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Historia 36467 — capítulo 2
Cap 01: Empezando <<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<
«Inglaterra Año de 1829»
Era una lluviosa madrugada de junio, los relámpagos alumbraban de manera violenta la gran ventana de bisel. Un dolor tan agudo como una cuchilla desgarró su estomago cuando el mas grade de los truenos retumbo en el cielo alumbrando su rostro. Ella no tenía más de 23 años, su cuerpo lánguido estaba adornado por un vientre bastante crecido que ahora palpitaba. Recogió su largo cabello rubio y tomo asiento sobándose el estomago, quería que terminara y acabar con la torturante agonía que estaba sufriendo.
La comadrona llegó. Justo a tiempo pues su fuente se había reventado. Fueron cuatro horas de sudor y un grito ahogado que se resistía a salir de su garganta. De pronto hubo un silencio desgarrador que acabo con la tortura, un rayo lo iluminó y seguido de un llanto fuerte marco su nacimiento. Fue envuelto en un manta de poliéster blanco y limpiado con sumo cuidado para después entregárselo a su madre.
-¿Cómo se llamará? - preguntó la mujer que lo había traído al mundo. La orgullosa madre lo miró con ternura y acaricio la cabeza calva -Míralo... Parece un dragoncito... -musitó -Seguro será un esplendido hechicero. Tiene la marca...
De verdad la tenía. Había nacido con los ojos abiertos, tan claros como el agua y aun más transparentes, solo con un diminuto punto negro en el centro. Parecía examinar todo cuanto veía con una curiosidad asombrosa para alguien de tan solo una hora de vida.
-Será Draco. Draco Ethan Malfoy, como su padre... -dijo de nuevo la rubia que había dado a luz -Todo un dragón mágico... [Ethan se pronuncia Itthen]
Fue el 5 de junio de 1829 que nació el primer Malfoy que marcaría para siempre el destino del apellido que más tarde se convertiría en uno de los más poderosos dentro del mundo mágico.
«América Año de 1829»
En una calurosa tarde del 19 de septiembre, era un continente todavía nuevo y sin mucha civilización. Era el día, el momento y el lugar preciso para que ella naciera. Su llanto fue dulce y melodioso a pesar de las malas condiciones, era hermosa por naturaleza, tanto como su madre castaña de ojos azules. Parecía ser una mas, pero era diferente a todos. No tenía los ojos de su madre, los de ella eran castaños y grandes como los de un venado. Iguales a los de su padre; un hombre casi calvo y de sobrepeso considerable con alhajas colgadas de su cuello y vestimentas brillantes.
Su familia carente de magia y con la inocencia de creer que no existía eran gitanos Zíngaros. Era la primera hija del patriarca, por lo que seria especial.
-Bien mujer, ganaste... Es una niña - dijo el patriarca a la madre mientras arrullaba a su hija. La mujer extendió los brazos para recibirla -Te lo dije. Mis cartas no me mienten. Él rió -¡Cumpliré mi palabra! ¡Puedes nombrarla como quieras! - gritó. -shhh -lo silenció ella -La despertarás... -susurró. -Lo siento... ¿Y entonces? -Hermione... - le dijo ella -Pero ni si quiera es un nombre gitano... - replicó el padre sentándose entre telas brillosas a su lado. Se ganó una mirada de replica de su mujer que lo derritió por completo -De acuerdo, ¿Era Her que? -Hermione... El patriarca le besó la frente a ambas y las dejó en el remolque colorido. Ella lo miró mientras se alejaba y le acarició la cabeza a la niña -Bienvenida al mundo... Hermione Madeline Granger... -Dijo y la besó.
Sus vidas empezaron en distintos lugares en distintos momentos, pero mas tarde serían unidos por la ambición del uno la misma que terminaría conquistada con el amor del otro.>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>
Draco acababa de salir de su primera clase de pociones. Bostezó con desgano estirando su cuerpo para caminar lo mas lejos que pudiera de ahí. Estaba harto de lidiar con los "sangres sucias" que cada vez era mas frecuente encontrarse en el colegio. Decidió sentarse a la orilla del lago calmando la violencia de sus pensamientos y empezó a leer tranquilamente de magia oscura como le era costumbre. Su mejor amiga del colegio; Pansy Parkinson llegó por detrás de él y logro darle un beso en la mejilla para luego sentarse a su lado con las rodillas encogidas sin decir una sola palabra.
El Slytherin levantó la vista y le sonrió gesto que ella devolvió con agrado. Era perfecta y sabía que estaba interesada en él, pero simplemente no tenia tiempo para esas tonterías y eso era algo que la morena entendía. El chico Crabbe y el otro Goyle llegaron entre risas tontas y la imitaron sentándose de frente al lago para lanzar piedras a él.
Por otro lado Zabini pateo el pie de Draco quedándose parado frente a él. El rubio sonrió sin prestarle atención cuando el atlético moreno se carcajeo sin aparente razón alguna.
-¡Ya deja eso Malfoy! ¡Hay unas de primero buenísimas! -gritó Blaise ganándose un pellizco de Pansy. -Tienen, once, años... sátiro engendro - dijo la Slytherin. -¿Y que? ¿Eso no les quita lo buenas? - dijo y bufó una vez. Se tumbó sobre el césped con la cabeza en las piernas de Pansy quien empezó a hacerle mimos en la frente -En serio Draco deja eso... me aburres... -A alguien tendrás que copiarle Zabini... -le dijo Pansy -Ha bueno... Es una mejor persona que yo... -contestó Blaise bostezando.
Draco no hablaba, se limitaba a escucharlos sin prestar más atención de la necesaria. Fue en ese preciso instante en el que escucho su risa. Esa inconfundible y molesta voz chillona que tanta repugnancia le producía. Al instante dejó de leer y solo observó las líneas de las palabras sin poder hacer otra cosa. Fue levantando su rostro duramente y la vio, sentada debajo del gran roble con el miope y el pobretón. Jugueteaban con las hojas que Harry hacía caer con su varita y no pudo evitar sentir desprecio hacía ellos.
-¿Qué pasa Draco? -Inquirió Pansy inclinándose sobre él para después seguirle la vista y descubrir lo que tan cuidadosamente observaba. -Weasley cada vez está más alto... -Comentó Blaise rodó por la hierba y luego se incorporo dejando sus piernas abiertas -Pues si sigue creciendo dejará de ser un fenómeno de dos metros para ser un fenómeno de tres. Pansy sonrió con elegancia y se recogió su corto cabello en una coleta con una liga negra -¿Si su familia es sangre limpia porque serán unos traidores?...
Hermione sintió que su sangre se congelaba sin una sola brisa y su piel se erizó provocándole un escalofrió que le llegó hasta la nuca. Desvió su mirada de sus amigos y se encontró con Malfoy que la miraba fijamente y sin embargo parecía no mirarla a ella. Tragó saliva, Harry le siguió la vista y descubrió a la serpiente, el moreno hizo un gesto duro y levanto a Hermione para retirarse de ahí. Draco los siguió con la vista mientras se alejaban y se hizo la misma pregunta que Pansy había lanzado: ¿Por qué los Weasley eran traidores de la sangre? ¿Qué eran antes de ser eso?
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«Inglaterra Año de 1844»
-¡Feliz cumpleaños Draco! -gritó Ronald Alexander Weasley abriendo bruscamente la puerta de la habitación de Draco.
El rubio estaba acostado tapando su cara con una almohada. Su habitación estaba completamente oscura de no ser por la luz del pasillo que se filtraba por la puerta abierta. Ron dejó en la cama una gran caja morada con un enorme moño dorado y se dirigió a la ventana que abarcaba casi todo el muro. Deslizo la cortina de terciopelo negro y la luz iluminó toda la vieja y casi vacía habitación. El rubio se removió entre las sabanas y gruñó apretando más la almohada contra su cara.
-Hay, tu y tus problemas para levantarte... Que tierno -dijo Ron mientras le jalaba lentamente la sabana. -Al menos provoco algo que no sea lastima... -dijo Draco aventándole una almohada y tapándose bajo otra. -O te levantas o te mojo... -advirtió el pelirrojo de estatura promedio, ojos verdes y carente de pecas.
Draco accedió a levantarse estirándose con algo de flojera. Caminó al baño dejando la puerta abierta. Ron se acomodó en la cama revuelta y miró el desgastado techo poniéndose los brazos como almohadas.
-¡Ya estas viejo! -gritó el pelirrojo para que pudiera oírlo. -Estoy creciendo -dijo Draco dándole un almohadazo en el estomago y rió. Se sentó a un lado del relajado pelirrojo y miró el suelo fijamente. Ron sonrió abiertamente y se sentó también -No se porque pero algo tramas... -¿YOOOOO? -pregunto inocente. -Nooooo Yo.... Seguro -dijo Ron provocando una sonrisa de Draco. -Ya confiesa. -finalizó y se volvió a tumbar en la cama.
El cumpleañero dudó un minuto si contarle o no a su mejor amigo de toda la vida. Aunque tal vez seria que no lo apoyara. Se viró y saltó emocionado.
-Quiero dinero Ron... -ya se, yo también. Eso que ni que. -Leí que en América se está formando un nuevo país independiente... Que tiene yacimientos de oro... ¡Oro Ron! El pelirrojo se carcajeo -¡No te creo ni la mitad! ¡Tú nunca lees! Draco también rió -Bueno no lo leí, me lo contaron.... -¡Lo sabía!... Tu leer, que ridículo. Pero y eso que. -Estoy cansado de esta maldita miseria... -Yo también, por eso voy a ser Medimago. -Fácil para ti ¡Tu tienes cerebro para eso!... Ambos sabemos que yo no. Ron le palmeo el hombro -Draco, si tienes cerebro pero no lo usas... Recuerda que tienes dos cabezas pero no tienes suficiente sangre para hacerlas funcionar al mismo tiempo.
El chico de ojos color gris hizo una falsa mueca de indignación y comenzó a reír. Se puso de pie y Ron lo abrazó como al hermano que hubiera querido tener, pues era el único hombre y estaba harto de sus hermanas.
-Feliz cumpleaños Draco... -dijo Ron -Sabes que si vas por el Oro yo te sigo... -hay ¿y ahora me vas a besar amor?...
«Norte América año de 1844»
Su campamento estaba en una árida tierra pedregosa con vegetación seca. El calor era insoportable a pesar de ser solo las nueve de la mañana. Los restos de una fogata, aun humeaba con un caldero de peltre sobre ella. Hermione caminó entre los remolques, pateó sin querer el caldero y siguió con su camino entre el susurro de sus brillosas ropas de colores rojos y turquesas.
Como una espía se fijo en todas las direcciones que le eran posibles para procurar que nadie la siguiera. Si su hermana Sasshenca se enteraba de lo que estaba haciendo de seguro le diría a su padre. Tocó tres veces el remolque y la puerta se abrió como "mágicamente", todo estaba oscuro y caluroso por lo que camino a tientas intentando no tropezar.
-Hasta que llegas mujer -dijo otra chica acercándose a ella. Hermione encendió una vela y sonrió al ver a Mir; su mejor amiga desde su nacimiento, de escultural y voluminoso cuerpo. Su cabello le rebasaba la cadera y era tan negro como sus ojos y siempre alborotado de manera radical para los de su cultura. Traía una especie de tiara alrededor de la frente hecha con monedas doradas las cuales se creía estaban hechas con oro azteca. -Te dije que vendría Mir. -dijo Hermione.
Mir era experta en la lectura de cartas y después de la muerte de la madre de Hermione ella había tomado ese trabajo para la tribu. La castaña tomó asiento en la pequeña mesa redonda, frente a ella se puso Mir y después de respirar profundo Hermione extendió su mano, la morena la tomó y comenzó su inspección.
-¿Y bien, que vez? -inquirió la castaña ansiosamente. -Espera... Veo... que te casarás Hermione retiro su mano y refunfuñó con un fuerte suspiro para luego echarse apara atrás en la silla -Seguro con Harry... Mi papá lo adora. -¡¿El patriarca te quiere casar con Evans?! Pero que esta pensando como si fuera... -¡Mir! -Ha si, si... Lo siento - dijo Mir y volvió a tomar la mano de Hermione -Bueno este chico es guapo ¡WOW!... muy, muy guapo - vio como Hermione entorno los ojos -Te veo sufriendo, pero no eres tú... Es como algo tuyo porque tu sangre corre por sus venas... -¿Algo como mi hija? -No, faltan muchísimos años para que nazca. Tal vez tu tataranieta... O algo parecido. Lo que sea es tu retrato... -¿Y porque sufre? ¿Qué le pasa? -Parece que se convirtió en algo que no era... Que nadie de nosotros es... -¿No es gitana? Mir negó con la cabeza un par de veces -Es una Gadyé... Pero tiene... -¡Que tiene!... -M A G I A
[Así como entre los magos los "muggles" son personas no mágicas. Entre los gitanos, los Gadyé son personas no gitanas (en la vida real)]
La chica volvió a entornar los ojos y soltó una carcajada. Seguramente Mir estaría bromeando como era costumbre aunque nunca había hecho eso cuando leía las cartas o la mano. Aun así el tono que usaba era demasiado perturbante, pero sabia que no tenía que hacer mucho caso.
-Hay Mir, ya se te fundió el cerebro con el calor -dijo Hermione cruzándose de brazos - Para que alguien de mi familia fuera un Gadyé, YOO tendría que casarme con uno y primero muerta... Y eso no es tan ridículo ¡Pero magia! ¡Por favor!... Todos sabemos que la magia esta comprobado que no existe...
Mir se levantó y miró muy seria a Hermione, la castaña hizo lo mismo y abrió la puerta del remolque. Una brisa de aire caliente se coló produciéndole a la chica una sensación de frescura y alivio, las gotas de sudor se escurrieron hasta su pecho. Extendió la mano y Mir la tomó. Ambas rieron.
-Ya vámonos Mireya... -Dijo Hermione. -¡Uy si estas ansiosa por tu cita con Harry Evans! -gritó ella y luego rió provocando que Hermione también riera y salieron del caluroso remolque.
De nuevo esta historia no es mia , disfrutenla y dejen comentarios plis.