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Historia 36467 — capítulo 3

Cap 02: Que importa

Su aliento estaba caliente y salía de su boca para fundirse con el aire contaminado. El solo pensar en que no debía estar ahí le llenaba los puños de furia que solo podía desquitar contra el piso. En la clase de pociones le había tocado hacer equipo con Blaise Zabini, una asquerosa serpiente como Draco. El imbécil hizo estallar una poción culpándola a ella para después llamarla "Estúpida Sangre Sucia"... Snape había reído y eso le hervía la sangre, la indignaba. Harry se enfureció y se abalanzo contra el profesor quien lo había detenido con un hechizo paralizador... También se ganó un castigo.

Hermione limpiaba. Perdió todas sus clases del día solo por terminarlo y para colmo el profesor de pociones se había quedado con su varita. No iba a ponerle las cosas tan fáciles. Se arrodilló para limpiar la mancha de sangre de Blaise, Ron le había partido la cara dejándole un ojo cerrado cuando nadie lo veía. Sonrió al pensar que si estaba en la enfermería era solo porque se lo merecía. A su lado estaba un balde de madera en el cual sumergió un trapo blanco y viejo para restregar con fuerza el piso. Cerró los ojos intentando controlar su rabia sin disminuir la fuerza cuando una imperceptible lágrima rodó por su mejilla para morir en la comisura de sus labios.

-Que patético... -dijo una voz a su espalda.

Ella lo reconocía, sabía que era él y su recuerdo sonriente cuando Harry estaba paralizado hizo que apretara el trapo hasta que sus nudillos se pusieron blancos -Lárgate Malfoy -apretó los dientes.

Draco estaba recargado en el marco de la puerta con los brazos y pies cruzados. Rió -Mas respeto Granger, podrías ganarte otro castigo -dijo con sorna y se aproximó a ella.

La gryffindor escucho los zapatos del rubio mientras caminaba y como este sonido retumbaba en sus sienes. El odio corrió por su ser y lo sintió inclinarse lentamente y respirar a su oído. El aroma de él fue más de lo que pudo soportar y se viró bruscamente con la intención de darle una bofetada. Él reaccionó demasiado pronto y la tomó de las muñecas para levantarla bruscamente y luego la estampo en una de las mesas de trabajo a su lado. La espalda de ella retumbo con el golpe y sintió un dolor que le subió hasta la nuca, sus piernas quedaron flotando alrededor del cuerpo del chico y ni si quiera sintió pena por la pose en la que la aprisionaba, lo miró con odio y un gesto de altanería que según Draco no le correspondía llevar. ¿Quién era ella mas que una sangre sucia?... Los ojos de Hermione se llenaron de lagrimas y mientras el sonreía mostrando una perfecta dentadura blanca.

-Eres una insolente Sangre Sucia -dijo Draco con un tono moderado pero intenso. Se levantó de ella y la tomó de una muñeca aventándola en el suelo. Hermione calló de rodillas en el pasillo central a un lado del balde, justo donde la había levantado -Ahora limpia -ordenó.

-El que debería limpiar es el idiota de Zabini.

El Slytherin encendió un cigarrillo y se aproximó a ella de nuevo -Todos los de tu clase deberían estar así... Acostúmbrate.

-Puedes largarte al demonio

Draco se puso en cuclillas frente a la chica quien levantó su rostro para mirarlo de frente, entonces él hecho el humo de su boca sobre el rostro de la gryffindor que ni si quiera se molesto en toser como Draco lo había esperado. Absorbió el humo dejando que contaminara sus pulmones y no desvió la vista de los ojos de él.

-Más te vale terminar Granger -sonrió -¿O quieres que le diga a Snape que no haces bien tu trabajo? Por cierto, - caminó a la salida deteniéndose en la puerta y tiró el cigarrillo aplastándolo con la brillante suela de su zapato -aquí hay una mancha. -finalizó y cerró la puerta.

Hermione aventó el trapo mojado contra la puerta y golpeo el suelo con los puños cerrados gruñendo de coraje. No pudo evitar llorar con rabia. Sintió como su garganta se desgarraba pero no le importo y gritó apretando los ojos. Malfoy se las iba a pagar y muy caro.

Quién era ella más que ¿una sangre sucia?... Ella era el amor de su vida, creo que sigue siéndolo... Aunque ninguno de los dos lo recuerde.

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«Inglaterra, 15 de mayo del año 1846»

Era una mañana tan fría, de esas de las que ni el sol podía calentar a pesar de ser casi el mediodía. En el mundo mágico había algo nuevo; Un hospital al que llamaban "San Kentirgen", un antiguo santo que había convertido a los escoceses al Cristianismo el cual también era llamado "San Mungo"*. Por fuera lo muggles solo lo veían como dos almacenes abandonados con el nombre de 'Purge y Dowse S.A.'.

Los magos eran perseguidos por los "No mágicos", eran acusados de "Brujería", lo peor era que todos los que morían ni si quiera eran hechiceros, eran simples muggles como todos los demás pero que hacían otras cosas como curar con hierbas o utilizar medicina...

Ron se ponía su bata de medico frente al esplendoroso vitral de su habitación que daba a la calle Brighton, tal vez el sitió mas muggle en toda Inglaterra. Se abotonó cuidadosamente procurando no arrugarse y se pasó una mano por el cabello. Odiaba los días con sol, le agradaba más el frío.

Draco entró corriendo y azotó la puerta contra la pared al abrirla, esta se quedo como pegada a la pared y pelirrojo supo porque. Saco su varita negra y le apuntó firmemente, hizo un pase y la puerta se cerró detrás del rubio. Ron había comprobado su teoría, Un agujero en la pared por el impacto de la chapa. Con otro movimiento de su mano la pared se reparó al instante y el chico volvió a su arreglo sin prestarle atención a su amigo.

-Estoy harto de que todos los días vengas a arruinar mi departamento Draco. -Dijo Ron

-Olvídalo Ron -dijo el rubio aventando un Diario muggle llamado "Libertador" -Lee.

-¿Un periódico Muggle? -Ron lo tomó con desprecio -Dice que el nuevo país se llamará Estados Unidos y que acaba de declararle la guerra a Me, ¿meccico?...

-¡México!

-ya, ya ¿Y eso que? - Continúo el pelirrojo devolviéndole el periódico.

-¡Te lo dije!

Ron tomó sus extraños instrumentos y empezó a meterlos en un maletín de cuero negro mientras el cielo comenzaba a ponerse gris -¿A si? ¿Qué me dijiste?

-¡La guerra! ¡Si los Estados Unidos ganan se quedaran con el Oro!

El pelirrojo entornó los ojos - Otra vez con eso... Draco tenías como quince años... Ya supéralo. Solo son estupideces.

Draco caminó a él y lo tomó de un hombro para voltearlo bruscamente -¡No son estupideces!

Ron pareció encenderse, se llenó de coraje al pensar en el egoísmo de su amigo ¿A caso no podía ver?... El chico hizo un gesto duro que logró intimidar a Draco Malfoy.

-Si son estupideces -dijo Ron con un tono calmado pero era evidente que estaba furioso - Yo también quiero dinero tanto como tú pero soñar con "Otro país" lleno de Oro no es precisamente mi idea de triunfo.

Draco miro el suelo -¿Entonces cual es tu "Idea"?

-Pues para empezar soy el nuevo jefe de San Kentirgen... -dijo señalando una placa en su pecho.

-¡Pero si tienes diecisiete años!

-Lo se, pero no hay mas medimagos... -cerró su maletín. Draco tomó asiento en la cama y él se dirigió a la puerta -¿Aceptas un consejo de tu mejor amigo?

-No...

-igual... ¡Ya madura! -gritó riendo y alcanzó a cerrar la puerta antes de que Draco le aventara un pequeño florero de plástico.

Se levanto hacía la ventana y miró el cielo ya completamente gris con un olor a humedad que detestaba. Ron estaba consiguiendo cierto prestigio y el aun no era nada, no era nadie. Seguramente algún día los Weasley serian la familia más poderosa del mundo mágico y él junto con su apellido serían unos miserables como ahora se sentía. El rumbo que estaba tomando su vida no le gustaba nada... Quería poder pero no tenia idea de cómo conseguirlo.

-Ron es un idiota -dijo ella con voz sensual. Estaba recargada en la pared con su cabello rojo suelto sobre sus hombros, aun traía el escándaloso pijama de pantalones cortos completamente censurado en su época.

-Ginebra... -Draco estaba completamente embobado ante esa mujer hermosa de ojos verdes y piel tan blanca como la porcelana.

Ella caminó hasta a él lentamente, mordiendo sus labios y jugando con su cabello. Draco no se movió ni si quiera porque se trataba de la hermana menor de su mejor amigo. El rubio se desabotono la camisa y la hecho a un lado, Ginebra correspondió al juego quitándose la parte de arriba de su pijama dejando su torso desnudo. El chico la miró asombrado de lo rápido que había crecido.

-Eres, una, niña -dijo él cuando tuvo sus pechos desnudos y de pezones erectos rozándole el torso. Mentira que ni si quiera el mismo quería creer.

La pelirroja alcanzó a darle un leve beso en el cuello que le saco un gemido involuntario al chico y no pudo evitar tomarla de la cintura. -¿Si? ¿Soy una niña?

Un relámpago estallo en el suelo cuando la chica logró capturar sus labios. Draco paseo sus manos desde la cadera de ella hasta sus pechos masajeándolos con fuerza, bajó hasta su cuello y después hasta su hombro derecho sobre el cual tenía un pequeño lunar negro que logró encenderlo. La tomó del trasero y la levantó, las piernas de la chica rodearon su cintura. Las manos de ella se encajaban en sus hombros y revolvían su cabello, el rubio la puso encima de la cama sin quitarse de en medio de ella cuando el violento aguacero comenzó a caer y un trueno estremeció el vitral de la habitación.

Ginny levantó su vista al escuchar el trueno de la lluvia que golpeaba la pequeña ventana de su habitación. La pelirroja suspiro y cerró el libro que tenia entre sus manos y lo dejó en la cama para bajar a su sala común.

Harry estaba en cuclillas frente a la chimenea avivando el fuego intentando calentar un poco la estancia de fría piedra. Se puso de pie al ver a la pelirroja que bajaba las escaleras con escrutinio, su mirada brilló al verla con el sweater que Ron había recibido cuando estaban en primer curso. El azabache tragó saliva decidido a no sentirse tan nervioso pero no podía, ella mantenía sus labios entre abiertos pero las palabras no salían. Ginny se quedó en el último escalón dudando si debía o no subir de nuevo.

-¿Tienes frío? -preguntó Harry. Él si tenía.

-Un poco -dijo ella muy levemente. Su tono de voz hizo que al moreno se le helaran los huesos.

Harry le extendió una mano -Ven... -dijo

Ella negó un par de veces con la cabeza por lo que el gryffindor decidió aproximarse a ella. Alzó su cabeza para verle bien pues todavía seguía en el último escalón y le llevaba altura. No dijo nada, se limito a mirarla con sus brillantes ojos verdes, permanecieron en total silencio solo interrumpidos por el susurro de la lluvia. El chico puso sus manos en la cintura de la pelirroja y empezó a sacarle es sweater hasta quitárselo, la pequeña Weasley sonrío; solo que no era algo inocente, fue mas bien seductor. Harry se sonrojó levemente debido al gesto de ella y puso sus manos sobre su cadera.

-Harry... -musitó ella.

El ojiverde respondió con un leve siseo y atrapó sus labios sin pedir su permiso, aunque ni si quiera le importaba hacerlo. La gryffindor respondió tomándolo del cuello. ÉL la levanto del suelo y al instante sus piernas lo envolvieron como un reflejo que no sabia de donde había adquirido pues nadie la había cargado así nunca. No dejaron de besarse hasta que Harry la llevó hasta el sillón frente al fuego y se miraron fijamente...


-Puedes ir a dormir cuando quieras Ron -decía Hermione a su amigo pelirrojo al ver que bostezaba.

El pelirrojo se estiro recargándose en sobre sus brazos en la mesa - Ya te dije que yo me voy a dormir contigo.

La chica lo miró con una sonrisa algo indiscreta y una ceja arqueada, Ron captó el gesto y de inmediato intervino -¡No! ¡Bueno, me refería a que yo!... ¡No, Tu y yo, mas bien nosotros!... ¡No dormir juntos si no...!

-ya, ya... Entendí Ronald. D e s p r e o c u p a t e. -Enfatizó la castaña.

Hermione se fijo en la tormenta que azotaba las pequeñas ventanas de la biblioteca. La vela de su mesa empezaba a consumirse por lo que comenzaba a pensar en retirarse, mas por el bien de Ron que del de ella. Sus pensamientos divagaron un momento.

-¿Ron puedo preguntarte algo?

El chico volvió a estirarse y se recargo en la silla meciéndose hacia atrás -Mira, Luna me gusta porque...

Hermione rió - No... No iba a preguntarte eso -dijo sin contener la risa.

-¡Ha! Entonces de seguro Harry te dijo de mi osito -gritó Ron riendo -Es que no puedo dormir sin él porque desde que tenia cuatro años...

-¡No!... De hecho no lo sabía, pero gracias por el dato. -dijo Hermione y volvió a concentrarse en su lectura.

El pelirrojo se quedo pensativo un momento -¿Entonces?

-¿Qué?

-Pues pregunta...

-Ha... Bueno -la castaña cerró el libro y lo dejó sobre el escritorio -Me preguntaba... Porque tu familia, no odia a los... Que son como yo...

-¡Eso!... no tengo la menor idea... Creo que empezó hace muchos años con el tatarabuelo Weasley. Era idéntico a mí, solo que tenía los ojos verdes, no era un fenómeno de dos metros y sin pecas.... Además de guapo y exitoso...

-¡Ron!... El punto era.

-¡A si!... Que odiaba a los muggles.

Hermione rió -¿Yyyyyyy?

-lo siento. La verdad no lo se Hermione. Pero mamá siempre me ha dicho que la magia es un Gen poderoso, alguien de tu familia hace muchos años debió ser mago o bruja... No importa lo que paso antes, lo que importa es lo que pasa ahora... El pasado no se repite.

La castaña sonrió, el pecoso le devolvió la sonrisa y volvió a bostezar -Creo que si quiero saber porque te gusta la Lunática.

-¡LO SABIA!... Bueno te lo cuento pero después nos vamos a dormir...

El pasado no se repite, el futuro todavía no llega... Si pensáramos así no tendríamos que preocuparnos nunca más. Prefiero la vida, porque aunque el pasado no se repita, el presente depende solamente del pasado, aunque no tengamos la menor idea de lo que pasó.

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