrió victoriosa haciéndolo entornar los ojos.
-Si hubiera recordado que yo también la tendría no lo hubiera hecho- dijo Draco sin soltarla.
-¿Qué estas haciendo?- susurro Hermione completamente debilitada.
-No tengo la menor idea...
Al chico le costó trabajo controlarse, era frustrante no recordarla, no tener idea de lo que se sentía deleitarse con el sabor de su piel y saber que ya lo había hecho ¿Habrían llegado al éxtasis? ¿Habría gemido con sus caricias?... ¡¿Qué paso?!
Tragó saliva- solo te traje tu invitación- dijo sacándola de nuevo del pantalón- Y, no puedes llevar pareja...
-Ya lo sabía.
-¿Y también sabias que te toca decorar conmigo?
-¡Decorar!- gritó separándose de él y buscando su uniforme- ¿Y porque contigo?
-Unión típica; Hufflepuff y Ravenclaw, Gryffindor y Slytherin. Nos tocaron los jardines.
Hermione asintió. El rubio no dijo nada y salió de la habitación.
Ron y Harry se presumían mutuamente sus disfraces, el del pelirrojo parecía un árbol mientras que el de Harry solo era un traje negro con un antifaz rojo. Sonreían alegremente en la habitación de chicos. El moreno no dejaba de pensar en Carolina, seguro ella estaría en el baile con su novio... Un estúpido fortachón con el que medio mundo la había visto pasearse durante mas de dos años , todos la habían visto besarse apasionadamente con este chico demostrando a los cuatro vientos su "Enamoramiento". Si a eso se había atrevido en público no era difícil suponer lo que había hecho con su ardoroso galán en la intimidad y por su vida que quería saberlo.
Ambos bajaron a la sala común con sus disfraces en bolsas de plástico negras flotando detrás de ellos. Al instante las chicas los saludaron cordialmente excepto Parvaty que estaba demasiado ocupada pensando en Draco Malfoy. Por dios que lo quería tener, quería entregársele y esta noche lo haría.
Hermione bajó intentando no mirarla, inmediatamente Harry y Ron se le acercaron como un par de guarda espaldas, la castaña sonrió y se limitó a guardar silencio, era obvio que iban a decirle algo.
-Ginny nos dijo que no quieres ir al baile- dijo Harry
-¡NO nos puedes hacer eso!- gritó Ron.
La chica rió- Ni si quiera tengo disfraz...
-¡Claro que lo tienes!- dijo Ron y la llevó hasta el sofá donde había una caja blanca -Lo mando tu mamá
-¡Ustedes abrieron mi correspondencia!
-¡NO!- gritó Harry- pero la etiqueta dice disfraz para Hermione- señaló el papel que estaba pegado a la caja.
-Olvídenlo chicos... Tengo que irme.
La prefecta hizo un gesto de tristeza que sus amigos notaron. Salió de la sala común sin el menor interés en ver el ridículo disfraz de mariposa, princesa o abeja que su madre le pudo haber mandado.
-ya esta listo.
-¿De que hablas Zabini?- dijo Draco mientras caminaban a los jardines.
-De Pansy, te va a esperar en tu habitación y te la tiras.
Draco puso los ojos en blanco- Otra vez con eso... A ti que te importa mi... Eso.
-¡Malfoy por favor!... Eres "El dios del sexo"... DEL S E X O... ¿Conoces a un dios del sexo que no lo haya tenido?
-¿Y como me creaste esa "Reputación"?
-Le pague a una Hufflepuff para que esparciera un par de rumores... Y luego crecieron. Mi favorito es el que dice que te acostaste con Mcgonagall- dijo Con una carcajada ganándose un puñetazo en el estomago por parte del rubio.
El ojigris se quedo pensando en si en verdad sería lo correcto hacerlo con Pansy, ella solo era su mejor amiga y no quería lastimarla no deseaba utilizarla... Tenia miedo de lo que iba a pasar esa noche. Blaise seguía hablando de su experiencia. En todos los relatos que había escuchado de otros Slytherin todos comentaban lo mismo; que al terminar sus compañeras inexpertas solo expresaban un "Es todo" "Por eso tanto escándalo" y terminaban con la moral terriblemente baja ante tal humillación... ¿Él como iba a saber que hacer? Si nunca había tocado a una mujer... al menos conscientemente... Besaba bastante bien por lo que cualquier chica que se deleitaba con sus labios podía esperar una respuesta magnifica en la cama ¿Pero si no era así?... Cuando reaccionó notó que otro chico se había unido a la plática.
-... entonces como vez el placer femenino esta conectado a su psique- dijo el chico. Parecía estarle explicando algo a Blaise.
-y el masculino a su...
Los tres rieron ante la seña que hizo Zabini a sus pantalones.
-¿Ves Draco? No es tan difícil.
-¿Alguna vez te has preguntado que puede sentir ella? ¿Alguna vez has intentado tratarla como algo mas que una muñeca de plástico?- prosiguió el chico experimentado.
-Lo siento señores, pero tengo cosas que hacer- se despidió secamente el rubio.
A lo lejos se fijó en como Hermione intentaba decorar un árbol con telarañas que salían de su varita. Sonrió acercándose a ella y de pronto sintió un estado de melancolía que claramente emanaba de todo el ser de la castaña. Hizo cara de fastidio al notar que ella veía a una pareja acaramelada caminando muy cerca y susurrándose cosas al oído. El sentimiento creció cuando él de la nada sacó un ramo de flores bastante sencillo para entregárselo recibiendo un beso como premio. Draco alcanzó a sentir su suspiro largo y profundo.
-Pero que tierno es ver a una Sangre Sucia soñando- dijo a su espalda.
Ella puso los ojos en blanco- llegas tarde.
-¿Y que importa? A nadie le interesa la estúpida decoración.
-No te gusta el amor- dijo la chica sin dejar de mirar a la pareja.
-¿Amor?... una palabra de cuatro letras; dos vocales, dos consonantes y dos idiotas.- dijo Draco.- No entiendo como alguien puede exhibirse asi... La castaña se volteo para verle de frente - El amor es ciego
-De ese caso, la lencería esta sobreestimada… ¿Por qué no terminas?- dijo Draco.
-¡Se supone que es un trabajo en equipo!- gritó ella en total exasperación.- ¿Qué no sabes lo que es eso?
-Si. Es la posibilidad de culpar a otros...
-¡NO TE SOPORTO!
La chica volvió a su tarea de las telarañas sin llegar muy lejos. Draco la tomó de la cintura para elevarla y que la telaraña cubriera completamente el árbol, cuando la bajó lentamente sus rostros fueron atraídos por una fuerza magnética que no les permitía dejar de mirarse...
-¿Sabes lo que es un amigo?- dijo Hermione de pronto.
-Es alguien que tiene ese "No se que" que elimina toda la intención de acostarse con él...
Hermione lo empujó lentamente, definitivamente había esperado otra respuesta o un "no" para tener la oportunidad de explicárselo. Pero no. Draco Malfoy no le permitiría a nadie traspasar esa coraza que con tanto sufrimiento se había formado... Él podía recordar las palabras de su padre « Ninguna mujer amará nunca a alguien como tú. Lo único a lo que nosotros podemos aspirar es que alguien se case con nosotros por nuestro dinero y con el tiempo, si tienes suerte tal vez tengas un hijo que te quiera...»... Tenia razón aunque le doliera, por eso había querido quitarse la vida, por eso no quería un final de plástico como el de su padre... Se había casado con una mujer hermosa y poderosa y sin embargo él, su hijo no sentía nada por su persona más que desprecio.
La gryffindor seguía con la decoración, el Slytherin alcanzó a ver que tomaba una rosa encajando una espina en su dedo. Inmediatamente se apresuró a "Socorrerla".
-¿Te has lastimado?- preguntó
-Un poco... ¿Irás al baile?
-Tengo que.- respondió el chico secamente
-Me refiero a... si bailarás
-No lo sé… El baile solo es la frustración vertical de un deseo horizontal..
Draco le hizo una mueca antes de cogerle la mano y llevarse el dedo con una gota de sangre a la boca. Atónita, no fue capaz de moverse mientras él le pasaba la lengua por la sensibilizada piel de su dedo. A pesar del dolor de la herida, la sensación era muy agradable. Muy, muy agradable.
- Eso no le viene bien a la herida—susurró.- Eres demasiado malicioso para ser un buen murciélago.
Con el dedo aún en la boca, el rubio le dedicó una sonrisa traviesa. Hizo un círculo completo con la lengua alrededor del dedo una vez más antes de abrir la boca y curarlo con su varita.
-Yo decoro el otro lado del castillo-terminó diciéndole Draco.
Hermione quiso decirle que No. Que se quedara con ella, que no le molestaba, que por piedad no la abandonara y siguiera con la acción de su dedo... Por dios, si eso hacia su lengua en un dedo que tanto no haría dentro de su boca...
Gran Baile de Día de Brujas en Hogwarts
La banda sonora que se encargaba de hacer los hechizos de música se había retrasado. Harry estaba en el baile desde temprano sin pareja completamente aburrido. Los que tenían una chica al menos podían conversar con ella... Pero él no quería platicar, sus técnicas de cazador estaban agudizadas a más no poder. De pronto una leve pieza incitante empezó. Su mirada se clavo en la pista. Se hallaba hechizado por las bellas y voluptuosas formas de Carolina, la miraba de hito en hito departir con sus amigas a unos metros de distancia.
Ocasionalmente giraba la cabeza para asegurarse de que su corpulento galán no llegara. Tal vez había terminado con él y ahora estaba disponible... Apretó la mandíbula enérgicamente. No debía hacerse ilusiones. El hecho de que la chica más agraciada de la escuela hubiera asistido sola a la fiesta de día de brujas y que por coincidencia tampoco él fuese acompañado no significaba que el destino quisiera su unión. Con todo, la ansiedad invadió su cuerpo, como me ocurría siempre que vislumbraba la posibilidad de una aventura sensual... Llevaba un vestido de algodón que rodeaba sus pechos y terminaba mucho mas arriba delamitad de la pierna y que tenia una atadura en forma de collar alrededor de su cuello y con una mas que atrevida abierta que ventilaba su abdomen plano.
Imaginarse su piel desnuda lo alteraba de forma ingente. Ella tenía el tipo especial de cuerpo que él no había tocado jamás (muslos largos, senos grandes y firmes, caderas prominentes, piel blanca), además de poseer otros elementos eróticos muy discretos: tono de voz intimista, timbre sensual, mirada
displicente,seriedad altiva, movimientos felinos...
-¡Que haces!- gritó Alfred... Casualmente el único chico Slytherin que entablaba amistad con cualquiera de otras casas, era sumamente apreciado por su conocimiento sobre mujeres.- ¿Nueva presa?
Harry rió al por el comentario, y se fijó en como Ron y Luna entraban y detrás de ellos Ginny. El Slytherin tenia los ojos color aqua y el cabello café muy oscuro con piel blanca y claro, un rostro completamente dedicado para seducir. Era todo un cazador... Tal como Harry.
-Oh, ya veo- prosiguió Alfred- Todo el mundo se pregunta si habrás vencido a la puritana.
-Sí... —confesó titubeante—, fue una experiencia muy triste. Puso demasiadas condiciones. Me da pena pues creo que en verdad me amaba.
Ron y Luna se unieron a la mesa. La chica se veía hermosa con un vestido ceñido de color azul que resaltaba su cuerpo juvenil y su piel pálida, claro, sin faltar su respectivo antifaz... Carolina desapareció para Harry, imaginó que debía estar en el baño, aunque perderla de vista le molestó demasiado.
Draco entró poco después vestido con un traje que recordaba a The Phantom Opera, excepto que sostenía el antifaz blanco en una mano sin la menor intención de ponérselo, ya que le era sumamente incomodo. La luz tenue resaltaba su piel y sus rasgos finos, si se hubiera vestido de blanco no hubiera habido una mujer en su sano juicio que no lo hubiese confundido con un ángel.
A Parvaty se le iluminó el rostro al instante. La gryffindor traía un vestido parecido a los que usan las bailarinas de ballet, solo que mucho mas ceñido en colores brillantes y escandalosos. Su gesto risueño se hizo duró al ver que Pansy Parkinson entraba haciéndole escolta al rubio, vestía de negro brillante atado a su cuello con una tira dorada debajo de sus pechos. El vestido era de corte en pico hacia un lado bordeado también con una ondulación dorada. Era la chica más hermosa de la noche y no habría ninguna que pudiera opacarla... Por algo era la única que hablaba con Draco...
Harry interceptó a Carolina justo cuando iba a entrar de vuelta al baile.
-¡Hola, qué sorpresa!— le dijo— Te ves muy hermosa esta noche
Ella enarcó una ceja- Si... Sorpresa
El chico Hizo un ligero reclinamiento de cabeza- ¿Me concederías esta pieza?
Carolina lo miró y sonrió alegre- Claro.
-¿Vienes sola?- le preguntó mientras se dirigían a la pista.
-Sí.
-¿Una chica como tú no debería tener un novio?
Sonrió tristemente:
-No es un aregla ¿O si?
El corazón le dio un vuelco. Quiso decir "lo siento", pero a cambio de ello el rostro se le iluminó con una alegría nerviosa. Era demasiado bueno para ser verdad. Esa chica alta, despampanante, ahora se hallaba repentinamente sin compromisos, bailando con él. Por unos minutos no pudo decir nada. Analizó la situación mientras se movía al ritmo de la música. Se advirtió tenso pero lleno de energía, como se siente un atleta a punto de arrancar en la carrera para la que se ha preparado mucho.
-¿Te invito algo?- preguntó interrumpiendo el baile.
-¿Por qué no?
Se dirigieron a la barra pasando por en medio de la pista. Al caminar puso su mano derecha sobre su espalda.
-Seguro debes de tener muchos pretendientes.
Se encogió de hombros. —No sé. Ni me importa.
Su respuesta lo puso demasiado nervioso. Era evidente que no seria fácil.
-¿Sabes? —le dijo—, a mí tampoco me ha ido bien en cuestión de amor últimamente. Estoy muy decepcionado. ¿No te ha pasado que cuando más te interesa una persona y le das lo mejor de ti es cuando más te desprecia...? La desilusión de haberte entregado a alguien que no valía la pena es dolorosísima.
Levantó la vista y le escrutó con sus dulces ojos melancólicos. Al parecer el truco de la lástima no había fallado esta vez
-¿Ya no sales con Ginny?
Movió la cabeza para decirle que no y sonrió atribulado.- Me da gusto poder platicar contigo, Carolina... porque me siento más solo que nunca.
Las luces se apagaron parcialmente y se escuchó la dulce música romántica.
« Baby grind with me, relax your mind, take your time with me, I love you deeper if you cry for me. Now come and kiss me till you body gets weak, Just grind with me baby »
La mayoría de los bailarines impetuosos se retiraron y sólo algunas parejas abrazadas permanecieron en la pista balanceándose con la deliciosa cadencia de los compases suaves. El corazón quiso salírsele de su sitio ante esa imperiosa e ineludible oportunidad. Sin embargo, para su sorpresa, Carlina se le adelantó.
-¿Quieres bailar?
-Claro.
Le tomó de la mano y caminaros juntos colocándose en el centro de la oscuridad. La abrazo por la cintura y ella acomodó sus manos alrededor de su cuello. Con la excusa de hacer algunos comentarios, se acercó paulatinamente a su rostro hasta que la distancia que los separaba se redujo al mínimo. Sus pies se movían lentamente y el halo magnético del uno se había fusionado con el del otro, produciendo una reacción más que excitante. No se necesitaban hablar mucho; sus cuerpos exhalaban una química poderosa que nos hacía sentir entre nubes.
-¿Sabes, Carolina?- Susurró en su oído- yo siempre te he querido... en secreto.
No contestó, pero después de ese comentario se abrazaron totalmente. Calibró la delgadez de su cintura con sus manos; sentir el contacto directo de sus partes íntimas lo dejó sin aliento.
Hermione entró en ese preciso momento. Al instante la castaña se robó la mirada de todos, extraños y conocidos. Sintió las miradas sonrojándose lentamente. Su vestido era mucho mas que un disfraz. Cierto, su madre le había mandado un traje de mariposa pero completamente diferente. Este era completamente blanco con un generoso escote que llegaba mucho mas debajo de sus pechos y dejaba ver demasiado de su cuerpo. Era de ceda delgada y casi transparente, los pezones se le notaban. El corte era en pico desde su cadera hasta arrastrar en el suelo con una mariposa negra casi transparente en el vientre. Se veía hermosa...
Uno de los que no pudo evitar mirarla fue Draco. Al igual que él la chica traía su antifaz de mariposa en una mano, sin muchos ánimos de ponérselo. Se quedo viéndola fijamente desde el rincón donde "cuidaba" el orden. Ella lo identifico desde la entrada, sus miradas se clavaron y algo extraño sucedió...
Mientras la melodía avanzaba cada vez de forma más perversa e incitante
*« Staring in your eyes, I could see the fire, Got you hyptnotized. Do you feel the vibe... » Draco se acercaba a ella con un cadencioso movimiento que lograba hipnotizarla con todos sus sentidos. Su andar era lento pero a ella le impedía moverse en todo momento...« Step one, You kissing on me » Entonces el chico la tomaba de la cintura paseando su nariz por el cuello de la chica que nunca había visto tan descubierto, subiendo desde el pecho por toda la vena « Step two, Girl you killin me softly » Ella bajaba por su cuerpo y volvía a ascender con un sensual contoneo bordeando con sus labios toda la masculinidad del rubio y atrapar su cuello con sus manos, mientras él la miraba « Step three, Now you see why you chose me » El chico la volteaba pegando su espalda a su torso y paseaba su lengua por la oreja de la chica sintiendo su escalofrío, ella se volteaba mirándolo a los ojos con un deseo ardiente « Step four, And ooh you vibing with me » y seguían bailando con el mismo movimiento erótico... *
«Baby grind with me, relax your mind take your time with me, I love you deeper if you cry for me »
-¡Draco!- gritó Maile aventándose para abrazarlo por la espalda -¡pero si estas ardiendo! -Grito preocupada al notar la alta temperatura del rubio.
El Slytherin reaccionó exaltado. Saliendo de todo su increíble trance... ¿Ella también lo había visto?
-El que tu seas una ICEGIRL no quiere decir que los demás no tengamos pulso Maile- le dijo Draco.
Ella sonrio- ha claro... será eso.
Hermione abrió la boca... ¿Qué había visto? ¿Una fantasía? ¿Un pensamiento de Draco?... ¿Qué?
-¿Qué?- dijo la chica exaltada desviando su contacto visual con el rubio
-¿Qué si te sientes bien?- repitió Neville- Estás muy caliente.
-Yo...
-¡Hermione que te pasa!- grito Ron, asustado.
-Imagino que debes estarte resfriando... Eso pasa cuando atrapas un Snorkle de cola dorada -Dijo Luna
La castaña sonrió- Si, debo tener un... resfriado- dijo distraídamente. Draco ya no estaba.
-No te has bañado con agua fría ¿O si?- dijo Ron
-Claro... que, no...
-Mejor ve a la enfermería.- finalizó el pelirrojo y se perdió con la rubia.
- ¿Quieres que te acompañe?- dijo Neville.
-No... Estaré bien...
El chico se le acerco al oído -¿Los snorkles de cola dorada existen?- susurró.
-Claro que no Neville.
La música terminó. Harry y Carolina se quedaron enlazados mirándose a la cara. En el rostro de la chica había un matiz carmín que la agraciaba aún más, y en el de él, la mirada de un hombre que ha perdido los estribos por la emoción de esa rápida aventura y el enorme deseo de llevarla hasta el final.
-¿Qué te parece si salimos de aquí?- propuso el moreno en voz baja- Me gustaría mucho conocerte mejor.
No me contestó que sí, pero apenas salieron de la pista fueron a despedirse de sus compañeros con excusas insulsas.
-¿Adonde vamos?- le preguntó Harry mientras caminaban por el pasillo.
Ella se encogió de hombros sin apartar su penetrante vista de su rostro -Adonde tú quieras...
El moreno la llevó a su típico escondite: El tercer piso. En las escaleras Harry se detuvo pues habían cambiado y tenían que esperarlas de nuevo. Ese era el único problema con su lugar secreto. Después de unos minutos las esclaeras volvieron a su lugar, pero el azabache no pudo moverse.
-¿Vamos?- sugirió carolina
-No tienes idea de cómo me gustas...- Balbuceó él. Estaban en la posición perfecta para un beso que tanto anhelaba, pero ella no quiso levantar la cara.
-Vamos- repitió.
-¡Maldición, vamos! - pensó y empezaron a subir.
Cuando volvió a levantar los ojos, ella lo miraba muy fijamente con la boca entreabierta en un gesto de ternura. Se me acercó despacio rozando con sus labios los de ella. Apretó su boca contra la de ella para hallar la enloquecedora humedad de su lengua. Fue un beso impetuoso, cargado de verdadera pasión. La abrazó fuertemente y acarició su cabello, su espalda sintiendo el deseo crecer como un ente incontrolable y cerró los ojos para entregarse por completo al movimiento sensual.
Cuando se separaron Carolina respiraba rápidamente y estaba encendida de un leve rubor. Llegaron a la entrada del tercer piso. Apenas estuvimos juntos se volvieron a entregar en un vigoroso y ardiente beso. Después de unos minutos Harry empezó a recorrer su boca con sus labios, sus mejillas, su cuello, sus oídos. Al besar y mordisquear su oreja izquierda le susurraba que estaba loco por ella, que le fascinaba, que la idolatraba, que daría cualquier cosa por una noche a su lado... La Ravenclaw mientras tanto le acariciaba los muslos. Subía su mano casi hasta su entrepierna y volvía a bajarla en una cadencia dulce y acompasada... hasta que se dio cuenta del lugar.
-¿A dónde me has traído?- pregunto con cierto tono de alarma
-No te ofendas, tranquilízate y confía en mí... Te prometo que sólo haremos lo que tú quieras.
Y al decir esto último le acarició la barbilla con el índice y el pulgar...
-Estoy tan confundida y triste...
-Vamos, no pienses en nada. Sólo vive el presente y relájate.
Se acercó abrazándola nuevamente, Recargó su cuerpo contra el suyo para hacerle percibir su masculinidad y esta vez paseó su lengua por su cuello y la introdujo suavemente en su oído.
Se estremeció.
Miró el nacimiento de sus pechos sobre su generoso escote y quiso agacharse a besarlo, pero no se atrevió. La deseaba demasiado para darse el lujo de mostrarse impaciente. Carolina volvió a buscar su boca. Respiraba agitadamente y parecía haberse decidido a olvidar precauciones y temores. Al besarle comenzó a desprender uno a uno los botones de su camisa. Cuando llegó al pantalón jaló hacia arriba la tela para que ésta quedara totalmente suelta. Luego le frotó el tórax y deslizó la prenda hacia atrás, dejándolo semidesnudo.
Harry no podía dar crédito a lo que había hecho. El corazón le latía a mil por hora; con la cabeza dándole vueltas y sus pies flotaban. Le enmarañó el cabello y buscando la cremallera del vestido en su dorso: en cuanto la tuvo entre sus dedos inició un movimiento lento para bajarla, sin lograr evitar el temblor de sus falanges y la sudoración de sus palmas. Cuando el cierre no pudo descender más, sobé su espalda con ardiente furor atrajo el vestido hacia adelante mientras le acariciaba sus hombros desnudos. Entonces se descubrieron totalmente sus formas femeninas resguardadas aún por la suave tela del sostén. Se separó un poco y rozó apenas con las yemas de los dedos las marcadas puntas. Luego siguió la línea del sujetador hasta dar con el seguro; lo destrabó sin ningún problema y ella, mirándolo fijamente, hizo un ágil movimiento con los brazos para liberarse del incómodo ceñidor. A tal grado lo asombraron la belleza de esos senos blancos, turgentes, cálidos, que en vez de tocarlos se limitó a contemplarlos. Luego atrajo a la chica hacia él sintiendo una extraordinaria calidez al momento en que sus pechos desnudos se aplastaban en su cuerpo.
Llevó lentamente las manos hacia su cintura y comenzó a buscar la forma de bajar por completo el vestido de algodón.
-¿Vamos al cuarto? —sugirió ella
-Por supuesto...
Hermione se encontraba en una vacía y oscura enfermería. Madame Pomfrey se había ido a San Mungo aprovechando que casualmente a nadie se el ocurre enfermarse los días en que hay fiesta en el colegio. Ella no se sentía demasiado bien como para volver al baile pero tampoco estaba tan mal como para volver a su habitación a seguirse lamentando. Seguramente a estas horas Draco ya estaría en la cama de Pansy o tal vez de Parvaty en caso de que la chica hubiera tenido suerte... Ella estaba tumbada con las manos sobre el abdomen, la luna entraba por la ventana... Al menos había un poco de luz. Draco entro sin hacer ruido e intento emparejar la puerta para conservar el silencio.
-No estoy dormida- dijo Hermione.
Draco azotó la puerta. ¿Por qué siempre hacia algo que él no podía prever? Desde darle una bofetada, encajarle algún filo, estamparlo en una pared para besarlo o estar despierta cuando él la creía dormida. Aún traía el vestido, ceñido y hermoso. Por Merlín que se veía preciosa.
-¿Quién te mando?
Él se movió en la oscuridad si intenciones de responderle, a ella le dio igual y cerró los ojos disfrutando del silencio. Hermione podía sentir los pasos de Draco cada vez mas cerca y recordó la fantasía o lo que fuera que seguro habían compartido hace un momento.
-¿También lo viste verdad?- intentó de nuevo la chica. Y de nuevo no hubo respuesta.
Abrió los ojos sobresaltada al sentir que él se sentaba a su lado quitándose los zapatos y calcetines. Lo miró en medio de sombras sin poder concebir otra cosa más que sus ojos claros que brillaban como si se tratara de las luces delanteras de un auto. Sintió algo parecido al temor, solo que estaba muy lejano a serlo. De pronto el chico le tomó las manos y las aprisiono contra el colchón.
-Que haces...- dijo Hermione en forma fuerte.
Draco sonrió- Quiero lo que es mío...
Ella levantó el rostro.
-Tú.
Al instante ella empezó a defenderse ferozmente tratando de quitárselo de encima pero sin producir un sonido mas fuerte que pudiera confundirse con una melancólica respiración. Trataba de desgarrarle los riñones con las rodillas, era una batalla a muerte pero desprovista de toda violencia, con evasiones espectrales, lentas, cautelosas. Hermione comprendió que su silencio podría despertar las sospechas de cualquiera que los viera, después de todo él no le estaba tapando la boca. Ambos se dieron cuenta de que eran adversarios y al mismo tiempo cómplices.
La defensa se convirtió en un sensual movimiento con la cadera y las agresiones se convirtieron en caricias. Hermione abrió la boca, iba a gritar... ¿Qué? No importaba, tal vez auxilio, quítate, largo, no... Lo que fuera, pero iba a gritar... Entonces Draco cubrió su boca con la de ella introduciendo su lengua sin darle tiempo si quiera de respirar. La castaña sintió una asfixia extrañamente placentera al sentir esa lengua jugueteando casi hasta su garganta. Por Dios, si hubiera sabido que besaba así, definitivamente que lo hubiera violado.
Él gruño al darse cuenta que no llevaba nada bajo del vestido mas que unas bragas transparentes y delgadas casi inexistentes. La chica lo aferró de la cabeza mientras la besaba, empezó a desabotonarse la camisa hasta que la dejó a un lado y trepó a la cama quedándose en un lado de ella sin abandonar sus labios. La leona se extasió con su torso y espalda mientras Draco le sostenía una pierna acariciándola desde el comienzo hasta la rodilla... Sentía la piel caliente y húmeda de los muslos de Hermione que encendían una hoguera en su interior que lo aterrorizaba.
No pudo evitar dar un respingo de satisfacción cuando la chica tomó su miembro con una mano y con claras intenciones de bajarle los pantalones. Entonces él empezó a subir el vestido casi desgarrándolo hasta que quedó sin él. Todo su cuerpo ardió de deseo mientras ella lo acariciaba y se sentía mas rígido que nunca...
El movimiento de la mano de Hermione, que aferraba su miembro con delicadeza deslizándose arriba y abajo, desde la punta hasta la base, le erizaba la piel y hacía que le resultase muy difícil respirar. Sus dedos le rozaron los testículos, endureciéndolo tanto que pensó que estallaría allí mismo.
Mientras tanto, él recorría el cuerpo femenino con las manos, disfrutando de cada curva y cada hueco. Disfrutando del tacto suave de su piel. Le mordisqueó el cuello, la piel de Hermione se erizó ante el contacto y el pezón que Draco acariciaba se endureció aún más bajo su mano.
Abandonando su cuello con un gruñido, asaltó sus labios y la besó con ansia mientras deslizaba la mano bajo la ropa interior, buscando los oscuros rizos de su entrepierna. Cuando sintió el roce del vello sobre los dedos al apartar los húmedos labios y tocarla allí por primera vez, no pudo reprimir un gemido.
La gryffindor se sobresaltó y dejó escapar un murmullo de satisfacción, aumentando el ritmo de las caricias sobre su miembro. El rubio no podía creer que estuviese tan preparada. Por los Merlín, cómo la deseaba. Quería saborear cada centímetro de su cuerpo. Quería hundirse profundamente en ella y comprobar su salvaje pasión
-Sabes tan bien…- le susurró al tiempo que desgarraba las bragas y las hizo a un lado. Al instante, trazó un sendero de pequeños besos desde el cuello hasta el pecho.
La chica se arqueó hacia él cuando la lengua y los colmillos de su propio cazador le acariciaron el pezón. La sensación de sus dientes rozándole la piel la hacía derretirse como lava ardiente.
De nuevo, Draco volvió a introducir la mano entre sus cuerpos y la acarició donde más lo deseaba. Sus dedos comenzaron a trazar lentos círculos, enardeciéndola para al instante reconfortarla, presionando para después acariciarla levemente, hundiéndose en ella profundamente para que el fuego la consumiera aún más mientras él le hacía el amor con la mano.
Draco acunó su rostro entre las manos y le dio un beso profundo al tiempo que la tomaba de la mano y la guiaba hacia su hinchado miembro. Sin más palabras, ella comprendió lo que quería. Alzó las caderas y lo guió hasta su interior, despacio, centímetro a centímetro, hasta que todo su miembro la llenó por completo. Un gemido escapó de su garganta al sentirlo dentro y observar el deseo voraz que reflejaban sus ojos.
Hizo un intento de separar la mano pero él la detuvo cubriéndola con la suya. La pasión de su mirada se hizo más patente.
-Quiero que me toques mientras estamos unidos, quiero que lo sientas —le dijo sin aliento.
Hermione tragó saliva mientras Draco comenzaba a moverse entre sus dedos y la penetraba aún más. Dentro y fuera. Era la experiencia más erótica e increíble que había sentido jamás. Gimieron al unísono.
Vio la expresión satisfecha en el rostro de él mientras la embestía con toda la fuerza de sus caderas.
-Malfoy —balbució.
Deteniéndose, la miró a los ojos.
-No es la serpiente de Slytherin la que esta dentro de ti Hermione. Soy yo, Draco.
Cuando comprendió lo que le estaba ofreciendo, se sintió en las nubes. La había dejado penetrar en su coraza, del mismo modo que ella le había permitido que penetrara su cuerpo. Alzando los brazos, le acarició las mejillas.
-Draco.- dijo, con un suspiro.
Tan pronto como dijo su nombre, sucedió algo extraño; algo despertó en su interior y de repente se sintió sacudida por una descarga erótica.
-¡Dios mío! —jadeó.
¡Podía sentir el placer de Draco!, podía sentir cómo su vagina lo rodeaba. Como si fuesen un solo ser, lo sentía dentro y, al mismo, tiempo alrededor.
Él se esforzó por respirar, sobrecogido ante la experiencia y sosteniéndole la mirada. Hermione le acarició la espalda y sintió el roce de su mano en su propia carne. Era lo más increíble que había experimentado jamás.
Draco aumentó el rimo de sus caderas mientras ella se aferraba a sus hombros, ambos perdiendo todo rastro de cordura, inmersos en un estallido de deseo.
Se corrieron a la vez, compartiendo un sublime a la par que violento placer. El Slytherin echó la cabeza hacia el frente y rugió mientras la penetraba una última vez. Ella gritó, agitándose entre sus brazos. Cuando él se derrumbó sobre su cuerpo, Hermione lo abrazó con fuerza, acunándolo mientras se recuperaba...
se que esperaban q actualizara pronto pero
digamos que este tiempo estuve utilizando
mi lap y pues la hitoria la tengo en la otra compu asi
que no puede pero les recompensar el tiempo perdido
biie
...